familia monoparental y adopción

“Mi hijo no es un inmigrante”, es una frase que muchos padres adoptivos han pronunciado alguna vez (o han oído de terceras personas, que cuando se metían con los inmigrantes, sacaban a los niños adoptados del “saco”. Como si ser inmigrante tuviera algo malo. Como si fuera algo de lo que es necesario distinguirse). Es cierto que hay algunas diferencias entre los niños que llegan a través de las vías migratorias tradicionales y los que llegan a través de la adopción. Pero, al pasar de los años, yo cada vez he ido encontrando que las semejanzas pesaban más que las diferencias.

Emma, madre de una niña nacida en Malí e hija de una tierra de la que han salido muchos emigrantes, ha querido compartir con nosotros esta reflexión al respecto:

Como dicen Ana Berástegui y Salomé Adroher en su estudio La adopción internacional: una nueva migración, la adopción internacional tiene mucho que ver con la migración, al menos en lo que al origen y adaptación del menor se refiere. Muchos de los padres adoptantes en otros países insisten en diferenciar claramente a sus hijos de los “inmigrantes”. Les cambian el lugar del nacimiento en el D.N.I. para que parezcan “menos extranjeros”, inciden en la gran diferencia que hay entre sus hijos adoptados, hijos de españoles blancos, y los niños inmigrantes, hijos de extranjeros y que, por mucho D.N.I. español que puedan llegar a tener, siempre serán vistos como inmigrantes por su entorno. 

Parece que ser hijo de españoles blancos convierte a algunos niños adoptados en menos negros o menos extranjeros a ojos de la sociedad, e incluso de sus propios padres.

Lo cierto es que la adopción internacional es, guste o no, otra forma de migración. Está generada por los mismos factores que causan la inmigración: pobreza, injusticia social y en definitiva falta de recursos para sobrevivir en el país de origen. Mientras muchos niños africanos cruzan el estrecho en pateras junto con sus padres, otros tantos hacen lo propio, pero en avión, acompañados de sus nuevos padres adoptivos. Todo tiene un mismo origen: la pobreza. En el caso de los inmigrantes, llegan a la soñada Europa en busca de un futuro mejor . Y en el caso de los niños adoptados, este futuro mejor se da por hecho sólo porque salen de un país pobre y llegan a otro donde serán colmados de recursos materiales, auqnue también afectivos. Lo cierto es que, en ambos casos, la mayoría de los inmigrantes y de los niños adoptados internacionalmente tienen familia. Los primeros una familia que mantener a distancia, a la que ayudar. Los segundos, una familia que ha tenido que prescindir de ellos por falta de medios para mantenerlos.

Inmigrantes y adoptados llegan a un país que les resulta desconocido, donde son diferentes, donde se habla un idioma distinto, donde se come otra comida y las costumbres no se parecen en nada a las suyas. Y en cierto modo ambos deben adaptarse a su nueva realidad, lejos de sus familias de origen, lejos de su mundo conocido.

Y en la distancia quedó la madre de un inmigrante subsahariano esperando noticias de su hijo que ha emigrado a Europa; la madre de un niño africano adoptado imaginando que la vida de su hijo será mejor; quizá soñando ambas con recibir noticias de sus respectivos hijos…

Tomás Martí Huguet en Una mirada etíope, reflexiona en voz alta sobre la similitud entre ambos fenómenos, adopción e inmigración:  “En este mundo globalizado, desigual y parádojico, mientras miles de africanos llegan,cuando no mueren, cada año frente a las costas de Andalucía y Canarias, otros africanos llegan a cientos cada año a España habiendo sido adoptados. Miles de niños africanos ven morir a sus padres prematuramente o son cedidos por ellos por necesidad. Cientos de familias españolas se embarcan cada año en la aventura de adoptar un niño africano que de otra forma quizá moriría. Pero ¿es acoger a los africanos o adoptar a sus hijos la solución? ¿Es que en lugar de solucionar de una vez por todas los problemas de este continente vamos a despoblarlo desarraigando a miles de personas? La adopción es, sin duda, un fenómeno positivo, que se ha incrementado enormemente en los últimos diez años, y que no debiera existir. En los países desarrollados apenas hay niños disponibles para ser adoptados. Sin duda cualquier niño tiene derecho a vivir en la tierra que le pertenece y que le ha visto nacer, a que su madre no muera prematuramente de una enfermedad evitable. Y cualquier emigrante tiene derecho a trabajar y vivir dignamente en el lugar en el que ha nacido.  Gracias a la globalización de las comunicaciones África ha conocido Occidente y lo ha tomado como referencia, pero Occidente no parece enterarse de que África es algo más que el origen de un gran número de emigrantes. Emigración y adopción son la consecuencia de desigualdades intolerables . A veces parece que hacemos un favor a los africanos permitiéndolos emigrar o adoptándolos, sin darnos cuenta de que ambos fenómenos son indicativos de la situación desesperada de todo un continente, y que emigrados y adoptados constituyen una minoría de supervivientes que pagan su supervivencia con el desarraigo: irse o morir es realmente la alternativa para muchos”.

