familia monoparental y adopción

Las voces menos escuchadas de la tríada adoptiva son sin duda la de las madres (y padres) biológicas. Porque están siempre en el lado más frágil, porque arrastran culpas y remordimientos, porque luchan por olvidar, o porque no encuentran quién les escuche. Y porque a veces, dicen cosas tan incómodas como esta historia.

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Cuando alguien me agradece que sea “valiente” y “corajosa” por hacer “lo correcto” para mi hija al haberla entregado en adopción, sé que todavía queda mucho trabajo por hacer. Quiero gritarles: No fui valiente ni corajosa, estaba yaciendo en el lodo y el barro de la desesperación y no vi otra opción. Fue la peor cosa que hice en mi vida, la peor que haré jamás.

¿Qué me ha llevado a despotricar así hoy? Un post en Facebook.

No sorprenderá a mis lectores habituales saber que soy liberal, progresista, demócrata. Colgué esto en Facebook el otro día.

“Como alguien que ha luchado mis propias batallas como mujer, porque no fui a la escuela adecuada, porque me han despreciado por ser una de “esas mujeres” que renunció a una criatura, me identifico con Hillary, y con las batallas que ella misma ha librado. Es la feminista que quiero en la Casa Blanca. No es perfecta, pero yo tampoco lo soy. Es mi candidata, y estoy emocionada hasta el tuétano. Trabajaré para ella, he donado lo que he podido, y haré más, y en la noche de las lecciones, veré como se convierte en la próxima presidenta de los EEUU.

Me he reprimido de decir lo que opino de Bernie Sanders en las páginas de otras personas, y pediría a los que le apoyáis que tengáis la misma cortesía conmigo”.

La mayoría de la gente le entendió y solo alguno dejó comentarios sarcásticos sobre Hillary, pero bastante pronto, una madre adoptiva – amiga de un amigo – escribió que me aplaudía por tener el coraje de renunciar a mi hija y escoger lo mejor para ella y que, por cierto, ella es la feliz madre adoptiva de XYZ. Antes de que viera el comentario, otros de nuestra cuerda lo hicieron. Alguien preguntó si iba a dejar pasar el comentario no deseado. Dije, sí, y probablemente escribiré sobre ello. Hoy ha quedado atrás, y no hice un pantallazo, pero por supuesto recuerdo la intención.

Sé que la mujer no fue desagradable a propósito, y escribió su comentario con buenas intenciones. Pero lo que pensé fue que esta es la basura con la que se alimentan los padres adoptivos hoy – y de alguna manera, esta actitud se esparce sobre la mujer, o mujer-niña, que renuncia a su propia carne y sangre. Por lo que deduzco del contacto con el mundo adoptivo, jóvenes vulnerables son “agradecidas” y lisonjeadas como bastiones de generosidad por dar a sus hijos a personas con más recursos. Les dicen que “toman la opción valiente” dándoles a sus hijos un “futuro mejor”.

Bazofia. Yo renuncié a mi hija para darle un futuro incierto con extraños. No estaba casada y tenía pocos recursos; la pareja adoptante estaba casada y tenía una vida confortable. Eran de clase media. Pero no se parecían a mí ni a mi familia. Eran convencionales, confiaban en la autoridad, seguían las reglas y se mantenían fieles a la Iglesia Católica. Mi familia es artística, cuestionamos la autoridad y a pesar de las plegarias de mi madre, estamos alejados de la religión organizada. Ironía es nuestro sobrenombre. Mi hija no sólo no “encajaba” – aunque les quería y era fieramente leal. Y fue abusada sexualmente por el compañero de vida de su abuela. El abuelo, a quien mi hija recuerda con cariño, había muerto.

¿Fue este el gran sacrificio que hice por mi hija? ¿Que le dijera un hombre que “no contaba” como incesto porque ella “no era realmente de la familia”?

Este hombre no desaparecería, ella se vería obligada a verle otra vez incluso después de haberse prometido que no lo haría (después de contar a la familia sobre el abuso, años después de que empezara), esa abuela dejaría sus pendientes de diamantes a mi hija, pero ella no podría llevárselos? ¿Por esto se supone que tengo que sentirme bien por haber renunciado a mi hija?

No todos los adoptados sufren abusos, claro, pero los hijos no biológicos tienen más probabilidad que otros.

Mi hija no tuvo una vida mejor que la que habría tenido conmigo, una soltera sin recursos, sin marido, afrontando las hondas y las flechas de la cruel fortuna de los tiempos. Ninguna de las dos “lo superó”. Mi hija no tuvo una vida mejor, tuvo una vida distinta. En Downtown Abbey hay una escena en la que Ethel, la criada que se quedó embarazada de un oficial británico, tiene que decidir si renunciar al bebé – que desaparecerá de su vida – en manos de los ricos padres del oficial, que había muerto en la Gran Guerra. Fue desgarrador verlo, y lloré sin parar. Mientras Ethel considera las opciones – ha caído bajo porque ha perdido su trabajo, no puede encontrar otro como soltera con un hijo – ella dice algo sobre el efecto de su hijo ganando una posición en la sociedad, una educación y toda la pesca, pero “perdiendo el amor de una madre”.

El otro día conocí alguien que pasa los veranos donde yo vivo en Long Island. Es un tipo interesante – un profesor de Sociología que se ha convertido en un piloto privado, alguien que hace volar anuncios sobre la playa, que es curiosamente algo bastante peligroso. Ha resultado que conoce a Jane un poco – compartieron un par de bebidas en el tugurio local. Cuando ella fue a la universidad, coincidió con su hijo. No habíamos intercambiado mucho más que saludos durante varios años – y solo en veranos.

Ahora, estábamos en la puerta de Correos – donde recogemos la correspondencia en nuestro pueblo – y casualmente me preguntó cómo estaba Jane.

Bien.

Sin pestañear, le dije: Se suicidó en 2007.

Le dije que recordaba que una vez me contó, después de tomar una copa con Jane, que cuando le preguntó cómo estaba, ella respondió: Bien, he decidido no matarme esta noche. Él cabeceó.

Le conté sobre la incidencia más alta de intentos de suicidio entre los adoptados. Cabeceó. Y en un extraño giro del destino, le dije que su hijo era ahora el editor del periódico local que estaba revisando mis memorias. La vida es extraña, ¿verdad?

Nunca agradezcas a una madre natural haber renunciado a su hijo. Nunca le digas que es valiente o que hizo lo correcto. Nunca le digas que hizo un gran sacrificio para que su hijo tuviera una vida mejor. Mi hija perdió el amor de una madre y tuvo una vida diferente, entre extraños. Para nosotras dos, su adopción fue una tragedia que nunca pudimos arreglar.

 

Lejos de Barcelona…

…sigo, estupefacta, la polémica sobre el pregonero de la Mercè de este año, Javier Pérez de Andújar.

