familia monoparental y adopción

¿Y los padres qué?

En la entrada anterior se suscitó una interesante discusión sobre el papel / la ausencia de los padres (hombres) cuando hablamos de la parentalidad. Siempre somos las madres las culpables, hagamos lo que hagamos, si estamos ausentes porque les descuidamos, si estamos demasiado presentes, porque les ahogamos.  ¿Y ellos? ¿No tienen ninguna influencia?

El padre es una figura poco habitual (cada vez menos poco, todo hay que decirlo) en reuniones del colegio y salas de espera de pediatría, pero también está fuera de los discursos de crianza.

Por ejemplo, aunque regularmente se discute hasta qué edad pueden ser madres las mujeres (ahora que la reproducción asistida y la adopción han roto las barreras naturales), nunca se pone en cuestión que un hombre sea padre cuando tiene edad para ser abuelo… o bisabuelo… si la madre es joven. ¿Por qué? Un padre octagenario (e incluso más joven) tiene muchos números para dejar a sus hijos huérfanos, para necesitar que le cuiden… ¿Es que no importa que los niños pierdan a su padre? Parece que no. Que el papel social que tiene asignado, el de proveedor, lo cumplirá igual aunque no esté físicamente, puesto que lo hará a través de las pensiones.

Cuando hablamos de la familia biológica de nuestros hijos adoptados, también solemos obviar el padre. Es cierto que hay ocasiones en las que este es un desconocido y de la madre sí hay datos, pero en otros casos, no hay datos de ninguno de los dos. Y siempre imaginamos a la madre y borramos al padre, como si no tuviera ninguna importancia. ¿Quizás porque sólo de la madre estamos seguros que fue consciente del embarazo, porque sólo de la madre sabemos que estuvo allí cuando se tomó la decisión de abandonar a la criatura?

¿O simplemente porque las madres tienen más peso que los padres en el retrato social de la parentalidad?

Yo pertenezco a esta minoría de familias en las que no hay padre. Y paradójcamente (o no), esto me ha hecho descubrir la diferencia de roles que ejercemos padres y madres con nuestros hijos. Los padres (los hombres) se relacionan de manera distinta, juegan de manera distinta, usan otras palabras para comunicarse, tienen otras prioridades… son un modelo distinto al que proponemos las mujeres.

Mis hijos juegan a aprender a afeitarse en casa de nuestro vecino y aún recuerdo que tuve que pedirle a mi cuñado que se llevara a mi hijo mayor al baño para enseñarle como hacen pipi los hombres. Y estas son las cosas más obvias… ¿cuántas otras, más sutiles, no llegamos a suplir?

¿Quién pierde más con la exclusión del padre del discurso sobre la parentalidad? ¿Los hombres que quieren participar más de lo que les dejan, las mujeres que respiraríamos con mayor presencia de los hombres, o los niños que se pierden unos padres más activos y unas madres más relajadas?

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Comentarios en: "¿Y los padres qué?" (74)

  1. A mí el separarme del padre de mi hijo también me ha valido para explicitar esas diferencias de trato de las que hablas. Y estoy convencida de una cosa, para los niños es muy positiva esta diferencia, este ver las cosas desde comportamientos diferentes.

    Pero otra cosa muy distinta, que nada tienen que ver con el modo que tenemos de relacionarnos con los hijos, es la falta de interés y de implicación por parte de algunos padres.

    Cuánto es resonsabilidad de ellos y cuánto de nosotras mismas?

  2. Responsabilidad, perdón…

  3. Yo también tuve que decirle a mis hermanos que dejasen entrar a mi hijo cuando estaban en el baño….los niñ@s necesitan figuras masculinas y femeninas y si no las tienen las buscan. Una madre soltera con una hija que conozco, no tiene familiares masculinos cercanos y su niña cada vez que está con un hombre, sea amigo o amigo de amigos, lo primero que hace es pegarse a él, tocarlo, observarlo y por supuesto le ha pedido un papá a su mamá. Sin embargo, aunque no es un experimento científico porque sólo conozco a mi hijo y a ella en esa situación, mi hijo nunca me lo ha pedido, no se si es porque tiene cubiertas esas necesidades con sus tios, padrino y demás familiares masculinos con los que se relaciona a diario o simplemente coincidencia.
    En cuanto a la crianza de los hijos, lo que observo en muchas parejas es que realmente la madre no le deja hacer nada al padre, porque es un desastre o no se entera, cuando en realidad, por no llevar la ropa conjuntada o comer a destiempo o estar sucio de más, tampoco pasa nada, pero después se quejan de lo duro que es la crianza.

    • Bone, créeme, la cosa empieza a tener importancia cuando la comida a deshoras, el desorden o lo que sea, se ha vuelto habitual. Y cuando doscientas veces has explicado lo que está bien/es correcto/es respetuoso/ es sano…a un adulto y te hace menos caso que cualquiera de tus hijos.

      Esas que ves que pasan de decirles nada, pasan porque saben que nada va a cambiar.

      Y sí, ir desconjuntado no es un drama. Una intenta bajar el listón, pero también aprendes que al día siguiente va desconjuntado y sin peinar… y a la semana desconjuntado, sin peinar ni lavar etc. Hay que estar ahí peleando hasta por la última grenya…tensión perpetua, discusiones, malos rollos…no vale la pena.

      Es un clásico lo de la ropa de verano en invierno! (y mis inviernos son de -8), pero ojo, que también podemos en verano ir con pantalón de pana y jersey de lana (porque cuando no se distingue la lana del algodón, esas cosas que parecen imposibles se convierten en habituales).

      Si no me crees, ten la paciencia de hacer una aburrida encuesta a esas mujeres que ves que pasan de decir nada. Yo te doy desde ya la respuesta: están hasta las narices!

  4. Demasiadas preguntas.

    Me faltan datos.

    Mi experiencia con mi padre y mi marido ( y mira que este último es de lo mejorcito que he visto en padres -con la ventaja de que no trabaja y tiene mucho tiempo-) es un poco decepcionante. Y aún así y sin que sirva de precedente diré que prefiero tener a mis hijos con padre que sin…algunas cosas buenas hay… aunque pocas y este hecho pesa mucho en la relación de pareja.

    Por cierto que yo para poner a hacer pipí a mi hijo con el sistema masculino no necesité ayuda! es más, recuerdo un día que le metí todo en una botella para que lo hiciese sin salir del coche porque no nos daba tiempo a parar… lo escribo porque es mi genial idea que me enorgullece 🙂 por si os pudiese hacer falta algún día.

    Ellos no están más sencillamente porque no quieren estar. Los que quieren estar, lo están, la calidad/nivel de exigencia de “estancia” es otra historia.

  5. En tu anécdota, entiendo que si tu te ocupabas de meter “todo” en una botella ¿el padre iba conduciendo?…desde la perspectiva de mamá sóla o paro , o se las apañan solos, o se lo hacen encimma, todo menos darme la vuelta conduciendo!

    • Sí, casualmente en ese momento conducía él. Cuando conduzco yo la inventiva queda reducida casi a la nada. Otras veces conduce mi hermana o mi padre.

      Lo he reconocido, a pesar de los pesares, prefiero tener a mis hijos con padre. Por ellos y por mi, porque algo logístico aporta, como conducir o cargar con cajas de leche pesadísimas. Para los ninyos es estupéndo saber que alguien más te quiere con locura, aunque te lleve semidesnudo en invierno. Eso no tiene precio (ni el amor ni la neumonía)

      Pero quiero dejar claro que los pesares existen, son muchos y afectan muchísimo a la relación. Yo practicamente no había tenido problemas de pareja durante 4 anyos y desde que tenemos hijos… yo no sabía qué tipos de responsabilidad como padre era incapaz de asumir…

      Mi vida sería indiscutiblemente más fácil sola con un hijo que acompanyada y con tres. Tener pareja (en muchos casos, no en todos) suma poco y resta mucho.

      De todos modos cada uno lo ve desde su perpectiva, si yo fuese una madre que no trabajase y mi marido trajese todo el dinero a casa, quizás no sería tan crítica. Yo estoy en el otro extremo más extremo: traigo yo todo el dinero y arreglo/tapono/me encargo de todas sus “deficiencias” como “madre”: médicos, compra ropa, comprobar si van bien o mal en el cole, ensenyarles a escribir de izquierda a derecha -con mi marido lo hacen muy rápido y en la dirección contraria, hablar con ellos de cosas íntimas, curarles cuando están enfermos… quizás yo sea de las que más ejemplos duros tienen, de las que más cansancio tienen y de las que más sepan de qué hablan.
      Vamos que me siento “muy” monoparental teniendo marido, seguramente más que muchas otras.

      • Conozco muchas mujeres que me han dicho esto que dices tú: a veces, un padre no es un ayuda para tirar del carro, sino un lastre más. Un “niño” más del que preocuparse.
        La verdad es que lo tuyo es un montón de trabajo… lo lógico cuando hay una pareja es la división de trabajo: o bien asumir sólo una de las tareas de ser padres (proveer/Cuidar) o asumir un porcentaje más o menos lógico de ambas…

  6. Sin que se nos molesten los chicos, las mujeres somos seres superiores. Echemos la vista atras, y nos daremos cuenta que desde siempre las mujeres cuando les ha tocado, han sido capaces de criar a sus hijos solas, el caso contrario de darse, es simplemente la excepción que confirma la regla. Podemos estar en una reunión de trabajo y al tiempo acordarnos del famoso papel higiénico, pensar en que tenemos que preguntar al mayor como le fué el examen de Lengua y ocuparnos de la tos del más pequeño, que quizá sería bueno llevar mañana al médico, e improvisar mentalmente la cena con lo que recordamos sobró de ayer.

    Eso en el orden de las cosas prácticas, en el otro en el de los afectos, mamá es insustituible, tener un papá suficientemente presente y comprometido es estupendo, ideal, pero si no hay papá, un adulto varón del entorno siempre puede ayudar representando el rol masculino. Pero ¿qué pasa si la que falta es mamá? ¿se puede crecer saludable emocionalmente sin una madre? honestamente creo que no.

