familia monoparental y adopción

¿Somos mejores padres?

En un post anterior surgió un tema de debate que creo que merece una entrada aparte: ¿Somos los padres adoptivos mejores padres que los padres biológicos? Me lo ha recordado la última entrada del blog Adopción por Dentro (y sí, les he copiado el título).

Cuando participé en la reunión grupal para obtener mi primer CI, nos pidieron a los aspirantes a padres adoptivos (la mayoría tenían ya hijos biológicos, curiosamente) que hiciéramos dos columnas con las ventajas y las desventajas de los padres y de los hijos en la parentalidad adoptiva.

Entre las ventajas a destacar, por parte de los padres, yo vi una clarísima: todos los niños adoptados son deseados. Y una segunda: las dificultades del proceso nos hacen valorar más la parentalidad.

Pero con el tiempo he llegado a la conclusión de que el deseo no está necesariamente ligado a las capacidades parentales: niños llegados de penalty han sido muy queridos y bien cuidados, y niños aparentemente muy deseados han hecho descubrir a sus padres que los retos reales de criar a un hijo no tienen mucho que ver con lo que imaginaban (que quizás se parecía más a jugar a las muñecas); y las dificultades del proceso pueden desgastar y agotar a muchas familias, que llegan sin fuerzas a los retos del día a día con sus hijos, y que les pueden hacer poner una barrera emocional entre ellos y los niños para sobrevivir a las múltiples separaciones e incertidumbres, como narra la autora del blog Al Kafala en esta entrada.

Cuando surgió el debate en esa entrada de unas semanas atrás, se dijo que los padres adoptivos solemos llegar a la adopción mayores, es decir, más maduros, con más experiencia; y que muchos de nosotros leemos y nos documentamos mucho, buscando herramientas para afrontar los retos que nos proponen nuestros hijos.

Hago mías las respuestas de Raquel a esos argumentos: la mayor edad con la que se suele llegar a la adopción puede hacer que los padres sean menos activos; no se tiene la misma energía a los 40 que a los 20. Sin desdeñar la distancia generacional… O el hecho de que en muchos casos, la edad de los padres implica dejar a los hijos sin abuelos.

Por otra parte, la mayor “carga informativa” puede hacer que seamos menos flexibles; menos espontáneos; que nos fiemos más de los libros que de nuestra intuición y del simple sentido común. Que convirtamos la crianza en una labor titánica en vez de un juego divertido.

Con los años, he conocido a muchos padres adoptivos. Y he descubierto que con muchos de ellos, no tengo nada en común, más allá de la adopción. La inmensa mayoría no comparte mi visión de las cosas, ni mi manera de enfocar los problemas, ni la forma de relacionarme con mis hijos.

Siempre me acuerdo de un libro fascinante del sociólogo italiano Claudio Cipolla, el “Tratado sobre la Estupidez”, que llegaba a la conclusión de que la ratio de estúpidos es constante en cualquier grupo humano, sean, digamos, los panaderos, los niños de 5 años o los premios Nobel.

Sin duda, también entre los padres adoptivos.

Y entre los biológicos, ¡ojo!

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Comentarios en: "¿Somos mejores padres?" (29)

  1. Siendo madre de los dos tipos, biologica y adoptiva, siento que en lineas generales es mayormente lo mismo. Claro que para adoptar tuve que aprender otra serie de cosas como traumas de abandono, adaptacion a una nueva familia, y en el caso de adopcion internacional temas relacionados con la cultura y la raza del niño.
    Como primero fui madre biologica, la adopcion me resulto mucho mas facil ya que el aprendizaje mas duro lo hice primero con mi hijo biologico y cosas que es su momento me parecian tragedias ahora digamos que ni les presto atencion, experiencia que le dicen…
    Mucho del exito de una relacion madre(padre)-hijo depende de las expectativas de los padres. Si pretendemos que nuestro hijo sea de cierta manera, pues no nos va a ir muy bien; en cambio si aceptamos la diferencia entre lo que imaginabamos y lo que nuestro hijo/a es en realidad y aprendemos a apreciarlo, respetarlo y apoyarlo, tenemos gran parte de la felicidad de ser padres e hijos garantizada, sea con hijos biologicos o adoptados. Los hijos biologicos tambien vienen con su historia, que es su caso es mas genetica que otra cosa, pero igualmente son seres distintos de nosotros.
    En general mi manera de ser madre tiende a ser mas relajada y abierta que la del resto de los padres que conozco, adoptivos o biologicos, y probablemente algo tenga que ver con mi edad…

