familia monoparental y adopción

Hablar de la muerte

Uno de los retos más difíciles para los padres es hablar de la muerte con nuestros hijos.

Por desgracia, yo tuve que afrontar este reto bastante pronto: un compañero de clase de mi hijo mayor murió de meningitis la víspera de Navidad de P3.

Entonces, los padres hablamos de las distintas estrategias para afrontarlo… había quien no quería decir nada, quien quería decir que el niño se había cambiado de colegio… yo preferí contarle la verdad.

¿Y dónde está E.?, me preguntó.

Aunque no soy creyente, me sentí incapaz de contestarle que desaparecíamos para siempre. Más o menos a la misma edad que le sucedió a mi hijo, yo también me había tenido que enfrentar a la muerte, en esta ocasión de una prima mía de 4 años. Recuerdo la angustia de pensar que no había nada tras la muerte, que fue cómo me lo contaron.

Por esto le conté un cuento, diciéndole que E. estaba ahora en una estrella, y aunque no le viéramos ni oyéramos, podíamos hablar con él porque él si nos escuchaba.

Estuvo muchas noches, muchas, deseando buenas noches a la estrella donde estaba E., a veces le contaba lo que había hecho durante el día, le preguntaba cosas que quedaban sin respuesta.

Aún ahora se acuerda de E., a menudo, cuando ve las estrellas, aunque no entendió lo que es la muerte hasta un par de años más tarde, sobre los 5… en esta ocasión, el detonante fue la visión de una vaca muerta en un campo de cultivo, que le hizo estar dando vueltas al asunto durante muchos días. Él es un niño que ha vivido separaciones, pérdidas (y sí, también muertes), muy cercanas y muy traumáticas, y necesitó tiempo y muchas conversaciones y abrazos para digerir lo que significaba. Para recolocar las muertes de su primera infancia.

Esta es la definición que da mi hijo mayor de la muerte: “Morirse es no volver a ver a la mama jamás”.

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Comentarios en: "Hablar de la muerte" (11)

  1. ufff fuerte la definición de tu hijo sobre la muerte….

    ojalá E esté en esa estrella viendo como tu hijo piensa a menudo en él.

    mi primera experiencia complicada con la muerte fue a los 10 años cuando murió una amiga mia de leucemia… a esa edad ya sabia que era la muerte… y todavia tengo la espinita clavada de no haber podido darle el cuaderno de dibujos que le estaba dibujando junto a otra amiga para que se curara…

    Laura.

    • Ojalá.
      Por cierto, un día se me ocurrió contarle a una conocida esto de la estrella de E. Resultó que ella era compañera de trabajo de una amiga íntima del padre de E. (también era monoparental, por cierto), y le llamó inmediatamente para contárselo… a mí no se me había ocurrido hacerlo, le conozco poco, y nunca habla del tema. Pero después de que me contara esa conocida común que al saberlo se había puesto a llorar como una magdalena, fui a hablar con él.
      Creo que para él también fue importante saber que E. seguía viviendo en la memoria de mi hijo.

  2. Tu hijo me tiene loca… Qué filósofo!!!
    En nuestro caso nos tuvimos que enfrentar a la muerte del abuelo hace medio año. Me encontré entre la espada y la pared. Yo no soy creyente, pero me sentía incapaz de explicar a mis peques la irreversibilidad de la muerte. Se me hacía un nudo en la garganta. Terminé también buscándole una estrella al abuelo. Y allí que nos brilla todas las noches y, según mi hija pequeña, siempre es la más grande. De hecho, cuando todas las estrellas son igual de pequeñitas, nunca habla del abuelo. Pero las noches que Venus está potente y brilla con fuerza, entonces sí, entonces es la estrella del abuelo, que nos mira… Me encanta esta capacidad de los niños de barrer siempre para casa…
    Enlazando este tema con tu post anterior, creo que precisamente, una de las inseguridades que más pueden afectar a los hijos de solteras es precisamente el preguntarse qué será de ellos si nosotras morimos. Ya que no hay un padre u otra madre de repuesto. No hay plan B palpable. Yo no me canso de repetirles que está su tía (también soltera, con lo que estamos en las mismas) y luego añado una larga lista de personas pertenecientes a nuestro círculo más cercano (familia y amigos), pero no veo que eso les tranquilice. Una madre no se sustituye tan fácil. Ese “miedo” a fallarles sin querer, a dejarlos sólos sin querer, en caso de que me pasase algo, es lo que peor llevo de ser madre soltera.
    Un abrazo

    • Núria, María, yo creo que la irreversibilidad de la muerte es difícil para todos, también para los adultos… al menos para mí. Intento ahorrarles un poco este dolor mientras son pequeños, creo que pensar que los que han desaparecido nos acompañan de alguna manera lo hace más fácil.
      Con mi hijo mayor también hemos tenido esta conversación que dices, María, la de ¿qué te sucederá si mueres? A ver si la cuento en una entrada un día de estos, que también tiene mucha miga.