    El padre de mis hijos es padre por vocación, su compromiso no ha sido menor que el mío jamás, hemos compartido al máximo la crianza y hemos hecho los dos de todo, faltaría más, pero … me guste o no, yo soy insustituible sobre todo en lo relativo a emociones y afectos, y no estoy diciendo que les quiera yo más o que me quieran ellos más a mi, sino que hay un tipo de intercambio afectivo que solo esperan de mí, y que solo yo puedo darles. Esto alcanza su máxima expresión con nuestro peque adoptado, al que su vinculo inseguro le hace necesitar sobredosis de mamá.

    Por cierto ¿por qué enseñamos a hacer pis de pie? con lo que salpican los jodios. Acabo de reformar el baño y he estado en un tris de poner un urinario como el de los WC públicos.

    • Amen

    • Concha, planteas lo siguiente:

      ¿qué pasa si la que falta es mamá? ¿se puede crecer saludable emocionalmente sin una madre? honestamente creo que no.

      Yo creo que sí, no creo tanto en la genética, no nos creo medias naranjas incompletas en busca de la otra media (siendo la femenina la de la maternidad). Creo que todas/todos podemos hacer todo, incluso criar, siempre y cuando nos motive y nos queramos poner a ello. Y quizá no haya muchos hombres, pero creo que los que lo hacen nos demuestran (a las mujeres y al resto de hombres) que poderse hacer se puede.

  7. Vale, otra vez he encontrado una noticia relacionada, esta la oí ayer en las noticias y la leo otra vez en el periódico

    http://www.elperiodico.com/es/noticias/economia/una-empresa-cree-que-cuidar-hijo-cosa-mujeres-1156885

    Resumiendo:

    Un padre ha solicitado una reducción de jornada para el cuidado de su hijo y la empresa lo ha rechazado al entender que ese papel debería realizarlo la madre y le ha requerido que aporte el contrato de trabajo o certificado de empresa de su esposa donde conste el horario que realiza o, en su defecto, una acreditación válida de por qué ella no puede atender al niño.

    • Bueno, yo no sé en Espanya, pero en Alemania (tanto o más machista sociedad que la espanyola) para poder hacer yo mis bajas de maternidad completas, mi marido tenía que estar trabajando y acreditarlo.

      A mi me parece mal que no nos podamos quedar ambos todo el tiempo que dura la maternidad de baja (como en Finlandia). Pero si no se puede, me parece lógico y normal que se aseguren de que se cumple. Que si estoy yo de baja la otra parte trabaja o viceversa y acreditarlo. ?no es normal?

      Volveré a mi pregunta de siempre “?cuántos hombres con familias monoparentales por propia voluntad conocéis?”. Hay. Hay hombres que libremente y poniéndose el mundo por montera tienen hijos. Pero infinitamente más mujeres se ponen el mundo por montera y se atreven. ?por qué? `?por educación?
      Yo creo que hay mucho de educación en el comportamiento masculino y femenino, pero tengo clarísimo que las mujeres estamos (quizás por miles de anyos de prácticas, quizás por genes) mucho y mejor dotadas para … como dice Concha para todo! pero que lo más difícil es hacerse cargo de la prole y lo hacemos mejor y sabemos que podemos. NO en todos los casos. Excepciones hay. Pero es un hecho y yo no creo que sea tanto la educación como la idiosincrasia de género.

      • En España, la baja, es un derecho generado por tu trabajo, al margen del trabajo o el horario de tu marido. Esto en el caso de que se lo tome la mujer. Porque se considera que la baja es un derecho de ella, y el marido sólo se la puede tomar si la mujer se la cede (en caso de embarazo le puede ceder sólo una parte). No sé qué contempla la ley de la reducción de jornada… en principio, tanto un padre como una madre deberían podérsela coger, cobrar menos por trabajar menos y estar más horas con la criatura, no?, pero ya digo que no sé cómo funciona (yo soy autónoma y lo de la reducción de jornada no entra en mi negociado… Baja sí cobré, pero tan ridícula que casi habría sido como no cobrarla).

        Yo conozco un montón de madres monoparentales. Y dos padres, uno ex compañero de trabajo mío y el otro, un padre del colegio. Sí, la inmensa mayoría de monoparentales somos mujeres. Y de hecho, los hombres monoparentales siempre son mirados con sospecha (¿serán gays? ¿serán pederastas?). NO sé por qué. Se asume socialmente que existe el instinto maternal, que todas las mujeres, o casi, lo tenemos… De los hombres no se presume lo mismo.

      • En mi trabajo varios compañeros han disfrutado la reducción de horario por lactancia. Trabajo en la administración y tenemos pocas dificultades en horarios, etc…Y muchos chicos se ocupan de recoger a sus hijos de la escuela.
        Me llamó la atención que cuando lo solicita el padre (la ss.soc, pone el límite de que lo puede disfrutar uno, el que quiera) tiene que entregar un “papel” demostrando que no lo ha pedido la madre, pero nada si es al revés…

      • ss. soc no, quería decir Seguridad Social

  8. Tal vez sea un poco radical, pero no pienso que la figura del padre sea siempre indispensable. Depende del padre. En mi caso, más bien sobraba…

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    • Leí hace algún tiempo un artículo (sobre un libro, pero jamás he vuelto a encontrar la referencia), que hablaba de la monoparentalidad como fenómeno natural… decía que en la naturaleza, había montones de animales de cuya crianza se ocupaba la madre, la hembra en solitario… otros de los que se ocupaba la pareja, o el grupo. Y ninguno de los que se ocupara el macho. Me pareció la mar de interesante…
      Sin duda hay padres que sobran. Pero, y aunque sean minoría, algunas madres también…

  9. Vamos, que por aquí la que no está sola, está descontenta con la forma de compartir la “paternidad” con su pareja.
    Yo tengo unas amigas que son pareja (mujeres)y tienen tres pequeños de de 0, 1 y 2 años…y cuando las veo organizarse…¡qué envidia!
    En su caso 1+1 suman 2 o incluso 3.
    Seguro que en algunas parejas heterosexuales ésto también se da, que alguna también se ve por ahí, y ahí es cuando yo pienso…¡si existen…!

    • Sí, en algunas parejas heterosexuales pasa… Y yo pienso lo mismo: existen. También te diré que cuando hablas con las mujeres de estas parejas, aseguran habérselo currado mucho…

      Yo este verano he viajado con amigas con niños. ¡¡No sabéis lo fácil que es la logística conviviendo con mujeres!!

  10. Veo bastante tópico y resentimiento. Aceptaríais algunos de los comentarios pero con las mujeres como objetivo? Por ejemplo que no rendís como yo en un trabajo, que nunca será lo mismo porque no sabéis desconectar de la familia?

    No dudo que entre mis compañeros masculinos abunden los impresentables, pero los hay que se implican más que su compañera (conozco más de un caso), y todos los contra-ejemplos que queráis.

    Y por cierto, pensando que la parte emocional la llevais mejor las mujeres haceis mucho daño a los hombres, lo digo por experiencia.

    • ¡¡Echaba de menos que alguno de los lectores (chicos) del blog os pronunciaráis!! (tengo contabilizados al menos tres). A ver si entre todos conseguimos revisar todos estos tópicos… que yo creo que nos dañan a todos los miembros de la familia.

    • Hombre,r, como tú como tú…no sabría decirte. Pero que mi productividad/rendimiento (medida) es de las más altas de mi departamento repletito de hombres y mujeres con y sin hijos, te lo puedo asegurar.

      Que antes de tener hijos producía más? sí, y no sabes cómo me molesta. Pero cuando llega la hora de priorizar, sé qué es más importante. Para tú sorpresa eso no quiere decir que siempre pienso en mi familia. Quiere decir que cuando estoy en una reunión no pienso en las caquitas de mi bebé (perdón, ultimamente estoy muy escatológica). Osea, que somos flexibles hasta priorizando!

      Conozco madres que han dejado unos estudios brillantes y carreras de éxito por estar con la familia. A mi me parece insano, pero también reconozco que es admirable y de agradecer.

      Por cierto, yo también veo pelín de resentimiento en tu última frase. Pero no es tan terrible, al menos tú tienes tiempo de pararte a pensar en ello. Yo no tengo tiempo de pensar mi dolor, porque tengo que rendir mucho en la oficina y en casa y el posible dolor que sientan mis hijos. Créeme, es tal y como lo escribo.

      En el resto estamos de acuerdo: entre los companeros masculinos abundan los impresentables. Por supuesto, refiriéndonos a “paternidad” y a la solidaridad con la maternidad.

      Siempre estamos en lo mismo: no debemos generalizar. Todos conocemos madres horribles, yo no conozco a ningún padre estupendo, pero doy por sentado que existe.

      Siento el tono, efectivamente hay algo de resentimiento, pero muchísimo más agotamiento.

      Saludos,
      ELASTICWOMAN mutando hacia Robocop

    • Ves, Eva, como te molesta? Pues piensa que cuando afirmas todo lo que afirmas estás actuando igual pero al revés. Si relees bien mi texto verás que lo ponía como ejemplo. Yo también he bajado el rendimiento y tampoco tengo mucho tiempo para pensar. Por eso nunca haré afirmaciones generalizando como haces tu.
      Esto es exactamente lo que criticaba.

      • Yo hablo de mi y de las muchas como yo a las que conozco.

        No hablo de ti porque no te conozco, pero generalizo porque conozco a pocos que bajen el rendimiento y no tengan tiempo para pensar. Por eso generalizo.

        Sólo siendo un poco sinceros y objetivos … sois pocos, muy pocos.

        Lo siento. De verdad, ojalá lo viese de otro modo!

        Saludos
        Eva

  11. Durante 15 días estoy sola con mi hija y mi red social es cero patatero. Y durante 15 días tenemos “el padre” en casa, ejerciendo de padre durante las 24 h.

    Lo que su padre da a mi hija es un ejemplo diferente del mio y los niños aprenden más con lo que nos ven hacer que con lo que decimos. Su forma de hacer, de estar, de actuar, de decidir, de tomarse las cosas… nada tiene que ver con la mía. Y eso gana mi hija una forma diferente de ver y encarar la vida. Y otra persona que la quiere hasta el infinito y más allá (soy un poco cursi, lo sé)

    Se dice ??¿¿¿ que las mujeres y los hombres a la hora de buscar pareja o relacionarnos con el otro sexo buscamos inconscientemente al modelo que hemos tenido en casa. En mi caso y en el de mis amigas he comprabado que esto suele ser así…

    Y lo que mi hija gana teniendo padre es que somos dos a la hora de compartir sus historias, de analizar situaciones, de reflexionar, tomar decisiones, etc. Para mi esto es importante. Son dos puntos de vista.