Y no debería ser así. Toda persona tiene derecho a vivir en su familia de origen, en su país de origen. Es el supuesto orden mundial el que lo desordena todo, obligando a inmigrantes y adoptados a abandonar sus países de muy distintas maneras, pero siempre empujados por la necesidad, por la injusticia social creada desde Occidente.

Cuando todo el mundo considera que estos niños son afortunados por ser adoptados en Occidente, yo tengo pensamientos contradictorios sobre lo que supone para ellos dejar su lugar de procedencia atrás, sus referencias culturales, sus orígenes. Enfrentarse a una sociedad blanca en la que sufrirán sin duda racismo, pero donde además se les colgará una etiqueta por ser hijo de blancos, distinta a la que llevarán sus compañeros de clase inmigrantes por ser hijos eso…de inmigrantes. Ese afán diferenciador dentro de una misma realidad hace daño. Porque el niño adoptado pudo ser en su día inmigrante; y el inmigrante pudo haber sido en su momento cedido en adopción en su país de origen y haber llegado como adoptado a Occidente con una categoría humana parece ser que superior. Sin embargo, ambos son la misma persona, han vivido la misma realidad y deberían ser tratados como lo que son, sin etiquetas: simplemente niños.

La comparativa entre inmigración y adopción internacional escandaliza, lo sé. Será porque tenemos prejuicios que nos impiden asumir que nuestros hijos adoptados también han venido, en cierto modo, en patera.

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Comentarios en: "Mi hija también viene en patera" (36)

  1. Creo que cuentas solo una parte. Muchos padres marcan la diferencia entre los niños adoptados de los immigrados, porque la gente tiende a pensar que por el hecho de haber nacido en otro país mantienen la cultura de allí, y les tratan en consecuencia.
    Y para el niño adoptado es un problema, pues no se siente identificado con su país de origen, al no entender ni su idioma, ni la forma de actuar, ni casi nada en muchos casos. Y no entienden que no compartan con él los códigos que

    En mi caso, mis hijos tienen muchísimo contacto con el país en el que nacieron. Hablan un poco el idioma, viven con gente del país en casa, van allí a menudo. Pero sus referentes son muy distintos a los de sus compañeros immigrantes. A mi no me importa nada que se les considere así, soy hijo y marido de personas immigradas, pero es que veo tantas similitudes como diferencias.

    Por otra parte, creo que decir que hay más abandonos porque son más pobres es simplificar un poco. Si fuera directamente proporcional el número de abandonos con la pobreza, nunca se abandonaría un niño en Noruega, y en Afganistán no habría niños viviendo con sus padres. No es verdad lo que dice el texto de que “En los países desarrollados apenas hay niños disponibles para ser adoptados”.
    Conozco muchos casos de abandonos en familias no tan pobres, y familias sin recursos que tienen muchos hijos viviendo con ellos. En general tiene que ver más con situaciones de marginalidad, problemas familiares o situaciones de abuso.
    Lo digo porque algunas afirmaciones suenan mucho al tópico de “blancos malos que van a países con negros buenos a explotarles”, y me parece que es un análisis un poco simplista.

    ¡Un placer leerte, como siempre!

    • Un complemento estupendo al post, R.

    • Ahí va un dato significatívo, España está a la cabeza de la Europa occidental en cuanto a menores institucionalizados, aunque al parecer es imposible conocer la cifra exacta, serían entre 35.000 y 40.000, de ellos un 25% no ha cumplido los seis años. Las causas abandono o desamparo.

    • El texto no es mío, aunque lógicamente no lo habría publicado si no lo compartiera. Comparto también tus matices… Como dice Raquel, redondean el texto.

