familia monoparental y adopción

Salomón

La primera vez que oí hablar del Rey Salomón (de quién dicen descender los etíopes), fue en boca de mi abuela, que me contó la que quizás es la historia más conocida de este personaje.

Érase una vez que dos mujeres aseguraban ser la madre de un bebé, y ninguna cejaba en su empeño en insistir que el niño era suyo. Así que el Rey Salomón propuso una solución que las contentara a ambas: partir al niño por la mitad.

– ¡¡No!!, dijo una de ellas, ¡¡que se lo queda ella, pero no lo parta!!

– Esta, sentenció Salomón, es la verdadera madre. La que prefiere perder a su hijo en vez de verle sufrir daño.

Mi abuela tenía una pobrísima opinión de la adopción, y sin duda consideraba que la madre “verdadera” era la biológica, en todos los casos.

Siempre que conozco historias de conflictos entre las familias biológicas y las adoptivas por la “propiedad” de un niño, me acuerdo de esta historia. ¿Quién renunciaría al niño? ¿Quién es la madre verdadera? ¿Quién toma medidas para evitar el daño a la criatura? ¿Quién pone a su hijo por delante de cualquier otra consideración?

Pero esta historia también me hace pensar en muchos niños adoptados que se sienten divididos entre sus dos familias, entre la lealtad que le deben a sus padres de nacimiento y la que sienten por sus padres de crianza.

Es importante que ambos, si tienen la posibilidad de hacerlo, le den permiso para querer a la otra rama de la familia.

Hace poco, M., madre de una niña etíope de 9 años, adoptada hace un par, me decía que tenía miedo de que, al volver a Etiopía (tienen previsto hacerlo en los próximos tiempos), su hija se sienta dividida entre ambas madres, no sepa con cuál de las dos quedarse.

Yo nunca había imaginado esta escena con mis hijos, pero aún así, intento siempre dejarles muy claro que no tienen opción a decidir, que sus familias de allí tomaron la decisión de darles en adopción y que les criara una familia de aquí  y que yo he asumido esta responsabilidad, y por lo tanto, su lugar está ahora aquí. Que cuando sean mayores podrán decidir dónde viven, que pueden mantener la relación (en el caso de que sea posible)… pero que ellos no sientan sobre sus hombros la responsabilidad de tener que escoger.

Ellos no tienen que escoger, no tienen que decidir nada, porque son niños, y los que hemos tomado las decisiones, sean acertadas o no, sean mejores o peores, les gusten más o menos, somos los adultos.

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Comentarios en: "Salomón" (16)

  1. Estoy de acuerdo.

    Salvando las distancias, en una separación (en una “buena”; de las otras mejor no hablar) se dan a menudo situaciones en las que nos planteamos preguntar a los niños qué prefieren, qué eligen. Y hay veces en las que está bien, pero otras, hay que tener claro que no es su decisión, ni se puede elegir por lo que les apetezca.

    Besos.

    • Efectivamente, es bastante parecido. Y tu mensaje me ha hecho pensar en que cuando mis padres se separaron, a mi hermana y a mí se nos pidió en cierta manera que escogiéramos entre los dos… fue una situación muy desagradable,, sabías que hicieras lo que hicieras acabarías hiriendo a alguien, disgustando a alguien.
      Por cierto, que el símil de la separación (que también utiliza Bone) creo que puede ser muy útil para explicar la doble parentalidad en la adopción… igual que no hay que escoger entre papá y mamá, tampoco tienen por qué escoger entre la familia biológica y la adoptiva.

  2. Nuestros hijos tienen dos familias, al menos dos madres, una de ellas puede ser conocida o no, pero para ellos va a estar en su mente siempre y como tengo claro que un hijo puede querer tanto a papá como a mamá y no tiene porqué elegir a quien quiere más, pues lo mismo entre su madre biológica y yo misma. Habrá cariño para las dos seguro…nuestros hijos no tendrán que elegir si nosotros no los ponemos en la tesitura de elegir, como en el caso de Salomón, que es una de las madres la que lleva ante el rey la disputa.El problema es cuando la madre adoptiva, por propia inseguridad pienso yo,ya no considera madre a la bio y sólo le atribuye el nombre ,y más que el nombre, de señora que te llevó en la barriga, porque cuando nuestros hijos crecen se dan cuenta perfectamente de que esa “señora” también es su madre, consciente o inconscientemente ya se le está obligando a tomar partido.