Hace muchos años, en algún momento del fin de semana, creo que era el sábado por la tarde, no me perdía la repetición del mejor programa de libros que jamás se ha hecho: Saló de lectura, dirigido y presentado por Emilio Manzano, y de todos los colaboradores que tenía nunca me perdía las palabras y las recomendaciones de un chaval, desconocido para mí hasta entonces, que no daba puntada sin hilo. Ni sin pluma.

“Saló de lectura” cerró y un tiempo más tarde descubrí una novela de ese chaval que con tanto conocimiento y cariño hablaba de los libros, “Los príncipes valientes”, y la devoré de principio a fin; y luego leí “Los paseos con mi madre”, y muchos de los artículos que fue publicando.

Y siempre pensé que pocas personas hay que sean más Barcelona que este chaval que nació en la periferia de la ciudad, junto a uno de los ríos que la hicieron grande y que creció entre luchas obreras y antifranquistas no muy distintas a las mías, que fui gestada junto al otro río, en la otra periferia.

Y por esto no entendí la polémica por su elección como pregonero.

Debe de implicar mucha presión hacer un pregón cuando todo el mundo te mira, para criticarte o aplaudirte, cuando levantas tantas expectativas. Cuando incluso te contraprograman.

No oí el pregón, pero lo he podido leer esta mañana.

Y me ha emocionado.

Porque de Barcelona somos todos, también los que vivimos a 627 kilómetros.

 

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Moltes mercès, alcaldessa.

Bona tarda, bonsoir, buenas tardes y felices fiestas de la Mercè a todas las autoridades, a toda la gente sin autoridad y a todos los desautorizados en general.

Y felices fiestas de la Mercè a Barcelona, que este pasado diciembre ha sido nombrada por la UNESCO: Ciudad de la literatura.

Y por tanto felices fiestas de la Mercè a las mujeres y a los hombres que se rascan el bolsillo y por eso leen libros de bolsillo, y que todavía leen periódicos de papel y revistas con grapas, cuentos de hadas, enciclopedias ilustradas, cómics de superhéroes y novelas gráficas, cartas de los bancos, fanzines, flyers de antros clandestinos, folletos y prospectos, fascículos coleccionables, panfletos redentores, opúsculos eruditos y mamotretos de amigos (son los peores).

Que escriben por encargo o sin que nadie se lo pida, que publican lo que escriben o que se lo guardan para sí mismos, que luchan por publicar, y sienten que es una encerrona que no tiene salida, que traducen inmersos en el ritmo del teclado, que corrigen con las yemas de los dedos manchadas de tinta, que maquetan como los gatos, con un ratón en la mano.

Que editan en las mesas de los restaurantes y cuando eligen a la carta se refieren a la carta de despido, que van a la oficina del agente literario con gabardina de agente secreto, que cuando imprimen causan muy buena impresión, que encuadernan, que distribuyen… y reparten en todos los sentidos.

Que leen en sus casas y en las bibliotecas públicas y se pasean el día de Sant Jordi, que retransmiten por twitter todas las presentaciones, que salen en las fotos de todos los premios literarios, que compran y venden libros en las librerías, en las papelerías, en ferias y mercadillos, en las estaciones de tren y en los aeropuertos.

Que guardan retratos de Mary Santpere y de Cassen, y que coleccionan novelitas de kiosco.

Y felices fiestas de la Mercè a las escritoras y escritores que tuvieron que renunciar a su identidad para poder publicar esas novelas populares. Que fueron obligadas y obligados a prescindir de su nombre verdadero, y entonces se llamaron para la literatura nacida de Barcelona:

Curtis Garland, Silver Kane, Frank Caudett, Peter Debry,Marcus Sidereo, Clark Carrados, Ralph Barby, Lou Carrigan, Mortimer Cody…

Nombres de gente de nuestra ciudad.

…A LAS ESCRITORAS…

Y felices fiestas de la Mercè a las escritoras que no sólo fueron obligadas a renunciar a su propio nombre sino que además fueron condenadas a ocultar su condición de mujer, pues encima tenían que ponerse seudónimos masculinos. Eran escritoras de género en todos los sentidos.

Mujeres de Barcelona que escribían novelas de ciencia ficción. ComoMaria Victòria Rodoreda, que nació en el Berguedà, pero esto no importa porque cuando lo hizo era muy pequeña.

Maria Victòria Rodoreda…, que firmó sus novelas de fantaciencia, del Oeste, de espionaje y de terror empleando un montón de seudónimos, un montón de firmas, todo…, excepto su propio nombre.

Y felices fiestas de la Mercè a las mujeres de Barcelona, como Purita Campos, que estudió en la Llotja y dibujó las historietas más leídas en todo nuestro mundo, y por eso su serie se titulaba Esther y su mundo.

Felices fiestas a toda la gente de Barcelona que ha entregado lo mejor de sí misma, dando todo lo que amaba y todo lo que sabía hacer para que los kioscos rebosaran de aventuras, para que en la vida hubiese un lugar donde poder sentarse a leer un rato.

…A LOS KIOSKOS…

A la gente que ha hecho tebeos y revistas de historietas, y a los kiosqueros y a las kiosqueras que las han colgado con pinzas de la ropa, porque la lectura se tendía en los kioscos, y por eso Italo Calvino decía que había que leer tendido.

Barcelona es la ciudad de los kioscos y la ciudad de las revistas.

Ahora, los pocos kioscos que han sobrevivido al cambio climático (el único cambio real que se ha producido en los últimos tiempos) van cayendo uno a uno. Ahora, los kioscos de las Ramblas apenas venden revistas, ni periódicos, ni mucho menos libros; no muestran lo que dice la ciudad, sino que enseñan una imagen tronada de la ciudad dentro de un llavero, o decorando un cenicero. Les llaman recuerdos, pero son lo primero que se olvida en las papeleras de los hoteles.

El kiosco ha sido la memoria del pueblo, el kiosco ha sido la librería del pobre, el kiosco ha tenido pegada a su chapa la autenticidad de la calle.

Felices fiestas de la Mercè al kiosco de plaza Castilla con Tallers, que mantuvo hasta que pudo el toldo con el logotipo de ‘El Papus’ frente al edificio donde estaba la revista. En su toldo verde con flecos, como de alfombra voladora, había grabada una escena de esa historia bestia y sangrante de Barcelona.

…A ‘EL PAPUS’…

Aquellos dibujantes satíricos, Ivá, , Usero, l’Avi, Óscar, Gin…, el equipo de ‘El Papus’ haciendo humor político y neurasténico a todo trapo y la bomba que les puso la ultraderecha y que se llevó la vida de un conserje. Dejadnos reír en paz.

