familia monoparental y adopción

¡¡Donantes!!

– Yo creo que sus padres debían ser muy guapos los dos, dice N. N es la madre de un niño de 6 años, adoptado de bebé en Marruecos (y sí, muy guapo, por supuesto).

– ¡¡Donantes!!, corrige M. M. es también madre soltera, en su caso de un niño de 5 años concebido con esperma y óvulo de donantes.

Discutimos sobre la diferencia entre los padres biológicos en adopción y los donantes en reproducción asistida, y le pregunto a M. qué le ha contado a su hijo y cómo lo ha hecho.

Me dice que de momento le interesa poco y entiende menos, pero que sí ha ido contándole por qué no tiene padre… que ella quería ser madre y por esto fue a una clínica para que un médico le pusiera una semillita…

Mientras me lo iba contando, se me ocurrió pensar que, igual que muchas familias adoptantes excluyen de la historia de sus hijos a los padres biológicos y parten de su deseo de ser padres, y colocan su origen en “la casita de los niños” o “la escuelita” (a menudo, eufemismos para orfanato), es posible que muchas madres que han concebido a sus hijos a partir de gametos de donantes sustituyan el papel de estos por “el médico que puso la semillita”.

¿Qué papel juegan los donantes en las familias donde estos existen? ¿Se habla de ellos? ¿En qué términos? ¿Usar la palabra donante no sirve para quitarles relevancia?

Hace bastante tiempo me leí una tesis doctoral (editada en forma de libro) llamada  “La búsqueda de la eterna fertilidad”, escrita por Consuelo Álvarez Plaja, que llegaba a la conclusión después de hablar con donantes, padres y madres (receptores) y clínicas de que todo el sistema estaba diseñado para esconder las donaciones.

Aunque digamos lo contrario, le damos a lo genético una importancia superlativa. Creo que de ahí surgen muchas de nuestras actitudes hasta nuestros hijos “genéticamente” distintos… pienso que la reproducción asistida está pensada para “remedar”, “aparentar”, una maternidad biológica… se busca a donantes físicamente parecidos a los padres, se oculta la diferencia genética… muchos niños concebidos con gametos de donantes viven en familias donde, más allá de los padres, nadie conoce su condición (a menudo, ni ellos mismos).

Tengo la sensación de que algunos padres que optan a la donación lo hacen de forma vergonzante, como si el hecho de que sus hijos no compartieran sus genes, convirtiera su filiación en una filiación “de segunda”, y no acabo de entender que, si piensas así, optes por esta vía (igual que no entiendo que , si crees que un niño adoptado es menos hijo, adoptes). ¿Cómo vamos a transmitir como normal algo de lo que nos avergonzamos, de lo que no hablamos?

Lo que es curioso es que después nos sorprendamos/molestemos cuando nuestros hijos buscan sus orígenes genéticos, porque “la genética no es importante”…

(Y si los buscan, y tienen éxito, pueden encontrarse como en este caso: que lleguen a tener 150 “hermanos de donante”…)p>
 

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Comentarios en: "¡¡Donantes!!" (16)

  1. Lo habitual no es llegar a la adopción como primera opción para ser padres. Un sinfín de tratamientos de fertilidad con todas sus variantes, suelen precederla. No en vano se habla de la elaboración del duelo del hijo biológico, cuando se está tratando de conseguir el C.I.

    Si terminas siendo padre o madre adoptivo, y no eres sordo, ni ciego, ni tonto, acabas por enterarte de la importancia que tienen los orígenes biológicos para un ser humano, y de como pretender ocultarlos o ignorarlos, como se hacía hasta hace bien poco, ha traído consecuencias desastrosas para los hijos. Yo estoy segura de que en el pasado, esto se hacía de buena fe, para protegerlos, por simple ignorancia.

    Sin embargo no deja de sorprenderme, que mientras este debate esta candente, y en los medios de comunicación, mientras que en este sentido, a día de hoy hay legislación que protege el derecho a saber de los hijos, respecto de las donaciones de semen u óvulos estamos en el caso contrario. Es más la ley defiende el anonimato de los donantes, ¿será porque si no fuese así las donaciones podrían reducirse drasticamente? ¿será por la pasta que se maneja en este negocio?, ¿se someterían igual número de personas a estos tratamientos, de ser obligatorio conocer la identidad de los donantes?