    • Alicia, con la edad (como tú dices) y con el número de hijos… yo veo mucho más preocupados y estresados a los padres de un hijo solo que a los padres de varios niños… sin duda, esta relajación que da el número también les viene bien a los niños.

  2. Yo creo que no es aventurado decir que son dos grupos diferentes, los padres biológicos y los adoptivos: entre los padres biológicos hay, literalmente, de todo, porque prácticamente coincide con la sociedad entera; es del grupo de padres adoptantes del que cabría señalar algunas características distintivas.

    ¿Cuáles? No lo sé, no me atrevo a generalizar. Pero yo, lo que veo, en general, desde fuera, es un grado de ocupación/preocupación/atención más alto. Ojo, esto no quiere decir que no haya millones de padres biológicos así; digo que, en porcentaje, seguramente es algo característico.

    Y creo que eso es, en principio, bueno. Yo estoy con grupos de padres adoptantes y pienso, la verdad, que ojalá representaran la media de nuestra sociedad; veo grandes cualidades entre ellos, y una actitud por lo general muy buena.

    Pero, sinceramente, creo que también puede tener una cara menos positiva; a ver si sé explicarlo.

    Hoy en día, son muchos los padres que se “implican”, que se ocupan de sus hijos con una disposición creo que muy activa, muy responsable, informada, formada, constructiva, sensible, etc. Pero al mismo tiempo creo que algunos bordeamos la excesiva preocupación, la obsesión por los niños, la excesiva teorización y… algo así como una tendencia a hacer que el mundo gire a su alrededor, impidiendo que las sensaciones de normalidad, naturalidad y espontaneidad sean las dominantes en nuestra relación con ellos, en su día a día y en su educación.
    Pues bien, por su propia preocupación, por su propia responsabilidad, por su propio proceso de decisión y, cómo no, por sus miedos, creo que entre los padres adoptantes esto es algo más frecuente: una mayor propensión a hacer de sus hijos el centro del mundo.

    (Incluso aclararía algo sobre lo del deseo. Parece evidente que es mejor un hijo deseado que uno no deseado; qué duda cabe. Pero la ecuación puede ser distinta: puede ser mejor, mucho más sano, desear “normalmente” a un hijo ,con la tranquilidad que da el proceso natural, que desear obsesivamente. Puede haber mucha tensión tras algunos deseos llenos de incertidumbres y de miedos, ¿no creéis? Una tensión que luego le cae toda al niño. Y a veces en la adopción eso ocurre, ¿no?)

    Entendedme: para mí, mis hijos son lo más importante del mundo y a lo que más atención dedico; y más lo serían, cuanto más delicados y necesitados de apoyo los considerase. Es normal y está bien (aunque yo me incluyo dentro de los padres que rozan la obsesión, que conste). Pero también creo que puede llegar a ser contraproducente.

    Naturalmente, no tengo ningún dato y me baso solo en mi percepción personal y subjetiva; pero es lo que me parece.

    Como de costumbre, espero que nadie se sienta ofendido.
    Besos.