Barcelona, la ciudad de los kioscos y de los papeles pasajeros:

l’’Esquella de la Torratxa’, ‘El Be Negre’, ‘Mirador’, ‘Cairo’, ‘Star’, ‘Por Favor’, ‘Ajoblanco’, ‘El Viejo Topo’, ‘Mientras Tanto’, ‘Serra d’Or’, ‘Fotogramas’, ‘Casablanca’, ‘L’Avenç’, ‘Destino’, ‘Camp de l’Arpa’, ‘El Ciervo’, ‘Quimera’, ‘Archipiélago’, ‘Barrabás’, ‘Vibraciones’, ‘Rockdelux’, ‘Ruta 66 – Popular 1’, ‘Tretzevents’, ‘Cavall Fort’, ‘Mata Ratos’, ‘Lily’, ‘Mortadelo’, ‘Tío Vivo’, ‘Din Dan’, ‘Tele/Estel’, ‘Karma 7’, ‘Butifarra!’, ‘Interviú’, ‘Makoki’, ‘Cimoc’, ‘Creepy’, ‘Vampus’, ‘El Jueves’, ‘Super Pop’…, ‘Pulgarcito’.

Felices fiestas al Gordito Relleno, que salía en el ‘Pulgarcito’. El Gordito Relleno representaba al buenazo metepatas. Otra manera de ser barcelonés.

Y felices fiestas de la Mercè a su creador, el barcelonés Josep Peñarroya, que nació en Forcall, Castellón.

Peñarroya murió hace muchos años; pero se le pueden dejar unas flores o unos lápices de colores en el cementerio de Sant Andreu. Sobre la lápida tiene grabado el famoso recuadro con que firmaba sus páginas, y también hay una inscripción que dice: “Josep Peñarroya, Ninotaire”.

…A LOS ‘NINOTAIRES’…

Felices fiestas de la Mercè a los ninotaires y dibujantes, a los hombres y mujeres que entintaron historietas, las colorearon y las rotularon dejándose la vista a cambio de un sueldo miserable, gente de Barcelona creando cultura popular.

Por ejemplo, la cultura popular de Bruguera, que recorrió la ciudad, y la bola del mundo entera, abordo de las furgonetas de reparto que bajaban por las laderas del Coll desde lo alto del barrio de Gràcia, donde tenía su sede.

La factoría Bruguera, buque insignia de la cultura popular barcelonesa, y buque insignia de la explotación del hombre por el hombre y de la lucha del creador por defender sus derechos de autor.

La cultura popular en Bruguera nacía de la explotación del trabajo y de la felicidad de la lectura. Como toda la cultura popular.

…A VÍCTOR MORA…

Felices fiestas de la Mercè a las guionistas y escritoras, y a los guionistas y escritores, como por ejemplo Víctor Mora, que fue el padre del Capitán Trueno, de Jabato, del Corsario de Hierro.

Antifranquista, comunista, exiliado, escritor, traductor, y toda esas cosas que sabe hacer la gente de Barcelona.

Felices fiestas a Escobar. Digo a Josep Escobar, que se crió en Granollers, y digo a Manolo Escobar, que se crió en Las Norias de Daza (un barrio de El Ejido); pero esto último no importa, porque, cuando lo hicieron, ambos eran muy pequeños. Hay muchas formas de ser de Barcelona, y cada Escobar lo es a su manera.

Manolo Escobar llegó sin nada del pueblo y se hizo multimillonario cantando villancicos y pasodobles, y tiene ahora, en el barrio de la Salut, en Badalona, en la misma calle donde vivió, una estatua de tamaño natural (el tamaño natural es al tamaño lo que el yogur natural al yogur).

Por su parte, Josep Escobar llegó sin nada de una guerra y de sus cárceles, y también se hizo millonario, pero de lectores. Dibujó, entre otros personajes, a Zipi y Zape, a Petra y a Carpanta, el pobre más hambriento del mundo, y no tiene ninguna estatua pero sí que le dedicaron una calle… en Granollers.

En Barcelona, Josep Escobar vivió en el barrio de Sant Gervasi, cerca de la parroquia de los santos Gervasio y Protasio, y por eso el amigo de Carpanta se llama Protasio. También hubiera estado bien que Carpanta se llamara Gervasio.

Felices fiestas de la Mercè a la familia Cebolleta. Saldrán de los tebeos de Barcelona un montón de palabras que todo el mundo va a utilizar. Saldrán de Bruguera expresiones tan conocidas como: “contar batallitas igual que el abuelo Cebolleta”, que es lo que hacía ese personaje de Vázquez.

Manuel Vázquez, que, como su propio nombre indica, nació en Madrid, pero esto no importa porque cuando lo hizo era muy pequeño. Sin el gran Vázquez nos hubiéramos perdido en Barcelona ser legendarios en la parte canalla de los tebeos.

…A LOS ‘UNDERGROUND’…

Bueno, luego vinieron los del Víbora. Nadie como ellos dibujó y contó la dureza de la Barcelona de los años ochenta. Al final, acabaron haciendo de cartelistas por toda la ciudad. ¡Ojo! Que no he dicho carteristas. Me refiero a que acabaron dibujando los carteles de las fiestas de la Mercè. El cartelismo es uno de los más bellos oficios del mundo.

Felices fiestas a la palabra tebeo en persona, que nació en un taller litográfico de la calle de Enric Granados. El año que viene se cumplirá el primer centenario de este gran acontecimiento.

Y por supuesto, feliz Mercè para la señora Rosa Segura, vecina del Guinardó, que fue secretaria de redacción de la revista TBO y que con mucho esfuerzo se autoeditó un libro con sus recuerdos, la memoria de aquellos dibujantes, de sus lectores, y de los suscriptores que llamaban a la redacción. Después, una pequeña editorial de aquí se lo rescató, y lo publicó con más medios y mayor distribución. Así es la gente de Barcelona.

Felices fiestas de la Mercè a José Cabrero Arnal, el dibujante que creó Pif, el perro más popular del cómic francés. José Cabrero Arnal nació en Huesca, y de joven también fue vecino del Guinardó… hasta que estalló la guerra.

Entonces defendió a la República, pero perdió, tuvo que huir y se convirtió en un refugiado, luego lo encerraron en el campo de exterminio de Mauthausen, y allí sobrevivió dibujando caricaturas pornográficas para sus guardianes nazis y cuando le liberaron pasó el resto de su vida en el exilio. Dibujar es algo muy serio.

Felices fiestas a la Familia Ulises. Una familia de abuela y perro, y con coche para ir de veraneo. Siempre gente de Barcelona. Pero es que Barcelona está hecha de su gente.

Y felices fiestas a su creador el dibujante menorquín Marino Benejam.

Y, no faltaría más, feliz Mercè al señor Josep Maria Blanco, que continuó dibujando la Familia Ulises cuando se retiró Benejam, y que nunca quiso firmarla por respeto a su maestro. Este año Blanco, ha cumplido los 90, y fue galardonado con el Gran Premio del Saló del Còmic.

Blanco con su bigote blanco, de antiguo señor de Barcelona.

Barcelona lo ha sido todo: desierto y Avenida de la Luz, rosa de fuego y llanto de pasión, la piel fría y la piel quemada.

Toda Barcelona está metida en sus tebeos. Nos la han mostrado sus repartidores de furgoneta como Manolón conductor de camión, creación del dibujante Raf, otro señor de Barcelona.