    Ya lo veo venir, dentro de 20 años ocurrirá exactamente lo mismo que ahora con la adopción, pero no colará que se alegue ignorancia.

  2. Mucho miedo.
    Y quién no. Si hasta los padres “normales” (lo digo para abreviar; que nadie se sienta ofendido, por favor) lo tenemos en cuanto creemos ver algo que amenaza nuestra posición (por ejemplo, una separación y la aparición de terceras personas): miedo a no ser tan importantes para ellos como lo son para nosotros; miedo, en fin, a que nos quieran menos, supongo.

    El miedo, los miedos, nos condicionan continuamente. Pocos se atreven, en este y en cualquier tema, desde el más importante hasta los banales, a jugar sin defensas.

    Hablo, en última instancia, por mí, claro.

    Un beso.

    • Entiendo todos estos miedos. ¿El secreto, el silencio, los resuelve… o los agranda?

      • Los agranda, por supuesto.
        Pero es que el miedo, si dejas que guíe tus decisiones, es como arenas movedizas: no deja de crecer hasta engullirte del todo.
        No suele haber más solución que llevarle la contraria.

        ¿Ves qué bien me sé la teoría?

        La práctica ya es otra cosa…

  3. Muchas mujeres han contactado conmigo preguntándome si había escrito algún cuento que le contara a estos niños que son hijos de un donante. He reflexionado muchas veces sobre esto y realmente creo que, cuando busquen sus orígenes, se encontrarán los mismos problemas con los que hoy se encuentran los adoptados.
    Es curioso… pero parece que de momento a pocos les preocupa. A mí, sin embargo, me pone los pelos de punta pensar cómo gestionarán estos niños sus orígenes.
    Conozco muchos hijos de donantes que no saben que lo son (ellos no, todos los demás sí… ¿curioso no?)

    • Yo creo que les preocupa poco porque los niños aún son pequeños y no han empezado a preguntar en serio… cuando lleguen a la adolescencia / edad adulta, no será tan distinto de lo que sucede en Estados Unidos, donde muchos niños concebidos con gametos de donante se preguntan por su origen, su carga genética, etc… otra cosa es que aquí será mucho más difícil dar respuesta que allí.
      ¿Tiene algún sentido que no le digas a tu hijo que es hijo de donante… y que lo sepa el resto del mundo? ¿Cómo puedes pensar que nadie se lo va a decir, como pasaba antes con los adoptados, que siempre había alguna vecina malintencionada que se lo decía en el peor momento?

  4. Yo puedo hablar por los casos que he seguido de cerca por foros, grupos, etc. Generalmente a los hijos de donante, en caso de madre soltera, suelen decirle la verdad (adaptada a la edad del niño, claro )
    La historia suele comenzar como dices por el deseo de ser madre, pero incluye a un chico que quiso ayudarla y la regaló su semilla. El médico puso la semilla en la madre, etc .
    Yo desde luego pienso contarle la verdad y toda la verdad. Es como en el caso de los adoptados, que conozco muy bien, contar rollos y mentiras no sirve mas que para liar al niño o que parezca que los padres se avergüenzan de la adopción / donación .
    Otro caso muy distinto son las donaciones cuando el padre es estéril . Ahí lo veo más complicado como / cuando y si contarlo, quizá porque no me he visto en a situación .

  5. hombre, yo , desde la óptica de la donante, no creo que hubiese donado menos si fuese obligatorio que mi identidad se conociese… si alguna persona que se haya engendrado a partir de mis óvulos quiere conocerme no creo que tuviese problema. sin embargo se esconde todo.. de hecho, en la clínica nos “escondían” para que no coincidiésemos con las receptoras… vaya tontería no?? si yo fuese receptora, supongo que no me disgustaría ver a la donante.. no lo se….
    en cuanto a la importancia del origen genético supongo que para los hijos será importante, sin embargo yo no me considero nadie en la vida de esas personas, no soy su “madre genética” ni nada parecido. yo creo que ser madre no es parir una hijo, si no todo lo que viene después… claro que tampoco considero que donar un ovulo o esperma sea parecido a dar a tu hijo en adopción, que me imagino que al haberlo llevado dentro tendrás otro tipo de sentimiento hacia él…
    todo esto desde mi óptica, que no soy madre, ni adoptada….

