familia monoparental y adopción

“El maestro siempre tiene razón”.

Algo así ponía uno de los dibujos con versitos que B. me trajo el año pasado para colorear.

No me gusta desautorizar a la escuela… pero por ahí no paso. Ni el maestro (ni nadie) tiene siempre razón.

Y si no la tienen, no la tienen.

Yo intento hacer ver a mis hijos que tienen que aprender a hacer caso de los adultos que los tienen a cargo (maestros, monitores, canguros, familia, amigos…), pero esto no quiere decir que estos adultos tengan siempre razón en lo que plantean o sostienen.

Ellos tienen que hacerles caso, en ocasiones A PESAR de que no tienen razón… y de hecho, ni siquiera en todos los casos (¿hay que hacer caso de alguien que te pide que le masturbes, por ejemplo, por muy canguro o maestro que sea…? bueno, esto es otro tema. O no).

Es importante enseñarles a nuestros hijos a respetar la autoridad del colegio, de los adultos, pero también es importante enseñarles a tener sentido crítico. Y a luchar por sus derechos y los de los que nos rodean.

¿O qué clase de adultos queremos que sean el día de mañana?

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Comentarios en: "El maestro siempre tiene razón" (21)

  1. Absolutamente de acuerdo contigo.

  2. Aquí entramos en terreno pantanoso, mi marido es profesor y veo desde el otro lado cosas que no me gustan nada, padres que protestan porqué su hijo no puede llevar el móvil al cole (25 niños con 25 móviles en clase, ideal), padres que amenazan con sacar a sus tres hijos del cole si no se aprueba a uno… Es decir, hemos llegado a un punto de tal falta de respeto hacia los profes que creo que tal vez tengamos que ser un poco radicales cuando son pequeños, de que el profe “siempre” tiene razón, aunque nosotros se lo maticemos, luego, en casa analizando las cosas tranquilamente con ellos.
    Creo que el tema de abusos a menores va por otros derroteros de la educación como no obligar a que besen si no quieren, mentalizarles de que no tienen que hacer las cosas que les dicen los adultos si les hacen sentir incómodos o que a nosotros siempre nos tienen que contar todo lo que les importe y pase. Pero creo que ese es otro derrotero.
    Nosotros llevamos a nuestros hijos a un cole del barrio, no al de mi marido, porque queríamos que los amigos del cole fueran de barrio por motivos de intendencia, viviendo en Madrid, cuando son mayores el tema se puede complicar bastante si va a un cole de otro barrio.
    Así, en el cole de mi hijo, en los cumples, soy una madre más que escucha de una madre que su hijo por las mañanas le dice que le borre del cole (5 años) y ella, en lugar de preguntarse el porqué (y tal vez hablar con la profe sobre su hijo en clase y su participación) o motivarle con que va a ver a sus amigos, a aprender a leer a contar, a jugar, a disfrazarse, a mil cosas le dice que “ójala pudiera borrarle del cole”. Una señora que lleva a su hijo a un cole con uniforme pero se niega a ponérselo porque no quiere (llévalo a otro que no lo imponga, que los hay por el barrio) que en 1º de infantil dejó a su hijo sin ir de excursiones porque el cole obliga al uniforme en las excursiones por motivos de practicidad y luego echaba la culpa al cole.
    En todos los coles hay pros y contras, hay cosas buenas y malas porque, entre otras cosas los gestiona gente, pero algo fundamental es el profesor, hará que tu hijo vaya motivado o no a clase que escuche o simplemente oiga una explicación sobre la asignatura. Y, aunque creo que nosotros sí debemos cuestionar a los profes, para los peques el profe debe tener la razón siempre, hasta que tenga edad en la que puedan discernir, y, con respeto rebatir a los profes.
    Y ahora un anécdota, mi marido es tutor de una clase de chic@s de 13 años, y una de las cosas que hace en tutorías es que den su opinión sobre los profes y las asignaturas. Tiene un compañero con el que va a hablar porque no sale bien parado y con razón. No creo que los maestros crean que tienen siempre la razón, para nada.
    Siento el rollo.

    • Yo veo los dos puntos de vista. Soy hija de profesora, sobrina de profesora y maestra, y he crecido rodeada de profesores. Una de mis mejores amigas es profesora también. Así que creo que soy capaz de ponerme en los dos lugares, en el de los maestros y en el de los padres. Y también en el de los niños, pues no olvido la alumna que fui.

      Yo estoy hablando de discrepar. No de tener una pataleta. Ni de faltar al respeto. Creo que se pueden expresar opiniones distintas, y argumentarlas, fin faltar al respeto a nadie. Creo que el respeto no tiene que ver con callar y aguantar lo que te echen: esto se llama sumisión.