Los periodistas de Barcelona están en el repórter Tribulete de Cifré padre, y los señores con gafas y sombrero están en los dibujos de Cifré hijo, y las señoras de negro en doña Urraca de Jorge, y los señores de negro en las aventuras de Ot el bruixot de Picanyol, y sus guardias urbanos en las viñetas de Coll, y sus terrados en las viñetas de Ibáñez, y sus bares populares en la taberna galáctica deBeà, y los cuñados holgazanes y los solterones de mucho porte enSegura, y las chicas modernas con tocadiscos en Nadal, que ha muerto este año, y las pollerías y hueverías, con perdón, enAnarcoma de Nazario, y el mogollón de la gente en las multitudes de Opisso.

Gente de Barcelona buscándose la vida y metiéndose en líos, porque a la ciudad se viene a eso y no a estarse quieto. Podremos estar parados, pero nunca quietos.

Y si no, que le pregunten al inquieto Onofre Bouvila por qué vino a la ciudad de los prodigios.

Barcelona es una ciudad escrita con la caligrafía de los sueños, con las letras que salen del humo de las fábricas, tallada con diamante en cada una de sus plazas sobre las que vuelan los pájaros de Bangkok. En cada pensión de la ciudad, un Sinatra ha derramado whisky sobre su amigo muerto.

Felices fiestas de la Mercè a la Barcelona con garras de astracán. A los reyes olvidados en la primera memoria. A los bardos en sus taifas. Barcelona inmersa para siempre en el tiempo de las cerezas, en las baladas del dulce Jim. Por todas las calles de Barcelona se ha bailado la conga que lleva al triunfo. Barcelona, ciudad de caballitos y de mamíferos.

…AL MERCADO DE SANT ANTONI…

Barcelona es la ciudad de los libros. Los libros reclamando su derecho eterno a la lectura en los puestos del mercado de Sant Antoni o amontonados en el suelo de los Encants.

Barcelona es una ciudad donde las editoriales nunca mueren. Como la vieja Montaner i Simon, cuya sede acabó convertida en sede de la Fundació Tàpies igual que un rayo que no cesa. Barcelona, acantilado de la edición contra el que van a romper generaciones de lectores, oleada a oleada.

Leer en Barcelona es de pobres. Los salones de lectura en las noches de Barcelona, la tele encendida mientras los compañeros del metal afinaban su ‘heavy metal’ en los barrios, y los compañeros de la madera nos contemplaban desde la otra acera de Via Laietana. Barcelona layetana, país de los lacetas con un zoo de papel infantil en el corazón del barrio chino.

Felices fiestas de la Mercè a las piedras de la calle Llibreteria. Barcelona es una ciudad de libros desde el principio de su historia, por eso, en su antiguo casco gótico, una calle lleva el nombre de esta pasión congénita.

…A CERVANTES…

Y también felices fiestas a la calle del Call, en la vieja judería, donde estuvo la imprenta de Sebastià de Cormellas, que es la que dicen que inspiró a Cervantes para escribir el encuentro de don Quijotecon el impresor barcelonés.

Y felices fiestas a los sabios, al profesor Martí de Riquer afirmando muy serio que no hay más cera que la que arde.

Cervantes ardiendo en la noche de la escritura con la frente descansando sobre su mano.

El encuentro entre don Quijote y su impresor tuvo lugar, cuentaCervantes, cuando paseando por las calles de la ciudad:

“alzó los ojos don Quijote y vio escrito sobre una puerta, con letras muy grandes: Aquí se imprimen libros”.

Pero ¿qué explica Cervantes que se encontró el buen hidalgo manchego en dicha imprenta de Barcelona? Pues ¡que estaban imprimiendo una edición pirata de sus andanzas! Siempre ha sido así. La piratería. Los piratas.

Barcelona, ciudad de piratas asaltada desde el aire por un tropel de ondas pirata.

Feliz Mercè a Radio PICA, a Ona Lliure, a La Veu Impertinent de la Verneda, a Radio Bronka, a Contrabanda… Los escritores y los locutores son gente de voz y de palabra. Barcelona, ciudad de cerca de tres millones de voces, que corean “¡Van a por nosotros!” citando a los clásicos polipoéticos.

Felices fiestas a la voces de la calle y a los altavoces de los cines retumbando en la oscuridad. A la voz inmortal de Constantino Romero vibrándonos en el pecho, haciéndonos sentir como unClint Eastwood, o como un replicante en la lluvia o como unDarth Vader que va a volver en metro a su galaxia.

Una voz doblada es una voz de reestreno. En Barcelona hemos sido en los barrios carne de reestreno. Constantino Romero, otro señor de Barcelona, que nació en Albacete, pero esto no importa porque cuando lo hizo era muy pequeño.

Constantino Romero nos fue arrebatado por la ELA, una de las más terribles enfermedades. Las llaman enfermedades raras, pero lo raro es la falta de ayuda para luchar contra ellas. La voz de los cines llegando desde el más allá hasta nuestras vidas de sesión continua. La sesión continua de vivir en los barrios de Barcelona.

…A LOS OBREROS…

Los bloques, los túneles, las plazas. La gente de los barrios construyendo el estado de bienestar con sus propias manos porque para algo eran mano de obra. Felices fiestas de la Mercè a todos ellos.

Obreras y obreros, modestos comerciantes, maestros de escuela… Mujeres y hombres convirtiendo un descampado en un ambulatorio con la fuerza de la lucha vecinal, que se enfrentaron a las excavadoras, que cortaron las calles con la misma decisión con que en verano se corta una barra de helado…

Trabajadoras y trabajadores, la gente de Barcelona que tras agotarse en las cadenas de montaje, en el rugir de las fábricas…, sacaba fuerzas de su propia pobreza para convertir la vida en democracia. No los olvidamos.

Los solares, las ratas corriendo, los charcos quietos, las vías del tren, los polígonos, la política clandestina en la trastienda de alguien que tiene una ferretería, la camisa gris con el nombre de la fábrica grabado en el bolsillo, el bocadillo en la mano.

Las obreras y los obreros de Barcelona cuando alzaban el puño levantaban el bocata porque uno es sólo lo que es. Su manera de andar, su trabajo, su bocadillo. Barcelona, ciudad de tebeos y de fábricas, ciudad así de diferentes tipos de bocadillo.

Felices fiestas a los perros callejeros de Barcelona. A la banda de los Correa, a la banda de los Cadenas. A la Barcelona sin suerte, sin derecho a la suerte. La gente encerrada en el talego de Can Brians, de Cuatre Camins, de Wad-Ras, de la Modelo, a quienes cuando empezaron los recortes de esta maldita crisis lo primero que les recortaron fue la merienda que les daban y encima les subieron los precios del economato.

La rabia de Barcelona, el rock and roll, el punk de Último Resorte, Desechables, Sentido Común, Frenopàticss, Desperdicis Clínics, l’Odi Social…

…A LOS PUNKS…

Felices fiestas de la Mercè a las chavalas y los chavales que se despellejaron vivos para que Barcelona fuese también una ciudad punk, y ahora el punk es un reclamo para exposiciones, y ellos viven (los que aún quedan) a la sombra de una historia, la suya propia, de la que se les ha expulsado. Ya no les dejan ni tocar en la calle.