  3. Qué asunto tan interesante y complicado…Desde nuestra visión de adulto, claro que es cierto que no tienen que elegir ahora…ya eligieron por ellos y lo seguimos haciéndolo cada día y a cada paso…aunque…creo que ellos, sus emociones, sus sentimientos, su lealtad hacia a quién…sí que puede surgir en su interior, aunque les expliquemos que no hay necesidad de que lo hagan…creo que en algún momento de sus pequeñas vidas, internamente, surgirá…sin quererlo…sin que nosotros sus familias, lo queramos…pasarán cosas en el interior de nuestros hijos imprevisibles y sobrevenidas, y puede que una de esas cosas sea esa…la sensación de “¿de quién soy…de aquellos o de estos, a quién le debo lealtad…???”. Puede que no todos, porque para gustos los colores…pero sí que muchos se plantearán vicisitudes como ésta de la que hoy hablas…
    Me ha ocurrido a mí con mi madre y mi padre, y soy bio…”a quién soy más leal, a quién debo más lealtad??”…me he planteado muchas veces cuando yo sabía uqe cada uno opinaba una cosa distinta, a pesar de que ellos disimulaban y hablaban el mismo idioma delante de mí…Cuánto más ellos!!! Nuestros hijos que viven en su pensamiento con dos realidades, la suya y la que fue suya una vez….
    Un abrazo y gracias por los asuntos que pones encima de esta mesa-blog….Nos hacen pensar, prepararnos y recapacitar…

    http://hongmihijo.blogspot.com/

    • Sí, estoy convencida de que estas cosas les vendrán a la cabeza. Y que precisamente por esto, está bien verbalizar el hecho de que no tienen que escoger. Yo a mi hijo mayor (el pequeño de momento no expresa esta necesidad, aunque está presente cuando lo hablamos) le digo explícitamente: a mí me parece bien que quieras a tu madre de Etiopía, que pienses en ella, que la eches de menos…
      Esto no hará que desaparezcan sus muchas dudas y emociones encontradas, pero por lo menos (espero), no tendrá la sensación de que debe ocultármelas, guardárselas para sí.

  4. Dos madres, dos padres?
    Pues lo siento, yo no puedo considerar ( es solo mi caso) que mi hijo tenga dos madres.
    Si a una donante de ovulos no se le considera madre.
    Tengo que pensar que una persona que deja a su niño en la maternidad, el primer dia de vida, es su madre?
    Las madres de alquiler son madres?.
    Que conste, solo tengo agradecimiento a la mujer que le dio la vida, y jamas la juzgare, no conozco sus circustancias, y se que mi hijo, como casi todos los niños adoptados querra saber sobre sus origenes, yo no me opondre jamas.
    Cada caso es particular, y yo no le digo a mi hijo jamas, que tiene dos madres.

    • ¿Porqué yo soy madre en el momento en el que me ponen en brazos a mi hijo y sin embargo la señora que lo llevó 9 meses en su vientre no? Técnicamente en el momento en el que me convierto en madre, he dedicado mucho menos tiempo a ese niño que ella , porque se puede abortar tanto en el primer mundo como en el tercero, la diferencia son las garantías sanitarias. Y áun por encima, la mayoría adoptamos a niños sanos, así que un poco de cuidado del niño ha tenido.
      ¿Porqué una mujer que abandona físicamente a su hijo ya no es su madre y una mujer que lo abandona emocionalmente sólo es tachada de mala madre?
      La donante no la considero madre, pero madre de alquiler lo dice todo, hasta se publicita así y no señora que lleva en la barriga de alquiler. Las palabras que somos capaces de pronunciar delante de nuestros hijos y las que no creo que ayudan a ese conflicto de lealtades del que habla el post.
      Por supuesto, esta es mi opinión personal, en este mundo, como en todos, no hay verdades absolutas.

    • En mi opinión si es madre, llevó a su hijo en su tripa nueve meses y si está en este mundo es por ella. Pero lo importante no es lo que yo piense, sino lo que piensa mi hija o mejor dicho siente.

