familia monoparental y adopción

Que se espabilen

S. es un niño de mi barrio de 6 años, con el que a menudo coincidimos en el parque. Lo conocí hace un año, más o menos, cuando él acababa de llegar de un orfanato ruso y compartía casal con mi hijo mayor.

Ya entonces no entendí la prisa de los padres por “re-institucionalizarlo”. No sólo lo escolarizaron de inmediato, sino que, durante la baja maternal, lo metieron en un casal (este sitio donde metemos los niños en verano las familias que trabajamos). Consideraban que tenía que socializarse, que le vendría bien para el idioma… Como niño criado en un orfanato, S. estaba más que socializado, y lo que necesitaba aprender era la atención individualizada que te da vivir en familia… Pero en fin, fue la decisión de sus padres.

Hace pocos días nos encontramos en el parque. Como de costumbre, sus padres estaban fuera del recinto de juego, en un banco bastante alejado. S. se relacionaba como suele hacerlo: quitaba los juguetes a los niños más pequeños, daba empujones, se colaba en los columpios… Es muy buen niño, pero ha aprendido a relacionarse en un orfanato, es decir, con la ley del más fuerte y del más rápido.

En un momento dado, entró otro niño. Es un niño con una historia difícil, y una manera de relacionarse muy agresiva. S. recibió varios golpes y vino a quejárseme a mí. Cuando la pelea pasó a palabras mayores, avisé a sus padres.

– ¡Que se espabile!, me respondieron.

Creo que vivimos en una sociedad excesivamente protectora con los niños. Que a menudo no les dejamos resolver sus propios problemas ni aprender a relacionarse entre iguales. Que deberíamos dejarles más a sus anchas…

…pero creo que esto no se puede aplicar a niños que han llegado recientemente de una institución. Niños cuyos recursos son la ley del más fuerte, la ley del más rápido, los recursos que les han servido en los orfanatos.

Cuando mis hijos llegaron a mi casa, mi lucha fue justamente la contraria: enseñarles que no tenían que espabilarse solos. Ya no. Ahora ya no están solos, ahora tienen una madre, una familia, que puede ayudarles a gestionar las relaciones con los demás. Ahora pueden pedir ayuda a los adultos.

Y así fuimos aprendiendo a guardar fila, a hacer turnos, a prestar los juguetes y pedirlos, a compartir, a preguntar las cosas con educación y responder con seguridad.

Con el tiempo, me fui alejando de mis hijos, fui dejando algo de distancia, para que ellos empezaran a resolver las cosas solos. Pero aún me quedo lo suficientemente cerca para poder echarles una mano si ellos no atinan a encontrar soluciones civilizadas.

Muchos niños adoptados han estado tan solos, que no han tenido más remedio que tomar el control de la situación. Cuando lo hicieron, fue una catástrofe… pero lo que les ayuda, lo que les tranquiliza, no es que les dejemos seguir controlando. Lo que les tranquiliza realmente es que alguien les descargue de una responsabilidad tan estresante para críos tan pequeños.

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Comentarios en: "Que se espabilen" (45)

  1. Me he acordado de una nina que con 11 meses sabía golpear y pellizcar hasta hacer un morado al pellizcado… mi hija… la misma que pocos anyos más tarde abrazaba y se encargaba de consolar a los ninos que lloraban en la guardería o proteger al débil en el parque…

    Mi abuela tiene refranes para todo: “en la vida todo es la suerte, y la primera suerte son los padres que te tocan”. Lo siento muchísimo por S…

  2. Y el colmo de la mala suerte, es que te abandonen y que pasen a ser tus padres una pareja de incompetentes.

    Para mí este tipo de comportamientos son absolutamente injustificables, y que luego uno lea por ahí, que los padres adoptivos tienen un C.I. como si eso fuese garantia de algo.

    Lo grave es que no se puede alegar ignorancia o falta de información, todos sabemos a poco que nos haya interesado, que lo que necesita un niño no es pasar del orfanato a la guarderia o al colegio, de manera que quien actúa asi, debería quedar descalificado como padre/madre adoptivo. ¿Quién habrá sido la lumbrera que consideró a este par capaces de ser padres de nadie, y encima de un niño digamos mayor, de 5 años?

    Y encima se tomarian la baja, pa matarlos directamente. Indignada me dejas.

    • En mi colegio llegan muchos niños a mitad de curso. Algunos son familias que se han mudado, pero otras son niños adoptados que acaban de llegar. Muchos de ellos se escolarizan durante la baja maternal de sus madres… que dicen que necesitan tiempo para ello. Yo puedo entender que asumir de golpe un niño que puede ser muy demandante puede ser algo muy difícil… pero tiene que haber otras soluciones, ¿no? que no pasen por volver a meterlos en una institución, con las diferencias que hay entre un colegio y un orfanato.
      Entre los casos más extremos que conozco, una familia que llegó en agosto de Etiopía (con mi hijo) y al día siguiente la niña iba al casal de 9 a 5; y la de otras dos familias que adoptaron a niños de 5 años (en Rusia y en Marruecos), que llegaron en abril, fueron a un colegio (a la semana de llegar) hasta junio, y empezaron en otro colegio el septiembre siguiente. ¿De verdad hace falta someter a un niño a tantas adaptaciones innecesarias?

  3. Ya sabes lo que opino de escolarizar tan rápido, conozco unos cuantos que escolarizaron antes de terminar la baja maternal.. e incluso guarderia!!! El otro dia hablando con una me decia que escolarizó al mes!!! porque el niño le pedía ir al cole!!!!! y qué???? fué mi respuesta… y qué??? si te hubiese pedido que le devolvieras al orfanato lo habrias hecho, no verdad????
    En fin.. .a parte de esto… el ‘que se espabilen’… yo creo que es bueno dejar que resuelvan sus conflictos una vez han aprendido a hacerlo sin agresividad, etc… pero a ver!! aunque creamos que saben resolverlos… si el niño te pide ayuda porque le pegan, la respuesta jamás puede ser ‘espavilate’… vamos, no me entra en el coco…

    • Ahhhh!!! ahí has tocado hueso. A mi esos que dicen “es que el niño lo pide” los estrangularía a todos. Yo siempre respondo “?y si el niño te pide las llaves del coche para ir a dar una vuelta?. !es un niño! para eso estás tú, para decidir”. Pues no: los niños ahora deciden…si casualmente la decisión facilita la vida de los padres…

      • Totalmente de acuerdo. O si pidiera beber lejía? O andar por en medio de la calle? Esta discusión la tuve hace años con una canguro que dejaba hacer a mi hijo mayor cosas que yo creía que no debía hacer “porque él quiere hacerlo”… lógicamente, se fue de patitas a la calle…

    • Por cierto, lo triste de esta historia es que el niño no les pedía ayuda a sus padres… quizás ya sabía que no se la darían. Me la pedía a mí.

