familia monoparental y adopción

Lo que no se conoce

Lo que no se conoce no se puede echar de menos.

Es una frase que he oído montones de veces a madres monoparentales, para hablar del padre ausente (o mejor dicho, inexistente).

“Si yo lo llevo bien, no habrá problemas. Porque lo que no se conoce, no se echa de menos”.

También se lo he oído decir a madres, monoparentales o no, que no se deciden a ir a por el segundo hijo por las razones que sean, a pesar de que sus tripas quizás se lo piden.

“Sí, tener hermanos es fantástico, pero no puede ser… y lo que no se conoce, no se echa de menos”.

Entonces, ¿por qué tantas de nosotras echábamos de menos tener hijos, incluso mucho antes de imaginar siquiera lo que esto significaba?

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Comentarios en: "Lo que no se conoce" (6)

  1. Más claro,el agua.Pero es verdad que las mujeres que viven esa “no existencia” del padre como una circunstancia y no como un déficit transmitirán a sus hijos unas actitudes más abiertas y positivas.Algunos seguirán echando de menos no tener un padre,aunque esto no significa que se convierta en un problema crucial en su vida…quizás en muchos casos se quede ahí:les hubiera gustado,pero están encantados con su familia.

    • Claro, igual que nos podría haber gustado tener más hermanos, unos padres más jóvenes o unos abuelos más presentes, no? Al final, tener o no padre debería ser una circunstancia MÁS de las muchas que definen la clase de familia que tenemos. Y en cambio, en todo (incluso en definirnos como familia monoparental) parece que la convirtamos – o la conviertan desde fuera – en el eje central de nuestra historia familiar.

  2. Creo que entre circunstancia y déficit hay un trecho. Intentar minimizar la falta de esa figura por nuestra parte tampoco creo que sea logico, es algo importante para nuestros hijos, por supuesto que tienen que vivir con ello y no les va a traumar ni nada por el estilo, pero por supuesto que echan su falta, no reconocerlo me parece poco acertado, sobre todo porque la mayoría de las monoparentales, entre las que me incluyo, si que hemos tenido un padre y una madre y no podemos hablar con conocimiento de causa y como se siente el no tenerlo.

    • Yo conozco a personas, adultas, que no han tenido padre, y que han podido hablarme de cómo se sentían al no tenerlo. Eran otros tiempos – y otras circunstancias: en su caso, sus madres no eligieron.
      Creo que lo más difícil es encontrar el equilibrio entre reconocer la circunstancia y no magnificarla. En esto estamos…

  3. Yo también estoy en eso…por supuesto que no hay que magnificarlo, muchos niños por un motivo u otro no tienen padre, en los papeles o en la vida diaria y eso no los va a hacer mas o menos felices, pero tengo claro que a mi hijo es un tema que le preocupa, entonces no voy a ser yo la que se lo minimice o le quite importancia, para él la tiene y tiene necesidad de hablar de ello, así que toca explicar muchas veces porqué el no tiene padre y una madre que lo quiere no por dos, sino multiplicado por mil 🙂

    • Supongo que la cosa consiste en dejarles marcar a ellos el ritmo y el grado de lo que necesitan… escucharles. Acompañarles. Intentar no presuponer nada.

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