    Además, todo hay que decirlo, el tener padre y si trabaja está muy bien poque hay más dinero en casa y esto supone el que pueda llevar a la niña integración sensorial, logopeda… sin su dinero mal andaríamos.

    • ¡qué gusto leerte!
      si no decimos que no haya…

    • Un hombre que analiza situaciones y reflexiona! jajaja
      Es bromaaaaa…

      Como dice Nuria, no decimos que no haya. Yo digo que yo no los conozco.
      La mayoría de padres que conozco son mucho mejores con sus hijos de lo que fueron sus padres con ellos… pero falta taaaaannnntoooooooo.

      • Eva, yo tengo la suerte de haber tenido un padre así (bueno, aún lo tengo, pero yo he crecido y ya no vivimos en la misma casa). Un padre que cocinaba, limpiaba, compraba (¡¡y trabajaba!!) y tiraba del carro. Y además, le encantaban los niños, así que todo el barrio estaba de acuerdo en que era ¡¡¡el mejor padre del mundo!!!
        Como es lógico, tenía (tiene) sus cosas negativas también… pero fue un excelente modelo familiar. Por eso a menudo me sorprendo cuando veo que (algunos) hombres de hoy parecen mucho más antiguos de lo que lo fue mi padre en los 70. Y otros, cada vez más, son como R. describe.

  12. Bueno, pues yo he de decir que SÍ conozco a padres estupendos que o hacen igual o mejor que las respectivas madres. Así, a bote pronto, se me ocurren 4. Y 3 de ellos son hermanos míos (algo tendrá que ver la educación en todo esto, obviamente).

    • ¿Y el otro? No me lo digas…
      Yo también conozco, y más de 4. Y uno de ellos, como he dicho, es mi padre. Pero también es cierto que conozco otros muchos que no. Y como planteabas (creo que tú misma, ¿cierto?), ¿cuánta de la responsabilidad es de ellos y cuánta de sus parejas?

  13. Como en todo generalizar es malo, pero yo he podido comprobar que el tópico de que ‘los hombres no pueden pensar en más de una cosa a la vez’ es relativamente frecuente… sea porque no le dan tantas vueltas al coco como las mujeres, o por lo que sea, pero es así.
    A mi me costó entender este hecho y aceptarlo en mi relación de pareja, no es que pensara ‘mal de muchos consuelo de tontos’ pero si que es cierto que me relajó ver que los hombres (o almenos la mayoria) son así… ahora bien, poco a poco se puede ir trabajando esto… por ejemplo, mi marido ayuda en casa, pero no sale de él hacerlo, tengo que decirselo, en cuanto pido ayuda, me la da… yo tenia dos opciones, o aceptar esto y ‘ordenarle’ tareas o hacerlo todo yo… elegí la primera opción, aparqué el sentimiento de sargento y acepté que si quiero ayuda tendré que pedirla.
    Por supuesto que lo ideal seria la palabra ‘compartir’ y no la de ‘ayudar’… pero en mi casa no puede ser así, no sale por iniciativa propia pues que le vamos a hacer, hay que buscar el término medio, el que valga para todos sin agobios por ningun lado.
    Y lo mismo pasa con la crianza de los hijos… en cada casa tiene que buscarse el término medio… lo primordial es el bienestar del niño/os, si una madre tiene que estar todo el dia refunfuñando porque el padre no le ayuda, porque no tengo tiempo de anda, porque porque porque…. al final quién acaba pagando esos nervios es el niño…. yo creo que nadie nace enseñando, para algunas cosas tenemos institno (y en la crianza las madres tenemos más) y si no se tiene, pues hay que enseñarlo… por ejemplo, yo tengo claro que durante un tiempecito tendré que recordarle a mi marido que antes de salir al cole hay que lavar la cara, meter el desayuno en la mochila y luego… llevarse la mochila!! 1 dia? dos? una semana? lo que haga falta… lo repetiré a diario hasta que eso se convierta en rutina… como otro niño? quizá si, no sé… pero por otro lado el dia que salgo yo con el niño y la bici, es él el que me dé las órdenes de, el casco va así, tócale con la mano para que se sienta seguro o ten cuidado en esa pendiente porque se le acelera… porque desde el primer dia el rol de la bici ha sido suyo…
    Creo que plantearse si hace falta un padre o no, no es necesario, ya que lo que el niño necesita es estabilidad y buen ambiente en casa… haya padre o no, esto se puede conseguir. Segurmaente es necesario un padre en una casa monoparental dónde la madre tiene que trabajar 12 horas o más… y sin embargo es prescindible un padre en una casa dónde el padre pasa de todo.

  14. Yo solo quiero hacer un comentario al rendimiento profesional, no tiene nada que ver con ser hombre o mujer, sino con las capacidades de cada uno y además, de la actitud ante el trabajo, yo soy monoparental (osease, que tengo que preocuparme de todos los aspectos de la vida de mi hijo), estoy en una asociación de padres, tengo mi propio blog y sigo mis foros y además, soy una de las de mayor productividad en mi departamento (y el resto son hombres, algunos muy productivos y otros no tanto). Tengo tiempo para todo, mis compañeros me preguntan como lo hago y la verdad es que no lo se. Puedo pensar en una solución de ingeniería a la vez que escribo en este blog a media mañana y pienso que le voy a dar de bocadillo al niño.

  15. No puedo pararme ahora a escribir mucho, pero os aseguro que estoy desolado, tras leeros.
    ¡Dios mío, es increíble el pésimo concepto que tenéis, no ya de nosotros en general, sino, en bastantes casos, de vuestras propias parejas! ¡¡Os sobran por completo!!
    Me parece que los hombres y las mujeres somos distintos, en este tema como en tantos otros; e incluso creo que “cuantitativamente” no es lo mismo la maternidad que la paternidad. Pero también creo que estáis siendo muy parciales (solo sufren las mujeres, los hombres no tienen que aguantar ninguna presión) y que estáis diciendo solo parte de la verdad (obviáis los enormes condicionantes sociales, e incluso históricos, creo).

    Peto como no puedo polemizar, me limitaré a expresar mi tristeza. Y mi sorpresa por que algunas sigan con sus maridos…

    En fin. ¿Nada de autocrítica, como proponía Filla?

    Llevo años defendiendo el papel del padre, por defender mis derechos, pero sé que hay muchos que no se lo merecen. Lo sé, de verdad. Pero de aquí he sacAdo una impresión desoladora, como decía. Joder, los tratáis de infantiles, irresponsables, sucios, desordenados, pasotas e inútiles, un lastre más. En serio, habéis elegido muy mal 🙂

    Me ha salido un comentario largo y malhumorado. Perdonadme, por favor.

    Besos.

  16. Es que estaba ocupado.
    Mañana, desde un teclado normal y con más tiempo, trataré de explicarmr mejor.

    Muchas gracias 🙂
    Un beso.

    • Yo comprendo tu desolación después de leernos… es que te ha llegado la nuestra.
      Y también comparto tu sorpresa en que algunas sigamos con nuestros maridos y en la elección que hemos hecho. ?de verdad elegimos? (nosotras y vosotros, por supuesto)

      Por la parte que me toca, ya lo he dicho, mi caso es demasiado monoparental para tener pareja. Es más que seguro, que mi opinión es muy radical y dura.

      Respecto a la autocrítica… es que yo me criticaría por haberme echado demasiado a la espalda y no le veo solución. Intento bajar el listón, pero siempre acaba todo desmadrandose (?de dónde vendrá la palabra?)

      No creo que hayamos dicho cosas tan terribles, hemos dicho que en comparación con la madres sois, en la mayoría de los casos más infantiles e irresponsables, más pasotas y cómodos y sí, en ocasiones un lastre (como cualquiera que cuando tiene que arrimar el hombro, no lo hace o lo hace mal sabiendo que está mal hecho).

      Pero varias hemos dicho que aún así preferimos estar como estamos o que tienen cosas buenas.

      Yo me pongo en lugar de mi pareja a menudo (y el relax invade mi alma), y vivo en mi lugar. Mi pareja se desmayaría solamente con ponerse en mi lugar un ratito al día. Y cuando te duele el alma de ser madre, padre, vigilante, enfermera, la que trae el sueldo, la que se encarga de bancos, de preparar ropa, de relimpiar sobre lo supuestamente limpio, de planchar, de hacer caligrafías y explicar lecciones, de ensenyar a sumar y a dibujar… no hay suficientes horas. Pero créeme, el dolor no es sólo emocional, el físico es también muy malo.

      ?qué quieres que te diga, Portotosa? sí, voy a hacer autocrítica: soy gilipollas. Pero no quiero que mis hijos se queden sin la parte de amor que su padre les da.

      ?es tan difícil de comprender?
      Y además mi marido está todo el día llevando y recogiendo ninos de colegios, jugando a legos o comprando comida. Cualquiera diría que es un padre estupendo, cuando lo que es es un padre muy simpático y presente e incapaz de darse cuenta de si sus hijos han tenido un problema en el cole o tienen fiebre. No hablo de ser vago o de tener un impedimento intelectual…!nada más lejos! Hablo de que educar, proteger y criar a tres ninyos es agotador y por mucha autocrítica que se haga, no basta con llevarles, traerles alimentarles y quererles mucho. Y no conozco lamentablemente hombres a los que se les pueda pedir toda esas cosas.

      No te lo tomes a mal. Las que conocen a hombres fantásticos como padres/maridos ya los han descrito. Las vidas de algunas son durísimas y echan de menos a una pareja. Yo intentaba demostrar que en muchos casos, las parejas no son el milagro y muchas veces anyaden otros problemas.