El rock and roll de los barrios. La peña de los barrios de Barcelona escuchando a la Banda Trapera del Río a toda castaña.

Los bloques verdes, las tres chimeneas, la planta asfáltica del Verdum, paisajes de civilizaciones desaparecidas que nunca van a estar entre esos recuerdos de la ciudad que se venden en las Ramblas, pero que no hay manera de olvidar, no olvidamos porque sería traicionar a quienes se jugaron la vida en la calle, en el trabajo, en las huelgas, y la perdieron.

La calle de Manuel Fernández Márquez, que atraviesa todo el litoral de Sant Adrià de Besòs frente a la fábrica donde fue asesinado por el franquismo. El Llobregat. El Besòs. La Barcelona de los ríos y la Barcelona de los Rius. Otra saga.

Por mucho que ahora quieran desmantelar estos paisajes de la memoria obrera, la gente de Barcelona no se va a dejar desposeer del derecho a ser de Barcelona cada cual a su manera.

Desde el más discriminado de los barrios hasta las residencias más privilegiadas, toda la gente de Barcelona cabe en Barcelona.

Felices fiestas de la Mercè a la gente de Barcelona que quiere serlo pero no la dejan y la segregan y la hacinan en un Centro de Internamiento de Extranjeros, y a quienes en vez de alfombra en casa tienen manta en la calle.

…AL GATO PÉREZ…

Toda la gente de Barcelona cabe en los barrios de Barcelona. Los barrios de Barcelona desfilando al son de la rumba catalana de Gato Pérez, que nació en Buenos Aires, pero esto no importa porque cuando lo hizo era muy pequeño.

Los barrios de Barcelona tocando las palmas y señalándose a sí mismos cuando los nombra el Gato en el estribillo de su Rumba de Barcelona, que dice así:

“Somorrostro, Bon Pastor,
Hostafrancs, la Guineueta,
Sans, Carmelo, Guinardó,
Poble Sec, Barceloneta.

Meridiana, Hospitalet,
Sant Adrià, Verdum, Roquetes,
Valle Hebrón, Les Corts, Sagrera,
Horta, Coll, Trinitat Vella.

Camp de l’Arpa, Montjuïc,
Born, la Mina i Sant Andreu,
el Morrot per allà Can Tunis,
Zona Franca i Poblenou,
Santa Eulàlia, Casc Antic,
Clot, el port i la Verneda.

I Gràcia rei de tots els barris, de la festa i del sabor”.

No se dejó ni un barrio el Gato…, y si se lo dejó está ahora mismo aquí. Así que sólo me falta despedir el pregón diciendo:

Barceloneses del mundo, ¡uníos! Visca la festa major!

Cuando mis madres se encontraron

Llevamos unos días discutiendo el caso del “niño de Sueca”, Juan Francisco, y las relaciones y los vínculos con su madre (biológica) y sus (casi) padres adoptivos. Nos han hecho creer que “madre solo hay una”, y solo puede haber una. Que los vínculos y los apegos son (y deben ser) excluyentes. Que una familia borra la otra. Aunque algunas noticias parecen indicar que alguien está empezando a poner algo de sentido común en el asunto.

Me parece un momento muy apropiado para compartir esta entrada del blog de un adoptado coreano adulto que cuenta cómo se conocieron sus madres:

 

El círculo se ha cerrado.

Hace tres años, me sorprendió y encantó descubrir que iba a encontrarme con mi familia biológica por primera vez, incluyendo a un hermano gemelo idéntico del que nunca supe nada. Como adoptados coreanos, solemos asumir desde el principio que cualquier tipo de encuentro es prácticamente imposible (por varias razones complejas en las que ahora no entraré). Por esto, sabía al meterme en esta situación, y salir de ella, que era un momento de mi vida que no podía tomarte a la ligera.

Realmente necesitaba estar allí mentalmente para aceptar lo que significaba (aunque como la mayoría sabe, es algo difícil para mí). Estaba lleno de alegría de poder experimentarlo, y estoy agradecido si digo que tres años después continúa mi camino para llegar a conocerles. Cada día es una lucha, y las barreras de lenguaje y comunicación siguen siendo un problema – pero ESTÁ pasando.

Lo que me lleva a hoy. El círculo se ha cerrado. Acabo de volver de un viaje a Corea donde mi mamá (madre adoptiva) se ha encontrado con mi madre biológica por primera vez. Fue incluso más emocionante que cuando la conocí yo. Mientras se abrazaban, estuve pensando en cada instante que tuvo que suceder en nuestras vidas para que ellas terminaran encontrándose. Estas dos mujeres con vidas y personalidades increíblemente distintas – que en otro caso no habrían tenido ninguna conexión – ahora unidas. Pude ver cuánto significaba para ellas encontrar a la otra – tener la sensación de cierre en este capítulo de sus vidas.

El encuentro fue corto y dulce. Fue exactamente lo que debía ser.

El siguiente día hicimos turismo en el campo donde mi familia biológica creció en la hermosa isla de Geoji-do. Compartieron parasoles, se rieron de las diferencias culturales, y de verdad parecieron disfrutar la compañía de la otra. Nos marchamos al cabo de unos días. La semana siguiente mis mamás (plural – aún suena raro) se volvieron a encontrar en Seúl donde tuvimos otra comida y se despidieron, con la esperanza de volverse a encontrar algún día.

Aunque la comunicación siempre iba a ser difícil – estoy feliz de decir que no pareció demasiado problema durante su breve encuentro – su vínculo tácito era lo bastante evidente para mostrar cuánto se apreciaban. Aunque estoy conectado como hijo de ellas, sus sentimientos de unidad estaban más allá de mi nivel de comprensión.

He vuelto a los Estados Unidos y todo está volviendo rápidamente a la normalidad. Es como si nunca me hubiera marchado. Se me ha pasado el jetlag y estoy otra vez inmerso en el trabajo y los proyectos. Un día se volverán a encontrar, creo. Es gracias a ellas que existo. Círculo cerrado.

 

Vértigo (2)

Hace más o menos dos años, confesé el vértigo que me causaba haber conseguido, con esta entrada, alrededor de 200.000 visitas al blog en dos días.

Después de que sucediera esto, durante unos días hubo muchas visitas… pero poco a poco se fue normalizando y volvió a su afluencia regular.

Hasta hace dos días, cuando publiqué la carta de la madre de Juan Francisco… y de golpe me encontré con 72.000 visitas en dos días.

Y esto me regresa el vértigo. Y la esperanza.

La madre de Juan Francisco

Es posible que hayáis visto a los padres adoptivos llorando desconsolados al ir a entregar al niño. A los vecinos y amigos manifestándose y pidiendo justicia (¿contra la propia justicia?). O hayáis oído al abogado defensor de los adoptantes arremeter contra la decisión judicial y la madre biológica.

Pero a mí la voz que más me ha impresionado es la de la madre de Juan Francisco.

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Mi nombre es María José Abeng Ayang.

