familia monoparental y adopción

Asumir su historia

Este artículo de Quim Monzó me ha hecho pensar en situaciones incómodas con las que nos hemos encontrado muchos padres adoptantes en la escuela.

Por ejemplo, que le pidan a nuestros hijos una foto de su nacimiento, sin pensar en que hay niños (no sólo adoptados) que no tienen fotos de cuando nacieron y que además, es posible que las razones por las que no las tengan les recuerden una parte dolorosa y difícil de asumir de su pasado.

O que se pida, para estudiar la genética, un listado de los parecidos físicos entre el niño y sus padres. Parecidos que tal vez desconozca, y que ponen en evidencia lo singular de su familia y su propia vida.

Los árboles genealógicos, que a menudo no dejan espacio para la familia biológica (y que otras veces, contemplan sólo la familia biológica).

Cuando no entramos directamente en la crueldad (caso verídico) de un profesor que pidió a un niño adoptado en Ucrania una redacción sobre su vida en el orfanato (y el niño quedó tan bloqueado que no se lo dijo a nadie, y los padres se enteraron sólo porque otra niña de la clase les contó que su hijo llevaba varios días castigado por no presentar la redacción de marras).

Es obvio que los niños adoptados tienen que asumir su realidad, su historia, incluso las partes más dolorosas, pero, ¿tienen que hacerlo al ritmo que marca el colegio, y en público?

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Comentarios en: "Asumir su historia" (8)

  1. Uf! Yo creo que deberían ser ellos mismos los que marcasen ese ritmo, tal vez con pequeños empujoncitos por parte de padres, hermanos, maestros. Pero definitivamente no de la forma que retratas en esta entrada. Qué horrible esa situación. ¡Y encima va y lo castiga!

    Supongo que este tipo de situaciones se derivan de lo mismo de siempre. Estamos demasiado acostumbrados a que las cosas se hagan de una forma tradicional, y a veces si nos desmontan el esquema no sabemos cómo reaccionar. Cuentas aquí la historia del niño, bloqueado con semejante tarea. Quiero pensar que el propio maestro estaba también bloqueado, atemorizado por no saber enfrentarse a una situacion así, que por cierto a priori no me parece tan complicada de solucionar.

    Muchas gracias por entradas como esta, que ayudan a reflexionar acerca de situaciones que para estos niños son/pueden ser tan complicadas.

    Estoy pensando en mi hermana pequeña, adoptada en China. No sabemos nada, nada en absoluto, sobre su familia biológica. Un bebé abandonado junto a una fábrica. Me dan ganas de llorar sólo de pensar en que alguien tenga el valor (porque hace falta mucho para semejante estupidez) de pedirle a un niño que reflexione sobre eso.

  2. El caso del niño ucraniano clama al cielo, creo que para cualquiera con dos dedos de frente.

    Sin embargo, hay otras situaciones en las que yo creo que la (lógica) sensibilidad de la familia hace ver como reprobables cosas que son, no sé si buenas, pero sí desde luego normales. Como siempre que estamos a la defensiva, al final vemos ataques en todo.
    Unos conocidos nos contaban indignados que en clase de inglés, para estudiar la familia, les habían mandado hacer (es un decir; tenían sobre 10 años) el árbol genealógico. Lo consideraban inadmisible, poco menos que cosa de psicópatas…
    En fin, me imagino lo difícil que puede llegar a ser todo esto; pero ver la realidad desde el punto de vista exclusivo (como Radio Futura) del adoptante/adoptado, puede incluso llegar a reducir nuestra/vuestra capacidad de proporcionarles recursos para reaccionar, ¿no?
    La sociedad puede evolucionar y comprender situaciones hasta ahora desatendidas, y adaptarse y facilitar las cosas. Puede y debe. Pero no cabe duda de que esos niños y sus familias están en minoría, y a la fuerza van a darse de bruces con recuerdos y realidades incómodos. Y que tratar de evitarlos por completo, o adoptar esa postura permanentemente a la defensiva, no es posible ni tal vez deseable.

    Digo todo esto sin intención de contradecirte, Madre (no creo estar haciéndolo), porque de hecho te he leído cosas parecidas. Es solo una opinión un poco “externa”. Una vez más, espero no ofender a nadie.

