familia monoparental y adopción

El mito de procusto

 

Alguien me dijo que la educación en España padece el mito de Procusto. Procusto era un bandido ático que tenía una casa en las colinas, donde invitaba a los viajeros solitarios a pernoctar. A los que eran demasiado altos, les cortaba las partes del cuerpo que sobresalían (cabeza, pies); a los que eran demasiado bajos, los estiraba hasta descoyuntarlos.

Esto hace el colegio con los que no encajan, con los que sobresalen o con los que no llegan, como se cuenta en este video tan ilustrativo (y tan tierno).

Ken Robinson, educador, escritor y conferenciante británico, cuenta en Changing Paradigms

 

 como el sistema educativo que padecemos está pensado para la economía industrial del siglo XIX, donde el objetivo era crear una clase obrera para trabajar en las cadenas de montaje, así que las escuelas trabajaban – y trabajan todavía – separando los conocimientos en los compartimentos estancos de las asignaturas, buscando y premiando la uniformidad, dando por válida sólo una respuesta y una manera de hacer las cosas.

¿Y qué hacemos? ¿Qué hacemos con esto? ¿Cómo conseguimos que nuestros hijos sobrevivan indemnes a este sistema educativo tan antiguo e ineficiente?

¿Lo único que podemos esperar es que no dejen de ser abejas, que sigan siendo capaces de volar a pesar de los que les dicen que las alas que tienen no sirven para ello? ¿Cómo podemos contribuir a que esto suceda?

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Comentarios en: "El mito de procusto" (6)

  1. Madre de Marte,

    No te desesperes.

    Mi hija mayor tiene 15 años y – a pesar de estar tan desesperada como tú hace unos años – veo que está saliendo bien.

    Pero ojo: hay que trabajar mucho la creatividad y mil habilidades prácticas fuera del colegio. No tiene que ser difícil. He visto que incluso enseñarles a cocinar y hacer pastelería aumenta el autestima y la capacidad de hacer cosas creativas y prácticas.

    El colegio en España tiene cosas buenas y malas como en todos los países (¿Menos Finlandia? 🙂 Después de desgastarme bastante luchando, he intentado fomentar lo bueno, no hacer demasiado caso al malo – y siempre tener mi propio plan para las tardes, las vacaciones, el verano: hacer libros de recuerdos e historias propios, ver vídeos interesantes en Internet, hacer manualidades, hacer juegos, viajar, explorar, hablar de las cosas que importan, leer juntos o sólos – buscar oportunidades para que aprendan cosas prácticas: como hablar en público, escribir bien, que saben organizar un evento… todo tipo de cosas que no enseñan en el colegio.

    El gran problema sí – es el fracaso, y los años en que te toque un profesor malo, que no sabe enseñar, que echa toda la culpa a los estudiantes, que no quiere trabajar, que no tiene imaginación ni ganas de superar desafíos – pero eso nos puede ocurrir en cualquier parte…

    A estas alturas, ni defendo, ni rechazo, ni critico demasiado el sistema educativo. Simplemente vivo con ello. Lo veo como una cosa más que a veces nos sirve de herramienta y otras como una carrera de obstáculos… Pero hasta los peores momentos, de alguna manera, intento utilizarlos para fortalecer a mis hijas, hablando con ellas sobre las tareas inútiles que a veces tienen que hacer, las formas en que estén obligadas a perder el tiempo, los años en que tienen que aguantar a una persona con quién no llevan bien pero quién tiene autoridad sobre ellos…

    Hay mucho, mucho que no podemos cambiar, pero podemos aprender de ello pienso yo.

    ¡Ánimos!

    Brenda
    http://www.adopcionpordentro.blogspot.com

    • Pero qué pena, no? con lo fácil y mejor que sería todo si el sistema educativo SÍ funcionara… con lo útil que podría ser la escuela… que pena tener que limitarnos a sobrevivir a ella.

  2. Pues no puedo estar más de acuerdo contigo. Pero lo peor es que nadie parece darse cuenta.

    Uno lee grandes frases como “atención a la diversidad, integración, adaptaciones curriculares, apoyo a niños con necesidades educativas especiales”, y lo peor es que hasta te lo llegas a creer.

    En el colegio público al que acude mi hijo, si eres TDAH, sobrecapacitado, adoptado, tienes algún problema de tipo emocional, etc., te invitan amablemente a irte del Centro. No te echan, no tienen…, pero cuando la autoestima del niño y de la propia familia estan ya por los suelos, esa es la opción que toman todos.

    Con los profes motivados, que haberlos “hailos”, proceden de la misma manera.

    Los padres deberiamos ser quienes reivindicasemos un cambio radical del sistema de enseñanza de nuestros hijos, pero aunque se escuchan voces, son tan leves, somos tan pocos a los que parece preocuparnos esto que…

    Si yo fuera lo suficientemente valiente desescolarizaria, el problema es que de momento no lo soy.

    • Yo creo que hay un gran porcentaje de familias que no se dan cuenta, no les importa o les está bien. Y luego hay un puñado que intenta resistir, pero, ¿cómo? Los valientes – o los que se lo pueden permitir, a todos los niveles – hacen lo que tú dices, desescolarizar… o buscar colegios alternativos, pero, los que no tenemos esta opción, ¿qué hacemos? ¿Cómo les hacemos desaprender todas las actitudes, prejuicios, comportamientos borreguiles… que les inculcan en la escuela?

  3. Respecto a lo de desaprender, mi experiencia dice que la familia deja impronta, para bien o para mal pero es así.
    Mi hijo mayor nos define como familia “disfuncional”, yo al principio me mosqueaba, pero ahora lo voy entendiendo.

    Por ejemplo, si mi hijo no es TDAH, ¿por qué llevo dos días recopilando toda la información al respecto para junto con otras madres cuyos hijos si lo son, plantarle cara al colegio?, ¿por qué me cabrea que a un niño de la clase del mio le suspendan en Science e Inglés, y añadan que la criatura se exfuerza al máximo, y se queden tan anchos?, ¿Como es posible que haya tanta gente que solo mire su ombligo?

    • Claro, de eso trata ser padres, no? De que nuestra impronta quede ahí.
      Sería más fácil si la escuela y la familia fueran de la mano, pero en mis días optimistas pienso que si aprenden a enfrentarse a la escuela, a seguir siendo ellos mismos en la escuela… seguramente sabrán hacerlo/serlo también en el mundo real.
      Por cierto, yo estoy en una guerra parecida en mi cole (no respecto al TDAH).

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