  3. enfrentarse a la muerte de un ser querido, de un ser próximo, un amigo, los padres, los abuelos… es muy duro, y es mas duro y da más rabia si no tienes fe en una vida en el más allá, en el cielo, en la reencarnación…. los que tienen fe en una religión lo tienen más facil, porque hay una explicación que da esperanzas… de reencontrarnos, de reencarnarnos… por eso creo que le explicaste lo de la estrella porque el imaginar o creer que ya está, que ya no está, que todo acabó …

    creo que la persona muere, de verdad, cuando ya nadie en este mundo, se acuerda de ella… mientras haya alguien que se acuerde y hable de ella y cuente lo que hacía, lo que decía, como era, como pensaba… esa persona sigue viva

  4. Las reflexiones y comentarios de los niños acerca de la muerte nos pueden sorprender mucho, sobretodo porqué es un tema todavía muy tabú aunque en el día a día hay contínuamente ejemplos qu enos sirven para entender la muerte. Todo nace y todo muere, y los niños lo saben porqué lo ven constantemente en su vida, en la televisión, en las conversaciones que escuchan,… Pero aún es un tema que no se habla. Cuando un familiar o una persona cercana al niño muere, parece que es el momento de empezar a hablar. Lo ideal es poder hablar de la muerte en cualquier otra situación, al igual que de la vida. Pero cuando nos decidimos a superar nuestros propios temores y le explicamos la história que creemos más bonita pera transmitirle tranquilidad, hay que tener en cuenta la edad del niño. Sobretodo los años preescolares, la muerte significa que la persona en cuestión NO ESTÁ AHORA. POco a poco, se va entendiendo el significado de que YA NO VOLVERÁ.
    Normalizar que se pueda sentir triste, que le eche de menos o que llore es la mejor forma de ser coherente con el discurso.
    Me encanta Núria la visión que tienes de la muerte “mientras haya alguien que se acuerde y hable de ella y cuente lo que hacía, lo que decía, como era, como pensaba… esa persona sigue viva”

    http://www.postadopcio.blogspot.com

    • Tienes razón, nuestra sociedad vive de espaldas a la muerte, no celebramos los funerales con el tiempo y el mimo que se merecen, no nos damos espacio para despedir y llorar a los muertos… Pedimos a los que han perdido a alguien que “superen” bien rápidamente la pérdida, que sean capaces de pasar a otra cosa.
      Yo he vivido en una familia muy cercana la muerte de un hijo, y una de las cosas que me decían es que cuando intentaban hablar de eso que era (y es) central en su vida, la gente les cambiaba de tema. Que no les dejaban ni siquiera recordar en público a su hija muerta. Creo que esto es general, me decía lo mismo otra amiga con un hijo con un diagnóstico de autismo. Giramos la vista ante los temas difíciles.

      • Hola Madre de Marte!

        ayer noche descubrí tu blog y, lo mire por dónde lo mire, siempre estoy de acuerdo contigo en todo!
        Yo también me pintaría de marrón o con los ojos rasgados como mi hija.

        En mi familia ultimamente (cuando mi peque tenía unos 3,5) los que han muerto han sido animales. Un perro y un gato y a mi hija, también sin ser creyente se me hizo un nudo en la garganta cuando tuve que explicarle lo que era la muerte. Y igual que tú, no fuí capaz de decirle que no hay nada más. Le dije que estaban en el cielo de los perros/gatos jugando con otros animales.
        También que mientras no les olvidásemos, seguían vivos.
        ?será por eso que sigue preguntando por ellos con frecuencia?
        Han pasado mucho tiempo y ahora ha pasado una temporada obsesionada con la muerte y (eso ya no sé de dónde sale) con la vejez.
        Parece que ha entendido que después de la vejez viene la muerte y ha estado muy obsesionada con que no quiere que yo sea vieja ni serlo ella.

        Bueno, que un placer haber encontrado tu blog.
        Saludos
        Eva

      • Dicen que leemos para saber que no estamos solos… creo que también por esto empecé a escribir al blog (gracias, Amanda, por el empujón!).

  5. La definición de tu hijo sobre la muerte, aún siendo dura, me parece preciosa. Denota el gran amor que siente por tí,me ha puesto los pelos de punta.
    ¡Un abrazo!

    • Pues sí, descubrir que el gran miedo de mis hijos era perderme de vista, perderme… me ayudó mucho a entender los mensajes que lanzaban de la manera más peregrina. Para los creyentes, el infierno es la ausencia de Dios… para mis hijos, al menos hasta que llegue la adolescencia y no me quieran ver ni en pintura, creo que el infierno es … la ausencia de su madre…

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