      Es cierto que no todos los niños de países pobres son abandonados, y que hay abandonos en países (y familias) ricas. La pobreza no es el (único) factor determinante en los abandonos, quizás ni si quiera el más importante: sin embargo, si es el factor que determina el flujo de niños del Tercer Mundo al Primero. Nos resulta difícil imaginar un niño abandonado español adoptado por unos ricos etíopes…

      Este textp habla de semejanzas entre adopción y migración. Por supuesto, también hay diferencias… Para mì la fundamental es el desarriago, o mejor aún, desconexión, cn los orígenes: familia, paìs, cultura, idioma de origen…

    • Totalmente de acuerdo con tu puntualización, el texto me parece un poco simplista. Par mí en la dopción no hay sitio ni para la lástima, pena, solidaridad ni nada que se le parezca. Yo adopté a mi hijo porque me moría por ser madre, y punto. Y él tenía DERECHO A CRIARSE EN UNA FAMILIA, porque ese debe ser el derecho fundamental de todo niño, y su primera familia, su familia biológica lo abandonó. No juzgo los motivos, pero la realidad es esa y ninguna otra.
      ¿que esto nunca debería haber ocurrido? Totalmente de acuerdo, pero ocurrió.
      Yo también he pasado muchas noches en blanco refexionando sobre si es ético adoptar a un niño de otro país, sacarlo del mundo al que pertenece… y al final llego a esta conclusión: ningún niño debería pesar apenas 2 kilos con tres meses. Cuando veo sus primeras fotos y pienso en la persona tan increible que casi se pierde el mundo, me importa un pimiento todo lo que tengan que criticarme.
      Le recomiendo a todo el que no lo tenga claro, que coja al un ser diminuto entre sus brazos , y sienta sólo sus huesos, y cruce los dedos y piense: ” por favor hijo mío, sigue respirando, ya máma está aquí…”

      Ana

  2. Yo si que he escuchado a alguna madre adoptiva quejarse de que en el cole a su hijo lo trataban como un inmigrante y no era lo mismo, el era adoptado!!!. Tengo claro que nuestros hijos en cuanto no salgan con nosotros de la mano van a encontrarse con las mismas situaciones, los van a parar sin motivo la poli, se encontrarán con actitudes racistas que ahora cuando van con nosotros no se encuentran etc…
    En el caso de Etiopía, que los padres biológicos pueden dar en adopción a sus hijos, muchas veces he pensado en esos padres, cuando se les aparece en su pueblo el “buscador” sugiriendole que den a sus hijos en adopción, pensando que tal vez es mejor dejarlos ir ahora en avión que cuando tengan 18 años en patera por el golfo de Aden (en la costa este de Africa también hay pateras hacia Arabia Saudí y los paises ricos). Y sí, yo le veo muchas similitudes, sobre todo cuando se adopta a niños mayores que dejan a su familia en Etiopía, y comprendo perfectamente el dolor y el dilema en el que se tienen que encontrar esos padres y por supuesto que me gustaría que el mundo fuese más justo y no tuviese nadie que enfrentarse a tamaño dilema.

    • Xenofobia no es lo mismo que racismo, por desgracia… yo veo muchisísima xenofobia en España, cada día más, me tiene realmente asustada. Hace dos días llegué a casa, después de tratar con diferentes personas a lo largo de la tarde, sintiéndome cómo debieron de sentirse los judíos al inicio del nazismo. Alucino con los comentarios normalizados que las personas (normales) no tienen reparo en compartir o aceptar con respecto a la inmigración en España. Por desgracia los padres de familias transraciales también pueden ser xenófobas… ¡y ni siquiera hacen el análisis!

  3. Tienes razón Raquel, corren muy, pero que muy malos tiempos.

  4. Una vez más, me sorprende(i)s y me admira la franqueza con que sacas a la luz temas tan delicados (supongo) para cualquiera que haya adoptado.

    Je t’embrasse!

  5. (Se me olvidó darle al botoncito del seguimiento)

  6. Me ha impresionado la entrada de hoy. Nunca me había planteado la adopción como una entrada en el país en patera… vale, pateras de lujo ( por decirlo de alguna forma) con billete de avión, con nueva familia, y sobre todo con un pasaporte en donde dice que es español.
    Me he quedado pegada a la pantalla a pesar del jaleo que tengo alrededor… pero confieso que sí, que es verdad todo lo que se cuenta. Que en parte somo unos hipócritas cuando tenemos miedo a la comparación con los inmigrantes…
    Yo también hablé en esos términos, sobre todo al comienzo de la posadopción….
    mea culpa.
    Leer abre horizontes, miras, perspectivas… y nos hace mucha falta.
    Te doy mi mas sincera enhorabuena por tu entrada. Me gustan las entradas que hacen pensar. GRACIAS

  7. No pienso igual. En mi opinión el hecho de tener puntos en común no iguala a los niños emigrantes y a los niños adoptados. Un niño emigrante tiene una familia. Un niño adoptado es un niño abandonado. Esto es la base de la adopción: el abandono.