  4. aliciagrinberg dijo:

    Aqui en EEUU es muy comun que no bien los niños nacen al mes ya estan en un “day care” o jardin maternal asi los padres siguen con sus rutinas de trabajo. En el caso de los niños adoptados pasa exactamente lo mismo, al mes de llegar a su nuevo hogar ya son puestos en guarderias o escuelas en las que se pasan en general desde las 7-8 de la mañana hasta las 5-6 de la tarde para luego ir a la casa, cenar y a la cama a las 7 de la tarde (aqui se cena muy temprano) hasta el dia siguiente donde la rutina se repite; en vacaciones los niños van a guarderias y “summer camps”.
    Conclusion los padres y los hijos americanos solo se ven las caras pocas horas en la semana durante años y los niños se convierten luego en adultos emocionalmente inmaduros.
    Un padre que adopta un niño que ha sido abandonado y ha vivido en un orfanato debe saber de entrada que esta recibiendo una criatura con necesidades especiales y debe comprometerse a acompañarla durante los primeros años juntos todas las horas que le sea posible para de alguna manera compensar esos años perdidos y restaurarle la entereza emocional y psicologica.
    Ni quiero pensar en que clase de adultos de convertiran estos niños adoptados…

    • Yo tuve un par de años una guardería. Algunos niños, debido a los horarios de sus padres, pasaban allí de 8 a 8. Esos niños NO se querían ir a casa cuando venían a buscarlos… muchos me llamaban -sin darse cuenta- mamá… y yo les daba los besos y abrazos que sus padres no “podían” darles. Y a la desgracia se unía que alguno de estos además era de padres divorciados y me preguntaban “?hoy con quién me toca con papá o mamá? ?en la casa grande o la pequeña?”.

      Una pena, y todo en nombre de la hipoteca, las vacaciones o el coche… algo hacemos mal!!!

      • Tremendo, lo que cuentas… y sí, algo hacemos mal…

      • Bueno, Eva, a veces es en nombre de “comida que los alimente”.
        Yo tuve que dejar a mi hijo en la guardería de mi hermana un mes y medio después de haber regresado de Etiopía. O eso o perdía mi trabajo.

        La decisión (aunque sigo arrepintiéndome todos los días) creo que fue acertada. Me separé 4 meses después y mi sustento y el de mi hijo dependían solo de ese trabajo que me había obligado a dejarlo en la guardería tan pronto.

        Tras esa muestra de esfuerzo mis jefes me permitieron ir modificando el horario en la empresa con lo que puedo pasar con mi hijo más tiempo que muchas otras madres y padres. Solo trabajamos 3 tardes por semana (en invierno). Tenemos 4 meses de jornada contínua y un horario flexible que me permite atenderlo en caso de médico, enfermedad, día sin cole…

        Hay casos que claman al cielo (el que cometa Madre me parece uno de ellos), pero la mayoría de las veces, si rasacas un poco, la cosa no está tan clara. Creo.

      • A mí me parece normal dejar a los hijos en la guardería o el colegio para trabajar. Triste, pero normal. Yo también lo hice… para comer, para pagar el alquiler. No me quedó otra. Igual que tengo que dejarlos en extraescolares, en casales y con canguros de vez en cuando.

        Yo creo que cuando Eva dice que algo hacemos mal (o así lo interpreto yo) no se refiere tanto en cuánto a individuos como en cuánto a sociedad… ¿De verdad es imprescindible que los horarios de trabajo sean los que son? ¿De verdad es imposible hacer una parte del trabajo en casa? ¿De verdad es tan perjudicial la flexibilidad? Con 5 millones de parados, las empresas tienen la sartén por el mango, ¿de verdad no se dan cuenta de que trabajadores contentos y agradecidos por tener horarios racionales y razonables rinden más?

      • Totalmente de acuerdo en que el camino que hemos tomado no ha sido el más adecuado.
        La entrada de la mujer en el mercado laboral y la supuesta igualdad entre hombres y mujeres nos lleva, en lugar de a mejorar la posición y la vida de ambos, a que todos suframos las mismas deficiencias. Y cada vez peor.

        Si antes las familias (de 5 hijos, la mía, por ejemplo) vivían con un solo salario, por qué ahora no podemos vivir trabajando cada uno de los conyujes la mitad del tiempo?

        Yo puedo llegar a entender que para llegar alto profesionalmente tengas que renunciar a un montón de cosas, entre ellas, la vida de familia, los hijos. Pero es que para ser secretaria y cobrar 1000€ te están exigiendo el mismo esfuerzo!

        Yo no vivo mejor que mis padres, ni tengo más cosas. Es más, ellos viajaban mucho más de lo que yo lo hago, por ejemplo, y gano, proporcionalmente, mucho menos.

        Vale que mi padre era marino mercante, lo que supone buenos ingresos. Pero tenía 5 hijos y mi madre pudo dedicar su tiempo a criarnos, a atendernos, sin recurrir a guarderías ni a campamentos. A mi mi sueldo me llega a duras penas a fin de mes para criar a un único hijo y ni me planteo tener otro, porque no podría mantenerlo.

        Pero esto, tiene remedio?

    • A mí las relaciones familiares de los norteamericanos siempre me han parecido muy extrañas (las conozco por la literatura y el cine, pero me hago una idea). Supongo que ellos pensarán lo mismo de nosotros, que les pareceremos una cultura tribal con este culto a la familia extensa y estas dificultades por marcharnos de casa de los padres… Pero a mí me parece difícil crecer y sobretodo criar niños sin la ayuda de la tribu…

  5. Qué haríamos sin la tribu!!, o yo al menos sin la mía no soy nadie. Por supuesto que por trabajo tenemos que tomar decisiones que no queremos, pero estoy con madredemarte, invocando a la famosa socialización, conozco a madres que meten a sus hijos en la guarde cuando ellas no trabajan o en la baja maternal. Y tengo por seguro que si los padres son sociables eso le enseñarán a sus hijos en casa, cuando salen a la compra o cuando van al parque, sin necesidad de que la socialización se la enseñen otros. Y en cuanto a arreglarselas solos, que yo también lo invoco bastante porque creo que la mayoría de los padres están a la mínima sobreprotegiendo a sus hijos, en el caso de un niño recien adoptado justo lo que necesita es sobreprotección, para compensar la que no han tenido.

