familia monoparental y adopción

El hijo real

Cuando empecé a buscar información sobre adopción, recuerdo haber leído sobre el niño imaginario y el niño real. Recuerdo que cuando hice el CI me preguntaron cómo imaginaba a mi futuro hijo y yo sólo dije “negro, puesto que adopto en África”, y luego, en la espera, procuraba imaginarme distintas versiones de criatura: niño, niña, bebé, algo mayor, de casi 4 años… para no hacerme una idea y encasillarme en ella. Incluso imaginaba nombres distintos de la lista de nombre etíopes que había encontrado en Internet. Me negué a comprar ropa, libros o juguetes antes de recibir la asignación, ni siquiera había tocado nada en el futuro dormitorio de mi criatura.

Y estaba convencida de que no me había hecho ninguna imagen de mi futuro hijo. Y seguí convencida cuando tuve la asignación y todo el mundo me decía, “¿Anda, un niño? Pensábamos que sería una niña”.

Sin embargo, de alguna manera, yo no había sido capaz de imaginarme un niño que tuviera problemas de habla. Quizás porque yo hablo mucho, y porque empecé a hablar (y según mi familia, a razonar), antes del año, y siempre tuve un vocabulario rico y preciso… Nunca pensé en esta posibilidad y asumir que mi hijo necesitaba ayuda logopédica, que quizás tuviera dificultades de comunicación, me costó.

Y darme cuenta de que sí tenía una serie de prejuicios respecto a mi hijo también.

Con el tiempo, me he dado cuenta de que nunca había pensado que alguno de mis hijos pudiera no ser inteligente, o que fuera a tener problemas en el colegio, o sacar malas notas. Y me pregunto, ¿cuántas más cosas he dado por sentadas y voy a tener que poner a prueba?

… Otro tema sería el paso de la madre imaginaria a la madre real… cuando veía a mis amigos con sus hijos tenía clarísimo lo qué hacían mal y cómo lo haría yo… y luego descubrí que una no es la madre que quiere ser, sinó la que puede ser (y con suerte, seguir aprendiendo todos los días).

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Comentarios en: "El hijo real" (5)

  1. Muy interesante como siempre Madre de Marte.

    Yo también he tenido que enfrentarme con mi hija imaginario. La hija real también tiene dificultades con el habla y al principio no lo pude aceptar. Lo veía como el principio del final: primero problemas de habla, luego serán problemas en el colegio, después… Vaya – ¡Que imaginación! ¿No?

    Tanto los hijos imaginarios como las madres imaginarios son tan perfectos, tan fáciles, tan capaces de hacer todo lo que hace falta, de superar todas las barreras.

    Luego llega la realidad y la vida es más complicada.

    He visto que mucho de lo que leo en libros de adopción me parece interesante, fascinante, verdad – pero aún así, cuando me doy cuenta de que algo que he aprendido forma parte de mi vida, no me lo creo. Así que entiendo muy bien tu sorpresa al descubrir que también tenías tu un hijo imaginario – ¡porque es que los imaginarios no son como los imaginamos!

  2. Si es que no son perfectos ni los ninyos ni sus madres ni la imaginación… hacemos lo que podemos. Por cierto, yo tampoco era capaz de imaginar a mi hija.
    Esto circula por la red y no tiene desperdicio. Me lo ha recordado el hecho de que antes siempre sabías lo que otros padres no hacían bien! a mi también me pasaba, ahora son la más cauta del universo”:

    Como ser padres en 10 lecciones

    Con estas 10 lecciones podrá saberlo y adquirir la práctica necesaria:

    1.-Para vivir la experiencia del embarazo: cuélguese una bolsa de garbanzos a la altura de la barriga, agregando un puñado todos los días durante nueve meses. Luego de los nueve meses, abra la bolsa y retire el 90% de los garbanzos.

    2.-Antes de lanzarse a tener hijos, busque una pareja que ya los tenga y sométalos a estudio.
    Critique sus métodos para imponer disciplina, su falta de paciencia, sus pésimos niveles de tolerancia, y por haber permitido que sus hijos se porten como salvajes. Sugiera maneras de mejorar el comportamiento de los niños a la hora de acostarse, ir a hacer pipí o comer. Aproveche, será la última vez que tendrá todas las respuestas.

    3.-Para hacerse una IDEA de cómo serán las noches, consiga un almohadón húmedo de entre 4 y 6 kilos, y recorra el salón llevándolo en brazos, sin sentarse, desde las 5 de la tarde hasta las 10 de la noche. A las 10 suelte el almohadón, ponga el despertador para que suene a las 12 y duerma. Cuando a las 12 suene el despertador, levántese y vuelva a pasear el almohadón por el salón mientras canta canciones de cuna en la oscuridad. Repetir a las 2 AM a las 4 AM y a las 6 AM. Opcional: a las 4 AM puede dar una vuelta en coche con el almohadón. Siga esta rutina durante 5 años. Ponga siempre buena cara.

    4.-¿Es posible aguantar a los niños dentro de casa? Para averiguarlo, unte manteca en el sofá y mermelada en las cortinas. Esconda un trozo de pescado rebozado detrás del equipo de música y déjelo ahí durante todo el verano. Meta los dedos en las macetas y luego arrástrelos por las paredes más Limpias. Dibuje encima de las manchas con lápices de color. Compre 5 cachorritos de doberman y déjelos retozar en su dormitorio.

