familia monoparental y adopción

Mi país de verdad

 

B (mi hijo mayor). Mi país de verdad es Etiopía. Yo debería vivir allí.

Yo: ¿te gustaría vivir allí?

B: Claro, allí podría correr… y darle un beso a mi madre.

Yo: Bueno, ya hemos hablado de que iremos dentro de un tiempo… de momento habrá que encontrar alternativas aquí. Si quieres podrías apuntarte a hacer atletismo…

B: ¿Aquí?

Yo: Claro, tú vives aquí.

B. Pero yo quiero irme a Etiopía.

Yo: Bueno, pues por ahora vives aquí y las alternativas las tenemos que buscar aquí.

B. Pues de mayor viviré en Etiopía. Viviré allí todos los días, para siempre.

Yo: Pues me parece estupendo, pero si quieres volver a vivir en Etiopía, no de visita sino para siempre, hay dos cosas muy importantes. La primera, deberías aprender amariña…

B: Ya sé: Shukran, Salam Aleikum.

Yo: No, esto es árabe, en Etiopía se habla otro idioma, el amariña…

B: ¿Cómo es?

Yo: No lo sé, pero si quieres volver allí, quizás deberías pensar en aprenderlo. Podemos buscar algún sitio donde hacer un cursillo.

(…)

– Y la otra cosa importante es que estaría bien que pudieras hacer un trabajo útil, algo que puedas aportar precisamente por haber vivido lejos… ya tendrás tiempo de pensar qué.

Aparte de esto, ya te he dicho que vamos a ir a Etiopía, pero más adelante… le podrás dar un beso a tu madre.

A: (mi hijo pequeño): ¡¡¡ Yo también!!

B: ¡¡No, que no es tu madre!!

Yo: da lo mismo, es la tuya y nosotros también la queremos. A. le puede dar un beso, y yo otro…

B: No, no, no…

Yo: Bueno, tú puedes darle muchos besos…

B: Vale…

Yo: Pero como de momento no vamos a ir, lo que podrías hacer es escribirle una carta, hacerle un dibujo…

B: ¡Vale!

A: ¡¡Yo también!!

Yo: Bueno, tú puedes hacer dibujos para tu madre de Marruecos y los guardaremos para dárselos si algún día la encontramos, vale?

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Comentarios en: "Mi país de verdad" (12)

  1. La conversación no tiene desperdicio!!!

    No sé si te lo he dicho en alguna ocasión pero enhorabuena por este estupendo blog.

    Si quieres conocerme, no dudes en visitarme en http://creciendocondavid.blogspot.com/

  2. ¿Cómo te sientes tú cuando tu hijo habla de su país “de verdad”, su madre “de verdad”, etc.? Yo me sentiría mal… como que no está a gusto conmigo, ¿no?

    (Perdona la pregunta brusca; llevo un par de semanas leyéndote y me he dado un buen repaso a tu blog, y sé que en principio no te importa, pero, ¿de verdad no sientes ni un pinchacito de duda? Yo me planteo la adopción cuando llegue el momento y no sé cómo me tomaría ese tipo de comentarios tan de seguido…)

    • Afortunadamente los niños viven su vida con naturalidad, somos los adultos los que nos comemos el tarro con esas afirmaciones. El amor es muy grande y no hay porqué elegir, cabe mucho dentro de las personas que más quieres,de hecho, si nos lo preguntamos a nosotros mismos ¿quién es la persona que mas quieres? No podríamos contestad, marido, hijos, madre, madres… ¿porqué hay que ver un ranking en todo?. Es un lujo poder tener una primera madre de verdad para poder proyectar todos esos buenos sentimientos, lo que depare la vida ya se verá, yo de pequeña quería ser peluquera, casarme y tener muchos hijos, y después preferí cosas distintas.Me encanta esa naturalidad de los niños y me encantaría que mi hijo también tuviese una primera madre o madre etíope a la que querer.