  3. Yo es que no le encuentro el punto o la utilidad a disquisiciones de este tipo… ¿para qué sirven estos “estudios” que comparan los dos tipos de paternidad? ¿Qué fin persiguen? ¿si los adoptivos son “mejores padres” (¿en base a qué criterios, teniendo en cuenta qué factores?) entonces deberíamos desear que todos los hijos fueran adoptados? ¿si fuera al revés invalidaríamos la figura de la adopción? No entiendo la utilidad de estas comparaciones de “yo más, tú más” sino para alimentar el ego de los “mases” de cada momento (o contrarrestar sus inseguridades).
    Un abrazo!

    • Tienes razón, no tienen ninguna utilidad. Pero el caso es que surgen y vuelven a surgir, sin duda entre los padres adoptivos (no creo que los padres biológicos discutan este tipo de cosas… ¿o sí?).

  4. Raquel, me encanta tu comentario.
    Yo tampoco veo el sentido a este tipo de disyuntiva. Es como lo de “¿A quien quieres más a papá o a mamá?”
    De verdad que, no veo el para qué.
    Habrá de todo, no?
    ¿Somos mejores, somos peores?……
    Me parece que no hay una respuesta y si la hubiera….¿para qué serviría?

    Vivi

  5. Yo creo que hay de todo en todas partes, ni siquiera creo que haya más madurez, conocimiento y reflexión en los padres adoptivos, tal vez en el grupo que estamos aquí debatiendo estos temas, pero somos una minoría del conjunto de padres adoptivos, si no me equivoco hay unos 20.000 niños adoptados en internacional en España y en nacional ni idea, sin embargo estos foros de discusión, asociacionismo, etc… pues es una minoría.
    Y en cuanto al proteccionismo que muy bien indica Porto, eso creo que va más con la personalidad de los padres y el número de hijos, la mayoría de los adoptantes tienen un sólo hijo y eso se nota al igual que los biológicos que tienen un solo hijo. A ver si pronto paso al grupo de tener dos y seguro que el proteccionismo baja un montón.

    • Es la misma impresión que tengo yo. También los “padres biológicos” que conozco (o sea, los que crían a los hijos que han parido), los de mi entorno, con los que acabo haciendo cosas… son personas más conscientes, más reflexivas… Dios nos cría y nosotros nos juntamos…

  6. Puede ser, Bone, que sea cuestión del número de hijos. Yo creo que de todos modos se puede intuir un patrón ligeramente diferente, pero bueno, es difícil hacer afirmaciones de este tipo basándose solo en impresiones personales.
    También es cierto que los padres con los que uno discute de estos temas ya son, por definición padres preocupados por estos temas, y no sirven de muestra.

    Con respecto a la comparación y su utilidad, yo creo que la comparación en sí misma (dirigida a saber quién es mejor, si es que eso se puede decir) es una chorrada. Pero no lo es si comparamos para conocer(nos) mejor y sacar conclusiones que nos permitan mejorar (si es que concluimos que hemos de mejorar).

    Me parece muy significativo, sin embargo, que dicha comparación surja, y, como dice Madre, surja casi exclusivamente entre los padres adoptantes. Cada uno tendrá su propia explicación sobre qué hay detrás: dudas, cuestionamiento de su figura, necesidad de compensar con calidad, etc. En este caso, tal vez la comparación no sea muy útil en sí misma, pero sí como síntoma…

    • Yo creo que el número de hijos (se lo decía a Alicia Grinberg más arriba) es un dato no desdeñable en la manera cómo enfocamos la parentalidad… La gente con un hijo suele estar excesivamente centrada en este, le da muchas vueltas a todo, a la crianza, a las necesidades de sus hijos, a los peligros… Cuando llega un segundo, por una simple cuestión de reparto de tiempos, todo esto se relaja, y yo creo que esto es bueno para todos. Bueno, no sólo porque haya que repartir el tiempo entre dos… porque relativizas más las cosas, ves como cada uno es distinto a pesar de lo que tu hagas, ves que cosas que te tuvieron sin dormir con el primero se solucionaron sin necesidad de darles tantas vueltas… Seguro que si tienes 3 o 4, todavía se nota más.

