familia monoparental y adopción

¿Saber o no saber?

Cuando empecé el proceso de adopción de mi primer hijo, lo que más me preocupaba era cómo explicarle a él si descubría algo realmente truculento en su pasado. Que hubiera sido engendrado en una violación. Peor aún, en un incesto. Que su madre fuera prostituta y no hubiera ni amor ni siquiera deseo en su concepción. El maltrato, el abuso, que pudiera haber sufrido. O que hubiera sido abandonado en un cubo de basura, por ejemplo.

“Es mejor no saber. Si no lo sabes, no te ves obligada a contárselo”. Esta es una frase que he oído más de una vez a familias adoptivas. ¡¡Si hasta hay familias que escogen determinados países precisamente por la dificultad de encontrar información!!

Yo no estoy de acuerdo con ello. Estoy convencida de que, incluso cuando las historias son duras, es mejor saber que no saber.  Porque por duro que sea, les ha sucedido, y no saberlo no hace que no haya sucedido ni que las secuelas que deja desaparezcan. Sólo te impide conectarlas, saber qué es lo que hay que sanar.

Saber te permite recolocarlo. No saber te mantiene inmerso en un mundo de fantasías y dudas. Saber te permite coger el toro por los cuernos.

Cerrar el círculo y pasar a otra cosa.

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Comentarios en: "¿Saber o no saber?" (18)

  1. Una vez más, absolutamente de acuerdo!

  2. Cierto. Y ojalá más familias adoptantes pensaran así…
    Aunque a mi entender y sentir, por mucha verdad que sepamos, la herida que llevamos muchos adoptados es demasiado profunda como para poder cerrar el círculo y pasar a otra cosa.

  3. Estela Navarro dijo:

    Soy una persona que busca sus origenes biologicos y necesito saber desde siempre , no importa lo que hay detras siempre sirve , ocultar solo hace mas daño , cuando alguien adopta debe saber que este hijo en algun momento pregunta , porque aunque no le digan la verdad él siente que hay algo que no encaja y necesita saber qué , cuando buscamos no significa que vamos a dejar nuestra familia solo queremos saber o sumar si se puede , y siempre es mejor la verdad aunque sea dolorosa .

  4. sí, totalmente de acuerdo … la verdad es la que es. Pero confieso que yo sigo sin encontrar esos momentos de intimidad para hablar de los “datos” mas crueles. Yo confieso que tengo guardado en mi corazón dos cosas…. las dos mas duras, que no se ni cuando, ni como decirlas.

    Quizás no debería ser así…. pero me falta madurez en el interlocutor ….. No se si hago mal o no….. no se ni cuando voy a decirlo…

    No es fácil. Una cosa es la teoría y otra la práctica.

    • El “cuándo” también es difícil, para qué negarlo.
      Yo en general soy partidaria de decirlo cuánto antes mejor… para que cuando lo entiendan, ya les suene, ya lo tengan oído.
      Pero no sé qué haría con información especialmente dura.
      A ver si los lectores del blog que son adoptados adultos pueden ayudarnos en este sentido…

  5. Como siempre, ¡de acuerdo! Para parafrasear a mi hijito menor que, hablando el otro día sobre cómo es la muerte y qué se siente al morir, y ante mi imposibilidad de darle una respuesta, me decía “Lo peor de todo es no saber…” Y yo pensaba en mi historia y en cuánta razón tiene. Ahora cómo y cuándo contar lo que se sabe….es muy difícil saber… Yo creo que con cosas tan delicadas, más vale esperar a que sean adultos para darles los detalles. Ya verán cómo lo “digieren”. Pero además, todos los adoptados nos preguntamos tarde o temprano si no seremos producto de una relación no querida, no buscada, violenta, incestuosa. O sea, los fantasmas ya están ahí. Y mientras no sepamos nada, la posibilidad de lo peor siempre estará latente. Es así, lamentablemente.

  6. Rosa y Madre de Marte: si lo que se sabe no es truculento (por ejemplo: tu primera mamá era muy joven y no estaba preparada para ser madre, no sabí cuidarte y por eso te dio en adopción), lo mejor es decirlo cuanto antes, justamente para que el niño asimile esa historia y no esté fantaseando con historias truculentas y sufriendo intútilmente. Pero si lo que se sabe es muy duro (ejemplo, si sabemos que fue producto de violación o incesto), no se le puede decir a un niño que ni siquiera entiende qué es eso, no creo que lo vayan a entender porque “les suene” o “lo sepan de oído”. No van a entender nada y, cuando sean adultos, van a tener que hacer de todas maneras el trabajo de entender. Y podrán incluso comprender y sentirse amados por esa mujer que optó por darles la vida a pesar de todo. No sé, no soy psicóloga. Se los digo como adoptada adulta, nada más. He leído que algunos psicólogos recomiendan contar estas cosas a los 8 años, otros a los 12…No sé de dónde sacan esos números mágicos. Yo, como mamá de un chico de 8 y otro de 13, la verdad es que no les contaría algo así. EN fin, no es fácil lo de ustedes, ya lo creo que no…. (El otro día mi hijo menor me preguntó si él era adoptado y yo le dije que no y el reaccionó con un: “Uf!, menos mal!”. Y yo para mis adentros pensé : sí, menos mal!) Pero un adoptado adulto puede entender que le digan : “Mira, esto es lo que sé. Es durísimo, y por eso no pude decírtelo antes.” Incluso, es bueno que se diga antes de que inicie la búsqueda de sus orígenes, para darle la posibilidad de que elija si quiere buscar o no, sabiendo que es eso con lo que se va a encontrar. Abrazos!