    • En mi colegio tenemos una comisión en el AMPA que trata la adopción y la diversidad. Nuestra idea no es que no se traten estos temas, sino que nos informen antes a los padres para que podamos gestionarlo, tanto en casa como en la escuela. A mí no me parece mal que se hable de la reproducción, como dice Filla (al fin y al cabo nuestros hijos también fueron gestados y paridos, y es una buena manera de recordarles esta “normalidad”), pero creo que si todos los niños llevan ecografías o fotos del nacimiento, hay que pensar antes de qué manera lo enfocaremos nosotros, que no las tenemos.
      En la clase de mi hijo pequeño nos pidieron una foto de recién nacidos. Nos la pidieron de un día para otro, y claro, él y los otros niños adoptados del curso no tenían ninguna… Para mi hijo no fue ningún problema poner una foto en la que era algo más bebé, pero una de las niñas se cerró en banda porque “tiene que ser una foto de bebé estirado”. No sé, en un caso como este (no se estudiaba nada en concreto), pienso que podría haber sido más fácil para todos pedir una foto “de cuando eras más pequeño”.
      De la misma manera, a mí los árboles genealógicos no me parecen mal, pero creo que está bien que haya cierta flexibilidad para el caso, por ejemplo, de niños que quieren colocar en ellos a sus dos familias.
      Por cierto, un comentario respecto al artículo original: no tengo ninguna duda de que para mis hijos no sería nada traumático poner una chincheta en Etiopía y Marruecos si hicieran un mapa de dónde han nacido los niños de la clase…
      Ah, y ninguna opinión me parece mal, por supuesto… de hecho, yo misma no la tengo formada al 100%: si os fijáis, mi reflexión va en forma de pregunta…
      Al final, llegamos a la misma conclusión a la que llegamos las familias que integramos la comisión de Diversidad del AMPA: se puede tratar todo, o casi todo, pero hay que contar con la complicidad de las familias.

  3. Considero que hay cosas inadmisibles, como lo de ese profesor que cuentas, que a nadie mínimamente razonable le parecerán convenientes, pero hay otras que, aunque resulten dolorosas e incómodas para algunos, entran dentro de la “normalidad”, de lo cotidiano.

    Este año en clase de mi hijo trataron el tema de los bebés y la reptoducción. Complicado para un niño adoptado. Otros llevaron ecografías, fotos propias de recién nacidos…

    Fue una ocasión extraordinaria para tratar temas más complicados. Incluso él y su compañero M, también etíope, se atrevieron a contar su historia (imaginada) a sus compañeros.

    Creo que cualquier tema es tratable. Y somos nosotros, los padres, los que debemos informar a los profesores de aquellos temas que consideremos más delicados.

    Hay cosas que, si no tienes un hijo adoptado, ni te cuestionas, sin mala fe.

  4. Madre, el cajón “Educación y Adopción” abre un debate casi infinito. Seguramente no todos los centros (ni todos los docentes, ni los padres, ni el sistema en sí mismo) tienen la sensibilidad (ganas, recursos o formación: o todo ello) para gestionar la adopción y la diversidad. Y lo triste es que cuando se crea un “Departamento de Diversidad” se hace al amparo de un aire de criminalización: “lo diverso genera problemas y hace falta un mediador/especialista”. Generalizando que lo que se sale de la norma (familia estándar) es no sólo “anormal” sino que es además problemático (y encima te pueden soltar a la cara que no hay recursos económicos para dedicarlo a una “minoría”).

    Auténticos carniceros insensibles en el sistema educativo (docentes, funcionarios) los encontraremos siempre, principalmente por una falta de preparación pedagógica y por un hastío en la profesión (y sus condiciones laborales). Conste que también encontraremos maravillosos y sensibles profesionales: cada uno contará cómo está el mercado según le ha ido.

    En cualquier caso, seguramente, las familias adoptivas (sean monoparentales o no) deben realizar un sobreesfuerzo en este tipo de temas: por un lado de sensibilización (sobre cómo tratarlo en la escuela) y con casi certeza de ayudar y acompañar en posibles heridas que se generen/reabran.

    Nos guste o no, inevitablemente una parte del proceso de asumir su historia deberá realizarse en sociedad. E inevitablemente este hecho será incontrolable para la familia: como lo pudo ser en las infancias con nuestros complejos, cicatrices y fantasmas… la gran tarea será estar siempre al lado para acompañar en el proceso “público” (escuela, compañeros, sociedad) y en el “privado” (hogar, familia, introspección)… lo que consuela es que “sólo” se trata de algo que todas las madres y las familias viven con absoluta naturalidad desde el orígen de los tiempos: querer y cuidar a los miembros de la tribu. Y de eso, no tengo duda, por este blog hay Doctoras en la materia.

    • Lo que consuela es que “sólo” se trata de algo que todas las madres y las familias viven con absoluta naturalidad desde el orígen de los tiempos: querer y cuidar a los miembros de la tribu

      Preciosa frase. En esto estamos…

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