      Creo que una maestra se puede equivocar, por ejemplo, al dar una explicación. ¿Qué hacemos, dejamos que nuestros hijos se vayan con una información errónea en la cabeza para no cuestionar la autoridad del profesor? O puede que un maestro haga por ejemplo un comentario racista, o sexista. ¿Hay que decirle a nuestros hijos que no tienen derecho a protestarlo? No, no estoy de acuerdo. Creo que hay que enseñarles a hacerlo de la manera correcta: por los cauces adecuados, con los argumentos preparados y el tono correcto. Sin faltar al respeto.

      Incluso podemos pensar que una norma no es la más apropiada. Esto no quiere decir que nos la podamos saltar a la torera. Pero creo que sí podemos cuestionarla, buscar alternativas, e intentar cambiarla.

      • martucha dijo:

        Totalmente de acuerdo con todo. Lo que hace el tema delicado es que hay que llevarlo con pinzas, sobre todo, según van haciéndose mayores, cuando hay discrepancias porque, al final, la familia y el colegio son dos pilares en su educación y si se hace mal los críos acaban desdeñando, generalmente, el cole.

  3. Meixiang dijo:

    Efectivamente, Madre de Marte, nadie tiene siempre la razón, pero creo que no es bueno que nuestr@s hij@s nos oigan decirlo, ni siquiera cuando lo comentamos con otros. La razón es la misma que tú das: no desautorizar al profesor, colegio, monitor, etc… pero no porque crea que “tenemos que enseñarles a tener sentido crítico”. Eso lo desarrollan ellos solitos estupendamente, igual que a defender sus derechos y sus opiniones.
    ¿O acaso nuestra generación no ha aprendido así? Y creo que por haber aprendido por nosotros mismos es por lo que valoramos el ejercicio de ese “derecho de discrepancia”.
    Soy de las que opina que valoramos lo que nos “ganamos” lo que nos hemos trabajado, por lo que hemos luchado. Lo que nos viene regalado o incluso impuesto (si se puede decir así de algunos derechos) habitualmente nos pasa de largo (¿recordáis lo de S.Sainz Santamaría?). Y en nuestros peques lo veo con una claridad asombrosa.
    Creo que para tener sentido crítico primero hay que sentar las bases. Y para eso se necesita mucho tiempo hablando con ellos antes de animarles a criticar “de puertas afuera”.
    Gracias por dejarme compartir tu blog.

    • En esto discrepamos.

      Yo nunca criticaría a una maestra (ni a la suya ni a otra) delante de mis hijos, pero en cambio sí creo tener el derecho (y el deber) de cuestionar sus opiniones o afirmaciones si me parecen erróneas.

      Te pongo un ejemplo reciente: uno de mis hijos me señala el rosita asalmonado y me dice “¿me pasas el color carne?”. Le cuestiono que utilice esta expresión, “color carne”, teniendo en cuenta que mucha gente, entre los cuales está él mismo, tienen la carne de otro color.

      “La maestra dice que se llama color carne”.

      ¿Qué hago, lo dejo pasar porque no hay que cuestionar a las maestras? A mí me parece que no. A mí me parece que ahí, la maestra se equivoca, y que yo tengo el derecho (y el deber) de defender mi posición al respecto.

      Supongo que en nuestra generación, como en la de nuestros hijos, cada uno ha aprendido como ha podido y como le han dejado. A mí siempre me animaron, en casa y también en el colegio, a exponer mis puntos de vista, también cuando estos eran discrepantes con la autoridad, y a argumentarlos. A veces tenían razón ellos y me convencían. Otras, la tenía yo y eran ellos quienes revisaban sus opiniones. No creo que nos fuera mal a ninguno, la verdad.

      • martucha dijo:

        Yo creo que tu situación es un buen ejemplo para “cuestionar” a la maestra, porque ni los padres ni los maestros tenemos siempre la razón. La verdad es que yo en mi perorata anterior no hablo de ese tipo de “cuestionamientos” en los que creo nos surge una oportunidad de oro para enseñar a nuestros hijos a rebatir generalidades, ideas o posturas supuestamente obvias y enseñarles que no lo son.
        Con la entrada me he ido más a la actitud que se ha tenido respecto al cole en las casas y que ha llevado a una falta de respeto general en padres y alumnos por el profesorado, como si fueran unos papanatas. Creo que esa corriente nos ha llevado a una situación un poco extrema que afortunadamente estamos rectificando.

      • En esto estoy de acuerdo contigo. Mi idea es justamente que hay que respetarles, hacerles caso, siempre, A PESAR de que a veces no tengan la razón. De que hay que considerarles (porque lo son) la autoridad. Lo que no quiere decir que no se pueda discutir con ellos.