      Cuando un hombre tiene 40 ya es un hombre. En algún momento de su vida una persona tiene que alcanzar la madurez suficiente como para no refugiarse en su educación o la historia de la humanidad como excusa…y más cuando la de al lado se parte el pecho por sacar adelante a una familia.
      Yo puedo reconocer que la educación ha hecho mella, pero no me vale como excusa llegados ciertos momentos. Nadie me educó para ser una mula de carga y traer todo el dinero y toda la organización, precaución y educación. Pero no puedo decir que soy incapaz porque soy adulta y no valen los refugios cuando tres ninyos dependen de ti.

      En muchos casos , demasiados, es así.

      • No creo que hayamos dicho cosas tan terribles, hemos dicho que en comparación con la madres sois, en la mayoría de los casos más infantiles e irresponsables, más pasotas y cómodos y sí, en ocasiones un lastre (como cualquiera que cuando tiene que arrimar el hombro, no lo hace o lo hace mal sabiendo que está mal hecho).

        Pero varias hemos dicho que aún así preferimos estar como estamos o que tienen cosas buenas.

        Hola, Eva de.
        Chica, pues a mí eso me parece, no terrible, sino terribilísimo. Es como decir que aunque somos unos seres inferiores (de hecho, lo contrario se ha dicho, textualmente; no sé ahora quién), bien mirados tenemos algunas cosas aprovechables…

        Mi pareja se desmayaría solamente con ponerse en mi lugar un ratito al día
        Buf… No lo dudo, en serio que no lo dudo. Pero es que me extraña tanto que, en ese caso, lo admitáis. O lo queráis.

        Voy a tratar de explicarme:
        Yo también creo que hay muchas diferencias. Y, para resumir, empezaré reconociendo que hay muchos más padres poco interesados en la paternidad que madres. Es más, creo que debe de haber alguna explicación biológica, incluso; nuestra parte animal, no sé.
        Pero también creo que somos más que animales. Y que hemos evolucionado mucho desde los espaldas plateadas. Y que aprendemos.

        Mi queja ante vuestros comentarios (y permitidme que no concrete, para no alargarme mucho; pero podéis entender que hablo del tono general) es que habéis expuesto todas nuestras peores facetas, las habéis considerado lo normal entre los hombres y os habéis puesto, sin sonrojo, por las nubes. Y eso es falso, en la medida en que decir solo parte de la verdad lo es.

        Si yo digo que hay madres poco interesadas en sus hijos, que quieren tenerlos pero no ser madres, que los utilizan como primer recurso para sentirse realizadas, que para ellas son su escaparate social, el terreno donde sentirse las mejores; que hay madres no trabajadoras que aun así los endosan en guarderías hasta en verano; que hay madres-esposas que no aceptan otra opinión (la de su marido, quiero decir; la de su madre o sus amigas, sí), que cualquier criterio o forma de actuar que no sean los suyos los consideran malos, que en ese terreno se ven como las jefas, y que como (malos) jefes actúan, abochornando en público a sus maridos cuando se equivocan, no con la ropa de invierno, sino con cómo debían conjuntar al niño; que tienen las prioridades educativas distorsionadas, que no dejan huecos en su concepto de la maternidad para lo lúdico, etc., etc., etc… Si yo digo todo eso, y solo eso, y aunque repitiera de vez en cuando que hay excepciones, estaría siendo muy injusto. Aunque conozco de primera mano de absolutamente todos esos comportamientos.

        Decís (dice alguien) que tras esas actitudes hastiadas de las mujeres hay precisamente eso: hastío. No lo dudo. Ahora bien, ¿tú sabes qué porcentaje de maridos está, con perdón, hasta los cojones del plan en el que viven sus mujeres, de cómo les hablan, cómo les tratan? Un amigo mío le decía a otro, después de presenciar una conversación telefónica con su mujer: “¿Tú también tienes máquina de reñir?”. Y aún no tenían hijos.

        http://www.google.es/search?q=nagging+wife&hl=es&lr=&prmd=imvns&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ei=eS98Tv2ROYmA0AXsvLAJ&ved=0CB8QsAQ&biw=1024&bih=607

        No creo que la sociedad (y la historia, en la medida en que esa sociedad viene de algún sitio) sea una mera excusa, ni mucho menos: nos está conformando y condicionando desde que nacemos. A ambas partes. Pero ese sí que es un tema extenso…

        Naturalmente, y aunque yo me siento muy tranquilo con el tipo de padre que soy y lo que hago, este comentario mío es en gran parte una protesta personal. Que espero, repito, que no se tome a mal.
        A mí me da mucha pena comprobar que tenéis razón en muchos casos. Me da pena por ellos, por esos padres; porque creo que ellos se lo pierden.

        Besos.

      • Decís (dice alguien) que tras esas actitudes hastiadas de las mujeres hay precisamente eso: hastío. No lo dudo. Ahora bien, ¿tú sabes qué porcentaje de maridos está, con perdón, hasta los cojones del plan en el que viven sus mujeres, de cómo les hablan, cómo les tratan? Un amigo mío le decía a otro, después de presenciar una conversación telefónica con su mujer: “¿Tú también tienes máquina de reñir?”. Y aún no tenían hijos.

        Y, entre esos padres, los habrá que ya eran un desastre. Incluso los que están encantados de que no les dejen hacer nada.
        Pero te aseguro que también los hay que, con mayor o menor fortuna (educación familiar, sociedad…), lo han intentado. Lo han intentado, hasta que, hartos de ser otro hijo más para sus hasta entonces mujeres, llegan a un punto en que dicen hasta aquí hemos llegado, que te den… Y se dedican a quitarse de en medio cuando ella llega, a aguantar el chaparrón cuando ella les riñe, y, sí, a jugar con los hijos al Lego cuando ella no les ve.

        Esto también es solo parte de la verdad. Por tanto, considerado aisladamente daría una idea falsa.

        Las relaciones son cosa de dos: si te comportas como un niño, no te extrañe que en vez de una pareja tengas una madre; si te comportas como una madre, no te extrañe que en vez de pareja tengas un niño. Y, dependiendo del caso, la responsabilidad estará más hacia un lado, más hacia el otro, o en cualquier punto intermedio. Pero a mí me da la impresión de que aquí, en general, se ha dado por sentado que no, que la responsabilidad estaba en un extremo; siempre en el mismo.

        Besos. Sin acritud : )

  17. Mirad qué he encontrado : D

    Proverbs 27:15-16 (The Message) 15-16 A nagging spouse is like the drip, drip, drip of a leaky faucet: you can’t turn it off, and you can’t get away from it.

  18. En serio, ya:
    Habláis de las cosas diferentes que un padre puede aportar: otra forma de ver las cosas, otras aptitudes, otros intereses, etc. Yo tengo claro que a mis hijos su madre le da cosas que yo no sé o puedo hacer (y eso que creo tener un “lado femenino” bastante desarrollado…).

    Pero leyendo algunos comentarios yo diría que, a pesar de esas palabras, en realidad querríais otra madre.

    ¿No estará errado el objetivo?

    • Muchas gracias a todos por este debate tan chulo. Me estáis haciendo pensar mucho. Lo más terrible es que cada vez que leo a uno de vosotros entiendo sus razones, al 100%…
      Y esto desde la distancia que da el no tener pareja, ni como ni lastre ni como compañero de viaje.

    • Echabamos de menos a Portorosa. Como he dicho en otro post, hay mucho padre pasota, pero también mucha madre quisquillosa y que proyecta sus propias neuras en el niño, que el padre como no tiene ni idea, casi que no coja al niño…o solo para entretenerlo mientras estoy liada… y yo casi conozco la mitad de cada. Todos los niños necesitan la figura del padre, sea su propio padre o en nuestro caso de monoparentales, otra figura masculina, son imprescindibles. Afortunadamente somos distintos hombres y mujeres, en la manera de ver el mundo, de actuar en él y en la crianza también. Lo único en lo que no estoy de acuerdo es en lo dicho anteriormente, ambos somos igual de productivos en el trabajo a igual capacidad intelectual y ganas de trabajar.

      • “ambos somos igual de productivos en el trabajo a igual capacidad intelectual y ganas de trabajar”
        pero tiene más mérito cuando la persona (hombre o mujer) que trabaja, produce y piensa, además se encarga de una familia. Habrá hombres que sean capaces, pero no sé por qué no usan sus capacidades tanto como nosotras…quizás es que sean mucho más listos!

        Y mujeres histéricas que no dejan a sus maridos hacer nada… yo no sé dónde hay tantas como la mitad. Yo no hago más que ver mujeres que en cuanto pueden “enchufar” al ninyo casi a quién sea lo hacen, porque viven al borde del infanticidio!!!!

  19. Érase una vez un cartero que tenía una hija. Estaba loco de amor por ella, Su hija iba creciendo y él se reconocía en su pelo, sus andares, su risa, su emociones, etc. Sobre todo se reconocía en su gusto por la lectura y su increíble habilidad para el dibujo. Esa niña a los ojos de su padre destacaba en muchas cosas, a ojos de cualquiera dibujaba excepcionalmente bien.

    El cartero trabaja mucho, durante la posguerra era frecuente tener varios empleos. Repartía cartas por la mañana, trabajaba en un periódico por las tardes y entrenaba en el estadio los fines de semana. Llevaba a su casa revistas, compraban libros e iban al teatro juntos. Paseaban, reían, hablaban y subían montañas y hacían deporte. Él sabía lo que pasaba por la cabeza de ella siempre. Se ponía en su lugar e intentaba ayudarla o dejarla cometer errores con los que aprender…

    En una ocasión tuvo la suerte de entregar correo en mano a una famosa ilustradora. Se tragó tu vergüenza y le pidió consejos para su hija. Siempre pensaba en ella.

    “cuando nades tienes que controlar mejor los tiempos” “el color rojo es el que mejor te sienta” “mañana iremos al cine” “te veo preocupada” “vas a coger frío”

    NO cuento el final. Pero el cartero no era una madre, era un padre que miraba a sus hijos mucho, que pensaba en ellos y se ponía en su lugar. Que notaba cuándo tenían fiebre e intentaba ver qué cosas se le daban bien para ayudarles y qué cosas mal para ayudarles más.