    • A mí me parece que el que la comparativa surja entre los padres adoptantes se debe a nuestra susceptibilidad ante el cuestionamiento de la igualdad de la paternidad adoptiva en relación a la biológica. Se dice “no se puede querer lo mismo a un niño que tú no has parido”, y se responde con la misma base comparativa (“sí que se puede querer igual… ¡o más! y además somos mejores padres, chincha rabiña”)… pero a mi entender esa base no es válida, la premisa es falsa, y todo lo que de ahí se desprende no tiene validez (no hay razón para prestar credibilidad o demasiada atención a la primera premisa ni a sus consecuencias).
      Muchos coincidimos en que las necesidades especiales con las que llegan muchos de nuestros hijos adoptivos (tipo mochila, las dificultades burocráticas del proceso, los retrasos madurativos, las dificultades de vínculo, la diferente raza, la herida primaria, etc). hace que tengamos que hacer más esfuerzo para intentar paliar esas carencias, proteger a nuestros hijos y facilitar la vida a nuestras familias… pero no creo que ese esfuerzo los padres adoptivos lo hagan “por defecto” con más ímpetu que el que los padres biológicos que también puedan tener hijos con otras necesidades extras (enfermedades, retrasos físicos o intelectuales, personalidades más “complicadas”, etc).
      Para mí, que soy madre adoptiva y biológica, e hija sana con hermanas enfermas (de una madre que también lo fue de acogida), es una estupidez supina el intentar medir la cantidad o calidad de amor o dedicación maternal en función de si se comparten genes o no con los hijos.

      A partir de ahí coincidimos en que a mí también me parecen más ricas las familias numerosas que las de hijo único, lo mismo que las que han tenido que solucionar positivamente circunstancias desequilibradoras que las que nunca han sufrido un traspiés, etc. Pero adoptivas y biológicas por igual. Familias todas…

      • Cada uno sabrá por qué hace lo que hace; pero a mí me parece que ese cuestionamiento no es solo ajeno.

        También para mí es una completa estupidez medir y comparar amor.
        Pero me parece posible y bastante lógico observar diferencias de actitud (de entrada , hay muchísima gente que no adoptaría: eso debe de querer decir algo), aunque sea con las máximas precauciones. Siempre hablando en general, por supuesto. Y digo actitud, no aptitudes, y mucho menos “resultados”.

        Pero

      • A mí también me parece lógico evaluar la actitud frente a la maternidad antes de llegar a ella (tanto biológica como adoptiva) porque creo que con una actitud adecuada es más sencillo que el asunto salga bien. Por eso existen las evaluaciones psicosociales (que en mi opinión son tan deficientes) que investigan las motivaciones de la paternidad, si se tienen expectativas realistas, si se han superado los duelos de los hijos biológicos en caso de infertilidad, etc…
        Pero estos posts no hablan de las actitudes anteriores a la paternidad, sino de las aptitudes de los padres (el “mejores padres” del título lo dice todo) y de los resultados de su labor (en los estudios de los que habla Brenda en Adoptar por dentro clasifican a los padres en función de la “relación mutua, aceptación, elogio, afecto y calidez y manejo del niño”).
        No sé cuales son las características del grupo “biológico” que se utilizaría en ese estudio ¿tendrían perfiles similares? ¿edades parecidas? ¿iguales circunstancias socioeconómicas? ¿habrían pasado ambos grupos en pareja por situaciones estresantes? ¿serían los de ambos hijos igual de deseados y planeados?, ¿habría el mismo porcentaje de hijos con dificultades de vinculación y otras características más “complicadas” que la media?, etc.
        En las experiencias que compartimos en el post de las malas madres quedó claro que había personas que no estaban preparadas para el papel de padres, y sin embargo lo eran. A mí se me viene a la cabeza, a bote pronto, pensando en padres que no están preparados para serlo, este ejemplo que fue un caso sonado hace un año http://bit.ly/tcnV0H
        Hay más hijos no deseados biológicos que adoptados, eso es cierto. También hay más hijos de padres adolescentes biológicos que adoptados, eso seguro. Seguramente habrá más hijos maltratados biológicos que adoptados, incluso proporcionalmente, (si metemos lo del deseo y la falta de madurez en el primer grupo seguro que tiene su influencia). Igual que hay más hijos biológicos que adoptados, a secas.
        Hay muchas razones equivocadas para ser padres, tanto biológicos como adoptivos: para cazar a una pareja que se aleja; porque el otro tiene un trauma porque es infértil, aunque a mí me de igual tener hijos o no; para dar gusto a los abuelos: porque no usamos condón y fue un accidente; adoptar por caridad mal entendida; porque tener un negrito es cool; porque Dios dijo creced y multiplicaos; porque alguien tendrá que cuidarme en la vejez; porque no quiero estar sola/o; etc…
        Pero como tú dices, una vez puestos a ello, clasificar en general paternidades únicamente por criterios genéticos no tiene sentido. Cualquera de los demás factores posibles, a mi entender, es más objetivo (y útil) a la hora de hacer cualquier comparación.
        Y ya dejo el tema, que me da la impresión de que me repito mucho… lo siento. Debe ser que tengo pocas ganas de trabajar hoy (se me dan mal los lunes últimamente) :-/

