familia monoparental y adopción

Áfricas

Acabo de leerme de una sentada y casi sin respirar el último libro de uno de los periodistas que más me interesan, Bru Rovira, llamado “Áfricas. Cosas que pasan no tan lejos”.

Un libro inquietante. Impactante. Desgarrador.

Como decían los de Cahiers du Cinéma, “imprescindible para la supervivencia”.

A pesar de que duela. Porque duele.

“Áfricas” es un recorrido por cuatro territorios del continente africano, cuatro territorios en guerra, cada uno de ellos más doloroso que el anterior, un descenso al Corazón de las Tinieblas del que habló Conrad.

Sudán, Somalia, Liberia, Ruanda.

Tuve la tentación de copiar aquí algunos extractos del libro, pero al final he decidido quedarme con una sola idea.

Seguro que recuerdan esta imagen del fotógrafo sudafricano Kevin Carter, que le valió un premio Pulitzer:

Se abrió un debate sobre por qué el fotógrafo no ayudó a la niña después (o incluso en vez de) tomar la foto, y de hecho, a pocos sorprendió que Carter terminara suicidándose, años más tarde.

Bru Rovira dice: “Lo que sí sabemos quienes hemos estado en este infierno es que los lectores del Times que vieron la foto de Kevin conocen desde entonces lo que allí ocurre, y también ellos pueden hacerse la misma pregunta que le hicieron entonces al fotógrafo: ¿Qué estamos haciendo para ayudar a la niña?”

Todos somos cómplices.

Incluso aunque sea más fácil ni siquiera leer libros incómodos como este. Precisamente por ello.

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Comentarios en: "Áfricas" (1)

  1. Completamente de acuerdo. Todos somos cómplices.

    Pero me has recordado la canción de Sabina “?qué consejos voy a darte? yo que ni siquiera se cuidar de mi”. Es que tampoco lo que pasa a la vuelta de la esquina nos importa/immuta/escuece…es que casi ni lo que nos pasa a nosotros mismos (casi 5 milloncetes de parados y nadie dice nada).

    Estamos aletargados. En estos últimos anyos me he acordado muchas veces de los franceses, la liberté-egalité-fraternité que tanto costó y que tan lejos quedó… sobre todo en el sentimiento de que la masa, la mayoría puede hacer mucho…

    Vivimos cada vez más adocenados. Tengo la sensación de que tenemos más información que nunca y cada vez nos enteramos de menos. Es como si nada tuviese importancia.

    Por cierto que yo había leído que era un ninyo y que tenía una pulsera (en la foto) de una ONG, que estaba siendo alimentado, que sobrevivió pero murió víctima de unas fiebres muchos anyos después.
    Aunque esto es lo de menos, claro está.

    Yo comprendo que se suiciden personas como ese fotógrafo. Tiene que ser imposible vivir con tanto dolor, viendo la verdadera esencia del ser humano “Homo homini lupus”… recuerdo una vez en un mercadillo un gitano que piropeó a mi hija y dijo “los ninyos son los únicos que valen la pena… lo adultos somos todos unos mierdas”. No tengo nada que anyadir!

    Besos
    EvaDE

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