familia monoparental y adopción

Resiliencia

Desde hace algunos años se ha puesto de moda el concepto “resiliencia” (¿cómo demonios le llamábamos antes a la capacidad para superar las adversidades?), un concepto sacado de la física y que popularizó en lo psicológico el neurólogo y psiquiatra Borys Cyrulnik.

La resiliencia es lo que nos permite digerir las cosas malas que nos suceden y convertirlas en algo positivo, por ejemplo, a través de la creatividad, del humor, del aprendizaje, o de la posibilidad de ayudar a los demás.

Leí a Boris Cyrulnik hace muchos años y un poco a trancas y barrancas, por recomendación de una amiga terapeuta, y me pareció algo espeso, pero me quedé con que uno de los factores clave en la resiliencia es tener un adulto que crea en ti, un adulto incondicional. Tuve la suerte de tener una persona así en mi vida (y tengo la suerte de que esté todavía).

Una de las cosas más difíciles de ser padres es asumir la imposibilidad de proteger a nuestros hijos. Querríamos que nada les hiciera daño, nunca, jamás. Que no perdieran la inocencia.

Que no descubran lo injusto que es el mundo y lo mucho que duelen las cosas.

No me considero una madre protectora en lo “físico”, soy de las que deja que los niños se suban a los árboles, vayan lejos en bicicleta, sean todo lo autónomos que sus edades permiten. Sin embargo, sí me siento muy protectora en lo emocional, mejor dicho, en lo relacional. Cuando intuyo el mínimo atisbo de conflicto, allí estoy, y a veces tengo que frenarme, sobretodo con el mayor, porque creo que a los 7 años, aunque está bien apoyarlo si lo necesita, hay cosas que tiene que empezar a resolver sólo (o al menos intentarlo).

Una cosa que me resulta curiosa cuando hablo con adultos, de hecho a mí misma me pasa, es que todos coincidimos en que las cosas que nos han hecho crecer, aprender, ser mejores… son los momentos difíciles. Y sin embargo, estos momentos difíciles son los que les intentamos evitar a nuestros hijos. Sin pensar que quizás si no los pasaran, si no sufrieran contratiempos, nunca se convertirían en adultos maduros, competentes e incluso interesantes… En esta gente “vivida” que es la que nos interesa cuando nos relacionamos con iguales.

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Comentarios en: "Resiliencia" (6)

  1. Claro…pero se sufre mucho, porque ahora lo miramos desde la barrera de la madurez, que protege no de todo, pero de mucho… mientras eres ninyo te parece que el mundo se acaba una y otra vez. Al menos a mi, que era una ninya con una vida llena de traslados y propensa al drama.

    Un poco antes de la moda de la resiliencia, empecé a escuchar/leer por todas partes el asunto de las “herramientas”. Para mi es una palabra demasiado nueva en mi psique (limitadísima) como para que tenga mucho sentido (idem con “resiliencia”). Herremientas creo que antes se le llamaba a experiencias (a lo que te da las experiencias). Para mi la palabra “herramientas” implica concreción y lo que creo que tenemos que darle a nuestros hijos … de concreto nada! ?cuáles son??cuántas son??dónde se compran??cómo se dan?

    Hace poco hablando con un amigo que no tiene hijos, él me decía ” dales toda la felicidad que consigas a tus hijos mientras sean ninyos” y yo siento que eso es lo correcto.

    Sé que mi hijo aprenderá a “nadar” antes si le tiramos a la piscina con vigilancia, pero no quiero que sea así como aprenda. Quiero que aprenda conmigo a su lado, sabiendo que mi mano estará allí antes de que se le ocurra pedirla. Porque creo que para eso soy su madre y lo primero que tiene que aprender es que mi mano estará siempre a su lado. Como yo a mis casi 40 siento que la mano de mi madre está al mío ! y eso viviendo a 2400 kmts de distancia!

    Cuando esa mano, ese aliento, ese comentario que te hace reir cuando quieres llorar, te acompanya durante toda tu infancia… ya te acompanya siempre, porque te ensenyaron cuando mejor se aprenden las cosas, de ninyo. Y yo creo que un ninyo es ninyo muuuuchos anyos. Para mi fue maravilloso tener a mi madre todavía siempre a mi lado hasta los 17 (que me fui a la uni y me las apanyé estupendamente bien estando sola, por lo aprendido antes, claro está).

    Compartiremos con nuestros hijos los mismos códigos, el sentido del humor y del amor y muchas experiencias. Mi madre es casi siempre quien mejor me comprende y espero que eso mismo lo tenga yo con mi hija y ella conmigo.

    Las situaciones adversas, lamentablemente vendrán solas sin que nadie las llame. Quisiera evitárselas todas, pero sé que es imposible por tanto sólo me queda estar a su lado ensenyándole cómo resolver… o que no sé resolverlo! Ensenyandole que muchas cosas se resuelven solas, que tenemos que reirnos mucho y querer de verdad.

    Conmigo fueron muy protectores y yo he salido pero que muy lanzada y creo que es por eso, porque de alguna manera siento que hay alguien que no me fallará nunca, mire ud. por donde… iba a escribir “no me abandonará nunca” …

    Leí una entrevista hace muchos anyos a Luis Rojas Marcos que venía a decir “yo era un senyorito andaluz de buena familia, desastroso, mal estudiante, problemático y distraído. Pero mi madre siempre creyó en mi. Siempre vió originalidad donde los otros no veían nada. Siempre defendía/comprendía…”
    La entrevista la leí hace mucho, no tenía hijos pero pensé: “si tengo hijos, seré una madre así”.
    Y ahí estamos, haciendo lo que podemos!
    Como tú dices, “haciendo lo que podemos con lo que tenemos”

    Besos (odio mis comentarios biblia! es que me pongo, me pongo…)
    Eva DE

    • Pues a mí me encantan tus comentarios… siempre me hacen pensar.

      Creo que básicamente estoy de acuerdo contigo. En lo físico soy poco protectora, simplemente, porque no lo necesitan. Pero no tiraría a la piscina a un niño que tiene miedo al agua. De hecho, mi hijo pequeño tuvo bastante tiempo miedo al agua y nunca le hice meterse en la piscina, ni siquiera conmigo: le senté en la orilla con un cubo y una regadera, y él encontró el momento de entrar. Ahora es un loco del agua!!, así que tan mal no lo haría. No les he obligado a hacer nada, simplemente no les he coartado sus ganas de hacerlo (que son muchas).

      En lo relacional, justamente hoy mi hijo pequeño estaba en el parque y otro niño lloraba porque el mío no le dejaba usar un juguete (de un tercer niño). Me he acercado, le he dicho que jugaran un rato cada uno… se lo ha dejado. La otra madre me ha dicho “es que intento que lo resuelvan solos”. Le he dicho que vale… excepto si no lo resuelven. ¡¡¡Que tienen 3 años!!! Creo que aprenden a gestionar este tipo de cosas viendo cómo las gestionamos nosotros.

      Yo también quiero ser como la madre de Rojas Marcos.

      Y si encuentras la ferretería donde están las herramientas, déjame un mensaje…

  2. A mí me pasa como a ti, Madre. En lo físico lo dejo “a la brava” porque él mismo lo pide y se ve a la legua que se basta y se sobra. En lo emocional, en cambio, en lo relacional, necesita todo el apoyo del mundo. Y ahí estoy, a pesar de algunos…

  3. muy interesante sus testimonios sobre resiliencia…me gustaría sim lo podria incluir en un libro que estamos publicando de psicologia positiva y resiliencia
    Felicitaciones Guillermo

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