  6. Totalmente de acuerdo en que algo hacemos mal como sociedad, pero yo tambien estoy detectando últimamente gente a la cual le estorban sus hijos, conozco personas que trabajan en guarderias y lo que cuentan pone los pelos de punta. Tambien veo a compañeros de mi hijo que entran al cole a las 7, y despues enlazan con extraescolares o campamentos o lo que sea, y no es precisamente porque las necesidades profesionales de los padres así lo exijan.
    Esto de ser padres es una cuestion de vocacion personal, y sin embargo hay gente que se lanza a la paternidad como si no hubiera otro remedio. A las parejas recientes se les pregunta cuando van a tener hijos, y no si tienen intencion de tenerlos. De manera que hay una cierta presion social, y muchos se dejan llevar sin que existan ni reflexión, ni deseo real de ser padres.

    • ¿No te parece que esta gente ha existido siempre, en mayor o menor medida? A mí me puso los pelos de punta leer la biografía de José Luis de Villalonga, en la que se contaba que sus padres le dejaban constantemente al cuidado de tatas y personal del servicio… muchos niños de clase alta se han criado entre criadas y preceptores, en el cuarto de los niños, y sólo veían a los padres algún ratito al día… Seguramente son bastantes parecidos a estos que colocan a los niños durante muchas horas en actividades escolares y extracurriculares, para tener tiempo para ellos mismos. Que ojo, está bien tener algún rato para uno mismo, no digo que no… pero todo tiene que tener su justa medida.

  7. Yo voy a disentir un poquito con algunas de vosotras, al hilo de lo que dice Filla… sin dejar de estar completamente de acuerdo en el planteamiento general que hace la Madre de Marte en su post, y que apoyáis el resto en los comentarios. Pero me parece que demonizar a otros padres que siguen otros criterios o tienen unas circunstancias diferentes no es de recibo.

    Comparto la necesidad general de los niños (todos, adoptados y biológicos) de tener referentes adultos que les den afecto, les ponga límites y les de directrices sobre cómo relacionarse con los demás sin dañar ni dejarse hacer daño. También me parece deseable, en términos generales, que los padres (tanto adoptivos como biológicos) pasen el mayor tiempo posible con sus hijos durante el tiempo inmediato a su llegada, para facilitar la vinculación y establecer unas bases sanas de convivencia (lo de conocerse, adaptarse, relajarse… tanto los hijos como los padres, que ninguno lo tiene fácil).

    Entiendo, porque he vivido las dos realidades, que la adaptación es diferente debido a las circunstancias de los niños adoptivos y biológicos. Igual que entiendo que también es diferente la adaptación cuando es un hijo solo, cuando son varios al tiempo, cuando la maternidad es en solitario o cuando es decisión en pareja, cuando se cría en el primer mundo o en el tercero, cuando la madre trabaja o es ama de casa, cuando los padres son jóvenes o ya muy adultos, cuando viven en el planeta amor o cuando del amor no quedan ni rescoldos, etc. La casuística es inmensa, y me parece que no hay fórmulas mágicas, y que a ser padre se aprende, sobre todo, a través del ejemplo recibido en la propia infancia, las experiencias posteriores a lo largo de la vida y, sobre todo, la combinación de ambos en técnicas de ensayo-error, que tantos conflictos (o hilaridad si todo va bien) despierta en los recuerdos de los hijos cuando son adultos.

    Y quien no la haya cagado alguna vez en el ensayo-error, que levante la mano, digo yo… que si me preguntan yo alzo manos, pies, cabeza y culo, porque he metido la pata cientos de veces con mis hijos. Y no merecería que nadie dijera de mí que es para matarme, que digan que soy incapaz de criarlos, que hay que estrangularme, o me juzguen porque consideren, desde fuera, que estoy priorizando las vacaciones por encima de ellos. Vamos, que esas condenas generales me ponen mala.

    Seguro que si yo hubiera estado en el lugar de la Madre de Marte en ese parque, viendo como unos niños se pegan mientras los padres charlan ajenos y alejados, también me sulfuraría. Personalmente tampoco me siento nada cercana al concepto de “maternidad estadounidense” que apunta Aliciagriberg. Y para mí no es opción que mis hijos estén en una guardería la mitad de sus días, como critica Eva de… Pero no se me olvida que para muchas personas tampoco lo que hago con mis hijos son las opciones correctas. Hay quien opina que no respeto a mis hijos porque le quito importancia a sus golpes cuando se caen; quien dice que les estoy siendo negligente en su cuidado emocional porque invierto tiempo en trabajar; que he destetado tempranamente a mi hija y que por ello la privo de defensas y seguridad; que los maltrato cuando opto por ignorar una rabieta; que me desentiendo de ellos a diario cuando los dejo con otra persona a la que pago para que los cuide, etc, etc, etc. Y todas esas personas que me critican (muchas sin conocerme a mí o mis circunstancias, pocas habiendo preguntado mis razones) lo argumentan con análisis que pueden estar más o menos fundados y seguro son válidos… pero que no aplican en mi familia (que cada caso es un mundo, como bien ilustra Filla). Y es que yo lo hago como puedo. Lo mejor que puedo según mis principios, circunstancias y valores. Objetivamente, la cago al menos cien veces cada día. Seguro. Igual que todos, con la mejor de las voluntades. Soy peor madre que muchas y mejor que muchas otras. Las comparativas no me las planteo porque simplemente, como he dicho, lo hago como puedo y creo. Ni más ni menos.

    Y no creo que necesariamente los hijos, en proporción directa a las destrezas de sus padres durante su infancia, vayan a ser adultos felices o infelices, violentos o pacíficos, egoístas o generosos… porque a pesar de considerar a los padres unas figura de peso, no creo que sean absolutamente definitorias de las vidas de las personas (¡gracias a Dios, por la parte que me toca!). Confío en el concepto “tribu”, que me gusta. Y lo entiendo de forma flexible y extensa. Forma parte de la tribu de mis niños la profe que besa a mi hijo cuando lo ve necesitado de apoyo y también la mamá del parque que le pide a mi hija que devuelva el juguete a la suya… igual que el portero, que sin mi permiso les da caramelos antes de comer, o el hermano de la señora que los cuida, que los trata con indiferencia cuando acuden a su casa. Está en la tribu el compañero de clase que pega y la prima mayor que protege. Yo formo parte de la tribu de cientos de niños a mi alrededor, e intento estar a la altura siendo una influencia positiva.