      • Recuerdo (de memoria) un estudio que decía que la tasa de reabandonos de hijos adoptados era mayor que la de abandonos en hijos biológicos… a pesar de que del grupo de padres adoptivos están excluídos, en principio, los adolescentes, los enfermos mentales, las familias marginales…

      • Sí, pero las dificultades de los hijos en la adopción no estan excluídas, sino incluídas…
        Si pusiéramos en el una balanza familias adoptivas motivadas, maduras, con recursos, estudios, etc. con igual número de hijos “sanos” y “vinculados” con familias biológicas de iguales características ¿de verdad alguien piensa que unos padres serían “mejores” que los otros? Y aún así ¿esos datos serían (de nuevo) útiles para algo? ¿no sería más pertinente incluír en la comparativa los factores que realmente puedan hacer la diferencia con respecto a la actuación en posibles situaciones de riesgo para los hijos?

        Al nombrar ese estudio no sé si te referías a este reportaje de B. San Román http://bit.ly/sIWcb9. En él la autora tiene en cuenta muchos otros factores también.

        … y buscano ese reportaje he llegado a otro estudio que compara las realidades y características de los hijos adoptados y no adoptados bajo un montón de perspectivas interesantes. Es este http://bit.ly/v7o5ZZ, quizá te interese si no lo conoces.

        Ya sí que sí lo dejo, que soy una pesá! 🙂

      • No tienes nada de pesada, tus aportaciones siempre son interesantes (¡y siempre brillantes!).

        No me refería a ese artículo de Beatriz San Román, aunque me afectó mucho leerlo en su día, sobre todo el caso del pequeño Ángel. ¿Cómo puede alguien pensar en abandonar a su hijo recién adoptado sólo 15 días después? Esto prueba que muchas cosas se están haciendo mal, y no me refiero sólo a los CIs.

        El otro estudio no lo conocía, me lo guardo para echarle un vistazo (¡¡hay que ver la de deberes que me ponéis!!)

  7. Es difícil opinar sobre esto, para empezar porque el número de familias biológicas es la inmensa mayoría, y porque aunque el grupo de adoptivas que yo conozco es infinitamente menor, tambien he tenido oportunidad de ver, lo que a mi modo de ver son incapacidades parentales graves.

    A mi, me vais a perdonar, pero lo del C.I. me da la risa, si ya sé que para ser biológico ni eso, pero obtenerlo no me garantiza nada.