    Y todos sabemos lo que supone esto para un niño. Luego aparecemos los padres adoptivos… Pero no todos los niños abandonados acaban en una familia. Y la suerte que corre un niño en un orfanato pienso que es bastante peor que la de los niños que no llegan a emigrar y se quedan en sus paises y con sus familias… Al menos en China (Y digo esto sin olvidar que cada persona es un mundo y sus posibidades increibles)

    Otra cosa es el trato social que se da en nuestra sociedad al diferente. El racismo visible o invisible está ahí y es para todos.

    A los padres adoptivos siempre se nos ve a través de algún filtro: somos unos padres de segunda… o unos santos virtuosos… o unos colaboracionistas con la venta y abandono de niños… o el colonialismo… o unos padres histéricos… o unos esnob porque es muy chic tener una chinita…

    Puede que nuestros hijos compartan con los niños emigrantes algunas realidades… solo algunas.

    • El abandono debería ser la base de la adopción… No siempre lo es. No todos los niños abandonados encuentran familia, pero tampoco todos los niños adoptados fueron abandonados: en algunos casos, la causa-efecto cambia de orden: no hay adopción internacional porque haya niños en los orfanatos, sino que hay niños que llegan a los orfanatos porque hay Adopción Internacional. Pero este es otro tema (o no).

      Claro que hay diferencias, también, entre inmigrantes y adoptados. El estatus social es una de ellas (al menos hasta que dejan de ir de nuestra mano y dejamos de “blanquearles”), otra es la desconexión con sus orígenes, el desconocimiento de una parte de su vida, de su historia familiar, de sus antecedentes médicos… Nuestras dificultades para prepararlos para el racismo y la xenofobia, en muchos casos… Pero para mí, al pasar de los años, las semejanzas han ido cogiendo cada vez más peso.

      Comparto contigo que ningún niño debería crecer en una institución (eso que en el Tercer Mundo se llama orfanato y en el Primero, centro de menores, como si esto maquillara la tremenda realidad de crecer fuera de una familia). Para mí esta idea es lo único que justifica la Adopción Internacional: estoy convencida de que una criatura debes, si es posible, crecer en su familia de origen; si no lo es, en su familia extensa, su vecindario, su ciudad y su país… Sólo cuando todo esto no es posible se justifica, para mí, su paso a la AI. El problema es cuando todas esas posibilidades no han sido agotadas antes…

  8. A mi no me escandaliza en absoluto esa comparación. He pensado muchas veces que mi hijo podría haber llegado a mi país en muy distintas condiciones y como inmigrante, sin duda. Y esta frase me ha provocado un escalofrío por todo el cuerpo: “A veces parece que hacemos un favor a los africanos permitiéndolos emigrar o adoptándolos”. Uf, qué frase más dura y más injusta…

  9. Los prejuicios con los que van a ser mirados igualarán a niños adoptados e inmigrantes dentro de unos años, cuando ya no vayan de la mano de papá y mamá, y le pidan la documentación solo al negro del grupo, o den por hecho que la niña china trabaja en el restaurante de la esquina.

  10. Pues yo si creo que se mezcla muchísimo adopción con compasión y salvación, y el sentirse “salvador” es un sentimiento peligroso, sobre todo cuando se hace por egoísmo propio.
    Hay países donde los niños estaban mucho mejor en sus casas que en los orfanatos privados donde son almacenados para la AI. Y los padres adoptivos cuando van a buscarlos piensan que eso es por las circunstancias del país, pues no; no adoptamos niños de los campos de refugiados de Somalia. Donde se mueren de hambre es en esos orfanatos y casas de cuna de transición asquerosos, y no porque no tengan dinero para comer, sino porque pasan de ellos y si se mueren los cambian por otros, ” show must go on…”

    Y claro que la adopción es la nueva forma de migración.

    • Gandhi, la adopción no es “la nueva forma de migración”, por favor! Representa un porcentaje minúsculo, y la ha habido desde hace muchísimos años, antes de la últimas olas migratorias.

      Supongo que tu hablas por alguna situación que conoces bien, pero como tu dices esto será en algunos países, y diría que desde ahce un tiempo, que no ha sido siempre así.

      Es que cuando se hacen las afirmaciones tan tajantes, se simplifica mucho la realidad, y es cuando hay malentendidos.

      En cuanto a mezclar la compasión y decir que están peor en el país de origen, creo que se usa más bien como excusa para no tener que pensar demasiado. Es triste, pero yo lo veo mas bien una estrategia para estar cómodo más que como un motivo inicial.