      Y a mi hija lo mismo le da que la dejaran con un día que con 8 meses o dos años. Para ella su madre china es su madre. Yo soy su otra madre. Y convivo con esa lealtad hacia su madre china. La acepto… hay sitio para dos madres.

      Lo único que me preocupa es que esa “lealtad” pueda llegar a ser un obstáculo para una vinculación profunda y sin reservas. Hubo un momento en que sentí que era así… Ahora, no lo creo… aunque vete a saber¡¡¡
      un saludo

      • Estoy de acuerdo contigo: lo importante es lo que sienten ellos. Y creo que las palabras con las que construimos la realidad no les llevarán a sentir distinto, pero quizás sí a decidir no expresar determinadas cosas.
        En cuanto al vínculo… ¿no crees que puede ser incluso más fuerte si se le da permiso explícito para sentir esta lealtad? Si ve, como decía en otra respuesta, que su otra madre y nosotros sentimos que jugamos en el mismo equipo?

    • Esto no lo compartimos. Ni siquiera lo de la donante de óvulos… creo que es la madre genética de la criatura, aunque la madre biológica sea otra (y la de crianza pueda ser una tercera, por ejemplo en el caso de un vientre de alquiler).
      Fíjate que a menudo, las madres de alquiler gestan a niños concebidos con óvulo de donante, precisamente para intentar evitar que se vinculen “demasiado” a los niños que están gestando…
      Yo sí considero a las madres biológicas de mis hijos sus otras madres. A la del mayor, que además de engendrarlo y gestarlo y parirlo, le cuidó durante 2 años todo lo bien que supo y pudo; y a la del pequeño, que además de engendrarlo y gestarlo y parirlo le mantuvo con vida 20 días.
      No me resulta amenazante la idea de otra madre. Como me dijo alguien una vez, no las veo como competidoras, sino como alguien que juega en mi equipo.

  5. Honestamente, creo que en adopcion hemos pasado del mas absoluto oscurantimo al extremo mas radical.
    No se hasta que punto, puede ser positivo bombardear con informacion del pasado a nuestros niños.

    • Yo no creo que la inmensa mayoría de los padres adoptivos estén en este extremo radical que dices. Creo que somos pocos, los que pensamos así (que consideramos la doble parentalidad, digamos), otra cosa es que como coinciden conmigo, varios de nosotros nos “demos cita” en este blog. Pero no tengo la sensación de que la mayoría de familias adoptantes que conozco (del colegio, del barrio, etc) piensen ni remotamente parecido a cómo pienso yo. Tampoco la inmensa mayoría de los profesionales que se dedican a la adopción, al menos aquellos con los que yo he tenido contacto.

      Por otra parte, tampoco tengo la sensación de bombardear a mis hijos (hablo por mi) con información sobre su pasado. Procuro estar atenta, escucharles, acompañarles en las necesidades que van expresando, no negarles ninguna información ni coartarles cuando quieren hablar de este tema (que a menudo no es información sino fantasía)… pero la inmensa parte de nuestro día a día se refiere al presente – y buena parte, también, al futuro.

      ¿Quién sabe qué es mejor? Todos lo hacemos lo mejor que podemos y sabemos, con la esperanza de que por lo menos nuestros hijos tengan esto en cuenta.

    • El otro día leí que lo bueno sería que no hablasen de su familia biológica/pasado/circunstancias ni demasiado, ni jamás. Y estoy completamente de acuerdo.

      Creo que cuando algo no se habla jamás puede ser tabú, puede ser obsesión. Cuando algo se habla tanto como se necesita, es más difícil que la obsesión ocurra.

      En mi caso es mi hija la que habla y yo la que escucho y comento un poco. Pero es ella la que habla, nunca he sacado yo el tema porque precisamente no quiero “bombardear”. Pero en ella “está” está su pasado, sus dudas, sus miedos, sus interrogantes… por cierto que en mi también están. A mi también me gustaría saber muchas cosas! pero cuando tengo la necesidad de hablarlo con alguien, no lo hago con ella. me paseo por aquí o por foros o me escribo con madres que también dudan.

