familia monoparental y adopción

Genética

Me dicen que la genética está sobrevalorada.

Estoy de acuerdo en lo que se refiere a la formación del vínculo: yo no comparto nada de la carga genética de mis hijos, y no podrían ser más hijos míos… y sin embargo, el mensaje que recibimos día tras días por la sociedad, no es este. Cuando te preguntan si a un hijo adoptado se le quiere igual; cuando te preguntan si es hijo tuyo, y añaden, ¿pero tuyo-tuyo?; cuando hablan de su madre de verdad, como si tú fueras sólo la canguro… cuando los niños que están en los centros españoles no pueden salir en adopción si su familia biológica no renuncia a ellos, aunque no esté en condiciones de ocuparse y a veces ni siquiera tengan contacto con ellos; cuando los jueces fallan siempre a favor de la familia biológica en caso de litigio… o cuando se obliga al padre de un hijo concebido por semen de donante a firmar un papel en el que se compromete a educarlo y criarlo “como si fuera su hijo”; cuando se buscan donantes físicamente parecidos a los padres, para que no se note el origen… o cuando un padre que descubre que su hijo no lleva sus genes va a los tribunales para dejar de pagar manutención, como si todos los años que han vivido juntos y que le ha considerado su hijo no contaran para nada.

Incluso para algunas familias adoptantes, parece que la genética es importante: cuando adoptan en países de raza blanca “para que no se note”; cuando les dicen a sus hijos que no hace falta que en el cole sepan que son adoptados “porque esto pertenece a su intimidad”; o cuando niegan a la familia biológica, en algunos casos porque sienten que no pueden competir con ellos.

Y para algunas familias creadas por reproducción asistida también: cuando prefieren hablar a sus hijos de los médicos que les ayudaron a quedar embarazadas que de los donantes; cuando el padre se distancia del hijo concebido con semen de donante; cuando no se habla a los hijos del hecho de que han sido concebidos con gametos de donante (o se habla sólo del donante masculino en el caso de las madres solas); cuando esta información no se comparte con el entorno cercano, “porque no tiene importancia” (si no tiene importancia, ¿por qué esconderla?); y cuando se le explica a los niños que no hace falta contarlo a terceras personas, “porque esto pertenece a su intimidad”.

O sea: la genética esta sobrevalorada. Hasta ahí de acuerdo.

¿Es importante, la genética? Pues yo creo que depende de qué lado estés. Para mí no tiene ninguna importancia que mis hijos no compartan mis genes. Pero si yo hubiera parido un hijo y lo hubiera dado en adopción, este hijo al que quizás no volvería a ver nunca más, seguiría siendo mi hijo. Estoy segura de que pensaría en él a menudo, me preguntaría cómo le va, a qué familia ha ido a parar, cómo sería si se hubiera quedado conmigo. Incluso pienso que me preguntaría esto, en cierta manera, si hubiera sido donante de óvulos.

Y luego está lo importante qué es la genética para el niño que no comparte los genes con sus padres… y a menudo, con nadie conocido.

Yo conozco a muchos adoptados adultos. Muchos de ellos han buscado sus orígenes. ¿Por qué, no son felices con sus familias de crianza? No, no tiene nada que ver con esto. Buscan sus orígenes porque quieren saber. Quieren saber qué pasó. Por qué les abandonaron. Por qué no se pudieron hacer cargo de ellos. Cómo habría sido su vida de haberse criado en esa familia de origen. Pero también quieren saber a quién se parecen. Qué enfermedades hay en su familia. A qué edad han muerto sus abuelos. Si tienen hermanos.

Cuestiones que sólo pueden entenderse desde la genética. 

Y esta búsqueda, a mí me parece legítima, y hasta sana. Y no me siento amenazada porque mis hijos tengan esta necesidad, si es que la tienen. Ni siquiera porque tengan otra madre.