    • La adopción es una forma de paternidad, no comparto tu opinión. Y si eres padre o madre adoptivo sabrás que el único motivo por el que una persona se embarca en esta aventura, por la que se aguanta tantos malos ratos, que unos desconocidos te pregunten hasta por tu relación con tu tía segunda, los años de espera, volver a empezar porque cierran el pais, y mil historias más, es porque DESEAS SER PADRE Y PUNTO.
      Aunque no sé ni para qué me molesto en contestarte, creo que tienes una idea sobre los padres adoptivos bastante “clara”.

  11. Bueno, se calcula que el flujo de niños adoptados internacionalmente es de 40000 al año, no tan pocos, de hecho la practica de las adopciones internacionales se ha convertido, a un ritmo acelerado, en uno de los rubros económicos más importantes luego del comercio de armas y el tráfico de estupefacientes.
    La mayoría entra con visados de inmigrantes y son en muchas ocasiones los casos más complicados de visados para inmigrantes . Y también se les aplica el mismo protocolo medico que a los niños inmigrantes.
    En los empadronamientos de mis hijos pone : procedente del exterior.
    Y las causas son las mismas: la pobreza. Porque hasta en la pobreza hay diferencias: A nosotros nos es fácil adoptar internacionalmente en países pobres, pero es imposible que nos adopten a nuestros niños pobres personas de otros países. El flujo es siempre unidireccional: de niños de la AI de países pobres a países mas ricos, al igual que la inmigración.
    A mi se me ocurren bastantes similitudes, y diferencias desde luego; una de ellas es la de que en la AI el desarraigo emocional del niño al llegar es mucho mayor, al encontrarse no solo en un país extraño sino en una familia extraña.

    • Si no estoy equivocada, es la trata de personas, en todas sus vertientes, la que es el tercer mayor negocio del mundo. Y aunque la adopción internacional puede ir englobada ahí, la parte principal es el tráfico de mujeres para prostitución, y en segundo lugar, el tráfico de hombres, mujeres y niños, para trabajos forzados.

  12. Este tema y estos comentarios, sin quererlo y sin poder enfocar exactamente dónde está el problema, a mí la verdad es que me generan bastantante repelús. Quizá porque soy madre de un niño que reúne las dos condiciones que aquí se comparan: adoptado e inmigrante, y lo veo poco reflejado en lo que se dice, y no me gustaría que el se sintiera reflejado, porque sería un reflejo deformado.

    Repito que no sé exactamente dónde está el acento que hace que se me frunza el ceño y se me tuerza el gesto, pero debe de ser porque veo demasiadas simplificaciones y clasificaciones tópicas, y no veo dónde está la consideración básica: Un niño emigrante (o más bien de padres emigrantes, porque la gran parte de los compañeros de cole de mis hijos a los que se define como emigrantes, por ejemplo, han nacido ya en España) y un niño adoptado son sobre todo NIÑOS. Y objetivamente cualquiera de esas dos circunstancias per se no los diferencia más de los demás que ser más o menos inteligentes, sociables, gorditos, o negligidos por su familia, por ejemplo.

    Quizá es que creo que cuando se pone el acento en los orígenes de los niños en base a su color, se hace desde un punto de vista meramente racista o xenófobo. Y darle tantas vueltas justificando si tiene más o menos razón de ser esa comparativa adoptado/emigrante partiendo de ese acento es de alguna manera validarlo.

    No sé, hoy llevo bastante tiempo pensando en que seguro hay algo más, buscando un hilo de donde tirar de la madeja de mis sentimientos que puedan aclararlos y quizá poder explicar bien mi desagrado, pero no lo encuentro. Así que me conformo con dejar testimonio en este comentario, quizá en otro momento sepa desarrollarlo mejor… en otro post que surja sobre el mismo tema.

    • Gracias por tus palabras Raquel, yo me he sentido igual leyendo este post y los comentarios. Sabes qué? que esta discusión es papel mojado. Mi hijo tiene muy claro quien es, de dónde viene y por qué su madre es blanca como la leche. Da igual lo que ponga en su carnet, él sabe que nació lejos de aquí, que tuvo otros padres. Y si él con sólo 4 años entiende todo esto, y sobre todo, es tremendamente feliz, el resto carece de importancia para mí.
      De veras, gracias, me has hecho ver lo absurdo de esta discusión.
      Me voy a darle un beso.

    • Si lo descubres, no dejes de contárnoslo… seguro que aprendemos todos de ello.