    • La verdad es que no me lo tomo como algo personal, algo “contra mí”… no pienso que no esté a gusto conmigo, pienso que no está a gusto con su historia (¿quién lo estaría?) y que es su forma de recolocarla.

      No sé qué porcentaje de niños (o adultos) adoptados se sienten como mi hijo, pero leyendo blogs, libros, testimonios… de adultos adoptados, he descubierto que muchos sienten “no encajar”, “estar viviendo una vida que no es la suya”, “haber perdido la identidad”… Ya te digo, no sé qué porcentaje es del total, pero sí sé que la mayoría no hablan de ello con sus padres (adoptivos). Por miedo a hacerles daño, porque han visto que no son receptivos a este tipo de asuntos… así que me tomo estas conversaciones como una muestra, no sólo de confianza (que también) sino de seguridad: seguridad de que el vinculo entre nosotros no se va romper por ello.

      Aunque esta no era la pregunta… ¿me siento mal? Pues a ratos, sí. Me duele su dolor, su angustia, sus miedos. Me duele no ser capaz de protegerle.

      Recuerdo que cuando le recogí en Addis Abeba, tan pequeño, tan frágil, pensé: no sé qué será de él en el futuro, que querrá ser, sólo espero que sea feliz. Ver, algunos días, que este objetivo no parece estar cumpliéndose, me duele también.

  3. Precioso.

    Cuando mi hija fue pequeña – 4 años – dibujaba mapas para llegar a su familia en China.

    Me pareció tan lógico – porque si yo le había dicho que no sabía como llegar a ella, ni dónde estaba ¿Porque no simplemente crear un mapa?

    Es interesante conocer su forma de razonar antes de poder hacerlo realmente.

    Las respuestas son tan sencillas. Todo es tan fácil. Con una varita mágica se soluciona todo.

    ¡Gracias por compartir esta maravillosa conversación!

    Brenda
    http://www.adopcionpordentro.blogspot.com

  4. Y pensar que nuestros hijos dentro de unos 15 o 20 anyos van a pensar tan diferente…
    porque aunque ahora se sientan de allí, el día a día tendrá más peso y, les guste más o menos su país de origen, vivan en él o no, se sentirán muy diferentes a la gente de allí.

    Creo que lo primero que leí sobre adopción fue un libro de Asha Miró que decía que cuando volvió a la India se parecía en la piel y en los ojos, pero ni hablaba el idioma, ni se movía como ellos… vamos que se sentía “turista”

    También sé de familias que han llevado a sus hijas chinas ya crecidas a China y los chinos estaban perplejos porque las ninyas no hablaban chino!

    En fin, es bueno, yo creo que es estupendo que piensen en ello y lo hablen con nosotras. Menos mal que algunas lo escribís y podréis recordárselo con todo detalle cuando no tengan esa misma opinión/sentimiento…

    Saludos
    Eva DE

    • Yo coincidí en Etiopía con dos familias que estaban haciendo el viaje de “regreso a los orígenes” con sus hijas, ambas de 7 años, y una de las razones para hacerlo era “desmitificar” el país… para las niñas era una especie de Xanadú, y allí se dieron de bruces con la realidad. Casualmente, una de estas niñas ha ido al colegio con mi hijo mayor (ahora está ya en el instituto), y volví a hablar con su madre… me dijo que efectivamente, el viaje ayudó a recolocar muchas cosas.

    • Yo coincidí en Etiopía con dos familias que estaban haciendo el viaje de “regreso a los orígenes” con sus hijas, ambas de 7 años, y una de las razones para hacerlo era “desmitificar” el país… para las niñas era una especie de Xanadú, y allí se dieron de bruces con la realidad. Casualmente, una de estas niñas ha ido al colegio con mi hijo mayor (ahora está ya en el instituto), y volví a hablar con su madre… me dijo que efectivamente, el viaje ayudó a recolocar muchas cosas.

  5. Carallo, menuda conversación…
    A estas alturas ya irás estando curtida, ¿no?

    Besos.

  6. Me encanta!!

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