    Cuando yo estoy presente puedo condicionar el comportamiento de mis hijos y en el comportamiento de los demás con respecto a ellos, pero a menudo prefiero “que se espabilen” y aprendan a manejarse solos con el resto. Muchas veces no les evito momentos u ocasiones que pueden suponer un conflicto. Creo que es algo que forma parte del aprendizaje que otorga la tribu. Procuro enterarme si puedo y estar disponible si me necesitan para resolverlo, como dice la Madre de Marte. Lo hago según su desarrollo tal y como yo lo conozco y entiendo, que muchas veces no coincide con el criterio de otros.

    Me gusta cuando los demás de la tribu (la mía, no necesariamente compartida con mis hijos) me hacen crecer y darme cuenta de que hay maneras mejores de crianza. Sigo aprendiendo de los demás por imitación o porque me hagan ver cosas en las que podría mejorar. Pero como lo hago realmente lo mejor que sé en cada momento, y se trata de algo tan precioso para mí como mis hijos, me cuesta mucho aceptar las palabras de los otros cuando en vez de (o además de) consejos, emiten críticas y juicios. Esos no puedo escucharlos; de forma inconsciente deslegitimo automáticamente a quien los emite. Me pongo a la defensiva y, muchas veces, tomo la parte por el todo (priorizo las formas sobre el fondo) y deshecho información que es válida y podría serme útil. Soy así de bruta, y como yo, sé que hay muchos.

    En Internet, en blogs españoles relacionados con la crianza, esto me pasa con frecuencia. Muchas veces siento que para compartir las formas de actuar de cada quien, en vez de los beneficios que aportan algunos métodos, se ensalzan los perjuicios (a veces muy magnificados) que sufrirán indefectiblemente los niños cuando esos métodos no se aplican. Parece que olvidáramos que los métodos son simplemente métodos, una manera de participar en el desarrollo de un niño. Que hay infinitos otros factores que influyen en ese desarrollo. Que, afortunadamente, no existen caminos únicos para llegar a ningún lado en este tema, y que, para complicar más las cosas, nuestras decisiones como padres siempre están supeditadas a nuestras circunstancias, que pocas veces son idóneas o deseables y casi nunca coinciden de manera natural con “los libros de texto” que se imponen como guía. Tanta exigencia muchas veces me parece abrumadora y creo que genera muchísima inseguridad.

    Bueno, para variar, me he enrollado más de la cuenta y me he ido por las ramas. Lo siento. La próxima vez que me hagas pensar, prometo resumir más… :-/
    Un beso!

    • No resumas, que también me haces pensar a mí… Estoy de acuerdo en las líneas generales de lo que dices (de hecho, me he hartado de discutir que hay muchos modelos de crianza distintos y que cada cual tiene derecho a escoger el suyo), por supuesto que me equivoco cientos de veces al día, y afortunadamente, mis hijos tienen otras muchas influencias además de la mía que les van a hacer crecer… Y también me siento criticada y juzgada (y hasta, como dice una amiga mía, “disecada socialmente”), a veces ni siquiera por lo que hago (que también) sino por lo que otros deducen que hago o no hago a partir del comportamiento de mis hijos…

      Pero esto no quita que me dé mucha tristeza, cuando veo a S. en el parque, por ejemplo, peleándose por un juguete con un hijo mío, ver cómo cambia de estrategia (con una sonrisa, además) cuando le sugiero que en vez de pegar, pueden hacer turnos y jugar un rato cada uno… o que puede ofrecerle un juguete suyo a cambio… o que si se lo pide por favor, en vez de arrancárselo, seguramente se lo dejará… Pena porque veo que con un poco de acompañamiento, las relaciones con el resto de niños (y las relaciones en general) le serían mucho más fáciles.

      • Completamente de acuerdo contigo… a mí también me parecen descorazonadoras esas cosas. Y como ya he dicho que soy muy bruta, te confesaré que sobre todo me cabrean mogollón.
        Lo bueno es que tú formas parte de la tribu de S. 😉
        Otro beso!

    • Sí, Raquel, tienes razón. Pero en un niño de 3 años 12 horas al día no es la mitad de sus días, es la práctica totalidad de su tiempo despiertos (excepto el de cenas y traslados a casa).

      Todos hacemos lo que podemos y todos lo hacemos lo mejor que sabemos y cometemos tus 100 errores más unos cuantos. Hacemos lo que podemos, mi sensación es que cada vez podemos menos. Que las generaciones anteriores podían más. Que pagan el pato los niños y nuestras conciencias.
      Que la vida de hoy está mal planteada. Que el sueldo de una vida entera de trabajo da para pagar los intereses del que me dejó el dinero para la compra del techo. Que el tiempo, el dinero y el trabajo está cada vez peor repartido. Y lo pagan los niños y nuestras conciencias. Y que de tanto ponernos el crucero delante de la nariz, perdemos el oremus y no priorizamos frecuentemente…o que estamos tan rendidos que las vacaciones son imprescindibles.

      Tampoco diré que hay una fórmula. Yo he visto niños cuasi abandonados por sus padres o incluso maltratados, ser adultos felices y con estudios y sueldazos y sin aparentes/importantes problemas.

      En fin. Soy Eva “de” porque “de” es deutschland, vamos que soy “eva la de alemania” porque para escapar de situaciones que no quería para mi familia emigré. Yo preferí/tuve la suerte de poder hacerlo (y no es algo que haya hecho con gusto) vivir fuera, a dejar a mis hijos en la guardería 12 horas al día (no digo que sea el panorama de todos los niños, pero hubiese sido el de los míos). Me duele en el alma que mis hijos no tengan abuelos ni primos cerca. No digo que mis hijos lo tengan mejor, digo que mis cargos de conciencia son menores y que paso tiempo con ellos. Y que nadie les va a quitar el muchísimo tiempo que les dedicamos. Aunque sólo sea eso y sabiendo que no es algo que les inmunice de nada, Pero con la certeza de que para mi hija adoptada ha sido mucho más importante que para los bio. Como paso mucho tiempo con ellos, tengo muuuuchas oportunidades de hacerlo mal. Efectivamente!

      Ya lo he dicho, tuve una guardería, en dos años vi a demasiadas madres* llorar, agotadas, rendidas y con cargo de conciencia. No critico a esas madres, me daban mucha pena, pero nunca tanta como sus hijos.

      Que hay madres* fundamentalistas que si no das el pecho hasta los 5 años te critican? sí, las hay y obviamente están taradas.

      Pero en mi guardería unas madres* lloraban mientras otras pasaban y si hubiesen podido dejar al niño todos los fines de semana, lo habrían hecho. Pues ahí sí tengo yo algo que criticar. desatender a tu hijo con problemas en un parque mientras lees el periódico? pues sí, lo critico abiertamente.

