familia monoparental y adopción

La habitación

Acabo de leerme “La habitación”, de Emma Donoghue.

No tiene nada que ver con la adopción, que sólo toca de forma muy colateral (un personaje es adoptado, pero no se profundiza en el asunto ni el hecho añade nada al argumento), sino que es una historia que mezcla dos noticias macabras: la de la muchacha que consiguió escapar de su secuestrador después de un montón de años encerrada en un zulo y la de aquella mujer que consiguió liberarse de su propio padre, que la encerró de adolescente y le hizo varios hijos.

Está contada desde el punto de vista de un niño de 5 años, el hijo de la secuestrada (y del secuestrador), que ha aprendido a ver el mundo como una habitación de 3,5 x 3,5 metros, y que de repente tiene que enfrentarse a una realidad incomprensible  y a montones de estímulos que le golpean, le aturden y le bloquean.

Y en esto sí me recordó muchas historias cercanas a la adopción… la primera vez que ve una escalera se parece bastante al relato que hizo hace algunos días la autora del blog Al Kafala. La necesidad de dormir en el mismo cuarto, en una cama pegada a la de sus abuelos, me recordó a lo que me contó I. de los primeros años en España de su hijo S., que llegó de un mundo casi tan restrictivo como el del protagonista del libro (y con muchísimo menos afecto). Y sus primeras incursiones a un parque infantil me han traído a la memoria las primeras veces que fuimos con B., que igual que el chico del libro se quedaba bloqueado ante las muchas posibilidades que se le abrían y se quedaba quieto, incapaz de hacer nada.

Creo que a veces, en nuestra ansia por “normalizar” a nuestros hijos, perdemos de vista la cantidad de estímulos que puede llegar a suponer nuestro mundo para niños que han vivido en un entorno tan limitado a nivel sensorial. Muchos no han salido a la calle, pero no sólo esto, han estado la mayor parte de su vida encerrados en una habitación en penumbra, en la que había poco que ver, pocos sonidos… Un lugar no muy distinto que la habitación en la que ha vivido este niño.

Aunque él, a diferencia de la mayoría de los niños adoptados, ha sido estimulado por su madre y ha recibido afecto a raudales.

 

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Comentarios en: "La habitación" (4)

  1. Pinta ser un libro muy interesante y llevas razón, a veces no somos conscientes de la cantidad de estimulos que reciben los niños, yo me di cuenta de eso cuando trabaje con niños con autimos, que la sobreestimulacion les afecta tanto. Es similar a lo que cuentas, los niños que han vivido practicamente encerrados y luego se les ofrece todo a sus sentidos tiene que abrumador.
    Besos

  2. ¡Me lo apunto! Yo muuuuchas veces pienso en estas cosas, principalmente cuando los adultos nos bloqueamos ante situaciones desconocidas como, por ejemplo, sumergirse en las profundidades del mar. Besotes

  3. Poco a poco el olvido se lleva esas primeras veces que mi hija vió, probó, tocó algo nuevo… y fueron muuuchas. Gracias por esta entrada… voy a tratar de recuperar todos esos momentos. Y no tanto por nostalgia, como para hacer un trabajo personal conmigo misma… recuperar perspectiva… tener presente de donde viene mi hija y atar en corto nuestras exigencias y expectativas que a veces (sin darnos cuenta) volcamos sobre nuestros hijos y tanto daño les hace. Especialmente ahora que el colegio nos aprieta las tuercas e ignora la realidad de la adopción.

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