      • Meixiang dijo:

        Eso es Martucha, te expresas mucho mejor que yo. Lo que quiero exponer es esa situación (angustiosa a veces) de que porque eres adulto “no te enteras” “estás desfasado”, etc y como tal eres un desecho. ¿Os habéis visto ahí? Yo afortunadamente no, pero ví esa situación de una mamá frente a un mico de cuatro años que era su hija y que le estaba partiendo las espinillas a patadas porque de los cuatro tipos de merienda que trajo a su hija al cole para después seguir jugando en el cole, no estaba lo que a la niña “justo le apetecía ese día”. Y ver cómo la madre, con lágrimas en los ojos y cortes en las espinillas, justificaba a su hija. Y ver con los años cómo temen las profesoras, las encargadas de comedor, etc. a la niña de marras, que no respeta nada ni a nadie y te pone en el brete de que “te denuncio porque puedo” como dice a las cuidadoras…
        Obviamente es un caso extremo, pero que se da en un grado u otro en nuestra juventud “nini”.

      • Es tremendo esto que cuentas. Yo también he visto niños que se suben a la chepa de los adultos, incluídos sus padres, que para más inri les justifican… Tampoco entiendo qué clase de adultos quieren crear. Supongo que unos que se larguen de casa y les dejen respirar… porque si no, no lo entiendo.

  4. Pues yo sí he criticado a una maestra de mi hija delante de ella. Os cuento. Mi hija, nacida en Rusia, llegó a España a los 3 años y medio. En infantil no dio clases de inglés porque tenía que aprender español.
    Cuando llegó a 1º de primaria, le dice a la maestra de inglés: ¿”puedo ir al baño?” y la maestra del dice: “dímelo en inglés”…obviamente, mi hija ni sabia decirlo en inglés….gracias que sabía decirlo en español…..
    Bueno, pues la superprofe no la dejó ir al baño y mi hija se hizo pis en clase…..por supuesto que critico a esa maestra, delante de mi hija, al lado y detrás….así se lo dijimos, esa eseñora no es una buena maestra y además, es una mala persona…
    Por qué no se puede criticar a los maestros cuando hay motivos para ellos?
    No son infalibles, no?
    Un saludo

    • En el caso que planteas, Luz, creo que tampoco hay que hacerlo (si logras controlarte, aunque es comprensible que no lo logres).
      Éso no quiere decir ni que te parezca bien, ni que le debas decir a tu hija que te parece bien. Pero creo que si tu lo hablas a solas con ella o con el equipo directivo o la tutora o tutor del curso, puede que se “resuelva”, que la profesora le pida disculpas a tu hija y entendiendo que ha sido un error, que no ha tenido en cuenta que tu hija no sabía y los otros 26 sí sabían, tu hija pueda volver a sentirse bien en clase con ella. Pero si después de criticarla , y calificarla como “mala persona”…¿qué sentirá tu hija cuando si no la cambias de centro se vuelva a quedar al cuidado de una “mala persona”?

    • martucha dijo:

      Jolín, en esa situación te dan ganas directamente de… pues no sé, ponerla de poster en clase a la super profe. Pero estoy con Nuria en que es mejor solucionar el problema con la maestra y, por supuesto, la dirección de Infantil, y decir las cosas con respeto pero como te tengan que salir. Y creo que la niña merece una conversación aparte en la que le expliques, sobre todo si va a continuar en clase con ella, que la profesora ha tenido un error muy grande porque los adultos a veces nos equivocamos pero que no volverá a pasar.
      Creo tb. que esa situación dice cosas bastante malas de la profe, pero que el cole tiene mucha culpa porque siempre debería informar de las excepciones en la clase, como esa, con la que evidentemente tendrá que saltarse la norma. Mal método amenazar así a los niños, la verdad, hasta el punto de dejarlos mearse encima.
      Con ese tema estamos teniendo ahora historias en el cole, un cole con 3 líneas, 275 alumnos en infantil, donde cada padre tiene que buscarse la vida para el cambio de ropa en caso de escapes, pudiendo estar el niño meado o cagado lo que sea necesario. A veces pienso que vivimos en un mundo de locos.

    • Cuando hablaba de criticar me refería a esto que hacemos a veces de hablar con otro adulto como si los niños no escucharan. Si tengo que decir algo, se lo digo directamente a mis hijos.

      En un caso como el que cuentas, creo que le contaría que la maestra se ha equivocado, y que yo iba a tomar medidas para que esto no volviera a suceder. Y hablaría con la maestra, con la tutora, la directora, la inspectora… (o sus equivalentes masculinos)… para que no volviera a pasar.

      Me parece gravísimo, incluso en el caso de un niño que sí habla inglés. La dignidad no puede estar comprometida a una respuesta “correcta”.

