familia monoparental y adopción

La herida primaria

 

He citado varias veces en este blog un libro que me impresionó mucho, quizás el que más me ha impresionado de todos los que hablan de adopción: “La herida primaria”, de Nancy Newton Verrier (ha sido traducido como “El niño adoptado. Comprender la herida primaria”, pero a mí me sigue gustando más la traducción literal del inglés).

Conozco muchos padres adoptantes a los que no les ha gustado nada este libro, les parece exagerado y catastrofista… yo he llegado a la conclusión de que esto les sucede a los que tienen “niños fáciles”, niños que no exteriorizan (o no sufren) secuelas importantes relacionadas con la adopción (léase el abandono, la institucionalización, el maltrato; de hecho, todo lo que la adopción trata de reparar).

En cambio, a mí el libro me tranquilizó. De repente, lo entendí todo. Encontré hilos de los que tirar…

Siempre cito la misma frase de Nancy Verrier (lo he hecho varias veces en este blog), la que creo que lo resume todo: “Nuestros hijos no tienen comportamientos anormales, tienen respuestas normales a vivencias anormales”.

Creo que es fundamental no perder de vista esto. Que por mucho que queramos a nuestros hijos, por mucho que cuidemos de ellos, hay una parte de su vida que quizás no podamos compensar.

Hay muchos psicólogos (no sólo Nancy Verrier, también por ejemplo la gente de Exil,  que tanto me impresionaron en una charla que dieron en Cosmocaixa), que sostienen que el abandono, la institucionalización, vividos por nuestros hijos desde pequeños dejan secuelas idénticas al trauma, es decir, las mismas secuelas que deja el maltrato, el abuso sexual, etc (que algunos de nuestros hijos también sufrieron).

Pero a diferencia de lo que pasa con este tipo de vivencias, este trauma, el de la pre-adopción, no lo reconocemos. No reconocemos su derecho a estar tristes, enfadados con la vida, cabreados, de mal humor… esperamos que sonrían y aprecien lo bueno que tienen ahora. Y esto no es fácil. Ni siquiera es fácil de adultos, pero, ¿en niños? ¿Y en algunos casos sin nadie que, durante los primeros años, le haya dado herramientas emocionales? A veces, les estamos pidiendo a nuestros hijos algo que está fuera de su alcance.

¿Cómo se sale de esta situación? Para mí, hay dos caminos fundamentales.

  • La resiliencia. Es la capacidad de salir adelante a pesar de las adversidades. Hay gente que tiene mucha y gente que tiene poca, pero según el gran divulgador en el tema, Boris Cyrulnik, el factor clave que distingue a ambos es HABER TENIDO, DURANTE LA INFANCIA, UN ADULTO QUE CREYERA EN TI. Alguien que te apoye sin condiciones. Que intente comprenderte. Que esté a tu lado en lo bueno y en lo malo.
  •  La posibilidad de hacer el duelo. Para esto hay que hablarlo… y darle y darse permiso para vivir estos duelos. Esto implica reconocer sus emociones y validarlas, es decir, decirle que están bien, que son correctas, que son adecuadas, que responden a sus vivencias, y que tienen derecho a sentirlas. Y darles tiempo y espacio para vivir estos duelos.

 Hace poco, M. me decía que reconocer que nuestra familia está formada a partir de la pérdida de nuestros hijos, de su dolor, no cambia las cosas, pero nos ayuda a darles un mejor enfoque. Creo que no se puede resumir mejor.

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Comentarios en: "La herida primaria" (28)

  1. Totalmente de acuerdo con tu post, a mi fue un libro que me abrió mucho la mente. Por supuesto que probablemente no se van a dar todas las casuísticas en un mismo niño, pero el saber ayuda a comprender y a identificar comportamientos y tal y como dices, validarlos. Nuestros hijos son unos supervivientes y muchos padres no quieren ni cuestionarse la herida primaria, si a un niño lo hubiesemos “perdido” en un bosque sin contacto humano durante unos meses y deprivación física, seguro que se le reconocería el trauma que eso supone y parece que a los niños adoptados, en muchos casos con ausencia de estímulos y contacto físico y bastante hambre, se hace borrón y cuenta nueva.