    Lo que yo he aprendido a lo largo de esta experiencia, es que, ser madre biológica anteriormente me ha servido digamos que lo justo. Para intentar hacer esto bien, me estan haciendo falta todas las herramientas de la maternidad biológica y un millón de recursos más, que yo no tenía de serie. Y a pesar de haber asumido esto desde el máximo compromiso, de tratar de formarme lo mejor que sé, de buscar recursos propios y ajenos, tengo la sensación de estar a 1.000 jodidas millas de donde creo que necesita mi hijo.

    Para mí ser madre adoptiva es un reto muchísimo mayor que serlo biológica, por tanto para aprobar hay que ser bueno en unas cuantas asignaturas más.

  8. Yo soy madre biológica de dos niños y, desde mi particular experiencia, creo que más que el camino para llegar tú a la maternidad/paternidad es el camino de tu hij@ hasta a ti lo que establece lo que tú vas a tener que hacer. Me explico, yo tengo una amiga que ha adoptado por nacional a una niña de 10 días, no ha tenido los problemas de apego que he leído en alguna entrada, la adaptación de un niño de dos ó tres años al llegar a casa, vamos, en eso como yo, por ahora. Supongo que con el tiempo, la adopción de su hija le supondrá ayudarla a encajar esa parte de su vida, su madre biológica etc, pero la parte inicial de tan pequeños sentir ese abandono ella, que tiene ahora dos años no la ha tenido.
    Sí creo y es normal que la adopción implica una búsqueda de información, por lo menos yo lo haría, distinta a cuando te quedas embarazada.
    Pero paternidad ¿peor o mejor? cada uno (el que quiere) lo hace e intenta lo mejor que puede. Estoy de acuerdo en que son estudios que no llevan a nada concreto.

  9. Execeptuando el haber pasado (en muchos casos) un duelo por infertilidad,tener que afrontar la pregunta “porque me abandonaron”, asumir la visibilidad de nuestra adopcion en los casos en las que hay diferencia racial…….., entre otros pequeños detalles…….., por lo demas pienso que ser padre adoptivo o biologico viene a ser mas o menos lo mismo, sin que influya un plus o deficit de virtud o incompetencia, ya que estas suelen estar democraticamente prorrateadas.

    Salutacions!

  10. Otra vez voy a tener que criticar a los padres adoptivos americanos… ay, ay
    Padres extremadamente preocupados y obsesivos? Familias de un solo hijo?
    Aqui la adopcion en general va por otro camino y me temo que no por el bueno (segun mi opinion).
    Los padres adoptan, en un 70% de la veces, para formar familias numerosas, por caridad, por preceptos religiosos, y para evangelizar niños del tercer mundo.
    En general la media de la familia americana es de 2-3 hijos, pero las familias adoptivas suelen tener de 6 niños para arriba entre biologicos y adoptados,
    son extremadamente religiosas (al borde del fanatismo), y no envian a los niños a la escuela sino que los educan en la casa.
    Un termino que les viene muy bien es que son “insulares”, crean su propio mundo cerrado. Claro que esas familias tambien crian a sus hijos biologicos de la misma manera…
    Es que a mi me aterroriza ver como se crian esos niños y lo absolutamente imposible que es discutir cualquier tema con estos padres.
    Claro, no son todos asi, pero la gran cantidad de niños adoptados en esas condiciones es abrumadora.

    • Qué perfil más distinto de los españoles, no?

    • Recuerdo que cuando esperaba mi asignación navegaba muchísimo por blogs americanos y me espantaba, la verdad, de ver a Dios por todas partes !!!!

      Yo también siempre tuve la impresión de que eran muy diferentes, pero tampoco con el 70% de los padres espanoles es fácil hablar de adopción si no es desde el punto de vista administrativo-suceso pasado… ni para la sociedad ni para sus propios hijos.

