familia monoparental y adopción

Enredados

 

Cuando se estrenó la película de Disney “Enredados”, basada en el cuento de Rapunzel, varias madres adoptivas me alertaron sobre la reacción de sus hijos, que vivieron con angustia el hecho de que la supuesta madre de la protagonista se revelara como una ladrona de niños (no hay que ser muy avispado para ver la conexión entre esta idea y lo que es, a veces, la adopción internacional).

Días más tarde, mi hijo mayor fue invitado por una niña de su clase a ver esta película, y por tanto, la vio sin mí. Le interrogué al respecto y vi que la historia no le había generado ninguna duda sobre su propia historia, sobre su pertenencia a nuestra familia: tenía claro que “la mala” era una falsa madre que nada tenía que ver conmigo.

Yo no vi “Enredados” hasta estas Navidades. La hemos visto un par o tres de veces, y en realidad, lo que me ha llamado más la atención… es lo tóxico de la relación entre la madre y la hija. Esa madre que aparenta ser buena y preocuparse por las necesidades y riesgos de su hija, no es tan distinta a muchas madres de nuestro entorno, que tras esta aparente preocupación por los suyos esconden muchas fragilidades y carencias, muchos complejos, mucha dependencia. Estas madres que, como hacen algunas parejas celosas, ahogan a sus cachorros porque no pueden concebir que dejen de ser suyos.

Como si los hijos se pudieran poseer.

Estas madres de las que habla Elvira Lindo en un artículo reciente: Jamás hay que creer aquello de que no hay amor más incondicional que el de una madre. Pero, por dios, ¡si el amor de esas yonquis del cariño tiene un pliego interminable de condiciones!

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Comentarios en: "Enredados" (8)

  1. Hola!
    Te sigo desde hace tiempo y nunca me he parado a comentarte. Yo soy hermana adoptiva y fui la que llevé a mi hermana de 11 años al cine a ver la película. A ella, a pesar de su edad, sí le generó un profundo malestar… pienso que se podría haber evitado el “conflicto” haciendo que la protagonista se dirigiera a la falsa madre llamándola “tía” o de alguna otra manera.

    Personalmente considero que la película no estaba bien planteada y deja a la adopción en un mal lugar. Y ya no pienso sólo en los niños adoptados sino también en los demás niños y en la idea que estos puedan adquirir sobre la adopción (como algo negativo, como un secuestro, como un robo a los “verdaderos” padres, etc.)

    Un saludo.

  2. A mi es una peli que me gusta y a mi hijo le encanta, sobre todo eso de que la chica no se adreda y pelea como el chico. Con la peli de Gru, mi villano favorito, también surgió un debate parecido en los foros. Es una peli, hay buenos, malos malísimos, brujas que roban a los niños y se hacen pasar por sus madres. Si a mi hijo le surgen dudas en ese aspecto, que por el momento no lo ve por ahí,pues hablaremos de la diferencia entre una madre adoptiva y una bruja que roba a una princesa.No se, tampoco podemos ponerles unas orejeras y que no vean lo que hay alrededor. ¿Apago la tele cuando pasen alguna información de hambruna en África por ejemplo?¿O me doy media vuelta cuando hay una colecta de la organización que sea para los niños sin hogar? Porque eso me consta que le deja preocupado¿No le dejo ver Cenicienta, porque la madrastra mira que es mala….? Lo que si me parece importante es no rehuir todos esos temas, cuando surgen a través de películas o de la vida diaria, pues hablamos de ellos en la medida de un niño de 5 años.

    • Nosotros hacemos lo mismo: aprovecharlos como una oportunidad para ir hablando de estos temas. Incluso los comentarios más mezquinos… Sirven para enseñar que hay gente que disfruta dañando alos demás… Y para mostrar lo que una parte de la sociedad piensa de la adopción…

  3. Coincido con Bone, no podemos evitarles que vean lo que hay alrededor, ni rehuir los temas difíciles. Mejor acompañarlos, hablar con ellos desde la edad de nuestros hijos, y darles las herramientas para ir manejando estos temas.

  4. A mí la relación madre-hija me resultó terriblemente reveladora, porque reflejaba ejemplos reales de lo más cercanos, en esa forma de “querer”; y lo hacía muy bien.

    Sobre el papel de las madrastras en la literatura infantil, poco podemos añadir. Pero creo que a ninguna buena madre le costará hacer ver la diferencia entre esos ejemplos y el suyo; de hecho, creo que con una buena madre nunca surgirá la comparación con esos casos, que se verán completamente ajenos.

    Besos.

    • Yo me pregunté si un niño es capaz de ver las sutilezas del retrato de este tipo de relación… por muy cercana que la tengan. Si son capaces de hacer la distinción entre manipular y querer.

      • Pues supongo que no; o no fácilmente, al menos. A los hechos me remito…

        Pero imagino, también, que con el tiempo sí se ve. Aunque me temo que, por desgracia, gran parte del daño hecho ya no se puede deshacer.

        Besos.

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