  2. Yo jamás entendí eso que se dice tanto : “hazte a la idea de que nació el día que fuiste a buscarla”. Ni lo entendía antes de adoptar ni ahora.

    • Yo tampoco. Justamente, la diferencia entre nuestros hijos adoptados y los niños que no lo son es precisamente que no nacieron el día en que los conocimos…

      Para mí, lo más sangrante fue oír esto de boca de un padre adoptivo, que adoptó a 2 niños de 4 y 5 años… y que era, a su vez, hijo adoptivo.

  3. También a mí me gustó el libro.
    En mi caso, mi hijo era muy pequeño, tan solo 6 meses cuando nos hicimos familia.
    Y esto hace que, para mucha gente, ese tiempo sea una simple anécdota en su vida.

    Yo estoy convencida de que muchas de sus reacciones, de sus comportamientos, se deben a esos primeros meses. Y muchas de esas cosas empiezan a salir ahora, con 5 años.

    • Hay en Yahoo un foro de postadopción que se centra en la adopción de niños mayores. Pero hay en el foro personas que han adoptado a los niños de mayores, y otros que han adoptado a niños pequeños, que después han crecido. Y llegas a la conclusión de que la mayoría de “problemas” o situaciones que se dan en niños adoptados de mayores… se dan muchas veces en niños adoptados de pequeños cuando llegan a esas mismas edades…

      No es que no crea que la edad en la que es adoptado un niño no marca una diferencia: creo que sí lo hace. Pero pienso que es sólo UNO de los factores a tener en cuenta.

  4. Lo tengo pendiente…gracias por recordármelo…

  5. Para mi buenísimo fue “Indómito y entrañable” y en segundo lugar “el niño adoptado”.. pero esto va por circunstancias de la vida supongo, de lo que estés viviendo en ese momento…. yo que se!!!, de infinidad de cosas. De todas formas me has recordado que tengo que releerlo ( no se cuando, pero lo tengo que hacer)… Gracias por recordármelo.

    • A mí también me gustó “Indómito y entrañable”… aunque creo que me cogió en un mal momento y me angustió en vez de tranquilizarme (al revés de lo que me pasó con “la herida primaria”). Tengo ganas de darle una relectura…

  6. Para mí, como para Rosa, el que me encantó fue “Indómito y entrañable” y después este que nombras en esta entrada. Yo no diría que es exagerado o catastrofista, hay muchos casos en los que se dan y se reconocen estas secuelas, pero claro, no en todos. A mí me gustó, y me ayudó a entender muchas cosas y a tener la mente abierta y pendiente de lo que en mi hijo pudiera reconocer ahora o más adelante. Pero también es cierto que esa herida que tan bien explica la autora es también un factor más, y quizás no tan determinante (o no en todos los casos). Que la influencia de esta herida puede depender de muchos otros componentes de la vida de nuestros hijos.
    Según explica ella, esta herida puede afectar a una persona que pierde a su madre al mes de nacer, por ejemplo, aunque después no sea dado en adopción y siga viviendo con su familia biológica (yo he reconocido muchas cosas en mi propio padre que perdió a su madre al poco de nacer). La adopción comporta una cantidad más amplia de pérdidas y otros aspectos, mucho más que sólo esta herida primaria, y todos esos aspectos pueden modificar la influencia que ésta (la herida) pueda ejercer sobre el niño.
    No sé si me he explicado muy bien…

    • A mí me impresionó mucho la primera vez que lo leí: entendí un montón de cosas de golpe. Fue como una revelación… pero también es verdad que mi hijo mayor, B., cuadra mucho en lo que explica este libro. Si lo hubiera leído siendo sólo madre de A., quizás me habría parecido un despropósito.

      La segunda vez que lo leí, ya traducido al español, empecé a encontrarle “peros”. Quizás los más importantes, el universo que escoge (adoptados adultos que han necesitado terapia; por tanto, un perfil ya sesgado); y que encontré muy tramposo el hecho de que generara una teoría e intentara hacer cuadrar en ella todos los casos, incluso los que no cuadraban (por ejemplo: todos los niños adoptados sufren una herida primaria, a algunos se les nota, y a los que no se les nota es peor, porque están disimulando).

