familia monoparental y adopción

El campamento

Acaba de empezar en Cuatro el programa El Campamento. Pude ver el primer capítulo y me quedé alucinada. Por muchas razones.

Alucinada por la violencia que se ve en el día a día de las familias: chicos que golpean, insultan, quitan dinero, rompen, amenazan, incluso echan a sus padres de casa.

Alucinada porque los padres, madres en su mayoría, soporten esto de sus hijos, mayores de edad. No sé qué haría yo de verme en el caso, que un hijo al que he criado y al que quiero me maltratara de esta manera, pero cuando lo vi en la televisión, me entraban ganas de gritarles: “Cambiad la llave cuando salgan a la calle y no les volváis a abrir la puerta”.

Alucinada porque alguien acepte mostrar públicamente una parte tan íntima y tan desagradable de su vida. No me parece tan grave como en el caso de programas donde se muestra la intimidad de menores de edad, pero sí igualmente incomprensible.

Alucinada porque alguien piense que un programa de televisión podrá arreglar lo que no ha podido hacer la familia, la escuela, los profesionales de distintas disciplinas, los centros de menores en algunos casos.

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Comentarios en: "El campamento" (5)

  1. No ví el capitulo, pero si alguno de la edición anterior. No sé que lleva a la gente a exponerse públicamente, ¿será la desesperación? Lo que parece que es cierto es el hecho de que son muchas las familias, en las que la relación con sus hijos es un infierno.
    Cada día aumentan las denuncias de padres a sus hijos por agresión, robo, etc.

    La adolescencia es un momento crucial para los chavales, crios que pueden parecer estupendos, llegado ese momento se convierten a veces en auténticos desconocidos.
    Yo recuerdo aquellos tiempos con mis hijos mayores, como momentos difíciles, muchos días tenía ganas de matarlos y devolverlos a la vida un millón de veces. Tengo una amiga que solía decirme lo mal que le caía su hijo, lo irreconocible que le encontraba, ahora es un chaval muy majete. Mantener siempre una vía de comunicación con ellos me parece imprescindible, incluso en los peores momentos, negociar en lo posible, pero mantenerse firme y coherente.

    Cuando como ocurre con los chavales de Cuatro, la cosa se va ya de las manos, los padres deberían entonar tambien el “mea culpa”, porque es un fracaso de todos, y en muchos casos el chico es la victima de padres que han abdicado de una u otra forma de su condición.

    • Ay… como le temo a la adolescencia.
      Recuerdo que una vez una psicóloga me dijo: no puedes pretender que un hijo adolescente te lo cuente todo. Habrá muchas cosas que no compartirá contigo. Pero si has establecido buenos canales de comunicación, si le has enseñado que estás ahí cuando necesite hablar, si le escuchas… recurrirá a ti cuando tenga algún problema gordo. Así que en esto estamos, intentando crear canales de confianza para que sepan que siempre serán escuchados, bien recibidos, acompañados…

  2. No lo he visto ni lo veré, pero, por lo que decís, no creo que nadie (de entre los responsables) crea que el programa va a ser una solución.
    Más bien creo que, en este caso como en tantos otros, se usan problemas y sufrimientos reales de gente real para crear un producto que, por la vía del morbo, supongo, o de la identificación, tenga audiencia.
    Una vergüenza, y una pena.

    Buenos días.

  3. Completamente de acuerdo con Portorosa. No tengo tiempo de ver jamás la tele, es imposible que lo vea con propósito y muchos menos sin él.

    Yo me pregunto si lo que se ve en TV es un verdadero reflejo de la sociedad o si pretenden “deseducarnos”. Vamos, que me pregunto si realmente estamos educados o es una ilusión.

    Cuando yo tenía tiempo de ver la tele no habían tanta exhibición de lo cutre, belenes estébanes y se pretendía hablar con corrección. Es que hasta las estrellas “del corazón” eran mujeres que, sin ser modelo a imitar, no estaban tan cerca de la niña del exorcista!

    De todos modos, desde que la RAE admite “cloqueta” yo estoy muy desesperanzada :). No sólo existe y se le da publicidad a la mediocridad, también se normaliza.

    Pero ni toda la mediocridad del mundo es disculpa para permitir que un hijo te levante la mano. Yo esas cosas no entiendo cómo pueden pasar/pasan. Pero sí sé que cada vez pasan más.

    Saludos
    Eva

    • Creo que lo que ha pasado con la televisión ha sido como estar metidos en una bañera con agua que se va calentando progresivamente: cuando nos hemos dado cuenta, ya nos habían hervido.
      Quiero decir que hoy aceptamos como natural cosas (programas, actitudes, personajes), que no habríamos tolerado hace 10 años… han ido “deseducando” el gusto del público…
      Lo peor es no saber si la tele se un reflejo de la sociedad o todo lo contrario… tengo una amiga, profesora de instituto, que siempre explica que notó un antes -y-un – después de “Gran Hermano”… que la manera de hablar, de contestar, de relacionarse de los alumnos, se convirtió, de un día para otro, en una copia de lo que se ve en este programa.

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