      Siento que si le digo a mi hija que los padres biológicos no son padres, les estoy “haciendo de menos” y hago de menos con ello a sus orígenes, su genética, su herencia etc… ademas de prejuzgar a personas a las que no tengo el gusto de conocer.
      Pero cuando hablamos de que su madre biológica debía ser muy guapa porque ella es muy guapa, o debía ser muy buena porque ella también lo es, lo que pretendo es que quite “oscuridad” y no sienta que ha nacido de un monstruo que abandona a sus hijos.
      Tampoco quiero que piense que es una cabbagepatchkid (las muñecas repollo aquellas que estuvieron de moda). No ha nacido de una lechuga, ha nacido de una persona.

      Encontrar el límite debe ser difícil si lo marca el adulto. En mi caso es fácil, las pautas las marca ella. Ella es siempre la que pregunta o inventa. A temporadas no habla nada de eso y a temporadas habla bastante. Para mi perfecto. Siento que hay un equilibrio. Y pienso que quizás los niños que no tengan con quien hablar de sus dudas estén alimentando una obsesión… como todo, dependerá del niño, por supuesto. Seguro que algunos no piensan en ello! pero que no sea porque en casa no es conversación grata…

      Saludos
      Eva

  6. Ningúno de mis dos hijos pasó apenas tiempo con sus repectivos padres,pero a pesar de ello,son sus padres biológicos,eso es indudable,y no veo porqué debería cambiar esos terminos,es decir,no me siento quién para decir que aquellos no son padres y yo si.Soy madre de mi hijo mayor desde que tenía seis semanas de vida,pero antes de llegar yo,estaba ella,no con él fisicamente,pero sí le llevó 9 meses dentro de ella,lo dejó a buen recaudo y se siguió preocupando por él después de eso.
    Con mi segund@,es distinto,a día de hoy y después de casi un año de convivencia,resulta que los padres oficiales aún no somos nosotros,sino ellos,es un mero tramite burocrático,pero es la realidad,entonces si todavia me guste o no son sus padres,porqué van a dejar de serlo de un día para otro,cuando nos concedan la adopción plena.
    Nuestros hijos tienen un pasado,y dentro de ese pasado están los padres biológicos,y como todos sabemos el pasado no se puede borrar,está ahí y ahí seguirá.
    A mí no me genera ninguna contradicción ni ningún malestar explicarle a mi hijo que el no nació de mí,que nació de su madre de Etiopía.Y a él tampoco le veo preocupado cuando sale el tema y el mismo lo explica.Por el contrario si me parecería duro y frio contarle que no nació de una madre,sino de una señora,cuando el resto de niños de su alrededor han nacido de sus madres.En mi opinion todos nacemos de una madre,sea la misma que nos cria,sea genética,de alquiler o biológica,sea mala o buena madre.
    Es un tema muy personal y cada uno lo ve a su manera,todas las formas de verlo,o casí todas,me parecen respetables,pero como ya ha dicho alguien,al final serán ellos quienes decidan como denominar o sentir a esos “otros padres”.
    Marga

  7. Quizás Isa tenga razón… quizás no deberíamos hablar a nuestros hijos de su otra madre y otro padre.. pero yo siento que no es así.. Siento que tengo el deber de hacerlo… por mi hija.. pero también por sus padres.. Ya lo he expresado en este blog otras veces pero me encantaría que mi hija pudiera conocer a su madre.. (y su padre si él sabe que existe…) y que pudiéramos compartir con ella parte de nuestras viviencias…

    Mi hija es de origen marroquí (aunque de adopción nacional…).. Las Navidades pasadas fuimos a Marruecos.. para que ella y sus hermanos aprecien la cultura de la que ella proviene… Allí le hablamos una vez más de su parde de antes… como sus hermanos le llaman… Y aprovechamos la ocasión para insistir sobre la belleza increible de algunas mujeres de Marruecos..Ella sólo tiene 4 años.. pero lamentablemente no le gustan algunos de sus rasgos físicos… que la hacen tan distinta a sus padres… y sus hermanos… Ha tenido la mala suerte de ir a parar a una familia de rubios, pelo liso y ojos claros…

    Maria

  8. Plas, plas, plas… A mí me encanta tu exposición. Yo creo que gracias a dios somos más cada vez los padres adoptantes que nos ponemos en la piel de esos pequeños, que intentamos sentir con ellos, vivir con ellos, darles todo aquello que nos piden sobre su pasado sin miedo a absolutamente nada. Un gran debate.

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