      Por mi parte, sin desdeñar la importancia de la herida que provoca el abandono, pienso que hay otras cosas que dan más lastre que esto a los niños adoptados: la negligencia, la falta de estímulos, un embarazo vivido con rechazo, etc.

  7. Hola, Madre de Marte. Coincido con lo que dices en tu post, pero no tanto con lo que dices en el comentario en el que respondes a Lyd. Aclaro que no he leído el libro, excepto por algunos pasajes que ha incluido Patri Holmes en su blog. Lo pongo en mi lista de espera. Pero vamos a tu comentario: dices que la autora elige como corpus “adoptados adultos que han necesitado terapia; por tanto, un perfil ya sesgado”… ¿Crees que los que no van a terapia es porque no la necesitan o porque ni siquiera están en condiciones de admitir que la necesitan? Es una discusión que a veces tengo con mi madre, que piensa que la que tiene problemas con su condición de adoptada soy yo, que llevo años en psicoterapia, y no mi hermano, que jamás pisó el consultorio de un psicólogo (pero…va por su segundo divorcio, tiene hijos de varias madres, uno al que no ve ni llama nunca e incluso uno del que no está seguro de ser el padre pero no le interesa saberlo…), pero claro, como la que va al psicólogo soy yo, soy yo la que “necesita terapia”. Ojo con esto.

    “A los que no se les nota es peor, porque están disimulando”. No necesariamente disimulando. Yo diría que quizás no son conscientes, lo cual es peor. Yo no lo era, creo, hasta entrados los veintitantos…

    Por último: coincido contigo que hay otros elementos que dan más lastre, pero esos elementos (por ejemplo, el haber vivido en un útero estresante donde el abandono ya estaba latente, lo cual nos ha dejado huellas hasta en la conformación de nuestro cerebro) no son una entidad aparte, sino que son parte intrínseca de eso que venimos a llamar “abandono”.

    Con respecto a otros comentarios sobre la edad de los adoptados, creo que, si bien hay diferencias, es un error pensar que alguien adoptado al nacer casi no tiene huellas del abandono. Lo que ocurre es que el abandono se produjo en un momento en que no había palabras para nombrarlo, en un momento en el que el pequeño adoptado todavía atravesaba el sentimiento oceánico de ser uno con su madre, de no ser consciente siquiera de que era un ser aparte. Por eso la sensación de abandono y sus reflejos en los años futuros, se dan como sensaciones físicas inexplicables. Un frío en el medio del pecho cuando algo o alguien te retrotraen a ese primer momento. Es díficl de explicar. Y lo más difícil aún es que, si no se validan los sufrimientos tangibles y concretos de los niños adoptados de mayores, te imaginas qué queda para los que han (hemos) sido adoptados al nacer.

    Me encantó en tu post la mención de Boris Cyrulnik, a quien admiro muchísimo. Y qué importante eso de tener en la infancia al menos un adulto que haya creído en ti, como base para resiliencia futura. Un abrazo. Siempre un placer leerte.

    • Creo que los que han hecho terapia (adoptados o no; yo también hice en su momento y es una de las mejores cosas que me han sucedido en la vida), están en una fase distinta, hacen un proceso distinto, de los que no hacen terapia, porque no la necesitan o porque creen que no la necesitan. Por esto pienso que los resultados si cogemos sólo el grupo de “terapeutizados” o si cogemos un universo más amplio, tienen que ser necesariamente distintos. Igual que si coges sólo niños adoptados de recién nacidos, o de raza blanca… que por cierto, es otro sesgo que tenía también el libro: prácticamente todos los niños de los que hablaba eran adoptados de recién nacidos, por renuncia de la madre biológica, y creo recordar que no había adopción transracial.

      Seguro que hay personas que creen que no tienen problemas y sí los tienen, que no son conscientes de ellos, incluso que se los niegan… pero esto, que me parece bien si lo dices tú (o si lo digo yo), no me parece tan correcto si lo hace la autora de una investigación, y así “contradice” lo que le dicen las personas estudiadas.

      Lógicamente, haber sido rechazado emocionalmente en el útero, o haber sido maltratado los primeros años de vida, es una forma de abandono; pero no todos los adoptados han sufrido estas formas de abandono, o de maltrato, cosa que sí sucede con el “abandono en estrictu senso”, que lo han sufrido todos, porque incluso el niño que perdió a su madre biológica (y a su padre si es el caso) porque esta murió o porque fue robado, se siente abandonado.