      Completamente de acuerdo en que no hay una manera correcta y todos nos equivocamos. Pero que la sociedad adulta se infantiliza (los padres) mientras los niños crecen demasiado deprisa (por que no queda otra opción) es criticable y me parece que evidente. Yo critico a una sociedad esclavista (cuyas víctimas somos todos) y a unos padres infantiles, pasotas e irresponsables. Y no pretendo decir que los no pasotas lo hagamos todo bien, ni que nuestros hijos van a ser mejores o más felices.

      La tijera se abre cada vez más: unos vamos al filo de abajo y dudamos y hacemos lo que podemos y nos sentimos culpables. Y otros saltan al filo de “bah! los niños ya se espabilan sólos. ?conciencia yo?”

      Y no puedo estar más de acuerdo en que la mejor escuela es nuestra infancia. Ahora nos queda por ver cómo estos niños que no han olido una madre* cuidan/educan/protegen a los suyos…?o ya lo hemos visto en el parque?

      Siento el rollo:(

      *madres/padres

      • No lo sientas, Eva, que tienes más razón que un santo y me ha encantado leer tu rollo. Suscribo plenamente. Al final interpreto que el chiste está en ir buscando el equilibrio de lo que cada quien considere que puede hacer mejor por sus hijos adaptándose o rebelándose a lo que le ha tocado, y lo criticable absolutamente es no mostrar siquiera el interés de planteárselo y salir por patas de la responsabilidad.

        (Me encanta lo de “Eva la de Alemania”, me tenías intrigada tanto tiempo pensando que podrías ser “de… Pérez”, “de… construída”, “de… sus amigos”, “de… ;-)”.)

  8. jajajaja

    deconstruída me pega bastante jajaja

    besos
    Eva

  9. Completa y absolutamente de acuerdo, Eva

  10. ¡cómo está el patio “de Marte”…!

    Tendemos a tipificarnos en:

    – las buenas madres: las volcadas, de la teta fuera y los grandes abrazos, que saben escuchar y son comprensivas, que han relegado su profesión a un decimoquinto plano tras reducciones de jornada y excedencias los últimos 10 años, que acompañan y apoyan…respetando ritmos…

    – y las malas madres que aparcan a los niños lo mas posible, pasan de ellos y les dejan llorar hasta caer rendidos, pasan interminables jornadas en el trabajo para tener un coche de lujo…

    en medio (hacia un lado u otro, pero en medio) supongo que estamos casi todas.

    Aunque en mi familia no hay, me niego a pensar que en la sociedad en general tampoco haya…y éso que se ven poco… ¿dónde están los padres ? si es verdad que había un asterisco en el comentario de Eva de , pero en general no recae sobre ellos la terrible sombra del “mal padre”
    ¿te pueden acusar de algo peor que de “mala madre”? creo que no. Estoy de acuerdo con Raquel en éso, pero sobre todo, cuando pienso, veo y critico que dejen a los niños aparcados muchas horas…me acuerdo de SUS PADRES VARONES…porque todo mi entorno/parque/cole/ tribu pone a caer de un burro a sus madres, pero no a ellos, que es que salen de trabajar muy tarde…

    Si en algo echo en falta de haber tenido a mis hijos sin una pareja es la posibilidad de hacer cosas como desarrollarme profesionalmente, o formarme/reciclarme sabiendo que mis hijos están bien. Como no lo tengo, me aguanto …pero no puedo evitar soñar con que, de haber existido, volvería pronto a cuidar y educar a los niños…

    • Bien visto, Nuria… Parece que ellos no importen, ni para bien, ni para mal.

    • Le has dado en un clavo que da para otra conversación igual o más larga, Nuria… Yo aún me estoy readaptando a la vida en pareja con hijos, después de haberlos tenido viviendo lejos de su padre.

      Estamos en pleno proceso de ensayo-error y yo me planteo a diario tus mismas preguntas. El último intento comenzó ayer, inspirada por el post de la Mamá de Marte de hace unos días, que acababa con la magnífica frase “Custodia compartida, sí. También antes de separarse”.

      Así que estas cuatro semanas que vienen hemos instaurado un régimen de custodia compartida. Nos toca responsabilizarnos de la intendencia casera (niños y perros incluídos) una semana a cada quien, a ver cómo acaba el experimento. Esta semana es la mía. El asunto no es taaaan difícil, teniendo en cuenta que de la limpieza de la casa y del cuidado de los niños durante ocho horas diarias se ocupa una señora la mar de apañada y resolutiva, pero va a suponer todo un reto para él (preparar a los niños para la ir a la escuela, hacer la compra, sacar a los perros, recoger de la escuela, llevar a clases extraescolares, llenar el tiempo de las tardes, programar y dar desayunos y cenas, baños, susceptibles visitas pediátricas, etc, etc, etc… qué os voy a contar que no sepáis). No quiere decir que no podamos compartirlo si nos apetece (hoy, por ejemplo, el papá nos ha acompañado de compras) o que no nos podamos pedir ayuda si lo necesitamos, sino que al que no le toque no está obligado a hacerse cargo y puede dedicarse más libremente a su trabajo.

      Si sobrevivimos al invento os cuento cómo nos va… yo sólo sueño con el día en que pueda ir a trabajar sin la perenne sensación de que no me va a dar tiempo a terminar lo que estoy haciendo en la oficina por resolver pendientes encadenados en la casa que tampoco acabo de zanjar bien, sabiendo que el mundo se va a caer sobre MI cabeza (y sólo la mía) si las cosas no son como deberían… la verdad es que con compartir los golpetazos ya me doy con un canto en los dientes ;-).

      • Curiosa forma de custodia compartida… sólo lo conocía en casos de familias con custodia compartida, separadas. Sí conozco muchas que se reparten los tiempos (tú la mañana, yo la tarde), pero de lo que las mujeres suelen quejarse es de que, aunque ellos hagan parte del trabajo, ellas tienen que planificarlo, tenerlo todo en la cabeza, desde los médicos a las extraescolares.
        Ya nos contarás cómo os va, ardo de curiosidad!!

      • Ese “tú las mañanas, yo las tardes” fue uno de los anteriores ensayos fallidos… Yo, por ahora, me niego a aceptar alegremente el quejarme por tener que planificar y tener toda la información en solitario cuando en realidad somos dos.