      Eva

  11. No seremos mejores ni peores, porque muchas veces somos los mismos.

    Yo tengo una adoptada y dos bio… no soy “mejor” para la adoptada, pero reconozco sus necesidades y dificultadas y le dedico muchos más cuidados/miramientos/tiempo/blogs/conversaciones etc.
    No sé explicarlo, pero de alguna manera sí soy “mejor” con ella por ser “más”.

    Estoy sembrá! jaja

    Bueno, espero que se me entienda.

    Una amiga profesora me dijo “qué bien educados están los niños adoptados”. Creo que, como se ha dicho, los adoptados son mucho más deseados y, en general, se les dedida más atención porque tenemos más conciencia de quererlos o haber luchado… frente a lo fácil que es tener uno bio con el método tradicional. No se les quiere más, pero se les siente más y se les valora más porque parten de distinta base y el esfuerzo que realizan es mucho mayor… al menos a mi me pasa.

    Saludos
    Eva

    • Es curioso el comentario de esta profesora… muchos profesores (y padres) tienen la impresión contraria… que los niños adoptados son más difíciles, más movidos y más pegones, por ejemplo, que los no adoptados (y habrá de todo, como entre los padres).

  12. Yo que tengo de tó no me considero mejor madre de unos que de otros. Curiosamente eso de “ser mejores” siempre lo dicen los padres adoptivos.
    Y sobre niños educados, pues habrá de todo digo yo, me parece un comentario un poco simplón por parte de la maestra, ya que además para mucho maestros un niño educado es aquel que no se mueve y no molesta.

    • Bueno, es maestra en una escuela privada de inglés, los ninyos no son my pequenyos y será casualidad, pero según ella es así con sus ninyos adoptados. Yo anyado que son adoptados con educación de élite (porque sé qué ninyos de qué colegios van a su clase), pero los no adoptados que van a su clase, reciben la misma educación. Creo que muchos niynos adoptados han tenido que aprender a “dar la cara” mucho antes, y en eso llevan ventaja: saben expresar mejor cosas difíciles, saben darle naturalidad a cosas menos naturales de explicar (ambas cosas las veo en mi hija). Más no puedo decir. Es una apreciación de una profesora, nada más.

      El problema por aquí (foros, blogs, internet en general) siempre es el mismo: no se puede generalizar ni se puede apreciar . Creo que es así es como aprendemos en la vida, abriendo los ojos y errando/acertando en nuestras observaciones. Después hay estadísticas, informes y libros. Pero personalmente aprendo mucho más (o me resulta más fácil posicionarme en uno u otro lado) con los casos concretos y las opiniones directas que leo/escucho.

      Ya he dicho que no me considero “mejor” madre de unos que de otros, pero sí le dedico mucho más tiempo a la que tiene más miedos, preguntas, sufre discriminación y se siente diferente. Sin ir más lejos, estoy aquí escribiendo (y leyendo libros y en foros) y no estoy en ningún blog/foro sobre ninyos no adoptados.
      Seguramente los padres adoptivos que sienten lo que yo siento, lo expresan con “ser mejor padre”, cuando en realidad son padres mucho más dedicados.
      Digamos que soy una madre más dedicada al hijo que tiene más necesidad …que, una vez más generalizando (y estoy segura de que acertando) la mayoría de los adoptados tienen más necesidades que la mayoría de los no adoptados. Y sí, luego obviamente hay adoptados sin problemas que se desenvuelven a la perfección sin la ayuda de sus padres, y biológicos con problemas insuperables ni con toda la ayuda del mundo.

      Saludos
      Eva

      • Claro, y hay casos de varios hermanos adoptados en el que uno de ellos tiene más necesidades y recibe también más atención que el otro o los otros… Es el caso de mis hijos, pero yo no me siento “mejor” madre de ninguno de ellos, me siento madre imperfecta-intentando-llegar-a-todo de ambos…

  13. Carlo Cipolla no, se llama Carlo M. Cipolla. Saludos.

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