    5.-Vestir a un niño pequeño es simple: primero, compre un pulpo, pídale al verdulero una bolsa de red y trate de introducir el pulpo dentro de la bolsa de manera que no salga ninguno de los tentáculos por los agujeros de la red. No se aflija, le puede dedicar toda la mañana.

    6.-Niños en edad escolar: Guarde una caja de huevos (vacía). Usando una tijera y unos rotuladores, conviértala en un gracioso cocodrilo. Ahora junte un envase tetra-brik, una pelota de ping-pong y un paquete de cereales vacío y construya una réplica exacta de la Torre Eiffel. Comience este trabajo a las 11 de la noche, que sería la hora en la que se entera que ES PARA MAÑANA. ¡Excelente! Ahora espere las críticas de la maestra.

    7.-Cambie el coche de dos puertas por una camioneta. Y no la lave nunca más. Después de todo, es un auto familiar, sin valor de reventa. Compre un helado de chocolate y aplástelo en la guantera. Meta dos monedas de 10 cts. en el compact. Compre un paquete familiar de galletitas dulces. Macháquelas un buen rato sobre los asientos traseros. Salga del coche, y arañe ambos lados del vehículo con la llave. ¡Perfecto!

    8.-Vaya al supermercado. Lleve consigo lo más parecido que encuentre a un niño de menos de cuatro años (una cabra adulta es ideal). Si piensa tener más de un hijo, lleve dos cabras sueltas. Haga la compra para una semana sin perder de vista las cabras. Mantenga discusiones con los encargados de seguridad del supermercado, subiendo en el escalafón (pero siempre sin perder de vista a las cabras). Cuando llegue al gerente, cambie de supermercado.

    9.-Darle de comer a un niño: Compre un melón, vacíelo, y hágale un pequeño agujero en un costado. Cuélguelo del techo y déle un golpe para que se balancee. Ahora tome un plato con puré de calabaza. Trate de meter cucharadas de puré dentro del melón, mientras simula ser un avión. Siga intentándolo hasta terminar la mitad del puré. El resto, viértalo sobre su regazo, y desparrame bastante en el suelo.

    10.-El aseo de la criatura: Consiga un gato adulto (preferentemente callejero o semisalvaje). Póngase su mejor traje si es hombre o medias y zapatos de tacón alto si es mujer. Llene la bañera con agua tibia y juguetes de goma. Acto seguido introduzca el gato y lávelo con champú. Luego de enjuagarlo y secarlo con una toalla, siga el procedimiento indicado previamente con el pulpo y la bolsa de red. Repetir todas las noches durante 5 años.
    Si logra superar estos pasos, usted puede tener hijos cuando lo desee. El resto es lo mejor que le podrá pasar en su vida.

  3. Hola, Madre de Marte, acabo de conocer tu blog y me encanta. Este post es particularmente conmovedor por la sinceridad y la frescura con la que relatas tu experiencia. Te cuento que yo soy hija adoptiva y madre biológica, y por eso me interesa mucho ver cómo se ven las cosas desde otro lugar. Desde mi experiencia de mamá, te digo que el niño real biológico tampoco es el niño soñado durante la gestación. En esto, no creo que haya diferencias. A mí me pasa, sí, que por no saber nada de mi madre biológica, entonces cada cosa nueva que descubro en mis hijos (digo, desde habilidades hasta dificultades y enfermeades), pienso si será genético o no, en ese sentido para mí mis hijos son una gran incógnita también, como para ustedes los suyos. Gracias también a Brenda y a Eva. Eva, cómo me has hecho reír con lo que compartiste!!! Y me identifico tanto!! Un gran abrazo.

    • María, me ha emocionado tu blog. Espero que encuentres, lo que sea. Y que el camino sea tan enriquecedor como el destino.
      Cuando empecé el primer proceso de adopción, me interesaba mucho lo que contaban otros padres adoptantes. Después empezó a interesarme mucho más lo que explican los hijos. Ahora, además, quiero saber cómo se sienten las otras madres. Supongo que ha hecho falta todo este tiempo, el ir sintiéndome no cerca de mis hijos sino parte de ellos, para integrar a TODOS los que formamos nuestra familia. Incluso aunque no les conozcamos.

  4. Estoy con María en que los hijos biológicos no son como los imaginamos tampoco, creo que, en resumen, la realidad suele superar en todos los sentidos nuestra imaginación, que no es cuestión de biológico o adoptado.
    En lo que no estoy muy de acuerdo es en que nos imaginamos hijos perfectos, me explico. Creo que cuando vas a tener un hijo, pongo mi caso, biológico, aunque sepas que, por supuesto, puede haber problemas, no puedes ponerte en que algo va a ir mal, creo que sabes que vas a aceptar a tu hijo, lo vas a querer y lo vas a ayudar como sea, pero no puedes ponerte en los problemas, porque además, tampoco sirve de mucho.
    En mi caso cuando detectaron el problema durante el embarazo nos hundimos momentáneamente, sobre todo por lo que NO sabíamos, pero, aunque en cada prueba hasta que te dicen que las cosas van bien, no te quedas tranquilo, no puedes entrar en la consulta pensando que van mal.
    Supongo que no es que te imagines un niño perfecto, es que no puedes alcanzar a imaginar el abanico de situaciones que pueden darse.

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