    • Yo creo (pero soy rara) que no sólo no me disgustaría ver a la donante, sino que me gustaría. Poder explicarle a mi hijo (cuando pregunte, porque preguntarán), cómo era, qué me dijo… igual que me pasa con las madres biológicas. Cuando estaba haciendo la kafala en Marruecos, conocí a la madre biológica de un niño de la crèche, fue a preguntar por él, nos encontramos luego en la playa y estuvimos hablando (en árabe, pero se entendía todo). Yo pensaba, si alguna vez conozco a los padres adoptivos de este niño, me gustaría contárselo, a mí me encantaría que alguien me contara que aspecto tenía la madre de mi hijo pequeño, y sobretodo, que fue a preguntar por él, que le interesaba saber qué había sido de su vida…
      Yo también creo que es distinto donar un gameto (óvulo o espermatozoide) a gestar un hijo (y no te digo ya criarlo durante un tiempo). Hay muchas diferencias, pero también hay similitudes, como los parecidos, la herencia genética…

  6. Pues yo debo ser un poco rara…..
    Tengo una hija que ve a su padre regularmente, mi relación con él terminó.
    Y ahora estoy en el camino de intentar tener otr@ por medio de un tratamiento, con donante, claro.
    Y me está causando muchos problemas morales “negarle” a mi hij@ un padre, y que ni siquiera tenga la posibilidad de conocer su origen genético por parte de padre.
    La figura paterna no la va a tener, pero si fuera posible que cuando y si el/lla, lo quisiera, poder saber sus o´rígenes, se me quitaría un gran peso de encima…….

    • Pues vas a ser algo rara, sí… un poco marciana, vaya…

    • Pues yo no te considero rara para nada, al contrario. Estoy en una situacion similar, peor si cabe porque no tengo hijos y esta es mi ultima oportunidad despues de un proceso de adopcion fallido.
      Mi gran problema es justamente el hecho de darle un padre anónimo, me parece terrible. No me aprece trivial el tema.
      Y por otro lado quiero tener un hijo, claro

      Salu2

  7. Hola, ya sabes que yo estoy a favor de decirle a nuestros niños nacidos por óvulos, semen o embriones adoptados la verdad….la que tenemos , claro, que es muy poca…pero hast a donde yo pueda les diré lo que se…básicamen te que sus celulas primeras, sus genes son donados…pero por gente…..en el caso de mi primer hijo un donante, en el caso de lso mellizos que espero una pareja que donó…
    Un follón! lo sé…pero , por ejemplo, yo no siento miedos con la adolescencia, no sé, no me entra en la cabeza qu e me vayan a querer menos, o a echarme cosas en cara…eso si, totalmente de acuerdo que c uando ellos sean mayores veremso que pasa…
    Ah, y a favor totalmente de poder conocer a los donantes…
    Como alguien te dice..en el discurso no está sólo el médico está también un chico “muy bueno” o alguien qu e quiso ayudarnos a nosotros y a más gente. Es muy ingenuo, pero es qu e no hay más…
    Ah, y si, muy fuerte la cantidad de personas que sabemos qu e un niño viene de genes donados y a ellos no se les diga…si es que eso va a caer por su propio peso…

    • Supongo que te encontrarás con dificultades parecidas (algunas, otras muy distintas) a las que me encuentro yo cuando tengo que contarle a mi hijo pequeño que no tengo ningún dato de sus padres biológicos…
      Yo creo que es posible que en la adolescencia nos echen en cara todo tipo de cosas: va en pack con la etapa vital… lo importante es que nosotras seamos conscientes de lo que realmente quieren decir cuando usan toda la artillería para herirnos…

  8. No me suele gustar nada, a mí, Arcadi Espada. Pero hoy, de casualidad, he leído su última entrada, y viene al caso:

    http://www.arcadiespada.es/2011/09/15/8-de-septiembre-de-2011/

    • Muy interesante sobre todo lo que dice en el último párrafo… ahí hay jugo para debatir:

      “La fertilización de una mujer con el semen de un desconocido no ha desencadenado debates proporcionalmente comparables a los que desencadenaron el divorcio o el aborto. La explicación probable es que la fertilización aleatoria no exige la destrucción de ningún mito poderoso como el del amor eterno o la inmaculada concepción. Todo lo contrario. La ausencia de debate y control sobre el semental aleatorio descansa sobre un mito muy generalizado. La convicción de que la crianza es lo que hace al hombre, que nada diferencia el semen de la sangre, que en esos bancos blancos se almacena líquido y no carácter”.

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