familia monoparental y adopción

Noche de Reyes

1936:

Cuando mi abuela tenía 6 o 7 años, un primo suyo (“¡menudo necio!”, decía siempre, cuando contaba esa historia) le contó que los Reyes eran los padres.

Ella, toda digna y autosuficiente, le espetó como respuesta:

– ¿Pero cómo van a ser los padres? ¡¡¿¿De dónde sacarían los camellos??!!

 Un par de años más tarde, empezó la Guerra Civil, y sus padres se vieron obligados a explicarle la verdad. Mi abuela pasó hambre, durante la guerra, vivió bombardeos y perdió a personas próximas… pero a veces, cuando contaba esa historia, tenía la sensación de que nada le dolía tanto como haber dejado de creer en los Reyes Magos.

La pérdida de la inocencia.

1953:

Mi tío E. tenía 5 años cuando un niño del colegio (“¡menudo necio!”, decía mi abuela cuando contaba esta historia) le dijo que los Reyes son los padres.

Mi tío tuvo un disgusto tremendo, que mi abuela no consiguió hacerle pasar a pesar de ofrecerle la posibilidad de ayudarles a sorprender a su hermana pequeña.

Pero su hermana pequeña, mi madre, les sorprendió a ellos.

Un día, mi abuela, harta de las miradas de sorna que hacía su hija cada vez que hablaba de los Reyes, le preguntó si lo sabía.

Y sí, lo sabía.

Le preguntó por qué no se lo había dicho, y mi madre, muerta de la risa, le contestó:

– ¡¡¡Ay!!! Es que os hacía tanta ilusión…

1976

Mis padres, que eran hippies y comunistas, decidieron que los Reyes Magos eran una mentira burguesa y capitalista, y aunque en mi casa se hacían regalos, supimos desde siempre que los Reyes son los padres.

Para mí no fue un conocimiento nada traumático: recuerdo la excitación de las noches de Reyes, intentando espiar a mis padres en su cuarto, intentando quedarme despierta para verles poner los regalos…

A diferencia de lo que cuentan amigos de mi generación, no hubo ninguna pérdida de la inocencia, ningún trauma que superar al descubrir que los Reyes son los padres…

…y sin embargo…

2009

Decidí dejar creer a mis hijos que los Reyes existen. Con todas las dudas del mundo, sin saber qué es mejor, sospechando que el día en que descubran la verdad, de alguna manera, no me lo van a perdonar. Que la ilusión de estos primeros años no compensará el precio a pagar, la pérdida de confianza…

El año pasado, mi hijo mayor, que todavía cree en los Reyes (aunque yo creo que de este año no pasamos), me descubrió poniendo algunos regalos debajo de la manta que cubre el tió (el tió es una tradición catalana que consiste en cebar un tronco con ojos y barretina con mandarinas y turrón durante algunos días, para hacerle cagar a bastonazos regalos para toda la familia en Nochebuena. Un tronco que días antes, mis hijos habían intentado abrir con un cuchillo para intentar sacar por adelantado los regalos que cagaría el día antes de Navidad).

Y me interrogó.

Y le dije la verdad.

– ¡¡Pues muy mal, mama!! El año que viene, ¡¡déjale que sea él quien lo haga!!

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Comentarios en: "Noche de Reyes" (9)

  1. Hay que ver cómo eres que no le das una oportunidad al cagatió!!

    Desde luego que tu hijo mayor es genial… no vas a decidir tú cuándo pierde él su inocencia!

    Eva

  2. Qué bonito lo has contado, madremarte…me ha gustado este relato dividido por el tiempo…
    Yo también dejo que crean en los Reyes y el ratón Pérez…espero que cuando descubran la verdad sepan entender que lo hicimos por llenar sus vidas de magia…y deseo que no desconfíen de nosotros…

  3. A mi tampoco me parece traumático el planteamiento de tus padres, es más yo estoy en esa misma linea, lo que ocurre es que afrontarlo así, implicaba contar con que el niño guardase el secreto y no se lo dijese al resto en el cole, menuda se podía armar, y claro está, pedir complicidad en eso es demasiado para un niño pequeño.

  4. Pues a mí me encantan los Reyes, la ilusión, la noche en la que te acuestas y te levantas a media noche a ver si ya han llegado los regalos. Yo me desilusioné mucho cuando me enteré por una compañera del cole, pero no por reproche a los padres, sino porque esa magia se perdía un poco. Ahora con mis hijos los Reyes vuelven a tener magia, y eso hay que saborearlo hasta que se pueda, espero que puedan entender la mentirijilla.

  5. Esto nos acaba de ocurrir, informativo de la tv., el locutor indica como ya los padres están reservando los juguetes dejando una cantidad a cuenta para pasar despues a recogerlos.
    Estamos cenando mi marido, mi hijo y yo, nos hacemos los locos y preguntamos al niño
    N ¿qué ha dicho?
    H que los padres encargan los juguetes y luego los recogen
    N ¡Como! ¿y entonces los Reyes que hacen?
    H Nada, se quedan viendo la tele (con una sonrisa triunfal)

    Como diría Gila, me parece que alguien está tomando el pelo a alguien.

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