Soy española, aunque mi piel sea negra. Nací en Guinea, y me vine con mi familia a España a la edad de dos años, acompañada de mi madre y mis dos hermanas. Mi madre vino a buscar un futuro mejor para sus hijas, y así crecí yo… en España… pensando que habíamos llegado por fin a nuestro país, al sueño prometido…

Fui al colegio aquí, hice mis amigas, mi mundo y me creí europea. Y digo esto porque, evidentemente, mi madre no tenía el mismo concepto (las niñas guineanas no salen de su casa, se acuestan a las 7 de la tarde, y no van al parque solas con sus amigas). Así que a los 11 años, creyéndome la reina del mundo, y ante todo europea, yo no podía “permitir”, que, mi madre decidiera que debía acostarme temprano o que no podía ponerme una ropa determinada, entre otras muchas cosas, porque repito, YO ERA EUROPEA.

Así que un día, se me ocurrió la “maravillosa” idea (recuerden que tenía 11 años) de acudir al puesto de la Guardia Civil, para que dijeran a mi madre que yo no era guineana. Pero no fue así. Desde la Guardia Civil, se avisó a los Servicios Sociales del Principado de Asturias, y ahí empezó algo… que no sé muy bien como describir. Quizá la palabra exacta sea “el infierno”. Quizá yo había muerto y había ido directamente al averno sin pasar por el purgatorio.

A partir de ese mismo día, me ingresaron en un centro de acogida. Y aunque mi madre, luchó y luchó por sacarme del centro… solo era una “pobre” mujer guineana, que vivía entre Suiza, (lugar donde trabaja mi padre como ingeniero), España, y Guinea….

Mi sueño europeo quedó relegado a vivir en un centro de acogida. Mis ideas de “princesa” se esfumaron y negando mi responsabilidad personal y achacando todos mis males a mi madre. La necesidad de justificación de todo lo que me estaba ocurriendo, me hizo llegar a interpretaciones distorsionadas de la realidad y crearme un mundo paralelo para no sufrir. Un mundo de fantasía e ilusión propio de una niña, donde soñaba que un príncipe azul venía a rescatarme, luchaba contra los dragones malvados que me habían encerrado y vivíamos felices y comíamos perdices para siempre.

Pero en ese punto, me quedé embarazada con 14 años, estando ingresada en el centro de acogida, de una persona que ni era príncipe, ni era azul… todo lo contrario. Ni siquiera supe que estaba embarazada, porque para aquel entonces el príncipe había desaparecido, y yo ya había decidido salvarme sola. A los 7 meses de embarazo, en una visita de fin de semana a mi casa, mi madre se dio cuenta que mi tripa no era normal, y me obligó a hacerme una prueba de embarazo.

Qué curioso que los Servicios Sociales, que querían protegerme de mi propia madre, (recuérdese que para ingresarme en un centro de menores, se me había declarado en desamparo), no pudieran protegerme ellos de un embarazo, y ni siquiera se dieran cuenta de que, una vida crecía dentro de mí.

Desde ese momento, cuando mi madre se enfrentó a los dragones pidiendo explicaciones del embarazo, se me dijo muy cordialmente que el niño iba a ser dado en adopción. Porque sí, era un varón y se llamaría Juan Francisco Abeng Ayang.

Pasé aquella noche, tragándome mi propia estupidez, y suplicando a “quien fuera”, Dios, la Virgen o todos los Santos… que no le dejara marcharse de mi lado, porque yo, ya le quería, porque un sentimiento nuevo había nacido dentro de mí, porque daría mi propia vida por ese niño que llevaba dentro, y porque descubrí que cuanto más amas, más puedes amar. Empecé a recontextualizar el tiempo, el lugar y la intención, y a sentir que ya no necesitaba “conseguir” nada. Ya lo tenía todo. Y me sentí feliz como nunca, por llevar ese niño en mis entrañas.

Pero esta idea, no gustó a quien me había desamparado amparándome, ni entraba en sus planes, que yo pudiera hablar más de la cuenta, y mucho menos que me quedara con mi hijo, … así que cuanto antes se deshicieran del mismo, mucho mejor…. No fuera a ser que yo destapara lo que no convenía, o “la guineana” de mi madre pudiera incluso pedir responsabilidad patrimonial de la Administración Pública. Así que, cuando empezaron los asistentes sociales y los educadores a “intentar” convencerme de que mi hijo DEBÍA SER dado en adopción, huí de España sola, embarazada de siete meses y medio hacia Guinea, ayudada por un tío mío.

Permanecí en Guinea, durante mes y medio… ojalá nunca hubiera vuelto. Pero el abogado de mi madre me convenció para que volviese, bajo la presión de que podría causarle problemas legales a mi madre, y con la premisa de que nunca permitiría que quitaran a mi hijo.

Y volví. Y me puse de parto. Y me hicieron una cesárea, el día 4 de junio de 2012… y ni tan siquiera me dejaron ver a mi hijo. Le sacaron del hospital al día siguiente, mientras yo me quedé siete días. No me dejaron amamantarle, no me dejaron acariciarle, ni tenerle conmigo. Nadie me decía donde estaba, solo que le iban a dar en adopción. Me pasé siete días llorando sin parar, y cuando salí del hospital volví a “mi centro de acogida”.

Juan Francisco, en cambio, ya estaba en otro centro de acogida. Ni siquiera nos dejaron estar juntos. Me programaron unas visitas un día a la semana durante una hora, y aunque mi madre el día 22 de junio empezó a iniciar acciones legales, yo me sentía sumamente desprotegida por la Administración, que precisamente era quien debía protegerme.

A los seis meses me redujeron las visitas, a una hora al mes, y a los tres meses suspendieron todas las visitas. Ya no quería ser europea, solo quería estar con mi hijo. Me sentía tan “desamparada en mi desamparo”, qué pensé que Dios me había abandonado, y que ya no necesitaba ayuda de nadie, porque solo yo podía ayudarme.

Me hice un inventario interior, y aunque parecía que mi mundo se había paralizado, saqué fuerzas para recurrir desde el año 2012, todas y cada una de las resoluciones de la Consejería, buscando letrados de oficio, que actuaban como defensores judiciales, (recuérdese que yo tenía 15 años, y seguía tutelada), llegando a juicios, donde se dictaban sentencias en mi contra, por el único motivo que yo era menor, y estaba siendo tutelada. (Ahí están las sentencias por si alguien, antes de hablar y opinar quiere verlas).

Mi madre por su parte, empezó su propia guerra particular contra la Administración Pública, convirtiéndose en una “abuela molesta”, que presentaba escrito tras escrito y recurso tras recurso.

Oíganme… no lo hagan nunca. No molesten a la Administración Pública. No molesten a aquellos cuyos sueldos pagamos. No incomoden a aquellos que hemos votado, y que están para defender nuestros intereses. No lo hagan nunca, o los dragones se volverán contra ustedes. Alábenles y díganles lo bien que hacen su trabajo…. así les irá mucho mejor. Confíen en mi experiencia.

