familia monoparental y adopción

Madres

¿Qué es ser madre? La primera acepción que da el diccionario para “madre” es “Hembra que ha parido”, y también la ley reconoce como madre la que pare (y subsidiariamente, la que adopta).

Los modelos de maternidad han cambiado mucho desde que yo era pequeña. Recuerdo que hace 25 años, mi madre viajó a Inglaterra y volvió muy sorprendida porque en ese país había empezado la etapa de los hijos únicos y los padres mayores y se trataba a los niños como si fueran tesoros a los que era necesario contemplar, proteger y conservar. Un cuarto de siglo después, esta tendencia ha llegado al mediterráneo, como cuenta Elvira Lindo en este artículo.

No me identifico con el modelo de madre que retrata, aunque no me habría importado dar el pecho a mis hijos a demanda si los hubiera parido, llevarlos en brazos hasta aburrirles si mi espalda hubiera aguantado y criarlos un par de años en casa si hubiera podido cogerme ese tiempo sabático. Pero creo que es interesante la reflexión que recoge, de Erika Jong: “cumplir con la estricta entrega que los expertos de esta religión exigen -celebrar la lactancia a demanda, defender esa lactancia al menos durante dos años, obviar los relojes no marcados por las exigencias del bebé y reducir la responsabilidad de la crianza al padre y a la madre, dejando fuera a los demás familiares- sólo es posible en general si se tiene un nivel económico alto, porque, ¿de dónde saca el dinero una madre normal para renunciar durante todo ese tiempo a su trabajo?”

No digamos ya si eres monoparental…

Hay un proverbio africano que dice que es necesaria una tribu entera para criar a un niño. Comparto esta idea, y de hecho, una de las cosas que más echo de menos en la crianza de mis hijos – y del resto de niños – es precisamente esta tribu. Estas manos de más, estos ojos de más, este apoyo colectivo.

Es posible que si hubiera habido una tribu vigilante, César, el niño de la maleta, del que habla este artículo, hubiera corrido mejor suerte. ¿Cómo puede ser que un niño desaparezca durante 2 años y nadie le eche de menos? ¿Que sus abuelos acepten durante 2 años no verlo jamás, no oír su voz al teléfono, no recibir ninguna foto? ¿Que su padre, con el que había vivido anteriormente, no haya intentado verlo o ponerse en contacto con él?

Por cierto, la madre de César también es madre. Una mala madre, una madre enferma, loca, insana, terrible, una madre monstruo, pero madre al fin. Porque, a pesar de los lugares comunes que todos compartimos (“amor de madre”, “nadie te quiere como una madre”, “una madre nunca haría eso”), lo cierto es que la bondad, la capacidad de amar, la capacidad de cuidar de un hijo, no la dan con el título de madre. Como tan bien explica el Documental Monstres de ca meva, a menudo los monstruos viven en nuestras casas.

Anuncios

Comentarios en: "Madres" (2)

  1. Mariluz Vázquez dijo:

    La historia de César me ha dejado totalmente bloqueada para escribir lo que tenía pensado en relación con el artículo de Elvira Lindo.
    Cada familia debe criar a sus hijos como crea que es más correcto.Hay tantos tipos de crianza como niños en el mundo.Cuando te conviertes en padre o en madre vas tomando una serie de decisiones que van conformando tu estilo de crianza y en eso influirán tus circusnstancias,la información que tengas,el apoyo que recibas,tu forma de ser,tu religión,hasta tu ideología política.Debemos hacer un esfuerzo por no juzgar al resto de madres y padres,todos creemos que nuestro estilo es el “adecuado”..por eso lo hemos elegido!!
    En el tema de la lactancia materna no debería haber discusiones,sin duda es la mejor alimentación para un lactante y además de alimento proporciona confort,consuelo,seguridad…y esa lactancia debe prolongarse tanto como madre e hijo quieran…no debería existir ningún factor que que se interpusiera entre madre e hijo:modas,intereses comerciales,condiciones laborales.profesionales sanitarios desinformados,presiones sociales….dejemos que las familias elijan y apoyemos esas decisiones y ayudémosles a llevarlas a cabo.
    Para las madres que amamantamos más allá de los dos años no supone un sacrificio hacerlo sino una alegría y una forma extraordinaria de relación con nuestros hijos.Pedimos respeto.
    Gracias por tu blog,siempre tan interesante.

    Mariluz

  2. Tienes toda la razón, Mariluz, a veces parece que haya una guerra entre los que practican distintos estilos de crianza, tanto desde un lado como desde el otro, como si no fueran todos igualmente respetables y no contuvieran todos cosas mejores y cosas peores. Para mí, lo peor es hacer sentir culpables a los que escojen opciones distintas a las nuestras… si te fijas bien, siempre hay alguien que te dice que lo que hacemos traumatizará a nuestros hijos, tanto si es llevarlos a la guardería o dejarles en casa, dormir con ellos o aplicar el método Estivill, llevarlos en brazo o hacerles caminar… Y al final, no hacemos más que lo que podemos, lo que nos dejan, lo que nos hace sentir bien… y lo que pensamos que será mejor para nuestros hijos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: