familia monoparental y adopción

Lotería

“A este niño le ha tocado la lotería”.

Es una frase que todas las familias adoptivas hemos oído alguna vez y que (casi) todos odiamos con la misma fuerza.

¿Qué lotería, la de ser abandonado, la de crecer en una institución, la de tener que perderlo todo antes de ni siquiera poder empezar?

Pero en vez de explicar esto, muchos de nosotros nos limitamos a contestar:

“No, la lotería nos ha tocado a nosotros”.

Y la verdad es que la adopción tiene algo de lotería. Que nos convirtamos en padres o madres de un niño concreto le debe mucho a la suerte y a la casualidad.

Y viceversa: también nuestros hijos pueden pensar que podrían haber ido a parar a una familia mejor, más adecuada, más afín…

Cuando conocí a mi hijo B., uno de sus compañeros, Y., fue muy reacio a aceptar la familia que le había tocado en suerte: él quería padre, y madre, y un montón de hermanos, en vez de aquella madre monoparental que le habían asignado.

Ella nos solía decir (con un punto de tristeza) que imagináramos lo distintas que serían nuestras familias si nuestros hijos hubieran escogido quiénes les tocaban como padres…

Es posible que muchos niños prefirieran otras familias: más o menos convencionales, grandes, protectoras… Pero a veces, nos pasa lo mismo a los padres: nos han tocado los hijos que nos han tocado, a pesar de que quizás seríamos más felices con otros niños, más “fáciles”, más parecidos a nosotros, más cariñosos, más obedientes…  

Asumir al niño real, tan distinto al que imaginábamos durante la larga espera de la adopción, es una parte fundamental de la adopción.

Como dijo una psicóloga muy sabia: “es lo que hay, vamos a ver lo más inteligente que podemos hacer con ello”.

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Comentarios en: "Lotería" (31)

  1. Hartas de escuchar (mi hija y yo) “qué suerte has tenido con tus padres”. La semana pasada, la recepcionista de la piscina preguntó muy sutilmente por su lugar de nacimiento y nuestra relación. Cuando mi hija le contó que era adoptada y que fuimos a buscarla a China, la recepcionista contestó entusiasmada:

    “pues !menuda suerte han tenido tus padres! una niña tan buena, lista, simpática y bonita como tú”

    Al fin! nadie sabe las ganas que me dieron de darle un abrazo. Mi hija sonrió y asintió con la cabeza orgullosa.

    Sí, es una lotería , como la vida misma.

    Eva

    • ¡¡Qué bonito!! Un 10 a la recepcionista.

      • Yo, mientras mi hijo fue pequeño y no entendía, contestaba algo así como “¿Qué dices? ¡Suerte la mía! ¡A ver quién iba a querer una madre como yo!”. Ahora que entiende nadie hace comentarios de ese tipo (será que yo no soy muy sociable y que no es tan obvia la adopción), pero yo ya no respondería lo mismo ni por asomo. ¿y si él dice que efectivamente preferiría a otra? 😉

      • Seguro que algún día lo dirán… cuando sean adolescentes, quizás… así que a disfrutar de esa etapa, al menos de los míos, en los que soy la mejor madre del mundo, la más guapa y la más importante.
        El otro día me decía A.: eres la madre más guapa de todas. Y yo le dije, ah, sí, ¿y por qué? Y me respondió: ¡¡porque eres mi mamá!!

  2. Mi hijo más de una vez me ha dicho que le gustaría tener papá y también tener hermanos. Es normal que quieran parecerse lo mas posible al “estandar”, en el fondo yo también, pero como intento explicarle, adecuado a su corta edad, es que las cosas hay que cogerlas como vienen y ser feliz con lo que se tiene y no con lo que no se tiene.
    Y lo de la lotería también nos lo han dicho a nosotros, y la contestación estándar que comentas también la he dado más de una vez

    • Bueno, mis hijos quieren parecerse a lo estándar, a veces… y otras a lo no estándar… mi hijo mayor considera que su amigo S., que tiene 2 madres, “tiene mucha morra”, por ejemplo… Supongo que, como nos pasa a todos, lo quieren todo… también quieren más hermanos (¡¡varios!!), y por supuesto un padre, y primos, que no tienen, y más tíos… Pero no los veo infelices o descontentos con su familia, la verdad.

      Igual que yo a veces imagino una familia distinta, pero no renunciaría a la mía por nada del mundo.

  3. Yo creo que en esto es como la vida misma, quien en su adolescencia no ha querido ser más alta, o más rubia o menos tímida… o yo qué sé…., no le doy mucha importancia…, sí al hecho de que las madres y padres debemos afirmar el apoyo emocional a nuestros hijos para que se sientan muy amparados frente a comentarios fuera de lugar, o “duros” …, semejantes a los que se comentan en este post.
    Un saludo, y gracias por el blog.
    Felisa (esperando a nuestr@ hij@ chin@)

  4. Creo que se debe a la creencia de que los hijos biológicos no somos fruto del azar, o al menos, en menor medida que los adoptados. Quien más quien menos se ha preguntado qué hubiera pasado si sus abuelos no se hubieran conocido, pero curiosamente lo hacemos de forma distinta que con las adopciones. Como si fuera “más inevitable” o algo así.
    Si hay algo que nadie escoge, es a los padres, ¿no?