      En un mundo perfecto, los niños (emigrantes, adoptados, hijos de emigrantes, hijos de autóctonos…) serían como tú dices, simplemente NIÑOS… sin más etiquetas. EN el mundo imperfecto en el que vivimos, en cambio, todo esto cobra importancia, porque a uno no le tratan igual si es blanco o negro, si es adoptado o inmigrante, si sus padres son suecos o pakistaníes,… Y al final, uno no puede evitar percibirse, en parte, cómo le perciben los demás, como le tratan los demás.

      • Puede ser, Madre de Marte, que la sociedad en la que estamos ahora mismo inmersos, como ya comenté en mi respuesta a Bone, sea extremadamente xenófoba de una forma más descarada o discreta. Y estoy segura de que, por desgracia, esa xenofobia implícita (o ese racismo de baja intensidad, como lo llamaste tú una vez), construida en base a tópicos simplistas, locales y de corta vista, repercutirá en cierto modo en la autoestima de nuestros hijos, porque verán que es el filtro a través del que otros se relacionan con ellos.
        Que ese sea el filtro por el que otros los miren no implica que yo lo tenga que compartir, sino que me obliga a identificarlo para jamás validarlo. Y me invita a avisar de mis reticencias a la gente que me importa. Es por eso que escribí este comentario en tu blog.
        La realidad de mi familia de origen y por mí formada (emigrante) y de mi hijo (adoptado) no corresponde a los tópicos de los que se han hablado aquí. Otras personas nos/le tratarán en función de esos tópicos. Que lo hagan muchos no quiere decir que esos tópicos sean ciertos. Al menos nosotros tendríamos que tener claro que no lo son.

        Tomo algunas frases al azar de las que se han dicho, comenzando por la más obvia que abre tu post:

        – “Mi hijo no es un inmigrante”.
        Da por hecho que hay “niveles” entre personas, y ser inmigrante es uno más bajo. Si se toma esta frase como punto de partida de la reflexión sin identificar desde el inicio el factor xenófobo que lleva implícito vamos listos…

        – “[la AI] está generada por los mismos factores que causan la inmigración: pobreza, injusticia social y en definitiva falta de recursos para sobrevivir en el país de origen.”.
        No tiene en cuenta el peso de la demanda de los padres en el punto internacional, ni tiene en cuenta que esos mismos factores son comunes a la adopción nacional. Es decir, son factores de abandono, no de adopción internacional. Y además no son las únicas causas que llevan a una familia a dejar a sus hijos a la deriva o institucionalizados. Es un planteamiento falaz por ser incompleto en el caso de la adopción internacional.
        Por otra parte hay muchísimos tipos de emigración, encasillar a todos los inmigrantes del mundo, de base, como emigrantes por supervivencia me parece una visión extremadamente pobre del fenómeno migratorio. ¿Los matrimonios chinos que desean tener familias numerosas que emigran a Colombia tienen perfiles similares a los ATS españoles que se van a Alemania, las mujeres etíopes a Siria, las familias marroquíes a Francia, las mujeres mexicanas a Canadá o los jóvenes argentinos a España? ¿se podría inferir, simplemente por su condición de emigrantes, que a todos los motivan las mismas cosas y lo hacen en circunstancias similares? A mí me parece simplista incluso intentar sacar similitudes de perfiles de dos frases generales dentro de las mismas nacionalidades y destinos.

        – “Lo cierto es que, en ambos casos, la mayoría de los inmigrantes y de los niños adoptados internacionalmente tienen familia. Los primeros una familia que mantener a distancia, a la que ayudar. Los segundos, una familia que ha tenido que prescindir de ellos por falta de medios para mantenerlos.”
        No todos los inmigrantes deben mantener a su familia en el país de origen. Desde luego ser la fuente de alimento de la familia de origen no es en absoluto la causa básica de la emigración.
        Es decir, es cierto que todas las personas miembros de cualquier familia más o menos funcional o bien avenida, de cualquier país, (las personas españolas incluídas) se ayudan unas a otras en caso de necesidad según sus posibilidades.
        Retratar a todos los inmigrantes desde una única perspectiva “alimenticia” les aleja de cualquier posibilidad de reconocimiento por parte del nacional, los hace ajenos, víctimas de sus familias, es imposible identificarse con ellos; como si fueran sólo el medio de vida de unos “parásitos” en su país de origen. Por no hablar de que implícitamente habla mal de sus familias, que los utilizan. Y por extensión de sus paises o culturas, que permiten/potencian por defecto el sacrificio de unos para el bienestar de otros. Son un poco “bárbaras” ¿no?
        Por otra parte tampoco la única causa del abandono es la falta de medios. Como bien dice R. entonces ¿qué niños quedarían en Afganistan? ¿Por qué hay 35.000 institucionalizados en España?
        De nuevo se trata de dos planteamientos extremadamente tópicos y falaces. Sobre ellos no se puede establecer ninguna conclusión válida.