  5. Me parece un tema muy interesante. Creo que es posible que los niños sepan que los adultos podemos equivocarnos sin perder por eso nuestra autoridad. A veces los nervios, el cansancio o sus peleas continuas me hacen ser injusta con mis hijos. Cuando eso ocurre, y me doy cuenta de ello, les pido perdon y les explico que me he equivocado. No creo que eso me haga perder autoridad como madre. Al contrario, creo que la injustica o la arbitrariedad es lo que hace perder autoridad. Y eso creo que ocurre igual con otros adultos de referencia.

    En ocasiones mis hijos me explican cosas del cole, sobre sus profesores, y algunas injusticias que han cometido. En esos casos, yo siempre he optado por decirles que en primera instancia deben acatar lo que el profesor decida. Pero que eso no quita que después puedan hablar con él desde el respeto y argumentar el por qué no entienden su decisión. La comprensión del profesor es un paso para fortalecer su autoridad.

    Comparto con Madre de marte que criticar al profesor o profesora delante del niño en conversaciones con otros adultos no lleva a ninún lugar…

    No me he econtrado nunca con un caso de falta de respeto hacia otros niños como el que explica Luz… La verdad es que en ese caso creo que me herviría la sangre.. pero si pudiera contenerme intentaría seguir el mismo hilo argumental… utilizando todos los mecanismos a mi alcance para solventar el tema desde dentro….

    Gracias por hacerme pensar

    maria

  6. yo también creo que no hay una edad para empezar a enseñarles a argumentar y discutir desde el respeto. Creo que, como todo, se puede y se debe enseñar desde el principio, adaptando las explicaciones a la edad de la personita.
    Y desde luego que me parece que es un tema que entronca directamente con la posibilidad de defenderse ante un intento de abuso sexual: creo qeu no puedes pedirle a un niño que no cuestione la autoridad de un adulto de referencia (y digo cuestione, no que le falte el respeto) pero que a la vez sea capaz de decir no a cosas que le hagan sentir incómodo. Creo que esta separación es capaz de hacerla un adulto, pero no un niño, más teniendo en cuenta que los pederastas suelen ser muy sutiles e ir incrementando sus demandas suavemente.

    • Es un tema muy interesante. Y muy duro. Que tengo ganas de abordar un día de estos. Yo también creo que hay mucha más relación de la que es aparente.

  7. A mi si me parece que debemos educar a nuestros hijos a tener sentido critico, y es absolutamente compatible con respetar y acatar las normas, ademas creo que es importante mostrarles que nadie es infalible, ni siempre justo, incluso los que ostentemos con ellos la autoridad.

    Mi hijo me pidió el otro día que le comprara un balon para llevar al cole y jugar en el recreo, cuando apareció con el le dijeron que era muy duro y que no estaba permitido porque podían hacerse daño, el argumentó que es el mismo balón con el que juegan a fútbol sala en extraescolares, no obstante no les permitieron jugar con el. Cuando me lo contó le dije lo que pensaba, que estaba de acuerdo con el, pero que no obstante tenía que respetar la norma del colegio. Desde luego ni me planteo argumentar estupideces en las que no creo solamente para dar la razón al cole, somos seres pensantes y tenemos derecho a discrepar, y cuando toca a acatar a pesar del desacuerdo.

  8. Creo que hablamos de cosas distintas. Una cosa es el respeto que sí creo que se ha perdido en gran parte porque hay falta de respeto a los profesores por parte de las familias, falta de respeto a los médicos porque no les mandas o haces lo que ellos quieren, falta de respeto a nuestros mayores, falta de respeto a las minorías…
    Eso es una realidad. Pero hablamos de discrepancias, de razonamientos, de no ser borregos y pensar como la mayoría sin una reflexión.
    Yo procedo de familia de profesores también como alguna habéis comentado, mis padres han sido profesores (ya están jubilados), mi tía también, mi hermana de secundaria. Y discuto mucho con ellos mis puntos de vista sobre el sistema educativo, sobre la forma de abordar las dificultades de aprendizaje en niños como los nuestros que tuvieron un inicio difícil, en la importancia de las emociones en el colegio, cosa que casi no se trata, y en muchísimas cosas discrepamos, y somos familia. Claro es que sabemos que lo que nos decimos nos lo decimos desde el cariño aunque nos llamemos perras judías, y en el caso de profesores que no sean íntimos pues es diferente. Pero creo que todo se puede discutir y debatir siempre desde el respeto, ahora sí os digo que si vivo en primera persona una falta de respeto como la de Luz hacia su hijo (el hecho de ser niño no hace que la falta de respeto sea menor) no sé si reaccionaría con mucho respeto yo.

    Elena

  9. martucha dijo:

    Hola, sé que esta entrada es ya un poco “antigua” pero hoy he leído esto y me parecía que expresaba un poco lo que pienso, pero mejor.
    http://www.maynet.es/tu-nuevo-profesor-me-gusta/

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