Y prueba de lo que hasta aquí he escrito, copio literalmente, una contestación que se me dio en el año 2013 por la Jefa de la Sección de Centros de Menores del Principado de Asturias, (hay muchas como esta) para que ustedes observen y lean: (Si alguien quiere leer más… hay unas cuantas tan “agradables” como esta:

«Asimismo se te habló de que existe un conflicto de intereses en esta administración pública que no pueda defender el derecho legítimo de JUAN FRANCISCO a tener unos padres y no crecer en un centro y, tu derecho como madre a tener relación, aunque sola, sin apoyos que te permitan convivir con familiares y, en un centro de protección, motivos por los que no tienes capacidad para asumir su crianza. Es por este motivo por el que se te ha nombrado una defensora legal, en concreto, la letrada….., para que ejerzas tu derecho a valorar qué hacer y, si lo deseas recurrir la Resolución de 5 de Febrero de 2013 de Inicio de Acogimiento Preadoptivo en Familia Ajena (cuya copia se adjunta).

También cabe la posibilidad, aunque no estés conforme con el acogimiento preadoptivo de tu hijo, de que no recurras al entender que lo mejor para tu bebé es tener unos padres que le puedan dar todo lo que tu querrías pero no estás en condiciones de darle y, que te despidas llegado el caso de JUAN FRANCISCO».

Mi mundo se desmoronó. Durante meses, caí en una profunda depresión, más cuando abogado tras abogado, ninguno conseguía vencer al dragón gigante.

Fueron años de peleas en tribunales, de cerrarme la puerta en las narices, de incomprensión, de crueldad despiadada. Y les digo: No. Nunca he bebido, como se ha atrevido a decir el Sr. Vila, nunca he fumado, nunca me he drogado, ni nunca me han maltratado. Aquí está mi cuerpo para hacerme las pruebas que consideren. No me QUITARON A MI HIJO por tener mala vida ¿Qué mala vida podría haber tenido interna en un centro de acogida con 14 años? ¿Se preocuparon en cambio de si el padre, estaba en el propio centro? ¿Si pertenecía a esa Administración que intentaba tapar el sol con un dedo, dando a mi hijo en adopción para así acallar a una pobre niña guineana? Tranquilo Dragón. Mi hijo no tiene padre. Tiene madre, y soy YO.

Pero Dios, es grande, y nunca nos falla. Y a mí me puso un ángel en mi camino. Mi abogada, Nieves Ibáñez Mora, quien por primera vez se interesó por mi caso, y se pasó noches y noches en vela, estudiando aquel expediente enrevesado, descolocado y sin principio ni fin. Y tras dos nuevos juicios y dos años nuevos años de lucha, la Audiencia Provincial de Oviedo, con el apoyo de TRES PERITOS (dos psicólogos, Doña Elena Aza, Don Carlos Castellanos y una trabajadora social), estimó la aberración que se había hecho conmigo desde que me privaron de mi hijo. Sí Sr. Vila, no mienta más. TRES PERITOS, NO UNO COMO USTED VA CONTANDO. La sentencia está a disposición de quien quiera leerla, porque es demoledora respecto a la Administración Pública, y al trato que se me dio en lo que respecta a mi hijo.

No voy a entrar Sr. Vila, en su doble moral de representar a madres biológicas para recuperar a sus hijos, y ahora … curiosamente el caso contrario. Tampoco en los libros que usted escribe, sobre el mal funcionamiento del sistema, y los niños robados. Pero no voy a permitir, una difamación más, por su parte.

En cuanto a que mi hijo necesitaba una adaptación antes de ser entregado, estoy totalmente de acuerdo. Por eso, después de dilatar el proceso de entrega día tras día, el Juzgado instó la entrega el día 8 de agosto de este año, señalando un acoplamiento propuesto por la Consejería de Asturias, desde el día 3 al 8. Y allí nos vimos mi abogada y yo el día 2 de agosto en Valencia, para que el día 3 no se presentaran los padres de acogida. Tampoco lo hicieron ni el 4, ni el 5, ni el 6, ni el 7 ni el día 8 (día en el que acudieron desde Asturias tres técnicos de la Consejería de Servicios Sociales de Asturias a Valencia, para acudir la entrega y se fueron como vinieron). Cada día, era una tortura, como si me clavaran un puñal en el centro del corazón. Discutí hasta con mi abogada, quien me relegaba a la calma y yo solo podía pensar dónde estaría mi hijo. Nos quedamos en Valencia, mi abogada y yo hasta el día 12, suplicando una respuesta, y un poco de piedad. Pero… nos volvimos 14 horas en tren hasta Asturias, con el coche de la Patrulla Canina que había comprado para mi hijo, un montón de tortugas Ninja, (que no pararon de sonar en las 14 horas de viaje), y el corazón roto, amén de la incertidumbre de si los padres de acogida habían desaparecido para siempre y jamás volvería a ver a mi hijo. Ni una sola palabra de aliento hubo por su parte, ni un mínimo de compasión.

Buscados los padres de acogida por las fuerzas de seguridad, para el cumplimiento de una sentencia (que digo yo, que las sentencias tienen que ser cumplidas por todos, como yo las cumplí en su momento, desde cuando me denegaron desde las visitas hasta la última resolución judicial), y constando los padres de acogida oficialmente como “desaparecidos”, se dictó por el Juzgado una orden de “búsqueda y localización” de los mismos.

Localizados los padres de acogida por la Guardia Civil, el 5 de septiembre (casi nada ¿verdad?, solo un mes en el que yo creí morir de angustia pensando en qué jamás volvería a ver a mi hijo, que se habían ido de España, y miles de cosas más que pasaron por mi cabeza…), mi abogada se puso en contacto con el Sr. Vila, para realizar un plan de adaptación, desde el día 7 de septiembre (que yo, me volví a personar en Valencia), hasta el día 12. Pero no. No podía ser así. Los padres de acogida se negaron, instándoles como último día la Guardia Civil el día 12, o en su caso proceder a su detención.

¿Y ahora vienen ustedes a hacer todo este circo mediático, el día 12, en el cuartel de la Guardia Civil, con ambulancia, manifestación, mentiras, calumnias y difamaciones… cuando yo podía haber instado su detención, negándome a ello por entender su propio dolor?

¿Y me encuentro que toda la prensa, televisión nacional y privada hablan de mí, sin saber lo ocurrido, lo que he pasado, y sin contrastar los hechos, guiados únicamente por lo que dicen los padres de acogida, que estaban legalmente desaparecidos?

¿Y sale en Televisión Española, el Sr. Fernando Onega, suplicando justicia, en una televisión que pagamos todos los españoles? ¿Justicia para quién? ¿Y qué sentido de la justicia mueve a estos padres, su interés o el del menor? ¿No es acaso el interés fundamental de cualquier persona, el conocer y estar con su familia de origen? ¿Justicia para quién, repito? Justicia, solo si les favorece… si no les favorece ¿se saltan la ley, la sentencia sin más y desaparecen? ¿qué justicia está pidiendo quien incumple la justicia?

