familia monoparental y adopción

Recorro otra vez las calles de la ciudad donde nació A., mi hijo pequeño, exactamente igual que lo hice hace 2 años y medio, y descubro que casi todo está igual que estaba.

Las paradas de higos han sustituído las paradas de fresas del mes de marzo, alguna tienda ha cerrado o ha cambiado de nombre, se han terminado de construir algunos edificios y otras obras se han puesto en marcha, y el precio de los taxis pequeños ha subido, pero podría ir a tientas por estas calles llenas de gente (al menos, hasta la hora de la puesta del sol).

“C’est nous qui a changé”, me dice S., y pienso que ella sin duda ha cambiado mucho después (¿o antes?) de casarse: mucho más delgada, mucho más tapada, con un pañuelo de lo más tradicional cubriéndole el pelo y un aire triste que ella atribuye a los rigores del Ramadán.

¿Cuánto he cambiado yo en estos 2,5 años?

El primer día es extraño. Todo es tan distinto a lo que había imaginado. ¿Qué esperaba encontrar en este viaje?

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Comentarios en: "Crónicas desde Marruecos. 1. Cómo hemos cambiado" (2)

  1. benvinguts

    me alegro que lo hayáis pasado tan bien

    el mundo cambia, si, y a veces no para mejor

  2. bienvenida!

    habéis encontrado algo de lo esperado? seguro que sí, que mucho.

    habéis cambiado en estos 2,5? pues muchísimo, también.

    me alegro de poder volver a leerte

    Eva de

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