familia monoparental y adopción

La otra cultura

Cuando uno busca país para adoptar, uno de los primeros consejos que se suele dar es “que sea un país por el que sientas alguna afinidad”. Se nos dice que no seremos capaces de transmitirles una buena impresión de su país de origen si no nos gusta, si no nos sentimos cómodos con su cultura, sus tradiciones, su manera de entender las cosas.

Pero lo cierto es que muchos de nosotros escogemos el país de nuestros hijos impelidos por las circunstancias, por eliminación, por razones de índole práctica, porque tenemos alguien cerca que adoptó allí. A veces porque no sentimos afinidad ni conocemos bien (a veces ni siquiera mal) ninguno de los lugares en los que podemos adoptar.

Excepciones aparte, la mayoría de los padres adoptantes tenemos muchas dificultades para comunicar a nuestros hijos lo que es su país. Caemos en tópicos, en folklorismos, hablamos de la gastronomía y el color local… no alcanzamos a comprender (y por tanto, tampoco a transmitir) los aspectos más profundos de culturas tan distintas a la nuestra. Supongo que hay que vivir en un país (y a veces ni siquiera…) o convivir con alguien de allí (y a veces ni siquiera…) para ser capaces de ir más allá.

Una conocida, madre de 4 niños adoptados en Etiopía, me decía hace poco que algunos de sus hijos sufrieron malos tratos, incluso torturas, en su infancia en este país. Me decía que entendía que había que respetar su cultura, pero que no era capaz de hacerlo…

Yo no creo que haya que respetar las culturas y tradiciones, creo que hay que respetar a las personas. Creo que el límite de lo que tenemos que respetar lo marcan los Derechos Humanos. Realidades como la ablación de clítoris, situar a la mujer en una posición de sumisión al hombre, la esclavitud, el maltrato a los de castas inferiores… no son cosas que debamos respetar en nombre de una “diferencia cultural”. Igual que no respetamos tradiciones de nuestra propia cultura como pueden serlo la violación o la exclusión de los gitanos.

(Otra cosa es intentar entender (y transmitir a nuestros hijos) que una mujer analfabeta, sumisa, que no ha conocido otra cultura… pueda llegar a tomar determinadas decisiones. Intentar “buscar el contexto”, decirles que sus madres (y también sus padres), si se hubieran criado aquí, si hubieran tenido nuestras herramientas y recursos, probablemente no habrían hecho lo que hicieron, que no había maldad en ellas, sólo ignorancia).

Insiste Brenda, la autora del blog Adopción por dentro, que incluso desde el puro folklore, hay que buscar maneras de hablar del país de nacimiento de nuestros hijos… Sugiere poner relojes en casa con la hora de cada lugar… Como los horarios de Marruecos y Etiopía son tan parecidos al nuestro, en casa hemos optado por los calendarios: tenemos el magnífico calendario etíope de Mediterránea y un precioso calendario árabe que una amiga nos ha traído desde Marruecos.

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Comentarios en: "La otra cultura" (2)

  1. ¡Hola! Uno de mis temas favoritos.

    Creo que el “puro folklore” puede ser una herramienta muy útil para acercarnos a la cultura de orígen, pero es sólo una parte de nuestro acercamiento.

    La clave está en nuestra actitud hacía la cultura de orígen. Precisamente por las barbaridades por las que han pasado muchos de nuestros hijos, desarrollamos una actitud negativa hacía el lugar de orígen, la gente de allí, sus costumbres – todo.

    Hay que recordar que en todos los países ocurren barbaridades – sí, incluso aquí en España, y también en mi país natal, EE.UU. Los niños que están disponibles para ser adoptados probablemente vienen de los sectores más castigados de cualquier sociedad, ¡pero no podemos basar nuestra actitud hacía otro país en las experiencias que tenemos con estos sectores!

    Es imprescindible acercarnos a lo positivo. El folklore puede ser una forma, pero también las amistades con personas de “allí” (incluso por Internet se puede hacer amigos, como lo he hecho yo con una mujer China de la provincia de mi hija) y a través de los viajes, las investigaciones, los documentales, la comida, el idioma.

    Hay muchas puertas por las que podemos entrar. La clave está en reconocer que algunos nos van a llevar a sitios oscuros donde vamos a encontrar barbaridades y otros nos van a llevar hacía lo más bonito. Hay que esforzarse para conocer lo bueno y comprender lo malo – y relativizarlo TODO porque lo mismo hay en todo el mundo, aquí, allí, en todas partes.

    Brenda
    http://www.adopcionpordentro.blogspot.com

  2. Hola!

    Muy interesante artículo.
    Me interesa lo que comentas que “Yo no creo que haya que respetar las culturas y tradiciones, creo que hay que respetar a las personas. Creo que el límite de lo que tenemos que respetar lo marcan los Derechos Humanos. ………” Estoy de acuerdo contigo. Desde hace días me he cuestionado hasta qué límite de adaptación debes tolerar en una cultura que no es la tuya.
    Actualmente estoy embarazada y seré madre soltera. Me encuentro en un Estado muy conservador de la Gran India tomando un curso que acabará -por suerte- en un par de días. Me he visto en la necesidad de ocultar mi embarazo porque no me veo en confianza, ni creo que sería lo mejor en una cultura como tal.
    En cuanto al punto de la adopción de niños provenientes de otras culturas y de condiciones de maltrato, siempre es bueno hacerles entender que de acuerdo a aquellas barreras como la “cultura”, “religión”, “diferencia de legislación”, “estatus sociales”, entre otros, la gente actúa de una forma que no significa que es la más de acuerdo a una conciencia universal.

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