familia monoparental y adopción

La genética virtual

Cuando llegó mi hijo mayor mi padre, el orgulloso abuelo, dijo que había descubierto que la genética es virtual. Que todos sus amigos le hablaban de sus nietos, y le decían “ha sacado esto de mí, aquello de la abuela, lo otro de mi yerno”… y que él podía decir otro tanto de su nieto. Que tiene tantas cosas “de nosotros” como los niños nacidos de genes familiares.

Entre las familias adoptantes, es común oír hablar de “genes etíopes” (o chinos, o marroquíes). Por ejemplo, niñas adoptadas de bebé en Etiopía y que bailan como las mujeres etíopes (tienen una forma muy curiosa de hacerlo, moviendo los hombros en vez de las caderas); o niños llegados de China que son estudiosos y ordenados; o criaturas llegadas de República Dominicana que tienen “ritmo caribeño”. O pequeños adoptados en México que adoran el picante.

Creo que, en este sentido, también hay mucho de genética virtual. Nos fijamos en los datos que cuadran y descartamos los otros. Si a mi hijo etiope le enloquece la injera, creemos que son los genes, pero también le gusta el arroz con pasión, ¿son genes chinos?

Igual hacemos con los parecidos físicos, los buscamos y los celebramos. Quizás por aquello que cantaba Serrat, que así nos dan la primera satisfacción. Les contamos que, aunque no tengan nuestros ojos, sí miran las cosas de la misma manera…

  

Pero, ¿hasta qué punto quieren oír nuestros hijos SÓLO hablar de semejanzas? Si no les hablamos también de las diferencias (y las celebramos, claro), ¿no estamos dándoles el mensaje de que las diferencias son malas?

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Comentarios en: "La genética virtual" (7)

  1. Totalmente deacuerdo, de hecho me cabreo con mi madre cada vez que encuentra parecidos biológicos conmigo y mi hijo… del tipo ‘uff no le gustan los canelones, parece hijo biológico tuyo’… ‘no le gusta dar besos, parece hijo biológico tuyo’ y así un largo etc…. está claro que cogerá cosas nuestras, de hecho en 4 meses ya tiene cosas nuestras, pero no creo que sea necesario recalcar cada una de ellas en plan ‘parece biológico’…
    Sobre marcar las diferencias, pues igual… yo de momento soy muy novata como madre y mi hijo todavia está en plena fase adaptación no se ha preguntado nada trascendental todavia.. pero a menudo le hablo de su ‘culito negro’… le llamo ‘africanito’ cuando se pone algo en la cabeza, etc…
    Otra cosa, la genética del baile por ejemplo… llevo días pensando en ello… mi hijo baila mucho, y se mueve muy bien… quién le vé, lo primero que dice… ai, es que estos africanos lo llevan en la sangre… en realidad debe ser así? a mi me da más que es algo cultural… ha estado dos años y medio de su vida escuchando música todo el santo día como es habitual en áfrica… musica para esto, musica pa lo otro, con unos ritmos que te obligan a moverte si o si, entonces… no es más una caracteristica adquirida por la culturalidad más que algo genético?

    • Decía John Lennon que cuando nació su hijo Sean, los niños negros eran cuidados por enfermeras negras en la nursery, y los blancos, por blancas… Descubrió que las primeras le daban los biberones a los niños a ritmo de las emisoras de Rhythm and Blues y decidió hacer lo mismo con su hijo, para transmitirle “el ritmo en la sangre”… no sé con qué éxito, por cierto.
      De lo que te dice tu madre, lo que más me chirría es la palabra “biológico”. No veo mal buscar semejanzas, pero, por qué no decir: “No le gustan los canelones, ¡se nota que es tu hijo!”. ¿Qué necesidad hay de recalcar lo “biológico”, como si fuera mejor? ¿Como si los biológicos fueran más hijos?

  2. Estoy completamente de acuerdo contigo, creo que el mecanismo que se usa es ese: poner el acento en las cosas que comparte la familia y en los tópicos que se conocen de los países de origen. No sé exactamente qué se busca con ello ¿sentirlos más propios? ¿intentar que ellos se sientan más propios? ¿que se enorgullezcan de sus orígenes? ¿sentirnos nosotros orgullosos de sus orígenes? No sé muy bien. Lo que tengo claro es que no es algo positivo para nuestros hijos este encasillamiento, les puede restar libertad… y también sé que no es evitable.