¿Qué oscuro transfondo mediático esconde “mi caso”, que se ha hecho noticia a nivel nacional, como si hablásemos de una cuestión de interés nacional? ¿Se preocupa alguien de investigar si hay más casos como el mío, de negligencia de la Administración Pública, o de qué procedimiento se realiza para dar a los niños en acogida, o cómo se eligen a los padres de acogida? ¿Ustedes saben la cantidad de personas que se han puesto en contacto conmigo, por padecer un caso similar al mío? ¿Se preocupa alguien de ello?

¿Qué contactos tienen ustedes, para llegar a nivel nacional, y qué todos los medios de comunicación den la noticia de manera sesgada? ¿Hacer más mediático aún al Sr. Vila? ¿Defendemos los intereses de un niño, o queremos ganar nuevos casos para el despacho, y más dinero para embolsar?. ¿A qué responde esta manipulación de la opinión pública, más cuando en este país hablar es gratis?

Esta es mi historia. Mi triste historia documentada, y que la Audiencia Provincial supo valorar, con un expediente de muchos folios, y SÍ. Juan Francisco Aben Ayang, es mi hijo. Aunque se me privara de estar con el mismo durante cuatro años, ES MI HIJO. No soy alcohólica, ni drogadicta, ni tan siquiera fumo. No me maltratan ni me han maltratado jamás, como usted, Sr. Vila, osa decir. No me quitaron a mi hijo por llevar mala vida, porque yo era una niña custodiada, que vivía en un centro de acogida.

¿Acaso alguien ha preguntado por qué la Consejería en abuso permanente de su derecho, envío después de la sentencia a la Policía a mi casa, para preguntar a todos mis vecinos, si mi pareja me maltrataba? ¿Por qué después de dictarse sentencia a mi favor, me sigue la Policía y va a donde yo estudio? ¿Creen que voy semidesnuda por la calle y que bebo alcohol? Ya está bien, por Dios. Y si bebiera alcohol cuando salgo, que no es el caso, porque además no me gusta el alcohol, ¿qué? Tengo 19 años, soy mayor de edad y hasta ahora, no he tenido a mi hijo conmigo. ¿Ninguno de ustedes beben cuando salen? ¿Me van a demonizar por eso? Más cuando es incierto….

Difamar en este país, parece que resulta gratuito… de momento. Solo soy una chica española de origen guineano, que YA NO QUIERE SER EUROPEA, y que lo único que desea es estar feliz con su hijo. Hijo, que tiene una familia, unos abuelos, unos tíos, unos primos, y ante todo una madre. Y mi hijo, no se llama Joan (en valenciano), ni Xuanín en asturiano. Se llama Juan Francisco.

Solo tengo 19 años, pero la vida me ha curtido en la lucha con dragones. He llorado en estos cuatro años, tanto!!! que a veces pensaba que no tendría más lágrimas para llorar el resto de mi vida. Me equivoqué, Sr. Vila. Hoy viendo sus calumnias, he vuelto a llorar. Llorar de rabia, impotencia…. Preguntándome el por qué de tanto dolor hacia mí y hacia mi familia…. Y de alegría, de mucha alegría al abrazar de nuevo a mi hijo (que por cierto, es igual que yo… hasta tiene los mismos dientes separados que yo)…

No soy yo quien ha iniciado esto. No soy yo en quien tienen que volcar su rabia, su tristeza y su impotencia. Yo no les dí el niño en acogida. A mí, me lo arrebataron. No soy yo, quien les ha puesto en esta situación. Solo soy una madre que AMA por encima de todo a su hijo. Que no ha dejado de luchar por él, desde el mismo momento en el que supe me lo querían arrebatar… o ¿cree que me fue fácil huir a Guinea embarazada, con 14 años, para que no me lo quitaran?.

Lo que está claro es que no voy a renunciar a mi hijo, ni ahora ni nunca. Si no hubiera llegado a recuperarle…. Le buscaría cuando tuviera 18 años…. Y ¿Qué cree que opinaría Juan Francisco, cuando conozca toda mi historia, toda mi lucha contra los dragones?.

Gracias a todo aquel que se ha detenido en leer mi historia. Y por Dios… antes de opinar, conozcan la verdad.

P.D: El niño está bien. Tranquilo como soy yo, y como es él. Respétennos y déjennos disfrutar lo que se nos ha denegado por el dragón en estos cuatro años. Gracias.

…haya llegado al anuncio de Ikea es una muestra de cuán polémico es el asunto.

Y sí, efectivamente, la vida da cientos de oportunidades todos los días para “repasar”, “estudiar”, “practicar”… sin necesidad de brearnos a deberes.

Crianza con adjetivos

Hasta que fui madre, no había oído hablar de la crianza con adjetivos. La crianza era la acción y el efecto de criar a tus hijos, educarles, alimentarles, nutrirlos, cuidarlos, regañarlos, quererles.

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Y de repente, oí hablar de la crianza natural, crianza con apego, crianza conectiva… y un nuevo mundo de posibilidades se abrió ante mí.

¿No tiene toda crianza humana tanto elementos naturales como artificiales? ¿Se puede criar si no hay apego? ¿Si no hay conexión?

Lactancia materna, cargar al niño en brazos tanto tiempo como sea posible, colecho, respetar los ritmos… no delegar el cuidado a terceras personas, no dejar llorar a los bebés, escuchar al niño, ponerle en el centro… estos serían algunos de los argumentos de este tipo de crianza. Y suenan muy razonables.

Pero lo cierto es que yo conozco en la vida real a bastantes madres (y algunos padres) que dicen practicar la crianza con apego. Y en un porcentaje importante veo una gran contradicción entre el discurso y la forma de actuar, que es a veces crispada, rígida… muy de manual. Creo que el mundo de la crianza conectiva ha atraído a un colectivo de madres que iban muy perdidas porque no tenían buenos modelos de crianza, y aplican estos principios de forma impostada, como siguiendo instrucciones, sin sentirla (también hay otros casos en los que no es así, claro).

Con fórmulas, sin dejar espacio a la espontaneidad, la improvisación. Y esto también, sin dudas.

¿Puede forzarse alguien en un modelo de crianza que no sale de forma natural? Transmitir una cosa con el discurso y todo lo contrario con el cuerpo… estas madres que hablan del apego pero bufan cuando sus hijos se acercan… que hablan de “conectividad” pero se pasan el día conectadas a tablets y móviles…. que hablan de dejar que los niños crezcan límites y esto equivale a no poner límites al niño hacia al mundo, pero sí hacia ellas mismas…

Por supuesto que es mejor intentar cambiar los modelos de crianza aprendidos si no los consideramos correctos o sanos, aunque nos vengan grandes. Pero esto no quita que los niños perciban esta contradicción entre el discurso y lo que les dices con el cuerpo, la mirada, el tono… yo lo percibo en madre de mi entorno, ¿cómo no lo van a percibir ellos en sus propias madres?

Y los niños adoptados creo que lo perciben especialmente, tienen un radar magnífico para las emociones y las contradicciones.

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