        En mi caso no hay nada que genere más mal rollo familiar que las variantes de la frase “yo te ayudo, tú dime cómo y yo lo hago…”. Porque para tener que hacer el esfuerzo de pensarlo, decidirlo, prepararlo, plantearlo, aceptar que se cuestione lo decidido, tener que defender la decisión propia, adaptar lo pensado, decidido, preparado y planteado a una nueva solución negociada entre ambos (que pocas veces supone una mejora sobre lo pensado, decidido, preparado y planteado inicialmente)… la verdad es que prefiero hacerlo yo sola. Tardo menos, invierto menos energía, y me genera menos mal rollo.

        Y como en realidad somos poco quisquillosos y tenemos sentido del humor, me parece que el dejar que el padre lo haga solo, por poco criterio/costumbre/interés que tenga, es una solución estupenda. Estoy segura de que me lo voy a pasar bien. No sé cuántas veces mi hija se vestirá con prendas de su hermano la semana que viene (¡Se llevan dos años de tallaje y su ropa está en baldas diferentes! ¿crees que es posible confundirse? Pues pasa…), ni cuántas veces mi hijo se llevará de merienda al cole un churro grasiento comprado a las prisas en el bar de la esquina (eso si es que el niño se acuerda de preguntarle a su padre qué le ha metido en la mochila para el recreo…). Pero, seamos serios, esas cosas son muy poco importantes. Me he prometido a mí misma no fiscalizar ni intervenir salvo en caso de causa mayor (si las perras no tienen agua para beber, o si me llaman del colegio porque se le olvidó ir a buscar al enano, por ejemplo…).

        Sé que tengo una suerte inmensa. El padre de mis hijos es un tipo resolutivo y eficiente, capaz de manejar con soltura y buenos resultados a un montón de trabajadores a su cargo… ¿no va a ser posible que apañe la alimentación de nuestros hijos lidiando con la única empleada de hogar que tenemos? Yo confío plenamente en que sí y estoy absolutamente expectante…

        Y si no funciona… bueno, soy fan del método científico. Habrá que seguir ensayando otras teorías 😉

      • Esto se lo dije una vez a mi cuñado… decía que no sabía cambiar un pañal… y ¡¡es ingeniero!! y controla él solito el agua que bebemos en la ciudad de Barcelona. ¿No va a poder con un pañal?
        Creo que es importante lo de no fiscalizar. Tengo una compañera de trabajo cuyo marido se ocupa por las tardes de su hija (ella trabaja hasta tarde), y día sí, día también, le criticaba sus decisiones… lo que le daba de merendar, el rato que le dejaba ver la tele, etc. Al final él se plantó y le dijo: ¿No lo hago yo? Pues déjame organizarme. Y creo que tenía razón… ¿cuántas madres amas de casa aceptarían este tipo de instrucciones de su marido (si es que a él se les ocurriera dárselas)? Nadie nace enseñado, yo metí la pata montones de veces cuando empecé a ser madre (bueno, aún lo hago), salía de casa sin galletas y sin agua, no entendía que mi hijo llorara como un energúmeno porque se le había pasado la hora de comer… lo aprendí a base de experiencia… Pues lo mismo con ellos.

  11. Quería decir en el último párrafo:
    Si algo echo en falta de …

  12. aliciagrinberg dijo:

    Estoy de acuerdo con los comentarios en general. Creo que en la vida hay prioridades, y en mi caso la familia, las relaciones personales son la primera. Una cosa es tener que trabajar para vivir y en el camino tener que sacrificar algunas cosas como pasar mas tiempo con los hijos. Otra muy distinta es trabajar por si mismo dejando de lado a los hijos, que para eso no los hubieran tenido o adoptado en primer lugar.
    En la sociedad americana, el trabajo es la prioridad, SIEMPRE, y el resto viene despues. Por eso la gente se muda varias veces de trabajo y de lugar de residencia con todos los trastornos que eso ocasiona, porque viven para trabajar. Y a pesar de eso suelen tener familias numerosas de 3 hijos para arriba, con lo cual cada vez necesitan trabajar mas y dejar mas tiempo solos a sus hijos.
    En el caso de nuestra familia, mi marido es el que trabaja y yo la que cuido a los niños aunque a veces me hubiera gustado tambien “crecer” profesionalmente. Pero hicimos un acuerdo en que preferimos criar mejores seres humanos que, supuestamente, mejorarnos nosotros. Asi rechazamos mejores oportunidades, mudanzas, mejores sueldos, etc.
    Tambien podiamos habernos quedado con un solo niño, nuestro unico hijo biologico, sin embargo decidimos adoptar dos y vamos por el tercero (y ultimo) porque la satisfaccion de ver crecer feliz y transformarse a un niño no tiene precio. Y al mismo tiempo nos hemos transformado nosotros como personas, nos hemos convertido en mas humanos.
    Por eso el trabajo en casa no se compara con el trabajo fuera, es mucho mejor y da mas recompensas, no importa lo que el feminismo diga, nos regresa a lo primordial, las relaciones humanas. Los niños se iran en algun momento y entonces podremos dedicarnos de nuevo a trabajar todo lo que queramos.

    • Yo no me imagino sin trabajar, no tanto por crecer profesionalmente sino por la independencia económica. Claro que en mi caso, esto no es planteable, y quizás si tuviera pareja lo vería de otra manera… sin embargo, el trabajo (y el mío me gusta, me hace aprender cosas todos los días) no es en absoluto mi prioridad. Lo fue en otra época de mi vida, y no reniego de ella, pero ya no.
      La pena es que parezcan ser incompatibles ambas cosas, trabajar y cuidar de nuestra familia…

    • Yo elijo libremente trabajar, aun no necesitando nuestra familia de mi trabajo. Y no comulgo en general con el planteamiento de Aliciagrinberg. Si lo aplicara en mi vida me sentiría extremadamente limitada, menos rica en el sentido más amplio de la palabra, y siento que sería peor madre para mis hijos (recalco: si YO lo aplicara en mi vida YO estaría limitándome y YO sería peor madre… si no fuese yo sino otra seguro sería probablemente lo contrario y sería igual de razonable. Quiero decir con esto que me gustaría que Alicia no lo leyera como una crítica a su postura, es solo un intento de análisis público de lo que siento en mi postura personal actual, que perfectamente podría cambiar en el futuro…).

      A mí me gusta mucho trabajar, creo que a través del trabajo aprendo a ser mejor persona, una persona más completa. Si bien es cierto que no tengo vocación ni profesión reconocida, también es verdad que me apasiona plantear nuevos proyectos, aprender de otros profesionales, participar en la generación de empleo, ver cómo los demás hacen las cosas e intentar aplicar las que veo positivas a mi labor, procurar optimizar los tiempos o las funciones… es algo que me encanta, que he mamado de mi familia de origen, que comparto con mi esposo, y que sería muy infeliz si tuviera que renunciar a ello.

