familia monoparental y adopción

Dos niños negros

A los pocos días de volver de Addis Abeba (¡¡hace casi 5 años!!), fui al registro civil con mi hijo. Haciendo cola en la puerta del forense (trámite obligado para inscribir a los niños llegados de Etiopía, al menos en esa época), me encontré con un padre blanco con un bebé negro sentado en las rodillas.

Mi hijo se acercó a él como si le conociera de toda la vida, e intentó cogerle en brazos a pesar de que casi tenía el mismo tamaño que él.

El padre me contó que también era de Etiopía, que había llegado algunas semanas antes que nosotros y descubrimos que venían del mismo lugar.

Entonces se conocen, dije yo. B. sólo ha tenido este comportamiento (intentar cuidar, intentar coger en brazos), con un niño que dormía en el mismo cuarto que él. Y el padre del niño se miró a B. y me dijo: “¡Y tanto! Dormía en la cuna de al lado. Tengo vídeos donde sale tu hijo”.

Por estas casualidades que tiene la vida a veces, el chico del registro civil resultó ser amigo de una amiga mía, R.. Así que fui sabiendo de A., aquel niño que compartió cuna con mi hijo, aunque no le había vuelto a ver jamás.

Este fin de semana lo pasamos en un paraíso tamaño bolsillo que R. tiene en su pueblo natal. Una casita en medio de un huerto con tomates, berenjenas, calabacines, flores, olivos, almendros. Un lugar donde los niños corren medio desnudos y fuera de la vista de sus madres. Como los niños de antes.

El sábado por la tarde, fuimos a la playa… y entonces llegó A. Yo miraba a mi hijo, que jugaba en el agua con su hermano, y miraba a A., que entró en el agua con su prima, y me preguntaba: ¿Qué van a hacer? ¿Se van a reconocer, de alguna manera?

Minutos más tarde, B. y su hermano, A. y su prima, se habían aproximado y estaban jugando.

No se habían reconocido, claro, en el sentido estricto de la palabra: A. tenía 8 meses cuando nos vimos en el Registro Civil y aunque mi hijo era algo mayor, no guarda una memoria precisa de esa época (y difícilmente podría identificar al A. de 5 años con el bebé que dormía en la cuna de al lado). Pero se sintieron cómodos juntos enseguida.

Como si se conocieran. Como si se re-conocieran.

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Comentarios en: "Dos niños negros" (1)

  1. Re-conocerse. Preciosa palabra. Besos

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