        – “En los países desarrollados apenas hay niños disponibles para ser adoptados.”.
        Otra vez esto no es cierto. Hay un montón de menores institucionalizados que podrían ser adoptados si la legislación fuera menos biologista, la burocracia menos farragosa… y los padres adoptivos los quisieran, no prefiriendo mejor bebés sanos sin historia conocida por los que no les importa pagar directa o indirectamente en países en los que tanto legislación como burocracia son menos “garantistas” (por poner un adjetivo).
        Es el sistema (capitalista, por así decirlo, que prima los deseos de los padres sobre las necesidades de los niños y sobre el sentido común) quien potencia la adopción internacional, no la falta de menores desamparados en el país de origen, que siguen desamparados mientras llegan niños de fuera (lo cual a mí, personalmente, no me parece especialmente mal).

        – “Cualquier emigrante tiene derecho a trabajar y vivir dignamente en el lugar en el que ha nacido.”.
        Es cierto, yo puntualizaría y cambiaría “emigrante” por la palabra “persona”, pero aquí se mueve el terrenos ideales alejados de la realidad. En esos terrenos también sería cierto que cualquier persona debería tener el derecho a elegir libremente dónde trabajar y vivir dignamente, sea en su pueblo o en el de al lado, en la capital más cercana o en el país más alejado.
        En cualquier caso interpretar que todo emigrante se ha visto obligado a emigrar elimina cualquier posibilidad de elección, y eso no es cierto. Un emigrante por lo general decide marcharse. La emigración es una opción entre otras que una persona puede escoger con la intención de mejorar su vida. El que no tiene ninguna opción de elegir no es emigrante; es refugiado o exiliado, pero no emigrante. Dar por hecho que todos los emigrantes se marchan porque se ven privados en el país de origen de trabajar y vivir dignamente implica que quienes se quedan allí ni trabajan ni viven dignamente… Esto, personalmente, me subleva… ¿quién se cree que es quien hace una afirmación como esta para juzgar dónde está la dignidad de otras personas? ¿en base a qué criterios? En ese caso, ahora que los españoles vuelven a emigrar… ¿debemos inferir que Alemania tiene la patente de la dignidad en el trabajo? ¿O es quizá Brasil el país que debe servir de ejemplo?

        Me he alargado un poquito para darte estos ejemplos… En mi opinión personal con respecto a la comparativa emigración/AI te puedo decir que un emigrante vale lo mismo que un inmigrante igual que un nacional al mismo nivel que un adoptado. Somos quienes somos y estamos donde estamos por puritita casualidad (http://www.loteriadelavida.es/)

        A mí me parece que todas las personas que se mueven de una tierra a otra son susceptibles de extrañar los sabores, olores y sonidos de sus casas, y al inicio pueden tener dificultades para interpretar correctamente idiomas o códigos. Vale. Lo mismo que sean altos ejecutivos desplazados que bebés de adopción internacional, igual mi padre gallego cuando llegó a Madrid y se sentía perdido en las grandes avenidas que mi hijo cuando tenía que interpretar que “cole” quería decir “escuela” y “nieve” era “polo”.

        Esa es la dificultad intrínseca a la emigración, la única que viene “por defecto”… y no es tan importante en comparación con la dificultad que supone esa mirada sesgada del “nacional”, dispuesto a encasillar lo diferente siempre de la forma menos favorecedora posible…

      • Raquel, no sé si soy capaz de responder a todo esto… al menos sin procesarlo antes. Gracias por hacerme pensar, una vez más.

        Como la mayoría de comentarios los haces a cosas que no he escrito yo, voy a comentar solamente la que sí escribí, que es la primera frase de la entrada. He tenido que volver a leérmela para darme cuenta de que, efectivamente, no he dicho lo mal que me sienta lo de “mi (o tu) hijo no es inmigrante” cuando la oigo en boca de la gente que me rodea (puesto que yo no la he usado nunca en el sentido literal)… Di por hecho que se entendía, en el contexto del texto, que esta frase me molesta precisamente porque, al margen de que a mis hijos se les pueda considerar inmigrantes o no, no me parece que ser inmigrante tenga nada de malo. Que sea algo respecto a lo cual mis hijos necesitan distinguirse. No me parece un demérito, vaya. No ha sido hasta volvérmelo a releer que me he dado cuenta de que este matiz no está en el texto, y que por tanto, quien no me conozca, puede pensar que a mí ya me parece bien que a mis hijos se les distinga de los inmigrantes.