    Ojalá mis hijos, sus nietos, se le parezcan. Era un buen padre. Un padre como yo no he visto ninguno. Un padre como el que me gustaría que tuvieran mis hijos. Era excepcional y trabajador. Le pongo por las nubes como pongo a las mujeres que hacen lo mismo.
    Si conociese a un hombre que hiciese lo mismo también le pondría por las nubes, Trabajar dentro y fuera y hacerlo bien dentro y fuera, tiene muchísimo mérito. Y casualmente no conozco a hombres que lo hagan. Conozco a hombres que delegan y no saben si sus hijos leen o saben nadar.

    Yo no regaño a mi marido. Creo que es muy feliz, muchísimo, la verdad. Yo en su lugar también lo sería. No me conoces, no me juzgues porque no sabes como soy cuando además de nombre tengo apellido. Con apellido nunca criticaría a mi marido “en público”. Soy respetuosa cuando las personas tienen cara o apellido.

    Estamos hablando de hombres y familia. Nadie ha dicho que los hombres sois siempre y en todo peores. Si tuviese que perderme en una isla con alguien no sería ni mi madre ni mi amiga bombera: sería mi marido que es inteligente, divertido, inventivo, resuelto, macgiver y tiene un máster en echarse las cosas a la espalda. Una mezcla explosiva y en el día a día familiar un tanto peligrosa.

    Sé que si mañana me muero mis hijos saldrían adelante con mi marido y se sentirían muy queridos. Pero sé que nadie sabría qué color les sienta bien, nadie se fijaría en sus andares, nadie vería con cierta sinceridad sus puntos fuertes y nadie sabría si sufren o tienen problemas o fiebre (antes de que llorasen o entrasen en colapso).Los detalles sí importan. Eso no es ser una madre, eso es ser un buen padre o una buena madre. Eso es lo que hubiese elegido para mis hijos de haber podido, no pude, así que hice lo que hacemos todos: lo que pude. Lo he escrito en algún mensaje de estos “es de lo mejor que conozco en padres”. Está, está siempre, pero sí, las mujeres somos mucho más exigentes. ¿un padre exigente es una mujer?

  20. No te juzgo. Todos estamos hablando en general. Lo siento, si lo ha parecido.

    No, si que un buen padre no es una madre yo lo tengo claro. Solo me preguntaba si todas lo tienen igual de claro.

    Pero no te enfades, por favor.

    Yo conozco a padres así. Y muy de cerca.
    También los conozco que encajan a la perfección en el retrato que (creo) habéis hecho. Solo pretendía equilibrar el resultado final.

    (¡Bone, acabo de darme cuenta de quién eres!)

    Y ahora me voy con mis dos hijos a pasar el fin de semana al paraíso. Solos. 🙂

    • Eva, gracias por la historia. Es preciosa.
      Porto, disfruta del paraíso. Y de tus hijos.

    • No me enfado, es que sé que hay muchas más madres con enormes cargas a sus espaldas que padres. No hay estadísticas, pero todos lo sabemos, es así en nuestra sociedad. Por eso es algo que no se puede equilibrar… o yo no me entero de lo que me rodea…

      ?por qué tengo la sensación de que las mujeres siempre lo hemos tenido más difícil?

      Y me molesta, me molesta muchísimo que no se “nos” reconozca. Y cuando nos lo reconocemos nosotras mismas, parece que estamos delirando. No es delirante lo que trabaja una monoparental con dos o tres hijos… ni muchas no monoparentales que como si lo fueran.

      Como dicen por aquí : Schoenes Wochenende = BUEN FIN DE SEMANA!!!!

      • Muy interesantísima la conversación… no he tenido tiempo de participar pero me ha encantado leeros. Yo comulgo con ésta última respuesta de Eva de, y siento que no sea posible equilibrar el resultado final, como quiere Portorosa, porque sencillamente no está equilibrado (cualquier estudio sobre empleo de tiempo entre géneros lo puede demostrar). Qué le vamos a hacer.
        Otra conversación posible es la de los comportamientos de las madres regañonas, la negativa a perder el control, y a qué condicionantes sociales se puede deber este miedo… pero es otra historia. Si hablamos de madres, hablamos de madres. Si hablamos de padres, hablamos de padres. “Echar culpas” y “balones fuera” se me hace poco útil. A mí, por lo menos, no me sirve. Pero observar la realidad y compartir en público la realidad propia desde el anonimato no es echar balones fuera, es, simplemente, mostrar esa realidad personal y permitir que entre en la conversación de los otros para mejorarla.
        Un beso! Buen finde! Gracias por escribir y hacerme pensar!

  21. Asisto un tanto atonita a este debate en el que parece que los hombres son seres inferiores o infradotados.
    ¿Porque tenéis varios hijos con alguien que os decepciona como padre? de verdad es que no lo entiendo, yo no hubiese pasado de uno si mi marido me hubiese decepcionado con la primera ( y tengo 4) … Yo quería un padre para mis hijos , no un hermano mayor ni un Peter Pan .
    Creo que hay padres de todos los tipos, y eso indudablemente se sabe cuando se estrenan como padres.
    Mis hijos están encantados de tener un padre ( y yo de que lo tengan) , se implica en todo y les aporta muchas cosas y mejor que yo , en otras yo lo hago mejor pero en todo caso nos complementamos, que es de lo que se trata; creo…
    Saludos y buen finde

  22. Bueno, a ver si ahora puedo escribir un poco. Es que estaba atendiendo a los niños… 😉

    Se me han ido ocurriendo muchas cosas que decir, mientras iba leyendo los correos que me llegaban. Voy a intentar decirlas todas, aunque sean algo inconexas.

    Últimamente siempre echo de menos un antropólogo en mis discusiones.

    La maternidad y la paternidad nunca han sido lo mismo. Al menos aquí (no sé si hay pueblos con diferentes estructuras sociales y familares donde las cosas son de otro modo). Y desde luego no hay un equilibrio en el empleo del tiempo en los hijos. Salvo que, en las generaciones precedentes, incluyamos en el cuidado de los hijos las horas de trabajo, claro… ¿O eso no cuenta? (A mí me parece que sí, que los meses que mi padre se pasaba fuera de casa navegando eran por y para nosotros. Sería enormemente injusto no considerarlo así; y ya no digamos echárselo en cara.)

    En cualquier caso, hablamos de sociedad, Eva. Es imposible no hacerlo.

    Y la sociedad cambia, y con ella nosotros, nuestros comportamientos familiares y personales.

    Y lo estamos haciendo.

    Voy a decir, sin pensar mucho, tres cosas realmente impopulares: el peso económico de las familias lo llevan mayoritariamente los hombres, hay más hombres estresados y presionados por el trabajo (por el trabajo, no por el sueldo) que mujeres, y el nivel de responsabilidad profesional de los hombres es por lo general mayor.

    Estoy convencido de que unas estadísticas confirmarían cualquiera de esas tres cosas.

    Pero…

    Pero: a) esa situación está cambiando, se están equilibrando las cosas, porque nuestros roles sociales están cambiando; b) de ninguna de esas afirmaciones me atrevería a deducir cosas como que las mujeres se implican menos, que son menos válidas, que no se preocupan, etc.

    ¿Por qué? Precisamente porque sé que hay mil circunstancias históricas y sociales que lo explican todo. Porque sé que no es un asunto personal, en el que una mujer decide qué hace, y cómo lo hace. Porque sé que nos movemos en una sociedad, por los huecos y caminos que la sociedad nos deja.

    En cambio, algunos de vuestros comentarios (o al menos yo los he leído así; tal vez el fallo sea mío, que estoy a la defensiva en este tema) dan una idea de responsabilidad individual, de elección individual, pura y dura; y de desinterés, de incapacidad e incluso de egoísmo.

    Ellos no están más sencillamente porque no quieren estar.

    algunas cosas buenas hay… aunque pocas y este hecho pesa mucho en la relación de pareja.

    Tener pareja (en muchos casos, no en todos) suma poco y resta mucho.

    tengo clarísimo que las mujeres estamos (quizás por miles de anyos de prácticas, quizás por genes) mucho y mejor dotadas para … como dice Concha para todo!

    Esto es a lo que me refiero. A mí me parecen inaceptables como reglas, esas afirmaciones, por mucho que en algunos casos sean ciertas.

    Cuando os pido más mesura, no me refiero a que reconozcáis que estamos el mismo tiempo. Hablo de las conclusiones que sacáis de la situación, y (lo que va directamente relacionado) de las causas por las que la explicáis.

    Vivimos en sociedad. Todavía estamos inmersos en el gran cambio laboral: el que dará las mismas oportunidades profesionales (y por tanto el mismo estatus) a hombres y mujeres. Y ese cambio trasformará también las cosas dentro de nuestras casas. Pero sería muy iluso pensar que ya estamos ahí: ni por vuestros derechos, ni por nuestros roles.

    Os reconozco que el papel de muchos padres no es todavía el necesario. Es más, creo que primero se dará el cambio profesional y luego, a la fuerza, se completará el otro: a la fuerza.

    Me considero un padre excepcional; no en el sentido de buenísimo, sino en el literal: una excepción.
    Yo sentí la necesidad de tener hijos; mucho más claramente que la de vivir con mi pareja. Pero conozco a pocos hombres a los que les haya pasado. La mayoría… acepta.

    Cuando digo que tengo un lado femenino muy desarrollado, no lo digo en broma del todo: nuestra casa, la decoré yo; yo escogía las cortinas, los adornos y dibujé la cocina. Para todos mis compañeros, ir a comprar cortinas suponía el nivel de sufrimiento inmediatamente inferior a la gota malaya.

    Antes de separarme, ya me ocupaba de todo lo de los niños durante gran parte del día, por el horario de mi mujer. Ahora sigo haciéndolo cuando están conmigo (están todas las tardes de la semana). Sé vestirlos conjuntadamente, sé peinar a Paula (bueno, las trenzas me llevan mucho tiempo), le digo qué orquillas le van bien con la ropa, yo me ocupo de su limpieza “íntima”, etc. Pero sé que muchos amigos míos no saben; no es que no quieran, ni que no adoren a sus hijos; es que son incapaces; es algo educacional, supongo, y no sé si incluso físico…

    Me considero un buen padre, aunque periódicamente tenga crisis de autoestima. Pero sé que, de todas mis supuestas virtudes, ninguna tiene tanto crédito entre las mujeres de alrededor como hacer cosas que consideran típicas de madre: la ropa, el pelo, los colores, etc. Eso parece ser que es la monda; en cambio, ver dos veces este año la trilogía del Señor de los Anillos con ellos, o llevármelos a nadar agarrados a mi espalda, o ponerles música y hablarles de ella, no. A las mujeres les impresiona que yo parezca una madre.

