familia monoparental y adopción

Negro como yo

Una de las cosas más difíciles para mí de ser madre de un niño negro es la imposibilidad de ponerme en su piel. Sé que el racismo existe, me he vuelto más sensible a él desde que mi hijo está en casa, pero no sé qué se siente al experimentarlo.

Al sufrirlo.

Raquel me pasa este enlace que narra la historia de John Howard Griffin, un hombre blanco de los Estados Unidos que en los años 50 decidió “volverse negro” para intentar descubrir cómo sabía el racismo. Durante varias semanas viajó por el Sur de los Estados Unidos, y le sucedieron cosas como ésta, el día en el que intentó votar:

—¿Puedes recitar el párrafo quinto de la Constitución de los EE.UU.?

El votante potencial así lo hizo.

¿Puede decirme usted todos los presidentes desde 1840 hasta 1860, su mandato, y por lo que fueron conocidos?

El negro postizo así lo hizo. El examinador -sorprendido- agarró entonces un periódico impreso en chino del que disponía para los casos más duros y le invitó a leer el párrafo de introducción de la noticia principal.

No puedo entender el párrafo entero, pero si puedo leer el título. Dijo John.

Incrédulo, el diputado del sheriff blanco, dijo:

—¿Cómo? ¿De verdad puede usted leer el título? ¿Qué es lo que dice?

Dice -aclaró el periodista- “Aquí un hombre negro que no va a votar en el estado de Misisipi durante todo este año.”

No he leído el libro ni conozco a John Howard Griffin más allá del enlace que me ha pasado Raquel (seguiré investigando). Pero hace algún tiempo, me leí el libro del periodista alemán Gunther Wallraff “Con los perdedores del mejor de los mundos”.

En el primer capítulo, el periodista alemán se hacía pasar por negro y relataba desde humillaciones como que no en una excursión organizada no le dijeran dónde iban a tomar café el resto de los compañeros, hasta el miedo que sufrió en un tren lleno de hooligans de un equipo de fútbol, que no le agredieron físicamente sólo porque la policía lo impidió.

Recuerdo haber leído a Wallraff en mi adolescencia, cuando era una estudiante de periodismo y “Cabeza de Turco” era un libro imprescindible, pero la revuelta que me ocasionó aquel libro que narraba la existencia de los turcos en Alemania, no se puede comparar con la náusea que me provocó la lectura de historias parecidas, ahora.

La diferencia, sin duda, es que ahora tengo un hijo negro, y en cierta medida, nunca del todo, empiezo a ser capaz de ponerme en su piel.

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Comentarios en: "Negro como yo" (8)

  1. Interesantísimo y escalofriante a la vez…

  2. NIÑO DE ADOPCION INTERNACIONAL dijo:

    Ojala mi madre se diese cuenta de eso, que es imposiblee ponerse en mi piel!!

    • ¿Lo has hablado con ella alguna vez?

      • NIÑO DE ADOPCION INTERNACIONAL dijo:

        dice que no será para tanto y que todos tienen problemas y rechazos; y que hay que aprender a vivir con ellos

      • La maestra de mi hijo mayor decía algo parecido… que no entendía “esa obsesión con el color marrón, si el color no importa”. Claro, el color no importa si eres blanco… como la discriminación de género no importa si eres hombre, o la orientación sexual no importa si eres heterosexual. Desde las mayorías (o desde los colectivos dominantes) no es fácil verlo, desde luego.
        Es posible que tu madre lo haga con la mejor de las intenciones. Yo he oído a muchos padres adoptantes decir “si nosotros no le damos importancia, él no se lo dará”… Yo siempre les digo que si nosotros no le damos importancia, ellos, vosotros, pensaréis qué cómo vamos a entender nada si no somos nosotros los que lo sufrimos…

      • NIÑO DE ADOPCION INTERNACIONAL dijo:

        Sí, mis padres no le dan importancia, dicen que soy uno más, y para ellos un hijo ”normal y corriente”; pero el día día siempre recuerda que no es así, que por mucho ”ESTADO DE DERECHO DEMOCRÁTICO, DE IGUAL, ETC,ETC…” si eres negro o mujer, en España lo llevas crudo digan lo que digan los politicos, medios de comunicación, o los profesores de la Universidad dando sus clases magistrales…
        Y sí, es duro levantarse día a día y ver que todo sigue igual, que por mucho que tus padres te digan que no pasa nada, que son paranoyas tuyas, y por más uno se esfuerce en pensar que no pasa nada, sí, sí que pasa y se sufre…sobretodo por los prejuicios de la gente

      • Bueno, es normal y está bien que para ellos seas un hijo normal y corriente… sólo que cuando sales a la calle dejas de ser su hijo y tienes los mismos problemas que cualquier persona de una minoría, no?
        ¿Estás en contacto con asociaciones de adoptados? La voz de los adoptados, por ejemplo? Igual allí hay otra gente que se siente igual que tú…

      • NIÑO DE ADOPCION INTERNACIONAL dijo:

        No, no he hablado nunca con nadie, y sólo he visto esta página y la de adopamundi,, pero he contactado con alguien en similiares características a las mías.

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