familia monoparental y adopción

Finalmente, el Gobierno ha decidido que en caso de duda sobre qué apellido hay que poner primero a un bebé, si el del padre o de la madre, será un funcionario el que decida. Lo que me alucina de esta noticia no es poner esta responsabilidad sobre los hombros de un funcionario, ni que si una pareja de padres no es capaz de ponerse de acuerdo ni en esto, ¿qué hacen teniendo hijos?. Lo que me alucina es que alguien considere necesario legislar algo así. Cuando no hay ninguna ley que diga cómo se dirimen otros conflictos, como el nombre de la criatura, el colegio al que va a ir o en qué ciudad va a crecer.

Para todos estos asuntos, se nos considera adultos y capaces.

El de los apellidos es un tema muy sensible: me ha sorprendido que hombres igualitarios, maduros, que comparten las tareas domésticas y no les importa que sus mujeres ganen más dinero que ellos… lleven tan mal la propuesta de ellas de que los niños lleven primero su apellido.

El apellido suele expresar filiación, es decir, dice de quién (de qué hombre, casi siempre) somos hijos. En buena parte del mundo existen los apellidos patronímicos, formados a partir del nombre del padre. En español son los terminados en –ez, igual que en otros sitios existe el –ov/a, –ovich, -son, -döttir…

En muchos países del mundo, las mujeres pierden su apellido al casarse: toman el de su marido. Si tienen varios maridos, cambian varias veces de apellido. Siempre me ha costado de entender que mujeres jóvenes, modernas, independientes, hasta feministas… de países europeos no vean ningún conflicto en perder el apellido paterno al casarse. Siempre me ha parecido que implicaba (como la entrega en la boda) propiedad: pasas de ser del padre, a ser del marido… y si te casas varias veces, pierdes el apellido varias veces… como si fueras un objeto.

Las mujeres árabes suelen verlo también como una aberración, curiosamente: ellas no pierden su apellido, aunque los hijos heredan sólo el del padre, así que el de la madre desaparece, al menos en su línea familiar. Recientemente se ha cambiado la ley para que una madre soltera pueda, si lo desea, poner su apellido a sus hijos. Hasta entonces, tenía que poner un apellido inventado (no es algo tan distinto de lo que sucedía en España, donde hasta hace muy pocos años había que inventar un nombre de padre ficticio para el registro civil, y donde era habitual poner a los hijos de madres solteras los apellidos girados – primero el segundo de la madre, y después el primero- para que no se notara la ausencia de padre).

 Tradicionalmente, antes del protectorado francés, tenian otro sistema, que aún se usa de forma no oficial, que era un sistema patronímico. Por ejemplo: Abderrahman ben Thami ben Nasser, que significaría Abderrahman, hijo de Thami hijo de Nasser.

 Este sistema funciona aún en Etiopía: allí, el primer apellido es el nombre del padre, y el segundo, el nombre del abuelo (paternos: en el caso de monoparentales, heredan el nombre del abuelo materno y del bisabuelo). Así que los hijos no tienen los mismos apellidos que sus padres y rastrear las filiaciones se convierte en algo complejo.

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Comentarios en: "Dime niño de quién eres" (3)

  1. Soy de EE.UU. perdí mi apellido al casarme. Luego vine a España para enterarme de que nadie entendía por qué lo había hecho…

    Es que son costumbres que no cuestionas si estás dentro de un sistema cultural. Es lo único que había conocido. Me pareció bonito adoptar el apellido de mi marido…

    En cuanto a los apellidos aquí en España y la nueva ley, me parece un lío impresionante y me ha gustado mucho tus reflexiones.

    Brenda
    http://www.adopcionpordentro.blogspot.com

    • Para nosotras (para mí) es totalmente incomprensible que alguien acepte renunciar a sus apellidos, cambiarlos por otro, como si fueran calcetines… igual de haber crecido en otra cultura me parecería una freakada la postura que tengo ahora… Para mí, mi nombre completo (nombre y apellidos) es una parte fundamental de mi identidad.

  2. Pues yo vivo en Alemania, donde las mujeres pierden su apellido también al casarse y como en la mayoría de países, solamente tienen un apellido.
    Cuando te llamas Sofia Müller es muy fácil que hayan muchas con ese nombre, en los formularios oficiales, para distinguir una a de otra, en vez de usar un segundo apellido inexisitente, se pregunta el nombre de soltera.

    Pero lo verdaderamente sorprendente es que pierdes tu apellido de toda la vida, pero el que obtienes al casarte no te lo quitas si te divorcias! la única manera de quitarte el apellido de tu primer marido, es obtener el del tercero! ajajaja

    Es un cachondeo que el funcionario decida. Menuda ley!

    Saludos
    Eva DE

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