      Como ya he contado alguna vez, uno de mis hijos es un niño muy dañado. Yo siempre pensé que la raíz del daño estaba en el abandono, en la separación de su madre; ahora, que sé más cosas de su primera infancia, pienso que el daño tiene su raíz en ese abandono previo del que tu hablas… a eso me refería.

  8. El libro “La herida primaria” todavía no le leí…pero la frase, buenísima, y que explica todo yo también la leí en el libro de Rygaard “El niño abandonado”.
    En este libro, el autor dice que “Son niños normales, que tienen comportamientos anormales porque han vivido situaciones anormales”.
    Es totalmente esclarecedora.
    Me encantó.

    Es una frase que, con muy pocas palabras nos abre los ojos…..
    Se la explicó a los profes de mis hijos y se me quedan mirando con la boca abierta como dciendo “Ah….así que era eso”….
    Es muy buena…y creo que nos sirve a todos de ayuda tenerla siempre presente.
    Desde que la leí, no la olvido y cuando mis hijos tiene “comportamientos anormales”….la recuerdo y….lo entiendo todo.
    De verdad que a mí, personalmente, me ayudó mucho.

    Felicidades por el blog.
    Vivi

  9. No, no he leído “la herida primaria”, deliberadamente no he querido hacerlo. Lo primero que cayó en mis manos fué “El niño abandonado”, era tan clarificador lo que allí decía…, eso, y vivirlo en directo.

    Entiendo bien lo que dice Carola, impresiona la huella que deja en un ser humano, el ser separado de su madre incluso en el momento del nacimiento, pero, con ser duro me parece la opción menos traumática si en ese instante pasa a los brazos de su otra madre.

    Si esto no es así, si por las razónes que fuere un niño pequeño entre los 0 y 3 años, sufre desatención, o lo que es lo mismo malos tratos, las secuelas que pueden quedarle para el resto de su vida pueden llegar a ser irreparables, y en este caso con ser grave, no estamos hablando de cuestiones solamente emocionales, la salud mental puede quedar gravemente dañada.

  10. Lei “La herida Primaria” y al principio estuve bastante de acuerdo con lo que proponia, pero a medida que paso el tiempo empece a disentir en algunas de las cosas que propone.
    Yo diria que es demasiado catastrofico y que asume que todos los adoptados estan profundamente dañados, y casi “rotos”, por decirlo de alguna manera.
    Mucho de lo que atribuye a los adoptados es aplicable a todos los seres humanos que estamos llenos de heridas desde que somos concebidos hasta que morimos, a pesar de haber crecido con nuestras madres y haber sido amados.
    Hay un blog muy interesante (en ingles) que habla muy detalladamente de todas las teorias del desarrollo, y que suele ser critico de la teoria de la herida primaria, Child Myths: http://childmyths.blogspot.com/. La autora Jean Mercier publico un libro, “Child Development, Myths and Misunderstandings” pero la mayoria de sus ideas se pueden encontrar en su blog. Es muy interesante.

  11. Me gusta leerte pues aunque no tengo hijos adoptados, si voy a tener dos hijos que vienen de una donación de embriones y de los genes de una pareja.
    Intento buscar los paralelismos que me puedan ayudar a acompañarlos, pues voy a necesitar muuuuuchos argumentos que conhttp://www.youtube.com/watch?v=xDX4ijOesz0&feature=youtube_gdata_player mi hijo biologico de cinco años, no son necesarios …. Graciassss, madre

    • Creo que el concepto de herida primaria no casa mucho con los hijos donados… quizás pegaría más con otro tipo de “reproducción asistida”, la del vientre de alquiler, donde la mujer que gesta al niño termina separándose de él. Sin embargo, sí veo otros paralelismos, como por ejemplo, la dificultad de encontrar un espejo en el que mirarse (¿a quién me parezco?), las dudas sobre el historial médico familiar, las preguntas sobre si existen hermanos (genéticos en este caso, más que biológicos; aunque en el caso de tus hijos, quizás ellos sí son hermanos genéticos? además de biológicos y sociales…).