    …nadie se fijaría en sus andares, nadie vería con cierta sinceridad sus puntos fuertes y nadie sabría si sufren o tienen problemas o fiebre (antes de que llorasen o entrasen en colapso).
    Eva, pues lo siento. Pero eso no es normal. Eso es algo personal, de cada individuo, no de cada sexo.

    Bueno, creo que me he perdido bastante… Pero como mis hijos me están esperando para bajar a la playa, no puedo repasarlo más (jo, jo).

    Si me señaláis muchas incongruencias, trataré de corregirlo.

    Besos. Está siendo un placer.

  23. Creo que a menudo confundimos lo que es un buen padre con un buen compañero con quien tener un hijo. Nos quejamos de lo que nos afecta a nosotras su comportamiento, no de lo que les afecta a los niños.

    Yo creo que la inmensa mayoría de los padres, el 99%, sacaría adelante a sus hijos si la madre no existiese o desapareciese. Estoy segura, y a donde ellos no llegasen buscarían a alguien que lo hiciese (como hago yo con mi hijo: si no puedo ir a recogerlo, busco quien lo recoja; si no puedo comer con él, busco quien lo haga…) Pero cuando esas facetas están cubiertas y ellos no comparten, no ayudan, a quien perjudican es a nosotras, no a nuestros hijos (bueno y a ellos mismos, seguramente, que se pierden un montón de cosas).

    Mi prioridad, la mía, es estar con mi hijo todo el tiempo que pueda y si eso me lleva a sacrificar mi carrera profesional, me da igual. Pero no todos tenemos las mismas prioridades. Su padre igual prefiere poder darle a su hijo un nivel económico mejor, con una formación mejor (y más cara), por ejemplo.

    Y eso no lo hace ni mejor ni peor que yo, simplemente distinto.

    Y sobre las capacidades de unas y otros… Me sorprende que caigamos en la misma trampa (pero viceversa) en la que hemos estado metidas tanto tiempo.

  24. Bueno, me pasa como a Madre de Marte, comprendo todo lo que escribimos todos y nada me parece especialmente errado. Que hay excpciones, está claro.

    Empiezo a pensar que vivo en otro mundo. No es llamar imbécil a mi marido decir que cuando hace la caligrafía con mi hija, mi hija escribe de derecha a izquierda. ?por qué? por educación, sociedad, cultura? pues lo dudo, pero me da igual. Sobre todo cuando sé (después de 14 anyos lo sé) que por mucho que se lo diga: por las buenas o las malas seguirá pasando. Es mi experiencia, con un marido que (y esta es la tercera vez que lo digo) es de lo mejor en padres que conozco. Pero parece que le esté apedreando e insultando, cuando lo que en realidad pretendo es describir situaciones que he escuchado muchas veces: padres cómodos, no detallistas, despistados, “todo vale”, “no pasa nada”.

    Pero de este debate (lo siento, viviré en otro mundo, pero sigo pensando lo mismo) lo que más me sorprende son las frases del tipo:
    “qué mal habéis elegido” “por qué tenéis más de un hijo con un hombre que os decepciona como padre”
    ?de verdad a nuestras edades pensáis que las cosas se eligen o se hacen con tanta decisión/facilidad? cuando yo “buscaba”, si me hubiesen puesto delante a uno más alto, más guapo, más pastoso, más inteligente, más estudiado, más divertido, más comprensivo, más sensible, mejor padre, vidente y contorsionista, !me lo hubiese quedado! aunque cabe la posibilidad (más bien seguridad) que ese otro no se hubiese quedado conmigo…
    NO elegimos, porque “elegimos” lo mejor de lo que tenemos en el momento en que queremos/sentimos necesidad de tener. Y eso no es un amplio catálogo de elecciones.
    Si elegimos al que tenemos delante en un momento determinado y que además nos elige…?estamos de verdad eligiendo “mucho”?

    Una de las cosas que me importa que mis hijos comprendan, es que en la vida hacemos lo que podemos y no lo que queremos. Luego, NO, no se casarán con la reencarnación de Ava Gardner… harán lo que puedan con lo que encuentren en el momento en que estén buscando… hay muchas cosas que se pueden hacer para intentar tener una vida bonita/buena, pero se pueden hacer muchas para “elegir” pareja? y en el hipotético caso de que se pudiese elegir, ?no nos podemos equivocar en la elección? ?hay garantías?

    Lógicamente el hombre perfecto no se hubiese quedado conmigo (ni contigo!! 🙂 ). Pero si alguien me lo hubiese vendido con garantía, yo le hubiese elegido!

    Y que pregunta Victoria sobre los padres que nos decepcionan. Primero que no es que nos decepcionen en todo lo que hacen como padres, es que esperábamos más y ya no esperamos más. Es estar desencantadas, pero no decepcionadas porque cosas buenas seguro que tienen todos. Hablamos comparándolos a nosotras/lo que nosotras hacemos y cómo lo hacemos.
    Yo creo que los hijos se tienen por dos cosas: seguramente la más habitual es por sexo, no por deseo de ser padres. Habrá muchas mujeres decepcionadas de sus maridos que no estaban buscando ser madres. Hay mujeres que tienen los hijos con toda la intención y el deseo del mundo (yo mismamente) y no queremos tener un sólo hijo, siempre quisimos una familia numerosa etc . Vamos que en la ecuación reproducción, el tipo de padre o madre yo creo que sólo afecta cuando es especialmente horrible (o estupendo).

    Pero bien, vayamos al parque un jueves por la tarde y observemos con verdadera objetividad. Muchos más padres que hace 30 anyos (amén Portorosa)… pero de los padres que véis ?cuántos realmente están?

    Sí, madres gritonas, histéricas, marujas, pelmas, controladoras y mandonas hay muchas (yo de a ratos). Es más que probable que muchos maridos estén desencantados y decepcionados de sus mujeres como mujeres…. pero como madres?

    Bueno. Lo dejo. Senoría no haré más preguntas. Estoy perdiendo el norte!

    Siento el tostón.
    Eva

  25. ¿De derecha a izquierda? 😀

    Este fin de semana estuvimos hablando de esto.

    Somos naturaleza y sociedad, como la asignatura de nuestra EGB.

    Que un padre no es lo mismo que una madre, que los machos y las hembras tienen un comportamiento distinto con respecto a las crías, parece, si miramos a nuestro alrededor, indudable. Pero claro, nosotros somos racionales, y somos capaces de guiarnos por más cosas que el instinto, y aprendemos, y evolucionamos.

    Y aparece la sociedad.

    Creo que estamos viviendo un momento sin precedentes (hablo de España, por centrar el asunto de las generaciones, y eso): por primera vez, la sociedad pretende que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades y, en concreto en el plano laboral, sean, si quieren, lo mismo.
    Hasta ahora, jamás había sido así. Nunca. Y por el momento, no lo es; lo pretende ser en teoría, pero ni eso. En la práctica, falta mucho. Mi generación (y supongo que la de la mayoría de vosotras, teniendo en cuenta las edades aproximadas de vuetros hijos) no creció con eso, salvo excepciones; y ni siquiera la de nuestros hijos se encuentra con esa situación bien afianzada. Solo en una minoría de hogares las tareas, las responsabilidades, los roles, están nivelados; e incluso en esos casos, de fuera les llega otra información no siempre coincidente.
    Yo creo que mientras no haya igualdad laboral, no la habrá en la crianza de los hijos. Y me parece que no hace falta insistir en que por el momento no la hay. Y es algo que sufrís las mujeres, y que además tiene consecuencias como las que aquí se han comentado.

    Hace unos meses comentaba Filla que en la reunión del cole había un % de madres abrumador (en las mías también son mayoría, por supuesto). Y yo le decía que, además de cuestiones que aquí han salido (como un mayor interés por esos temas, que no pongo en duda), habría que tener en cuenta quiénes trabajan y quiénes no, y qué supone para cada uno de los progenitores (hablando en general, claro), faltar al trabajo. Para empezar, habría que saber cómo se toman sus respectivos jefes, o incluso los compañeros, una petición de ese tipo, dependiendo de si la hace una mujer o un hombre.

    Esto no es una defensa a ultranza de los padres, ni mucho menos. Como ya he dicho, en mis reivindicaciones del papel del padre separado me he tenido que callar infinidad de veces ante ejemplos de padres que no sé si no saben o no quieren, pero desde luego hacen dejación de sus responsabilidades.

    Pero, en cualquier caso, primero tendrá que darse la plena igualdad laboral (que, insisto, debería ser de oportunidades, no obligatoriamente de situación final). Y entonces los hombres tendrán que cambiar, tendrán que aceptar los cambios fuera y dentro de casa.

    Pero, ojo, en ese momento, y ya, ahora mismo, en los casos en los que se da esa igualdad, no dejaremos de ser hombres y mujeres, distintos. francamente, no tengo nada claro que, ya por razones biológicas (volvemos a la naturaleza), seamos capaces de darles lo mismo a nuestros hijos en cualquier edad. Y no hablo del pecho, claro, sino del mismo tipo de cariño, de los mismos cuidados. Y lo dice alguien que defiende su capacidad para hacer todo, pero que debe reconocer que demasiados de sus amigos se ven desbordados por un bebé.
    Pero ambas partes tendremos mucho que aportar, y nuestras diferencias seguirán siendo una riqueza en la educación (sentimental y de la otra) de los niños.

    Creo que no hay que confundir la igualdad de oportunidades, y el derecho a elegir la opción que se prefiere, con una igualación literal a la que yo no le veo demasiado sentido.

