familia monoparental y adopción

Lost

Uno de estos días de vacaciones, B., A. y su amigo V. (6 años) se perdieron.

Se habían escondido entre unas matas en el parque de la Ciutadella, y la madre de V. y yo les dijimos “bueno, nosotras vamos saliendo”… nos sentamos en un banco, unos metros más allá, y cuando unos minutos más tarde nos extrañamos de que no aparecieran, ya no estaban.

Hubo unos minutos, quizás 5, en los que la madre de V. fue a buscar a los niños, antes de saber que se habían perdido, en los que me quedé sentada, esperando, al sol. Y me dio por pensar en cómo era la vida antes de los niños, en las cosas que echaba de menos (como sentarme tranquilamente al sol, en ese mismo banco de ese mismo parque…). Y entonces llegó la madre de V. y dio la alarma y las dos nos pusimos a buscar por el parque como locas.

Yo volví a los sitios en los que habíamos estado, deshice el camino que habíamos hecho, gritando el nombre de los niños; fueron unos pocos minutos tan sólo, pero también me dieron para pensar muchas, muchas cosas. En todo lo que podía perder si los niños no aparecían (a la vez que me decía a mi misma: 3 niños no pueden desaparecer de golpe).

Aparecieron.

Me llamó la madre de V.: les había encontrado en la calle, dispuestos a volver a casa caminando.

Fue idea de B., claro: él es “a man with a plan”, siempre tiene alguna iniciativa en marcha para resolver las cosas.

Los otros dos, cuando se vieron fuera del parque, empezaron a llorar… y fue A. quien buscó a una señora y le dijo que se habían perdido. La señora estaba llamando a la urbana cuando la madre de V. apareció y se hizo cargo de la situación.

Cuando un niño se pierde, pasan por tu cabeza, como si fuera una película, las peores ideas y los miedos más lúgubres. El tiempo se estira: en unos pocos minutos eres capaz de percibirlo todo, como si este instante fuera un Aleph, aquel agujero en el que se podía ver todo. Toda tu vida, tu vida antes de ellos, tu vida con ellos, y lo que es peor, tu vida sin ellos otra vez.

Lo más preocupante: que después de más de 5 años en casa, de incondicionalidad, (V. también es adoptado: llegó a su familia con 10 meses), aún sigan convencidos de que sus madres somos capaces de irnos sin ellos, de dejarles abandonados.

Sin mirar atrás.

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Comentarios en: "Lost" (3)

  1. Ay que angustia debisteis pasar!!! Peor vosotras que ellos que ya habian fabricado un excelente plan, muy bien por ellos!!!

  2. Uf… yo pasé un capítulo parecido, en Barcelona, en plena plaza Catalunya repleta de gente… Fueron 2 o 3 minutos que se me hicieron eternos. Y, efectivamente, lo más preocupante fue cuando después, en casa, hablamos con tranquilidad y me dijo que si no le hubiéramos encontrado se hubiera ido con otra mamá y hubiera tenido otros primos… escalofriante…

  3. Mi hija se perdió con tres años (recién llegada a nosotros). Y todavía no se me ha quitado el susto de encima. Y me pongo “histérica” si estoy en la calle, levanto la cabeza y no la veo a la primera.
    Ha tardado mucho tiempo en tenerme como punto de referencia y … a veces, sigue actuando como si estuvira sola en el mundo y va y viene sin tener en cuenta otra cosa que su propio impulso.

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