      También influye en mi interés por el trabajo la posibilidad de tener conversaciones “de adultos”. Tener relaciones sociales enriquecedoras y ser percibida como una persona individual valorable, en un rol no necesariamente vinculado a mi papel familiar (osease, no solo: “madre de”, “esposa de”, “hija de”…).

      En casi todos los momento de mi vida (antes y después de tener hijos) he canalizado estos deseos de aprender, ser útil, participar, tener relaciones ajenas a la familia y aportar conocimientos de muchas maneras: a través de mis amigos, haciendo cursos, colaborando en organizaciones sociales, teniendo una vida activa en comunidades de interés afines, etc. Y no me bastan esas actividades porque me parece importante “producir”. Producir en el sentido más prosaico de la palabra. Para mí el trabajo además de ser necesario por todo lo anterior, es irrenunciable porque genera ingresos económicos propios, por magros que sean (que muchas veces son escuálidos, lo comido por lo servido, vaya). Pero yo necesito sentir que soy independiente económicamente (o que voy encaminándome a ello). Me da seguridad saber que si el mundo tal y como lo conozco se acaba, seré capaz con mis recursos de hacerme cargo en solitario de las necesidades de mis hijos y de las mías propias.

      Y por último y muy importante, para mí ser madre trabajadora es un ejemplo que le quiero dar a mis hijos, que son, sin duda, los que van marcando el rumbo de mi vida.Quiero que sepan que, si se puede, uno no debe renunciar a sí mismo. Que siempre hay que buscar caminos para cubrir las necesidades propias sin desatender a los que dependen de una o la acompañan. Que aunque a veces parezca que la travesía de este modo es más dura que si se renuncia, vale la pena hacerla.

      Además, como mujer, quiero participar en que mis hijos aprendan que el rol social y el rol familiar debe interpretarse en igualdad por los dos géneros, para que lo puedan aplicar más fácilmente en el futuro y les permita llevar una vida más plena a ambos (tanto a mi hijo como a mi hija), sin que les cueste tanto trabajo como nos está costando a su padre y a mí actualmente. Me parece que es una forma (la mía, que no tiene por qué ser acertada ni más válida que otras) de ir empujando el horizonte…

      • Te entiendo, porque me pasa lo mismo que a ti. Aunque, si hubiera tenido la posibilidad, me habría gustado dejar de trabajar un tiempo a la llegada de mis hijos, más allá de la baja maternal. No me lo pude permitir no sólo por razones económicas, sino, sobretodo, porque sabía que mi trabajo no me esperaría a mi regreso… si hubiera sido una funcionaria con posibilidad de pedir una excedencia, es posible que lo hubiera hecho, por ejemplo.

        Y además, se me quedó muy grabada una frase de mi abuela, ama de casa, a todas sus hijas y sobrinas: pase lo que pase, ¡¡¡no dejéis de trabajar!!!!

        Para mí (como dices tú: Para mi) lo ideal no es dejar de trabajar, sino tener un trabajo compatible, no sólo con los hijos, sino con la vida. Y la verdad es que no puedo quejarme…

  13. al hilo de la conversación que se ha generado, tan interesante, leo una entrevista en el Periodico a un acogedor (uno de los pocos hombres que trabajan en una guardería en Barcelona)

    la entrevistadora pregunta:
    Según un estudio reciente dedicamos unos 23 minutos de calidad a nuestros hijos.

    y su respuesta, que da mucho que pensar:

    -Un niño es una oportunidad que tenemos los adultos para re-inventarnos y re-situarnos y la estamos perdiendo. El niño nos obliga a cuestionarnos la vida que estamos viviendo. Si atendiésemos todas las preguntas que nos generan los niños, a lo mejor evolucionaríamos mucho más.

    • Magnífica frase y concepto… estoy totalmente de acuerdo. Pocas cosas me han hecho revisitarme tanto como los hijos (quizás ninguna otra… enamorarme, que me dejara la persona de quién me había enamorado… la muerte de mi abuela, la enfermedad de mi hermana… y ni siquiera a este nivel).
      Por cierto, ¿23 minutos? ¿Sólo 23 minutos? ¿Y qué hacen con los niños el resto del tiempo???????

  14. Totalmente de acuerdo con el acogedor y espero ansiosa el resultado del experimento de Raquel. Muy interesante el debate, yo estoy con Alicia, no queda otra que decidir una vez que tienes hijos entre el “desarrollo profesional” y el cuidado de los hijos, cada uno tiene que tomar esa decisión, yo he hecho como Alicia, preferí quedarme en un nivel más bajo a nivel profesional a cambio de tiempo con mi hijo, familia y amigos.

  15. 23 minutos de calidad, pues habrá días que ni eso. Si echo la vista atrás y soy sincera, no creo que todos los días de su vida, haya podido dedicar ese tiempo multiplicado por dos a mis hijos mayores. Estamos hablando insisto de tiempo de calidad, no de “tomate la sopa, haz los deberes, cepillate bien los dientes”, al tiempo que atendía otras mil cosas.

    No, no he sido superwoman, lo intenté pero no funcionaba. Quería “realizarme” con mi trabajo, no renunciar a la maternidad, tener la casa mona y yo estupenda, pero algo no debía estar haciendo bien porque siempre me sentí culpable. Mi contrario ha ejercido siempre al 100%, de manera que ni siquiera tengo esa excusa. Culpable respecto de mis hijos o de mi trabajo dependiendo del momento.

    En esos momentos piensas, bueno ya creceran y van a necesitarme menos, y ellos que huelen en el ambiente que eso es lo que toca, se vuelven super responsables de manera anticipada, y parece que todo marcha estupendamente. Como ven que estas super liado y sienten que les quieres muchísimo, pero que no das para más, intentan obviar sus problemillas porque,¡ buah!, son tonterias y bastante tienen papá y mamá con lo suyo. Y claro cuando son pequeños la cosa es sencilla, con una mirada les haces el checking, y rapidamente sabes que pasa por sus cabecitas, pero la cosa se complica con un par de adolescentes, no se entabla un dialogo con alguien en esa edad cuando tu puedes, sino cuando el quiere o lo necesita.