    Pero, sea como sea, y dejando la biología a un lado, deberíamos tener todos clara una cosa: si el hombre entra en ese ámbito, si participa, debe hacerlo en igualdad de condiciones.
    ¿Qué quiero decir con eso?
    Hace años, mi primera novia y yo le íbamos a regalar algo de ropa a un sobrino suyo, un bebé. Fuimos con su madre (mi ex futura suegra). Eligieron, y cuando quise opinar (no me gustaba lo que iban a comprar), aunque no fueron bordes ni mucho menos, no me hicieron ni caso, y me dieron a entender que yo qué sabría. Al salir, le dije que yo sí sabía, que tenía mis gustos, y que si yo hacía un regalo, yo opinaba. Mis compañeros, es verdad que no opinan de las cortinas ni de los patucos del bebé… pero es que tampoco les preguntan. La verdad es que yo creo que muchas de las madres que, con razón, se quejan de que sus maridos no participan en ciertas cosas, tampoco tendrían en cuenta sus criterios.
    Es decir, que la crianza, si es cosa de dos, tendrá que ser cosa de dos. Y si hablamos de parejas de hombre y mujer, dejará de ser algo eminentemente femenino, donde solo el criterio, las prioridades y la sensibilidad femenina tienen validez. Y el vestir conjuntadamente se pondrá a la misma altura que llevar ropa para jugar al fútbol, y los lazos cederán terreno antes los vaqueros de peto, y se paseará menos por la calle Real (la Mayor de mi pueblo) y se andará más en bici (estoy utilizando tópicos, por descontado; ya sé que el reparto de tendencias no es siempre así). No se adaptará el marido a la mujer, o al menos no solamente, sino que ambos tendrán que readaptarse y actuar unidos con un criterio compartido.

    Naturalezas distintas, más la sociedad que queremos. Mismas oportunidades y posibilidad de elección. Mismas responsabilidades y mismo peso. Etc.

    ¿Me he liado mucho? Me da la sensación de que lo que pretendía hacer, que era aclarar mi postura, me ha salido al revés : )

    Eva, por cierto, qué gusto ver que el tono afable se mantiene en toda la conversación.

    Madre, gracias por la tribuna.

    Besos y abrazos.

    • Gracias a vosotros, a todos, por las opiniones, reflexiones y ejemplos. A mí me han hecho pensar mucho, ya lo dije.
      Y gracias, sí, a todos, por el tono respetuoso y la disposición a escuchar, a comprender, a los otros.

      (Una madre del colegio me dijo ayer que estuvo una hora la noche anterior enganchada al blog… “había un tema con 42 comentarios”… ¡¡ya son 57!!)

  26. En fin, no sé…

    Yo sentí la necesidad de ser padre, como he dicho. Me desenvuelvo (o desenvolvía) con un bebé, con los biberones y los pañales; y con las coletas de mi hija, más o menos. Pero no sé, sinceramente, si eso es algo que cualquier hombre puede hacer. ¿Es educacional -en mi caso no lo es, os lo aseguro; yo no aprendí eso en mi casa- o innato?

    En cuanto a nuestros roles: vamos a tardar mucho, mucho en conseguirlo. Yo me temo que incluso donde el cambio laboral está casi completado, los papeles dentro de la familia aún están desequilibrados (Eva, tú vives en Alemania, ¿cómo es ahí? Da la sensación de que en el norte de Europa van por delante, ¿no?). ¿Pone la naturaleza barreras infranqueables? Lo pregunto de verdad. ¿Cuál debería ser nuestro objetivo realista?

    • Pues eso, Portorosa, que no es tanto seguramente educacional como de quererlo aprender. O lo educacional es no quererlo aprender, claro. Ya dije que a mi no me educaron para ser la única que trabajase … A eso me refería cuando decía “los que no están es porque no quieren”.

      En Alemania …jajajajaj… bueno, en el norte de Europa no sé. Pero en el sur de Alemania (católicos y derechosos hasta la médula -pero con otras cosas buenas-) es mucho, mucho, mucho peor. Aquí no me refiero tanto a la crianza de los hijos, que también, como a los cambios en general entre roles.

      Yo he escuchado a un hombre decir sobre una compañera que no iba a pedir ningún tipo de excedencia después de su baja maternal: “esa mujer me da asco”. Soy la única (y no estoy en una empresa alemana sino una organización europea, osea que rodeada de todas las nacionalidades) que cada vez que se acaba su baja maternal se reincorpora al 100%. La gente cuando se entera no se lo cree…tampoco se creen que mi marido no trabaje. Yo creo que es más difícil de entender aquí que allí.

      Las cosas cambian también aquí (aunque siguen usando botellas de cristal para la leche y comprando con cestitos de mimbre de su abuela, pero en los super hay tetrabrick para los atrevidos!) pero es habitual que las mujeres dejen de trabajar 3 años y los reenlacen con otros 3 durante el “periodo reproductivo” :).

      Hay sistemas sociales que lo permiten. Pero no conozco a ningún hombre que opte a ello (y es posible). Puedes cobrar un máximo de 1800 euros del estado (mínimo de unos 900, dependiendo de tu sueldo/cotización previa) durante 3 años por cada hijo que tengas (durante un máximo de 9 años) y tienen la obligación de guardarte el puesto de trabajo.
      Igual que en Españ, cuando vuelvas, olvídate de ascender si tienes hijos.

      Pero por otro lado, un lado que pesa mucho más, las costumbres y la organización hacen que esas mujeres con mucha frecuencia no vuelvan a trabajar O (muy habitual) trabajen jornadas reducidas. Los horarios de los colegios son absolutamente incompatibles con dos trabajos a jornada completa. Siempre he pensado que es una manera de bajar el paro. Uno de los dos (y lo hacen mujeres en la práctica totalidad) no puede trabajar o trabaja media jornada y jamás conseguirá un buen puesto.

      Con esto el resultado es que hay muchas alemanas ingenieras, arquitectas, abogadas o lo que sea, en las que el Estado se ha gastado un dineral (la universidad casi gratuita y aquí lo público es bueno y no tienen tanta tontería con las privadas como en España) en que esa mujer estudie y yo diría que aprox la mitad no van a trabajar de lo suyo más de 10 años.

      En el trabajo son muy machistas. Hay mucho ingeniero en este país, y ascender para una mujer es muy difícil.

      Eso sí, las mujeres son terminator (yo creo que es un chip). Quieren a sus hijos con locura, lo dejan todo por ellos, no les tocan mucho porque no son latinos, pero les quieren mucho…y a los 17 les abren la puerta y “auf wiedersehen pero llévate todos tus trastos que en tu habitación me voy a poner una sauna”.

      Y si los españoles se quejan de las mujeres españolas… ya sabemos que no se debe generalizar (pero se puede, como demuestro yo en cada tostón que escribo) …las mujeres alemanas son durísimas y, ese lado femenino del que hablamos escasea.

      Os dejo que me baja la productividad y no puedo competir con r! 🙂

      ciao
      eva
      ?vamos por 59?

  27. Hola a todos, Hace tiempo que sigo este blog pero hasta ahora nunca había participado. Pero este tema viene al caso para algo que hablaba el otro día con mis compañer@s y me apetecia compartirlo.

    Mi pareja se independizo sin haberse hecho nunca la cama (si consideramos hacerse la cama algo más que estirar un poco las sabanas) Yo me la hacia desde que tengo 10 o 11 años y como eso multitud de cosas. No me quejo de él porque quiso aprender y compartimos las tareas en casa, pero yo tenía años de entrenamiento que el no tenía. Lo mismo con los hijos. Aprendemos jugando y a mi se me animaba a cuidar de mis muñecas como si de niños se tratase (vestirlas, cambiarles los pañales, mirar si tienen fiebre). Si él se hubiese acercado a una muñeca para otra cosa que no fuese arrancarle la cabeza, hubiera sido llamado “nenaza” en el mejor de los casos u otros insultos que todos conocemos. Y sí, él se vuelca con los niños, pero yo lo hago mejor, y me fijo más en los detalles que a él se le pasan.
    Y creo que la educación influye pero no es definitiva. Al igual que hay hombre que a pesar de todo son buenos padres hay mujeres que no son buenas madres y hay otras mujeres dignas de respeto que prefieren no tener familia y dedicarse a su trabajo a pesar de los roles establecidos.
    Y todo esto nos lleva a como educamos a nuestros hijos en funcion de su sexo. Conozco madres que se quejan de sus maridos que no las ayudan pero educan a sus hijos varones con los mismos patrones con los que fueron educados sus maridos.
    Y yo que intento que ambos niños participen por igual en las tareas de la casa, tengo que reconocer que nunca le he comprado una muñeca a mi hijo (a la edad que tiene ahora ya no lo aceptaría) y que mi hija tiene cientos de ellas. Quien este libre de pecado que tire la primera piedra.
    Quizás no podamos cambiar a nuestras parejas, pero aun es posible hacer a nuestros hijos mejores padres.
    Un abrazo.
    Pat.

  28. Hoy es el primer día de mi casa con “roles cambiados”… yo trabajando de 8 a ¿quién sabe cuándo terminaré? y el papá de “jornada reducida” haciéndose cargo en exclusiva de la prole. Son ya las cinco. Ya debería haber ido a buscar al mayor para llevarlo a clase de música. Estoy tentada, pero no, no voy a llamarle para recordárselo… ¿lo habrá hecho? ¿qué cenarán esta noche? ¿recordará comprar plátanos de camino a casa?

    En la mañana estaba casi literalmente cagado. Según me preparaba yo para salir (niños recién levantados reclamando su desayuno) iba murmurando medio dormido de camino a la cocina “este plan no me gusta, no va a funcionar”. Me he reído y le he dicho que todo iba a salir bien, que no se preocupara, que lo iba a hacer de rechupete. Al pasar por la puerta del baño y ver la ropa de los niños preparada me lo ha agradecido sinceramente (un detalle de mi parte, que sé que el tema ropa le atora especialmente y no era plan de que se frustrara antes de salir de casa). Me he ido cuando aún estaban los tres remoloneando en la cama con los desayunos, no he tardado nada en hacer el cálculo de tiempo y darme cuenta de que llegarían tarde a la escuela, pero de nada iba a servir agobiarle y tampoco es algo tan grave… Creo que es cuestión de costumbre (espero) y confío en que con la práctica sepa establecer rutinas que le ayuden a ser un “padre presencial” más productivo.