    No importa que sean biológicos o adoptados, mi hijo mayor (adoptado) es bueno para la música y le gusta el mariachi… y parece ser que es más porque nació en Garibaldi que porque le gusta la música sin más como al resto de los niños y se ha pasado escuchando a Jose Alfredo conmigo gran parte de su vida (a mí me gusta mucho). Mi hija pequeña (biológica) es muy expresiva con lo que quiere y le gusta, y parece ser que es más porque tiene los genes de sus padres que porque llore (como el resto de los bebés) cuando le quitas algo que desea.

    El problema de todo esto para mí es, sobre todo, el determinismo que encierra. Más aún si cualquier rasgo de carácter se subraya desde el lado negativo. Me explico de nuevo con los ejemplos que he dado: si el niño es “un fiestero” y se le dice todo el tiempo, me imagino que será más fácil que se descontrole; otra cosa sería que se hablara de su alegría congénita. Lo mismo con la niña, puede ser o terca o tenaz según lecturas.

    Hoy he entrado en el blog de Brenda y apunta varias herramientas para hablar de los orígenes con los niños, una de ellas es verlos como si estuvieran trenzados: una cuerda sería su herencia genética, otra cuerda sería su aprendizaje adoptivo y la tercera sería su propia personalidad. El chiste está en definir qué rasgos de su carácter corresponden a cada uno de los apartados… y sobre todo asumir que eso es algo que solo nosotros podremos hacer, y tendremos que enseñarles a lidiar con los encasillamientos ajenos. Se aceptan recetas mágicas :-).

  3. P.D. Se me ha olvidado mencionar que mi marido, mexicano, debe de tener algún antepasado etíope, porque baila, inevitablemente, como las palomas, moviendo hombros y cabeza… es como si la cadera se la hubiera dejado en casa 😉

  4. Es cierto, hay que celebrar las diferencias para que estas no sean una carga. En general me molesta mucho que me digan “ha salido a ti”, “igualita que su padre” y cosas por el estilo. Hay quien se empeña en “normalizar” a los niños buscándo parecidos inexisitentes y absurdos.
    Y las herencias genéticas….. mi hija no cumple las generalidades que se le atribuyen a los chinos: no es ordenada, de momento no es estudiosa (aunque es pronto para eso), es tremendamente impaciente….. y un largo etc. Eso sí, dice “espela” y “pelo” ,y se mete toda la ropa por dentro del pantalón, camiseta, camisa, jersey….. todo lo que lleve puesto. Como es algo que me llamó la atención en China, ver a la gente con los jerseis metidos en el pantalón y el pantalón bien subido…. pues le digo la bobada.
    También muchas veces le digo que de quien habrá sacado esos pies, quien en su familia biológica tendrá ese dedo meñique “rebelde”, con su colocación tan peculiar y esa forma de salirse siempre de su sitio….. y ella me suele contestar: “no sabemos, mamá, de ti no, suúro”, que sería un seguro en su media lengua.

  5. martucha dijo:

    Mis dos hijos son biológicos, pero mi medio limón y yo somos la excepción que desconfirma las generalidades. Somos rubios de piel clara, bueno, yo tirando a pelirroja y mi marido calvete ya, pero me entendeis. En Londres le hablaron en alemán, en Italia creían que éramos austríacos y en las Canarias los RRPP siempre me hablaban en inglés.
    Bueno, al grano, creo que los hijos heredan muchas cosas de la familia (biológica o no) por vivir en familia, costumbres, expresiones, formas de andar, colocar ropa etc… No sé, tengo una amiga íntima cuya hija es adoptada, se la dieron con 10 días y es hija de una mujer sudamericana. Tiene rasgos que supongo se irán acentuando según crezca, y nos reímos cuando le dicen que se parece a ella porque yo de coña le digo que son sus mofletillos, la carilla de pan (que tenemos mi amiga y yo)hace. Estoy segura de que tendrán un montón de conexiones extrabiológicas y qué razón tiene tu padre, es genética virtual.
    Pero entiendo que la gente recalque las similitudes, supongo que es una forma, tal vez no acertada, de ver señales del hilo rojo que une a los padres e hijos, sin darse cuenta que ese hilo rojo es invisible, existe, es fuerte y no necesita manifestaciones externas.
    Siento la parrafada.

  6. Los factores genéticos y ambientales terminan entremezclandose, si le añadimos el temperamento con el que nacemos, ya tenemos los ingredientes que convierten a cada ser humano en unico.

    Yo tengo dos hijos biológicos y otro adoptado, y me han dicho en más ocasiónes respecto al último lo mucho que nos parecemos que con los otros dos.

    A mí de mis hijos me interesan más sus diferencias que lo que podamos tener en común, porque lo distinto aporta, enriquece, ademas que tienen mis genes de fuera de lo común, o mis estrategias para afrontar la vida, como para que desee reconocerlas en otros.

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