    Y si, la frase la sufrimos bastante a menudo…

    • Quizás porque si nuestros abuelos no se hubieran conocido, nosotros no existiríamos, pero esto no sucede al revés: nuestra combinación genética no podría haber salido de otros padres.

      Mientras que con los hijos adoptados, sin dejar de ser quién son, podrían haber acabado en otra familia… Algo así.

  5. La biología tambien es una lotería, y te toca lo que te toca. Yo de pequeña fantaseaba todo el tiempo con una familia distinta, ahora se diría que disociaba. ¡Ah!, y soy hija biológica.

    Cuando leo a los adoptados adultos, me siento muchas veces identificada con ellos.
    Es más en la adolescencia, recuerdo haber buscado el libro de familia de mis padres para saber si era adoptada, y cuando descubrí que no, en lugar de aliviarme produjo el efecto contrario.

    De ahí debe venir, el que desde que tuve uso de razón, la maternidad ocupase tanto tiempo en mis reflexiones.

    • Yo no fantaseaba con la idea de haber sido adoptada, sino con la de ser adoptada. Mi fantasía secreta era que me adoptara y se convirtiera en mi madre mi tía favorita… Y sí, esto también me lleva a entender, en algunos sentidos a los adoptados adultos…

  6. Gracias Madre, me hace sentir un poco menos bicho raro ver que no soy única. Yo deseaba haber sido adoptada por una vecina, madre de mi mejor amiga.

    Me recuerdo a mi misma, de pequeña preguntandole a mi madre si me quería, ella nunca respondía a la primera, solo sonreía, y cuando yo seguía insistiendo me contestaba “Cómo no te voy a querer”. Desde que fuí madre entendí mucho menos a la mia.

    • A mí me pasa exactamente lo mismo.
      Todo el mundo me decía “cuando tuve hijos entendí a mi madre”, o “cuando tengas hijos, entenderás a tu madre”… Y a mí me sucede exactamente lo contrario. Cuánto más he aprendido a querer a mis hijos, más me ha costado entenderla.

      • Qué triste, chicas…

      • Sí, tienes razón, es triste. Al menos en mi caso.
        La parte buena es que haber sobrevivido a ello, me permite ponerme, en cierta manera, en el lugar de mis hijos. Saber lo que es crecer con una “herida primaria”.

      • dios chicas!! gracias!!!! yo me sentia bicho raro porque cuando escucho la frasecita de las narices de que ‘cuando eres madre entiendes más a la tuya’, y yo no me siento identificada para nada con ella…. yo hay muchas cosas de mi madre que le reprocharia y más ahora que soy madre… yo tambien crecí con ‘una herida primaria’…
        Laura.

      • Leemos para saber que no estamos solos, dijo aquel… también los blogs, ya lo véis.

  7. A mi me parece que hablar de ello, ademas de ser políticamente incorrecto es altamente terapeutico

  8. Me mataaaaaa la frase de marras!!! y lo peor es el trabajito que le cuesta a la gente escuchar nuestra explicación. te dejo lo que precisamente escribí yo no hace demasiado sobre este tema.
    Acabo de descubrir tu blog, y me está encantando… ya me tienes toda la tarde liá!! ja,ja!!
    Ana

    http://artesanodefotos.blogspot.com/2011/10/tonteriaslasjustas.html

  9. Bastante peor es aceptar sin ningún sentido crítico todo lo que hicieron tus padres contigo, y repetirlo sin más, porque así son las cosas. Así funcionan un montón de adultos y se quedan tan tranquilos.

  10. Yo he tenido que oír un poquito de todo…pero, desde que llegó mi hijo…más!!!!!!!!!!!! No es que el niño haya tenido suerte, ni le ha tocado la lotería…no, no…sino que a mi hijo…lo que le ha ocurrido realmente es que “se le ha aparecido la virgen con todos los santos” y…según muchos yo soy una especie de “Teresa del Calcuta a la mediterránea y mi marido el gandi de Euskadi”….Eso es lo que la gente piensa de mi y de nosotros…Hay alguien que me dijo que “esa era mi cruz, que cada uno tenía una en esta vida”…pa morirme…!!!
    Bueno, los hay que piensan que soy una idiota a la que engañaron en China, y una imbécil por haberme traído a mi hijo como estaba, que tenía que haberlo dejado allí…eso me lo han dicho ya algunas veces unas tías mías…a ellas les doy pena…por ser tan buena o por ser tan estúpida…He tenido que oír o sentir, porque a veces, presientes los pensamientos…Todo eso…con mi niño, fundamentalmente…con mi hija también…pero menos…
    Pienso como Concha y madremarte…mejor no repetir los errores que cometieron contigo…Es mejor tirar para otro lado con tus hijos…y lo intento, cada día…