        Así que he aprovechado tu comentario para corregirlo.

  13. Los niños adoptados son inmigrantes nos guste o no, y asi son y seran vistos por los demas. De la misma manera, son de piel oscura por mas que los adopten padres blancos y eso es algo en lo que debemos educarlos para que esten preparados para su vida futura sin nosotros.
    Dicho esto, ser inmigrante no tiene nada de malo, es algo que ha hecho el ser humano desde los comienzos de la civilizacion. Son los demas los que le agregan la connotacion negativa. Mis abuelos y mis padres fueron inmigrantes, mis hermanos se casaron con inmigrantes, y yo con el tiempo me converti en un inmigrante tambien. Luego adopte niños que son tambien inmigrantes en el nuevo pais y lo veo como algo perfectamente normal.

    • Estoy de acuerdo, Alicia. Yo vengo de una familia de inmigrantes y me case con uno. Mi hermano también , y muchos primos mios. Creo que hay personas que tienen problemas con esto ( deben pensar que es algo negativo) y por eso se ofenden tanto…

      • Yo no vengo de familia de inmigrantes, pero también estoy de acuerdo. Movernos para mejorar nuestra situación es, sin duda, algo inherente al ser humano. Así hemos colonizado el mundo saliendo desde África Oriental!! Lo triste es que parece ser también inherente al ser humano, o a muchos de ellos, el mirar con desconfianza o hasta con rechazo, a los que lo hacen, a los que no proceden del mismo sitio que nosotros, a los que tienen una historia distinta.

        No hay más que ver algunas de las frases que se están diciendo en esta campaña electoral… es muy triste que eslogans como “los de casa primero” (¿quiénes son los de casa? ¿Quién decide quiénes son los de casa?) consigan votos…

      • Quizá mi actual sensibilidad exacerbada esté condicionada no sólo por el embarazo de mi primer hijo netamente español, sino por las náuseas que me produce escuchar según que cosas en mi entorno al hilo de la campaña electoral… ¡Dan unas ganas de volver a irse con portazo! Con lo pacífica que soy yo, a veces me imagino a mí misma dando ese portazo de una manera bastante violenta :-/
        Un beso, Mamá de Marte, gracias por dejar este espacio de “protesta” simbólica 🙂

      • Raquel, espero que no identifiques mis intentos de clarificar las cosas que me pasan con los mensajes más xenófobos de la campaña electoral… La idea del post partía justamente de lo mucho que me molesta cuando me encuentro con padres adoptantes que se esfuerzan en distinguir a sus hijos de los (otros) inmigrantes, como si la de inmigrante fuera una condición cercana a la de apestado de la que hay que separarse como sea…

      • No hombre no, el asunto no va contigo ni de lejos… ¡lo siento si ha dado esa impresión! La fisioterapeuta que me está tratando una contractura en la espalda, el kioskero de mi barrio, el novio de mi madrina, los empleados de mi madre, la vecina del segundo, la portera de mi casa, el señor al que escucho en el autobús, la segurata del metro, la tertulia de señoras del bar donde a veces desayuno… por no hablar de los mítines callejeros que hacen los peperos en campaña. Me temo que todos ellos están copando mi capacidad de aguante.

        Te juro que tengo una vida social extremadamente pobre, que últimamente trabajo en mi casa y apenas salgo para ir y volver del cole de mi niño, hacer la compra y poco más, que me he prohibido escuchar Intereconomía, sólo leo El País y no tengo tele… ¡pero es que me sobran ejemplos casi todos los días!

        Así que no te inquietes, que mi agradecimiento es sincero y mis protestas no tienen nada que ver con lo que tú escribes aquí. Quizá sea solo que en estos últimos tiempos estoy algo sobresaturada de… ya ni sé cómo llamarlo.

        Un abrazo, y perdona si en mi saturamiento pareció que me dirigía a tí. No era mi intención.

  14. Estaba hoy “bucenado” por algunos blogs gringos relativos a la adopción y me encontré con un post de una adoptada adulta que me recordó a esta conversación de hace tiempo, te lo dejo aquí, es otra perspectiva del tema 🙂
    http://adopteeimmigrant.blogspot.com/2009/12/international-adoption-and-immigration_11.html
    Un beso!

  15. Pero yo te pregunto que mas da de donde seamos si todos somos uno,si cuttura etc…..cuando un niño se adapta prontito sobretodo cuando se le da amor y se le edeca en el respeto hacia los demas, VALORES.Ah pensemos en lo que sucede en algunas culturas con las niñas……

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