    Estoy de acuerdo en que muchas cosas tienen que cambiar para que estos cambios tendentes al equilibrio se den de facto, como todos deseamos. Pero no estoy de acuerdo con Portorosa en que la condición imprescindible sea igual acceso al mundo laboral “exterior”. Si los hombres no reclaman como justa y deseable la repartición de las cargas familiares, al acceder al mercado laboral lo único que estamos haciendo es duplicar la jornada femenina (mi madre y mi abuela ya lo sufrieron, que ambas eran, una aún es, trabajadoras y muy productivas).

    Es decir, no vamos a oooootra vez echar balones fuera (es que el estado da ayudas desiguales, es que el empresario no facilita la conciliación, es que el sistema favorece que los hombres tengan mejores sueldos y por eso es más difícil prescindir de los sueldos masculinos, es que la naturaleza no nos ha otorgado iguales capacidades de cuidado porque entre los mamíferos la hembra es quien se hace cargo, es que…). Cada quien su responsabilidad. Si yo doblo jornada dentro y fuera de casa es responsabilidad mía y de mi pareja, exclusivamente. Si mi pareja no llega a enterarse de que falta verdura en la nevera y mis hijos se alimentan solo de salchichas cuando están a su cuidado es su responsabilidad (y la mía por permitirlo). Si tengo que renunciar a hacer un buen trabajo en mi puesto laboral porque tengo que faltar por mis hijos es mi responsabilidad (y la de mi pareja por permitirlo al no apoyarme haciéndose cargo de su parte). Cada pareja es un mundo. Y el bienestar de los hijos, en todos los sentidos, depende de ambos en igual medida (al menos ese es el deseable al que habría que tender, al que yo quisiera tender). El bienestar de los hijos supone renuncias, muchas. Debemos estar dispuestos a hacerlas todos, en todos los ámbitos (laborales y personales).

    Esta semana en mi casa estamos iniciándonos en el reparto equitativo, con mi maravilloso marido, que es un padre excepcional que previsiblemente la cagará mucho estos días y se arrepentirá en repetidas ocasiones de haber aceptado el reto. Espero saber acompañarle y animarle como se/nos merece/mos. ¡Estoy expectante!

    • Bueno, Raquel, no estoy del todo de acuerdo con que sea solo cosa de dos, por lo que ya he dicho.
      No obstante, en ningún caso pretendo dar a entender que no seamos responsables. Solo digo que no somos especímenes aislados puestos de pronto en un entorno hermético.
      Cada caso concreto cercano podemos analizarlo detalladamente, y valorar qué ocurre. Pero si hablamos de un problema supuestamente general, social, habrá que hablar de circunstancias y condicionantes generales, sociales. Y despacharlo achacándolo a una falta de responsabilidad masculina me parece… equivocado.

      Besos.

  29. (Qué tío más pesado, por favor…)

    Voy a insistir.

    Lo que no me parece sostenible es decir que los hombres en general no
    ejercen más activamente (o en igualdad de condiciones con las madres) su
    paternidad por irresponsabilidad. Que los hombres, sean como sean en los
    demás aspectos de su vida (en muchos casos penosos, sin duda, pero también
    normales y corrientes, e incluso ejemplares: hombres profesionalmente
    modélicos, socialmente comprometidos, que se sacrfican por su familia,
    buenos amantes, y en muchas otras facetas irreprochables; igual que hay
    mujeres de todo tipo), como padres actúan así… porque no quieren hacer
    más, porque sencillamente, y justo en ese tema, son unos irresponsables.

    Es que no tiene sentido, no me digáis…

    Tiene que haber otro motivo que explique lo que consideramos un
    desequilibrio (desequilibrio, ojo, hasta hace poco bastante discutible;
    porque había que tener en cuenta todo, no solo lo que sucedía de puertas de
    casa para dentro). Y ese motivo puede ser biológico o social, o (en mi
    opinión) las dos cosas: una tendencia innata (no he optado por la educación
    no sexista a ultranza, pero conozco casos en los que sí, y no han podido
    evitar que sus hijas jugasen a las mamás y sus hijos convirtiesen cualquier
    cosa en una espada: la testosterona no está ahí por casualidad) y unos
    roles sociales hasta hace poco inconfundibles y bien diferenciados, y que
    ni mucho menos son solo historia.

    Y los hombres seguiremos siendo hombres, y las mujeres, mujeres (por
    suerte, para mi gusto). Y muchas cosas las haremos de modo diferente. Pero
    la sociedad la podemos cambiar, ahora que parece que nos lo podemos
    permitir e incluso tenemos una idea de cómo hacerlo. Y seremos distintos,
    pero colaboraremos y contribuiremos al cuidado de los hijos en la misma
    medida.

    Pero lo primero es centrar el tiro: identificar la causa del problema.

    Generalizando (pues así hay que hablar de una cuestión social), a mí me
    parece evidente que la mujer ha dado el salto fuera de casa, pero que el
    hombre todavía no ha entrado. De ahí el inasumible desequilibrio en la
    carga de trabajo.

    Y ya me callo… Creo.

    • Si no es por seguir echando leña, pero Portorosa:

      ¿pero colaboraremos y contribuiremos al cuidado de los hijos en la misma medida.?

      Yo colaboro con una ONG una tarde, yo contribuyo a mejorar el aire de mi ciudad cuando voy en bici al curro.
      Pero con mis hijos ni colaboro ni contribuyo: ESTOY, TRABAJO, EDUCO Y CRÍO.
      Dos no ayudan a cuidar a sus hijos en “igual medida”…entonces ¿a quien ayudan? ¿a la escuela infantil?

      el lenguaje nos traiciona…

      • Uy, de eso nada, señorita : )
        Lo que la ha traicionado a usted ha sido su lectura.

        Porque yo no he dicho, ni quería decir, como tú has entendido, que los hombres colaboraremos con las mujeres y contribuiremos al cuidado de los niños (en la línea del típico “ayuda mucho en casa”); yo, lo que decía, es que hombres y mujeres (o padres y madres) colaboraremos (entre nosotros) y contribuiremos (ambos) al cuidado de los hijos en la misma medida.

        Es decir, que seremos un equipo de dos. Dos distintos, pero igual de importantes y activos dentro del equipo.

        Besos.

      • No me traicionó la lectura, caballero. Le entendí perfectamente. Siguen pareciéndome verbos los elegidos con poca “acción”.

        Por mucho que sean ambos quienes contribuyan a la educación y el cuidado de sus hijos en igual medida. Como madre o padre contribuir me parece poco. Su participación en la educación ha de tener un papel protagonista. Entiendo que si ambos contribuyen , lo hacen a un trabajo que está realizando un tercero…porque si no no contribuirían, harían…

        Por otro lado jamás se me ocurriría cuestionar la contribución que hace un padre sustentador que pasa muchas horas fuera de casa en el cuidado (manutención, vestido, techo…). Es grande y quizá sea la misma medida. No voy a éso. Voy a que una madre y/o un padre no colaboran con la educación de su hijo. Educan a su hijo.

        Sé que no era lo que querías decir, como sé que los que dicen que ayudan en casa en realidad querían decir que comparten y se co-responsabilizan de las tareas…

      • Ayer me acordé de vosotros y de esta discusión: fue en la reunión de la clase de mi hijo mayor. Me dio por contar el número de padres y madres… 11 a 23. Vale, las madres somos una mayoría abrumadora+ pero el número de padres no es desdeñable. ¡Incluso había un padrastro! Y sé que en almenos 2 de los casos, el padre ausente estaba al cargo de las criaturas también ausentes… Además, cuando se pidieron voluntarios para delegados, la mitad de los que salieron fueron hombres. ¿peco de optimista si veo ahí algunos botes verdes en el reparto de responsabilidades?

      • Ah, entonces la discusión se vuelve filológica, Nuria. Y yo creo que esos dos verbos no tienen (por qué tener) el sentido que les das.

        colaborar.

        (Del lat. collaborāre).

        1. intr. Trabajar con otra u otras personas en la realización de una obra.

        Padre y madre colaboran en la educación y crianza de sus hijos: el uno con el otro, no con un tercero.

        contribuir.

        (Del lat. contribuĕre).

        3. tr. Ayudar y concurrir con otros al logro de algún fin.

        Padre y madre se ayudan mutuamente, y ambos concurren en esa su tarea.

        Si tú y yo colaboramos para cavar una zanja a medias, yo creo que tendremos bastante acción : )

        Pero bueno, lo importante aquí era que quedase clara la idea de igualdad en la implicación, responsabilidad y esfuerzo de ambos.

        Buenos días.

  30. No pecas, no, Madre. Yo estoy convencida de que las responsabilidades se irán igualando, seguro, pero también creo que ambos, madres y padres, debemos trabajar para que suceda.

    Y asumir, como decía Porto, que es cosa de dos, es decir, que la opinión de uno y otra vale lo mismo y que habrá que llegar a acuerdo si discrepamos.

    Nuria, cuando el trabajo se hace entre varios, se colabora (Colaborar: 1. intr. Trabajar con otra u otras personas en la realización de una obra.).

    • Vaya, Filla y yo hemos colaborado en la argumentación.

    • Estoy de acuerdo en que ambas partes tienen (y deben asumir) parte de la responsabilidad. Tengo una amiga que me decía: criar hijos en pareja es durísimo, porque tú tienes muy claro qué es mejor para tus hijos, pero el otro también…¡y tiene el mismo derecho a decidir que tú!

  31. Flor Pascual dijo:

    Buenas tardes,
    Navegando por internet me he encontrado tu blog, soy periodista y estoy preparando un documental para Tv3, televisió de Catalunya. Me interesa saber si me puedes orientar o conoces testimonios del perfil que buscamos (a lo mejor en hijos, hermanos, primos de las mujeres que consultan tu blog)
    Buscamos historias de personas de sexo masculino (de cualquier nacionalidad) que no hayan conocido a su padre o hayan tenido poco contacto para un documental producido por Televisión de Cataluña y en coproducción con la UER, Unión Europea de Radiodifusión.
    Buscamos una persona abierta que tenga ganas de contar su historia. La persona interesada que se ponga en contacto conmigo, así puedo explicarle mejor el proyecto.
    Muchas Gracias,
    Flor Pascual

    projectefathersandsons@yahoo.es

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