Y espero saber transmitírselo para que no les ocurra lo que les ocurre a muchos adoptados adultos que conozco: han buscado sus orígenes sin decírselo a sus padres (adoptivos), o cuando estos ya habían muerto, por temor a hacerles daño. Quizás porque estos les habían repetido toda la vida que la genética no tiene importancia…

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Comentarios en: "Genética" (33)

  1. Madredemarte, te felicito por lo bien que escribes y por lo que afinas en tus post.
    Estoy totalmente de acuerdo contigo en todo lo que dices, entiendo que es normal que los niños quieran saber como eran sus padres biológicos y a quien se parecen; en el caso de mi hija que es etíope y de la que conozco sus orígenes, le gusta que le diga que se parece a su mamá de Etiopía, pero tambien le encanta que los profesores en clase, le digan que es muy charlatana porque sabe que en eso es igualita a mí.
    Creo que si ellos tienen necesidad de saber, es importante que nosotros le facitemos la tarea y ayudemos en lo que podamos, por experiencia sé que eso les tranquiliza.
    Me ayudó mucho a entenderla el libro de “La herida primaria”, no en todo lo que escribe, pero si en bastantes cosas a las que hace alusión, por otro lado cada niño es diferente y pienso que por el hecho de ser adoptados no tienen porque tener todos los mismos comportamientos.
    Lo que más claro tengo, es que mi hija es mía, mía y que no ha hecho falta parirla para quererla más que a nada en el mundo

  2. En nuestra casa estamos mi hija, nosotros sus padres y la presencia (para nada fantasmal) de los padres biológicos. Esta presencia la sacó a la luz mi hija y yo pensaba que debía de hacerle un hueco por ella. Ahora, con el tiempo, lo veo diferente… soy yo, también, la que necesita esa presencia . No se si es el peso inconsciente y cultural de la genética, o de factores instintivos y primarios o psicológicos o espirituales.

    Creo que ser padre adoptivo supone aceptar una serie de realidades personales no fáciles de asumir por todos. Por eso no me extraña que haya padres que les horrorice este tema. Se habla del duelo por el hijo biológico no tenido antes de la llegada de nuestros hijos… y se acabó. No se habla de nuestro proceso como parte del triángulo que formamos, de nuestros conflictos y luchas con nuestros propios demonios… Yo si me he sentido amenazada por los padres biológicos y hubiera cambiado a mi hija en el momento de la asignación y tantas y tantas cosas… que ahora están muy lejos y que ahora las veo normales, como parte del proceso de ser madre adoptiva… Como se dice “la adopción no es un hecho es un proceso” y añadiría que es un proceso tanto para el niño como para los padres.

    Personalmente me veo como he ido evolucionando como madre adoptiva… como he ido dejado atrás emociones, reacciones, espectativas…tantas cosas.

    A la autora de la “Herida primaria” siempre le estaré agradecida por su libro, porque dio voz a un montón de intuiciones que sentía y a situaciones que no comprendía. Además me ayudó a entenderme a mi misma.

    • Estoy totalmente de acuerdo con lo de que la adopción es un proceso. Totalmente.

      Yo tenía clarísimas algunas cosas hace años que ahora veo de forma radicalmente distinta. Por ejemplo, todo lo relacionado con la familia biológica… sí, yo fui de las que distinguían entre “progenitora” y “madre”, de las que pensaban que “madre es (sólo) la que cría”, y que el papel de la primera madre era meramente biológico…

      Y en muchas cosas, todavía ahora, dudo…

  3. martucha dijo:

    Mis dos hijos son biológicos, pero siempre que surge el tema (me) hago la misma pregunta, ¿querrías menos a tu hijo si te dijeran que te lo han cambiado en el hospital? (hablo de mí). Cada uno hace a su hijo suyo en momentos distintos, hay gente que desde que empieza a buscar, biológicamente o no, hay gente que tiene un 2º y siente remordimientos porque no lo siente como al primero… etc. Yo tengo claro que un hijo es un hijo, venga de tu barriga o de otro lugar, y yo soy SU MADRE, sí, la que ha pasado una noche toledana porque tiene anginas y una fiebre alta, la que le lleva al pediatra etc. Que ahora me vienen y me dice que no soy su madre biológica, pues… no sé qué sentiría, pero el que me ha hecho pasar la noche en vela es mi hijo sin duda. Creo que la piel se impone a la genética de todas todas, ¿el momento?, depende de cada persona.

    • Estoy de acuerdo contigo… yo no dejaría de considerar mío un hijo que he criado aunque me lo hubieran cambiado en el hospital… sin embargo, ¿qué sentirías por el otro hijo? El que sí comparte tus genes pero no has criado tú… Yo lo consideraría también hijo mío… y ahí sí que tendríamos un problema.