    • Gracias, Carola.
      Una psicóloga con la que hablé una vez me dijo que todo lo importante hay que decirlo o antes o después de la adolescencia, pero nunca durante; bastante compleja es para añadirle esta presión.
      No sé, ya os digo que yo no tengo información truculenta de las historias de mis hijos; o es positiva, o es neutra, o no es. Así que no sé cómo lo afrontaría… Ni sé cómo querría que lo hubieran afrontado mis padres de estar en el otro lado…

  7. También estoy de acuerdo en que mejor saber, siempre. Y de hecho, ojalá supiésemos más de lo que sabemos, duro o no.

    De mis dos hijos, nacidos en Etiopía, tengo muy poca información. De uno de ellos hay algún dato y del otro nada de nada.

    Es tan dura la segunda de las historias, tan difícil no tener nada que contar, o tener tan poco… Yo preferiría mil veces saber más, que hubiese una posibilidad de mantener vínculos abiertos con una familia biológica… todo con tal de evitar lo que aventuro será un sufrimiento, un proceso difícil, un vacío y un agujero tremendos…

    La última vez que fuí a una conferencia, el psicólogo (que me encantó) recomendaba contar la historia, adaptada al oído del interlocutor, en cuanto antes. Hablaba de los tres años, curiosamente la edad a la que mi hijo mayor empezó a preguntar, y por tanto, empezó a saber.

    • A mí me sucede lo mismo con mis dos hijos. De uno tengo toda la información, fotos, acceso, hasta un teléfono. Del otro no hay nada. Y efectivamente, para mí es infinitamente peor lo segundo. Este hueco que deja espacio para todo tipo de especulaciones y fantasías, las mejores y las peores…

      • Y qué difícil medir el relato de la historia, sin inventar nada, respondiendo a todo lo que puedas, llamando a cada cosas por su nombre… en fin

  8. Yo, por fin,después de un montón de meses, he obtenido la aprobación de mi marido esta semana para contratar a un detective que recabe más información sobre los orígenes de nuestro hijo y de su familia biológica, incluído un/a hermano/a mayor que sabemos existe.
    Coincido en tu planteamiento, Mamá de Marte. Me consta que su historia es dura, pero cuanto más sepamos sobre ella más herramientas tendremos para ayudarle a digerirla, asumirla y aceptarla. Ojalá aún no sea demasiado tarde…

  9. De mis dos hijos adoptados de Etiopia no se practicamente nada de su pasado, y me duele. No solo ellos querran saber, sino YO quiero saber, quiero cerrar ese agujero negro que todo se traga antes de que se los trague a ellos tambien. Saber, siempre saber, no importa cual sea la verdad.

  10. Hablando con padres adoptivos, algunos eligen internacional por eso, para no tener más datos y “comenzar de cero”, me encantaría tener datos de los padres de mi hijo, y sería increible tener algún tipo de contacto. Ahora que estamos con las preguntas es más dificil decir que no sabes, si están vivos o no , sólo que lo dejaron en un lugar porque no podían cuidarlo y que no sabes nada más que decir que tenía un papá y una mamá en Etiopía o solo una mamá o una abuela…

    • Pues sí. A mí dos personas distintas me han dicho que adoptaron en China precisamente porque no había información, porque no se podía saber… así, cuando sus hijos les preguntaran, no tendrían que plantearse qué contar o no contar. Que podrían no hablar de la familia bio sin estar mintiendo.
      A mí me resulta difícil de entender, la verdad…
      En el caso de Internacional / Nacional, lo que sí he encontrado es mucha gente que descarta la nacional no tanto por no saber, sino por no estar al alcance de la familia bio. Yo me planteé nacional para la segunda adopción (lo descarté cuando me dijeron que aunque me dieran la idoneidad, no me asignarían nunca), y gente de mi familia me dijo precisamente esto: mejor que los padres no estén cerca, así no podrán buscarle…

      Con mi hijo pequeño me sucede lo mismo que a ti con el tuyo… y he llegado a la conclusión de que sólo les podemos decir lo que sabemos… es difícil, porque claro, es absolutamente insuficiente.

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