  11. Hablando de madres…yo cuando era chica…siempre me decía: “esto no lo haré como mi madre…ni esto, ni aquello…”
    …A veces con el estrés y la carga adicional de trabajo que encontramos en casa cuando llegamos de “nuestro trabajo”…se disparan esas semejanzas…y…realmente es difícil, aunque no imposible…Sólo tengo que mirar como ha sido mi padre…más paciente, menos exigente, comprensivo y menos dominante…Yo tengo a la otra parte en la que sí me quiero reflejar…lo tengo más fácil…

    • Yo, en muchas cosas, también me miro en el espejo de mi padre. O en el de mi tía, que sigue siendo mi tía favorita… He tenido suerte de tener buenos modelos a mi alrededor, junto con los menos buenos.

  12. Al inicio de la convivencia de nuestro hijo pequeño, tuvimos una charla con un psicólogo
    que me resultó muy interesante. Hablabamos de los trastornos del apego y de las consecuencias para la vida de las personas, de las dificultades para empatizar, para establecer relaciones emocionales saludables, etc. Entonces yo aludí a mi historia, a mi infancia y a lo que han representado en mi vida las figuras de mi madre y mi padre. ¿Cómo es que no tengo yo un trastorno de apego?, le pregunté, y su respuesta fué: “te salvó tu padre”.

    Tiene toda la razón, emocionalmente hablando, todo lo aprendí con él. El, que precisamente había sido un niño huerfano de madre, ejerció de padre de una manera muy maternal, e impropia de la época.

  13. Yo tenía de pequeña una tía favorita…porque, al no tener hijos, estaba siempre DIVIRTIENDONOS…Luego, fue madre viuda y…realmente…prefiero a mi madre…mi tía fue muy dura en la crianza de su hijo…Mi madre, quizás por mi influencia, yo una niña que no se dejaba subyugar…ni dominar…y muy charlatana y dialogante…ha ido cambiando a lo largo de la vida…Es la mejor, sin duda, de todas sus hermanas, son 5…dulcificó su caracter y se ha vuelto más comprensiva y paciente…En una época de la vida, le fui muy molesta…porque nunca me callé…y nuestra relación fue tensa e insoportable para ambas…Ahora, nos respetamos, ella ha aprendido a respetarme…porque…no tiene otra…claro!! Pero ya no discuto…sólo le digo eso…que somos distintas y ambas válidas, con vidas diferentes y formas de verlas también…ni ella es mejor con sus ideas, ni yo más que ella por las mías…Hemos logrado un válido equilibrio…pero mis riñas y discusiones me ha costado…

  14. Violeta, de "las tres rosas" dijo:

    Estoy con Concha en lo de la lotería en el caso de los hijos biológicos (bueno, estoy de acuerdo en casi todo lo que escribe 😉 pero en esto es algo en lo que pienso cada vez más, y hasta me asusta.

    Mi padre, por muchísimas razones, llegó a no gustarme nada, era una persona cruel, duro de corazón, y eso si, con un discurso plagado siempre de las más rancias teorías de la moral católica, era tan exagerado, que de pequeños, a mis hermanos y a mi, en vez de comic o tebeos, nos compraba “Vidas ejemplares” de santos. De esas historias nos alimentamos y se nutrió nuestro pensamiento, hasta llegar a estar tan impregnados del espíritu del cristianismo que nos revelamos contra él, por pura coherencia ¡Dios es amor! Habíamos leído una y otra vez ¿Y él, de qué Dios nos hablaba? Su falta de ternura, de cariño, de compresión, de empatía, eran tan, tan grandes…Que casi nos hizo odiarlo y en consecuencia, al menos en mi caso, odiarme también a mi misma por atreverme a odiarlo ¡Un horror y un infierno vivido con intensidad desde los 12 años!

    Después de tener a mi hijo biológico y empezar a pensar en la mezcla de genes que le habíamos aportado, fue cuando empecé a pensar en serio sobre todo esto, es verdad que todo no es genética y que la forma de amar y educar son tan importantes o más, pero por si acaso (dado que por el lado de mi marido también había algunas perlitas importantes) pensé en no comprar más billetes de ese lote, si los hijos, tanto los biológicos como los adoptados son fruto en cierta parte del azar, de esa especie de lotería, yo prefiero desconocer el origen del lote por el que apuesto…Hay refranes muy conservadores que dicen que “más vale malo conocido…” Simplemente no estoy de acuerdo.

    Gracias “madre de marte”, Concha, Mei y demás compis por vuestras aportaciones tan interesantes, acabo de conocer este blog en esta mañana de sábado, y pese a tener un montón de trabajo atrasado, habéis logrado engancharme.

    Un besazo!

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