      Recuerdo una vez que me contaron una anécdota dramático-curiosa: un niño que fue diagnosticado con síndrome de Down al nacer… y que minutos más tarde se descubrió que no sufría esta enfermedad, sino que era “medio asiático”: la madre había tenido una aventura con un ciudadano chino (creo) y el niño no era hijo biológico del padre oficial.

      Le contamos esta anécdota a mi padre, con el comentario de que situación más extraña, no?, por un lado te alegras de que el niño esté sano, por el otro, claro, descubres que la mujer te ha engañado… ¿y tú qué harías?

      Y mi padre dijo: disimular, no sea que no me dejen hacer de padre del niño.

      En cambio, ¡¡cuántas veces hemos visto lo contrario!!, padres que después de años de crianza y de considerar suyo un hijo, van a los tribunales a pedir una prueba de ADN para no pagar, por ejemplo, una pensión compensatoria… Algo que siempre se me ha hecho muy difícil de entender.

      • Jajajaja! Genial tu padre ;-D

      • martucha dijo:

        Como dice Raquel, genial tu padre.
        Y sí, tendría un problema respecto al hijo biológico que no conozco porque tb. lo consideraría mi hijo, pero eso no restaría nada al que he criado. Y sí, sería una situación muy complicada, por lo menos para mí y conociéndome.

  4. A mí me importa la genética.

    Como tú ya sabes, soy padre de dos niños; no adoptados, sino “biológicos”. Y reconozco que me importa. Me gusta que se parezcan, me gusta que hayan nacido de una persona que quiero, me gusta ver en ellos gestos de mis mayores, etc. Como me gusta ver que han heredado características nada genéticas, aprendidas de nosotros.

    Y reconozco que cuando alguna vez he oído, en entornos de familias adoptivas, reducir el embarazo y, en fin, todo el tema biológico, a casi una cuestión anecdótica (algo que aquí no haceís, que conste), me sentó bastante mal y además me pareció un error.

    Lo cierto es que hasta que me acerqué a la realidad de la adopción, por mi pareja, había muchas cosas que no entendía, y otras que ni imaginaba. Algunas sin importancia (por ejemplo, a mí lo de definirme como padre “biológico” me suena a rayos), pero otras fundamentales (sencillamente, comprobar cuánto amor se puede sentir).

    En fin, para mí este blog es un regalo, y leeros un placer; y aunque comento a menudo hoy me apetecía deciros, desde un punto de vista externo, que, aunque abundan ejemplos de falta de sensibilidad, y que en cualquier caso debe de ser agotador, os deis cuenta de que casi todos esos comentarios poco oportunos e inadecuados que sufrís nacen del desconocimiento, de no haber pensado nunca es esos temas.

    Besos.

    • ¿Sabes?, a mí también me importa la genética, incluso en mis hijos. Me importan estos genes que les hacen altos o ágiles, que les dan una piel preciosa, que les ha dotado (curiosamente) de una voz casi idéntica… y me importa la crianza, la educación que les damos en casa, y en la calle, y que les convierten en niños, en muchos aspectos, parecidos a los que les rodeamos.

      A muchos padres adoptantes, la palabra “biológico” tampoco les gusta: todos los niños lo son, aunque no sean biológicamente nuestros. Hace poco, en el cumpleaños de uno de mis hijos, una amiga (madre adoptante), preguntó: “¿Hay alguno biológico entre los invitados?” y su pareja le respondió que sí, todos…

      Yo también he oído reducir el embarazo, el parto… los genes, sí, también, a algo anecdótico. Y creo que es importante, también en el caso de nuestros hijos, que no lo han vivido con nosotros, pero que lo han vivido igual. Negarlo es minimizar una parte fundamental de su vida.

      Te (os) devuelvo el piropo: el mejor regalo de este blog sois los lectores y co-autores del mismo. Lo que aprendo yo aquí, oiga!

      Un abrazo.

      • jajajaja

        Mi hermana es profesora de inglés y algunas personas le comentan “ya, tú sabrás mucho de cómo dar clases y gramática, pero para aprender es mejor un nativo” y ella siempre responde “pero si yo también soy nativa!”

