familia monoparental y adopción

Kung Fu Panda II

Este fin de semana fuimos a ver Kung Fu Panda II, una película que a los niños les apetecía mucho y a mí también, aunque no me gustó demasiado la primera, porque alguna madre adoptiva de la que me fío me la recomendó… aunque iba también con cierta prevención ante las posibles reacciones de los niños, porque he leído en algún que otro blog y foro sobre adopción sobre niños adoptados que han salido a media película, llorando, demudados… Esto quiere decir que toca los interruptores sensibles, me dije, lo cuál a priori me parece bueno.

Una historia de formato clásico, a medio camino entre la tragedia griega (sigue sorprendiéndome que alguien capaz de creer en una profecía hasta el punto de intentar eliminar a su futuro enemigo… se crea a la vez capaz de eludir esta profecía) y cuento bíblico (¿recuerdan a Herodes?)

 La película empieza con el descubrimiento, la visión, la revelación… de que el Panda es adoptado. ¿Nos sorprende que alguien tan distinto a su padre (que es un ganso) no sea consciente de ello y de lo que implica? Me habría sorprendido seguramente hace años, pero he descubierto que a menudo los padres creemos haber hablado de la adopción cuando hemos hablado de otras cosas (de países lejanos y viajes de avión) y que la adopción es un concepto muy difícil tanto a nivel intelectual como emocional para muchos niños, y a menudo no han entendido lo que queríamos decir cuando les hablábamos de ello.

 (Hace años, Q. me contó que un amigo suyo, adolescente, negro, adoptado, un día les espetó a sus padres blancos a la hora de cenar: ¿Por qué no me habéis dicho nunca que soy adoptado?!!! Ellos estaban convencidos de haber hablado de ello largo y tendido… pero nunca habían usado la palabra adopción, ni habían hablado de otros padres, ni de genética, ni de filiación. Creían que era suficiente con nombrar el país africano en el que el niño había nacido).

 La primera conversación entre el Panda y su padre el Ganso es entrañable. El miedo al padre a las preguntas, y a lo que implican (¿va a dejar de quererme?), el no haberse atrevido a hablar del asunto (¿Por qué nunca me preguntaste? ¿Por qué nunca me contaste?), la diferente manera de entender qué historia hay que contar (que el Panda no nació en una caja y que necesita saber qué sucedió antes de llegar a ella).

 Luego la película avanza y el Panda acaba conociendo su propia historia, sus orígenes. Y los conoce, como sin duda les sucederá a nuestros hijos, desde varias versiones. La versión malvada (te dejaron porque no te querían), y la versión positiva (te dejaron porque no tuvieron otro remedio, porque no eran capaces de ocuparse de ti, para darte un futuro). Y es sólo cuando conoce su historia cuando es, por fin, capaz de sentirse en paz consigo mismo.

 Y capaz de saber quién es: el hijo de su padre, el ganso.

 

 P.D. La última escena de la película parece abrir camino para un Kung Fu Panda III: vemos al padre Panda levantar la cabeza y decir: ¡¡Mi hijo está vivo!! ¿Veremos el reencuentro? Ojalá.

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Comentarios en: "Kung Fu Panda II" (9)

  1. Ya tenía ganas de verla, ahora, más.

    Recuerdos desde el paraiso 🙂

  2. Hola, madre de marte,

    en mi hija, realmente tocó todos los interruptores tocables … durante varios días!
    Fue triste verla llorar, pero creo que ha dado un paso de gigante en la comprensión de lo que, tal y como dices nos parece tan obvio pero después vemos que no lo ha sido.

    Sus reacciones a una semana de verla han sido: llanto desconsolado, pena por la mamá panda y su bebé en el cestido, demostrar que tiene miedo a que sus padres adoptivos la abandonemos y demostrar que empieza a comprender que, de alguna manera, su historia es la misma historia.

    Creo que la veremos más veces. Incluso si hay llantos. QUizás sea el momento o su edad, pero me parece que es la vez que más ha comprendido su propia historia y ha sido consciente de sus propios miedos y dudas.

    Un abrazo
    Eva DE

    • Es tremendamente difícil para nosotros como padres ver a nuestros hijos así. Pero sin duda, estas emociones están ahí, y si están, mejor que salgan, ¿no? porque duelen igual, no, probablemente más, cuando las ocultan, cuando nos las ocultan, porque piensan que no son correctas, que no las entenderemos o que nos dañarán.
      Nosotros también la veremos más… vamos a ver de agenciarnosla cuando salga en DVD. En ellos no pareció remover tanto (estuve muy pendiente, y al día siguiente, a petición suya, les conté “la historia de la película” y seguí estando atenta), quizás porque estos interruptores, sobretodo el mayor, los tienen activados desde hace tiempo. Pero como tampoco son de reacciones inmediatas, quizás sí y lo veremos en los próximos días.

  3. Gracias, Madre de Marte, por tu post, porque me aclara muchas cosas. Mis hijos fueron a ver esta pelicula el dia antes de que tuvieramos una de esas conversaciones profundas sobre la adopción (su papá y yo fuimos al mismo multicine pero a ver Midnight in Paris, asi que por eso mi ignorancia sobre de que se trato King Fu Panda). Me tranquiliza porque entonces veo más claro de dónde vino el disparador. Yo pensaba qué le estaré transmitiendo yo desde que estoy en la búsqueda que el chico se la pasa pensando en este tema. Ja, ja, como siempre las madres creyéndonos el centro del universo…:). Bienvenida ésta y todas las películas que sirven de disparadores para hablar con nuestros hijos, y no sólo sobre adopción.

  4. la vamos a ver, mi hijo la quiere ver porque vimos hace tiempo la primera, pero con todo lo que contáis, ya me han entrado más ganas

  5. Hoy la hemos visto. He estado muy pendiente de sus reacciones y ha sido interesante.
    Al niño se le han empañado los ojos cuando la madre lo deja en la caja. Yo he estado toda la película ofreciéndoles contacto físico, un brazo por detrás de la espalda, un apretón de manos… a él le han reconfortado estos gestos pero la niña los ha rechazado casi todos. A ella le ha incomodado la película, porque emocionalmente no está tan “sana”. Al salir les he preguntado si ya sabían antes que el Panda era adoptado (habían visto la I) y él dice
    -Pues claro! Por la diferencia. Él es un Panda y el padre un ganso! Ya lo habíamos visto en la primera.
    Y después les he preguntado si habían entendido lo que era la paz interior i porqué es tan importante. Y él dice:
    -Claro, es no tener nervios dentro, como hacer ioga!
    Y ella dice
    -Tu mama a veces no tienes paz interior porque te pones nerviosa! (Toma ya!)
    Esto de la “paz interior” me ha gustado. Espero que en los próximos días vuelva a salir el tema…

    • Nosotros llevamos bastantes días haciendo “el relato” de Kung Fu Panda II de camino al casal… yo también les insisto en lo de la paz interior, pero no tengo claro si lo han entendido tan bien como los tuyos.

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