      Dices que tus hijos vienen de los genes de una pareja, entiendo que te refieres no a dos seres (hombre y mujer) sino a un hombre y mujer que eran pareja?? Pero también podrían venir, por ejemplo, del óvulo de una mujer monoparental y un donante, no? Bueno, quizás esto es hilar muy fino…

  12. ja, ja, si que hilas, si….

    no te dicen nada, por lo que yo entendí eran de una pareja y si, entre ellos son hermanos geneticos totales y si, hay más hermanos seguro, que serán los que vivan con esa pareja….
    historial médico…no se sabe nada, hay que estar abiertos a todo si llega a surgir…
    en el caso de la donacion de embriones , un médico decidió que anttes que a ellos, se implataban a otros en sus padres genéticos y ahí es donde está para mi, la complicación….

    • Esta última opción no me la habría planteado… la diferencia con la adopción es que en la adopción, donde estas cosas también suceden, sí hay una voluntad de los padres de quedarse un hijo y renunciar a otro, y entiendo que para un niño el “¿Por qué yo?” puede ser una comedura de coco importante, mientras que en el caso de la implantación de embriones, la decisión no es de los padres sino del médico, y en principio parece más aleatoria, no?… quiero decir que esos embriones habrían acabado implantados en su madre genética si el primer embarazo no hubiera ido bien, no?

      Te preguntaba lo de la pareja, porque hace poco hablaba con una amiga, soltera, que tiene un hijo concebido con semen de donante… y óvulo de donante también… y cuyos embriones restantes donó para familias que quisieran “adoptarlos” (no sé si es el verbo correcto… he leído tu planteamiento en el blog al respecto, y no tengo claro que expresión usar). Curiosamente, ella también piensa que habrán ido a parar a una pareja… Curiosamente, también, no son “nada suyo”, genético… aunque sí de su hijo, claro.

      Creo que es una suerte que tus hijos tengan cerca un “hermano genético”… en el caso de la adopción, y en reproducción asistida con gametos de donante sin duda también es así, una de las cosas que más disconforta a los adoptados cuando no hay información de la familia biológica, es precisamente no saber a quién te pareces… encontrar un hermano biológico, aunque no haya habido convivencia, siempre reconforta…

      • Es evidente el daño que produce un embarazo involuntario y rechazo tremendo (en nuestro caso agresiones voluntarias para abortar hasta el quinto mes de gestacion) solamente lo.puedo confirmar el daño emocional que sufrió nuestra hija adoptiva que nunca pudo aceptar aquel rechazo y busco desesperadamente a su madre biológica para saber porque la rechazo..La encontró pero ella la rechazo al.principio. Ahora.lo conseguio con más de treinta años de edad por medio de una org. que contactan los hijos adoptivos con su ffamiliares biológicos. Todo me parece muy bien todos tenemos derecho de saber de nuestros orígenes pero una cosa nos dejó estupefactos. Desde que se puso en contacto con estos intermediarios y se vio con su madre nos dejó de hablar y no sólo esto sino su rabia y su odio hacia nosotros es tan grande que no mide sus palabras. A preguntarla que paso por su boca salían sapos y culebras venenosas y desprecio total hacia nosotros más aún hacia mi como.madre. ¿Alguien sabe porque de tal reacción?
        Estamos asustados! !!

      • Siento mucho lo que estáis pasando, me parece una de las situaciones más dramáticas a las que nos podemos encontrar como padres (adoptivos). ¿No podéis conseguir algún tipo de mediación para llegar a ella, como decís que hizo ella para llegar a su familia biológica?

      • Nuestra hija es una persona ya adulta y casada que toma sus propias decisiones. Espero que su psicólogo la esté ayudando..De mi parte toda la ayuda fue mal interpretada.
        Solo el tiempo lo dirá.
        Un saludo y gracias por opinar

      • Gracias a ti por compartirlo. Espero que el tiempo ponga las cosas en su lugar y que este alejamiento, y esta rabia, sean algo temporal. Un abrazo.

  13. Marta Fernandez dijo:

    Lo voy a buscar. Voy con retraso. Estoy buscando libros sobre este tema en concreto y creo que es justo lo que puedo necesitar. Gracias.

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