familia monoparental y adopción

Preguntas

Cuando mi hijo mayor acababa de empezar P3, un niño de su clase murió. Así que, no sé si antes de que él estuviera preparado pero sí antes de que lo estuviera yo, tuve que hablarle de la muerte.

La imagen de E. quedó situada en una estrella, y durante todas las noches de muchos meses, mi hijo lo saludó cada noche, le contaba cosas que había hecho y le recordaba (aún le recuerda a veces, aunque nuestras estrellas están ahora bastante más pobladas).

Así fue como la palabra “muerte” empezó a formar parte del diccionario vital de B., cuando todavía no acababa de saber qué quería decir realmente estar muerto.

Lo comprendió un par de años más tarde, y fue ante la visión de una vaca muerta en medio del campo, probablemente de parto (esto parecía). La vaca muerta le impresionó mucho y estuvo hablando durante días de ello… y fue a partir de esta visión – y de la comprensión de lo que significaba estar muerto – que empezó a ser capaz de elaborar sus muertos.

Porque los tenía, claro. Desde antes de conocerme.

– ¿Qué pasará si tú te mueres, mama?

Esta fue la primera pregunta. La angustia era obvia, y como no me gusta hacer promesas ni amenazas que no pueda cumplir, le tuve que reconocer que era una posibilidad… remota, porque yo pienso morirme de viejecita, cuando él sea muuuucho mayor que el abuelo. Pero si sucedía antes, le dije… estaría muy triste, me echaría mucho de menos, pero no se quedaría solo ni volvería a perder su vida, todo lo que tenía: seguiría en la misma familia, la misma ciudad, con la misma gente. Mi hermana, su tía, se haría cargo de él.

¿Y si muere también la tía? ¿Y si mueren los abuelos? ¿Y si mueren R. y O., y C., y C., y L., y S., y N? ¿Y si muere toda la gente que conocemos? ¿Y si muere toda la gente de Barcelona y solamente quedo yo? Intenté ir respondiendo con nuevas alternativas, porque aún no me había dado cuenta de que estas espirales catastrofistas no tienen fin y que es mejor decir “esto no puede pasar”. Hasta que hubo matado a todo el mundo y le dije: “entonces te buscarían una familia nueva”, y él dijo: “¡NO! Eso no!”

¿Y si muero yo, mamá? ¿Me seguirás queriendo?

Esta fue la segunda pregunta. Por supuesto, yo te seguiré queriendo, aunque no estés, nunca dejaré de ser tu madre, y si tú mueres, me pondré muy triste, muy triste, muy triste, y pensaré en ti cada día de mi vida.

¿Y si muere mi hermano, mamá?

Esta fue la tercera pregunta. Pues si muere tu hermano igual, hijo, lo echaré de menos y lloraré muchísimo y pensaré en él todos los días.

Pero entonces, estarías tan triste, tan triste… que ya no podrías cuidarme.

Y la cuarta pregunta:

¿Y si mueres, mamá? ¿Me seguirás queriendo si mueres?

No tengo ni idea de si hay vida detrás de la muerte, sospecho que no. Pero de algo estoy segura: seguiré queriendo a mis hijos con cada mota de polvo de mis huesos muertos.

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Comentarios en: "Preguntas" (9)

  1. Conmovedor… y absolutamente cierto… qué hermoso es el amor que lo trasciende todo.

  2. … y se lo seguirá preguntando siempre.

  3. martucha dijo:

    Yo no quiero ni pensarlo, el día que me pregunte intentaré ser lo más franca posible.

  4. A mi también me tocó esa serie de preguntas cuando comenzó a ser consciente de la muerte y de que no tiene abuelo porque murió y está en el cielo. Es inherente al crecimiento y a la comprensión, pero duele un montón hablar de eso con los niños.

  5. Carmen Cifredo dijo:

    En julio hará dos años que mi padre murió, cuando mis peques tenían dos y medio. Le conocen muy bien por las fotos y me preguntan a menudo que por qué no vamos a la estrella a verlo o por qué no baja él.

    Ya se han hecho a la idea de que no se vuelve de la estrella: el abuelo está bien en ella, pero ellos no quieren ir, no quieren “morirse”. Pero esta palabra no se la dije yo, se la dijo antes alguien, puede que en el cole o en la guarde.

    Cuento todo esto porque comparto mucho de lo que has escrito, con las diferencias de edad de los niños. Y para contarte que a mí, en concreto, me ha consolado muchísimo la imagen de tener a mi padre en una estrella desde la que nos quiere y nos cuida, la misma idea que les mantiene a ellos en pie su cariño por él.

    Gracias por compartirlo.

    Carmenchi

    • Mi hijo mayor dice que “morirse es no ver a la mama nunca más”… el día que le dijo esto a su hermano, me di cuenta de que había entendido qué significaba morirse. Esto, que de la estrella no vuelven los que se fueron ni vamos nosotros para allá…
      A mí también me consuela la idea de que podamos seguir hablando con nuestros muertos, incluso sin saber si ellos nos escuchan.
      (Me alegro de que te guste el blog!)

  6. En casi todas las reuniones familiares anuales sale el temita: cuando mi madre me contó por primera vez lo que era la muerte le pregunté si ella se moriría, me contestó que sí porque todo el mundo muere. Me fuí a llorar al banyo y estuve horas encerrada.

    Este momento “llanto por la muerte de mi madre” no entiendo por qué todavía se recuerda con tanta frecuencia. Pero cada vez que se recuerda, ahora ya con 39 anyos, me entran unas ganas tremendas de volverme a encerrar a llorar.

    “morirse es no volver a ver a la mama nunca más” me parece una definición perfecta.

    Saludos
    EvaDE

  7. Joder.
    No era una lectura para el trabajo, esta…

    Un beso.

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