        Pues eso, todos somos biológicos, y hay biologías aplastantemente mejores que las de los padres adoptivos… como muestra: yo y mi hija!

    • martucha dijo:

      Estoy con Portorosa, a mí tb. alguna vez de gente cercana y muy querida, reducir el embarazo a una mera anécdota, y la verdad es que me ha chirriado un poco aunque no me he metido a debatir porque en el caso de esta persona ha sido un medio de defenderse de una etapa muy dolorosa para ella como es buscar un embarazo y no poder quedarse.

  5. Nunca olvidaré las palabras de una mujer de unos 40 que, tras muchos años de búsqueda, encontró a su madre biológica. Cuando llamó a su puerta le preguntó si la había dado en adopción, la madre respondió que sí, pero también respondió “yo no soy tu madre”.

    La mujer que había buscado y fantaseado con su madre biológica estaba terriblemente herida, pero declaró al entrevistador: ” Ha sido muy duro, pero aún sabiendo este resultado volvería a hacer todo lo que he hecho por un simple motivo: es la primera vez que mi cara se parece a la de alguien”

    Yo lo comprendo un poco por la parte que dice Portorosa, mi hijo biológico menor se parece mucho a mi madre y, quizás porque no tengo a mi madre cerca, eso me encanta.

    Creo que tiene que ser muy difícil no parecerse a nadie. Los que nos parecemos a alguien quizás no podamos comprenderlo, pero yo intuyo que tiene que doler y hacerte sentir muy sólo.

    Besos
    Eva

    • Muy ilustrativa la historia.

      Yo conozco personas adoptadas que han dicho, al tener a su primer hijo, cosas parecidas. Por fin había alguien con quién compartían genes, y parecidos.

      • Yo tengo una prima adoptada con la que alguna vez hablé del deseo de conocer los orígenes… ella nunca tuvo necesidad de ninguna búsqueda, pero me contó que al tener a su primogénito, por primera vez en su vida, se miró en el espejo y le miró a él y se le hizo “raro” andar buscando semejanzas. Dice que fue la primera y única vez que preguntó cómo serían físicamente sus padres biológicos… el pensamiento le duró dos minutos y a otra cosa, mariposa.
        No sé si esta prima es extremadamente pragmática o tiene algún trauma sin resolver respecto al tema 🙂
        Beso!

  6. Excelente! lo comparto en mi FB. Besos y siempre te leo 🙂

    • Yo también a ti!!
      Me alegro de que te haya gustado, uno siempre anda preguntándose cómo recibirían mis hijos lo que escribo… y saber tu opinión ayuda!!

  7. Violeta, de "las tres rosas" dijo:

    Una estupenda reflexión sobre lo que pensamos, lo que decimos y cómo actuamos ante el concepto de genética ¡Excelente como siempre, madre de marte! Y con este tema has hilado bien fino 😉
    Muchas gracias por tu valentía a la hora de abordar los temas, sin falsos pudores ni pelos en la lengua, gracias de corazón!

  8. Con dos hijos adoptados…poca importancia tiene para mí que genéticamente no se parezcan ni un pelín a mí, que no lleven mis genes, mi herencia…Y si me algo nos importara a las que aquí escribimos…maaalo, maaalo!!!…todos somos tan distintos…Me fastidia…”Pepito se parece a su padre…ufff, tiene la nariz de su madre…y el genio del abuelo Juan…cuando tú eras de su edad, hacías lo mismito…”…Me repatea establecer en tan primer lugar la genética…tiene mucha importancia social…sin duda…Es la manía de nuestra sociedad cercana…establece parecidos por la genética…Diferente es la presencia de los que concebieron a nuestros hijos, en nuestras vidas…algo que hay que aceptar y cuanto antes mejor…Yo, como Itsaso, he ido transformando muchas cosas dentro de mí…incluso esa necesidad de saber quienes podrían ser, donde podrían estar, y cómo pasó todo…y como me alegro de esa evolución…no porque antes fuera reticente a este tipo de interés en lo bio…sino porque creo que es mucho más sano y natural para mis hijos que su madre comprenda y esté interesada en lo que ellos pueden querer buscar…se sentirán apoyados y ayudados…iremos a la par…eso es muy importante para un hijo, sentir en igual sintonía y deseo a su madre o su padre…
    Por lo demás…evidentemente mis hijos tienen unos maravillosos ojos rasgados que yo no tengo…y????