    De manera que ahora que son adultos ya, y a pesar de los pesares unos tios estupendos, y podemos hablar de tú a tú, y les pido que me despellejen abiertamente desde su punto de vista de hijos, para ver si así el tercero se beneficia de la experiencia, me entero aunque os juro que lo dicen sin “miejita” de reproche, de la mucha falta que les habríamos hecho su padre o yo en muchos momentos, desde lo anecdotico de “apaga la tele y ponte a estudiar”, hasta acoso escolar convenientemente disimulado para que mis padres no sufran.

    Conclusion?, ningúna, no pudo hacerse de otra forma pero no tiro cohetes. Ahora siento que el peque y su trastorno de apego, me necesitan mucho, y he mandado el trabajo al carajo, del sostenimiento familiar se encarga el papi, y ahora ya no siento miedo como me ocurría antes de que eso sea así. No tengo ni idea de que balance hará mi hijo pequeño de su experiencia con esta otra madre. Prometo contaroslo dentro de 20 años.

    • Esperamos noticias (buenas) dentro de 20 años!! Y tenerlas también…
      Si te consuela, estudios que se han hecho recientemente, indican que el “tiempo de calidad” que pasamos con nuestros hijos no difiere mucho si trabajamos o no fuera de casa (seguro que habrá muchísimas excepciones). Que la diferencia fundamental está en el tiempo que dedicamos a la casa, las que trabajamos limpiamos menos y cocinamos peor, pero pasamos el mismo tiempo con nuestros hijos.
      Yo la casa fue lo primero a lo que renuncié al tener hijos. No quiero dejar de estar con ellos, pero el rato después de que se duerman, tampoco lo quiero dedicar a la plancha y sacar el polvo… así que vivimos arrugados y polvorientos, pero yo puedo jugar con los niños y leer… Y aún así, me faltan muchísimos minutos, muchos, y no sé de dónde sacarlos.

  16. aliciagrinberg dijo:

    Me olvide de aclarar que mi profesion es el arte (pintura, grabado, etc) que es para lo que me forme y lo que me realiza plenamente como persona. Aunque desde que tengo a mis hijos no he realizado ninguna “obra de arte” siempre tengo maneras de hacer pequeñas cosas en casa que canalizen mi vocacion.
    Nunca fui una “madraza”, ni de esas mujeres que se babean al ver un bebe; es mas, jamas pense que iba a tener hijos propios. Sin embargo el tiempo y las circunstancias me llevaron a formar una familia numerosa que no esperaba, quizas sea la distancia de mi pais natal y la falta de familiares donde vivo que me llevo a crear mi propio nucleo.
    Limpiar la casa? que es eso? Mi casa es un desatre, polvo, cosas tiradas por el piso, pilas de ropa sin planchar y telas de arañas en las esquinas. Cocinar? Tampoco… Comida simple y cosas precocinadas que me dejen un poco de tiempo para hacer lo mio y cuidar mis hijos.
    Tengo tres grandes suertes, no necesito trabajar para vivir, puedo hacer lo que me gusta en mi propia casa y tengo un esposo que no solo trabaja por mi y me acompaña en todo (y me da “su” dinero libremente) sino que ademas me ayuda con los niños.
    No culpo a las mujeres que trabajan por la razon que sea, es que yo no podria. Uno de mis hijos adoptados llego con muchos problemas y creo que gracias a estar siempre alli para el es lo que lo esta sacando adelante.
    El tema no es trabajar o no, sino trabajar de manera que nos permita vivir en familia tambien. Pero bueno, muchas cosas tienen que cambiar para eso, la sociedad occidental no ha sido creada para tener familias armonicas, sino para generar dinero.

    • Lo que pasa al escribir muchas veces intentando exponer partes de nuestra vida como ejemplo de nuestras elecciones (opiniones) es que sólo podemos destacar una arista de cada quien… y claro, la realidad es mucho más compleja y completa, pero es que hay que seleccionar información.

      Así que yo también aclaro que pasé el primer año de convivencia con mi hijo mayor (adoptado) sin apenas trabajar y dedicándome casi en exclusiva a él porque consideré que lo necesitaba… Con la segunda (el mayor tenía ya dos años) firmé el acta constitutiva de una empresa justo el día antes de dar a luz. Elegí trabajar por cuenta propia para poder gestionar los tiempos de trabajo adaptándome a las necesidades de mis hijos, que, evidentemente, son la prioridad de mi vida.

      En fin, hago yo también una aclaración para señalar con un guiño que, en realidad, nuestras posturas son mucho más cercanas de lo que podrían parecer 😉

  17. Madre de marte, lo siento, me lo has puesto a huevo! si tu cunado es el que controla el agua que se bebe en Barcelona es probable que no pueda cambiar un panal! jaja
    Vale, es broma… no, un panal lo cambia cualquiera, hasta un ingeniero!

    En chez moi yo soy la que trabaja 8 horas (haciendo malabarismos con los horarios y las no comidas para llegar pronto a casa y tener tardes libres), mi marido no trabaja. Mi marido se encarga de la logística familiar…con lo que facilmente no encontrarás papel higiénico en el momento más inoportuno, O, como pasó el otro día no lo encontrará el invitado en un momento más inoportuno todavía.

    Pero “no pasa nada”. Cuando las mujeres aceptemos que “no pasa nada” cuando un invitado adulto no sale del wc porque no puede salir… que tu hijo está enfermo porque a -18 se puede ir sin bufanda, que comamos 4 veces huevos en una semana o los ninos se laven los dientes una vez al mes…todo estará arreglado! Habrá esperanza!!

    Por cierto que mi marido es un artista cambiando panales…una pena que no sea ingeniero 😦

  18. Hola ,
    He estado leyendo un poco y me gustaria hacerles una preguanta…
    Vosotras volverian a llevar a su hijo de 3 años( como el mio) a una ludoteca-colegio (donde hay niños hasta 13 años) despues de ver como el niño vuelve a casa con mechones de pelo cortados y cansada de preguntar en el colegio ¿como lo ven a Mi Hijo? ellos siempre digan que todo esta BIEN, al final creo que en el colegio ya lo sabia no se animaban a decirmelo por miedo a que ? Conclusion desde que no lo llevo a mi hijo a la ludoteca el cambio la actitud lo veo mas mayor y feliz…es posible ? disminuido socialmente? … ahora tengo al niño en casa … vuelvo a confiar? ellos me juran que redoblaron el control, pero su maestra se ofendio mas prque jura que eso nunca paso.

    Espero haber sido algo clara
    Gracias

    • Yo no llevaría a mi hijo a un sitio que no me inspira confianza si pudiera evitarlo, y haría todo lo posible para evitarlo. Cuál es la duda? Si puede estar en casa, y allí está mejor…

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