    • Mi padre suele decir también que tener nietos adoptados, le ha hecho descubrir que la genética es virtual: sus amigos dicen que sus nietos han sacado esto de ellos, aquello de sus mujeres, lo otro de la hija o del yerno… y mi padre dice que él puede decir lo mismo de los suyos: hay parecidos, incluso físicos, que, si fueran hijos biológicos, los atribuiríamos a la genética…
      (Sí es sabio, sí…)

  9. No había leído el comentario de tu padre…qué hombre más sabio…!!!!!!!!

  10. Violeta, de "las tres rosas" dijo:

    Tengo la inmensa suerte de estar viviendo distintos tipos de maternidades, y por supuesto comparto de que el modo en el que nuestros hijos/as llegan a nuestras vidas no es lo que marca nuestros sentimientos hacia ellos. Me siento tan súper madre del nacido de mi barriga como de las dos niñas adoptadas, ambas a la edad de dos años ¡Una edad estupenda para crear apegos y hacer un buen vínculo! Mi experiencia con las dos ha sido francamente buena, y podría decir -sin desmerecer los lazos biológicos- que quizá por afinidad de caracteres, mi relación con ellas, con las dos, es más estrecha y satisfactoria que la que mantengo con el hijo nacido de mi, que también ha heredado de sus familias biológicas sus cosillas, buenas y mala ¡A veces los genes por muy nuestros que sean no son los mejores! y desde luego en cuanto a inteligencia emocional, no es precisamente el niño mejor dotado.

    Pienso mucho en qué significa para mi la maternidad, este sentimiento tan potente, tan brutal, que me apasiona y casi ocupa toda mi vida. Intento mirarla y analizarla desde distintos ángulos comparando mis propias emociones, sentimientos y conductas al respecto y últimamente hay un concepto que me resuena con frecuencia -el sentido de pertenencia- el que tienen mis hijas/hijo conmigo, y el que yo siento hacia ellos.

    Como madre de acogida de dos niñas mayores ( vinieron a casa con casi 14 años y ahora van a cumplir 16) y aunque estamos en un proceso un poco especial, de familia de referencia -durante la semana viven en un piso tutelado con educadores- con nosotros pasan los fines de semana y las vacaciones, siento diferencias, y creo que no solo por sus edades y el poco tiempo que llevamos compartido, creo que la clave está no en que tengan una familia biológica -en realidad solo dos tías que son muy jóvenes, en una situación un poco difícil para hacerse cargo de las niñas, absolutamente encantadoras y buena gente donde las haya- creo que eso, que ellas, a las que conocemos y con las que nos llevamos fenomenal, no es ningún obstáculo para generar un buen vínculo, pero hay algo que si que hace la relación diferente ¿La historia pasada? ¿El tiempo no compartido? Supongo que todo eso debe de ser muy importante, pero ¿Y el sentido de pertenencia? ¿Se puede generar ese sentimiento de forma profunda con estas edades? ¿ellas pueden llegar a sentirse mis hijas y yo su madre? Si, ya sé que el acogimiento es algo distinto a la adopción, lo sé en teoría muy bien y también por experiencia, pero hay cosas que no encajan en los libros ni en los corazones ¿Será ese sentir que no nos pertenecemos absolutamente el que dificulta unos lazos más profundos, más incondicionales?

    Quiero mucho a mis niñas de acogida y en muchos sentidos me duelen sus cosas de la misma manera que me duelen las de los otros tres de la familia, no obstante, igual que puedo afirmar con total rotundidad que el amor que siento por mis hijas adoptadas -y el no adoptado- es exactamente del mismo nivel e intensidad, sin que el factor genético genere ningún tipo de plus especial hacia el hijo que nació de mi y con el que comparto genes, virtudes y defectos. Si que puedo decir que el sentimiento hacia las dos mayores no es igual. Percibir esa diferencia me duele en muchas ocasiones, me hace sentir culpable, racionalmente estoy absolutamente comprometida con ellas, las entiendo, siento empatía, ternura, cariño, rabia por su historia pasada y ganas de poder mejorar sus vidas y su futuro en la medida que sea ¿Qué es lo que impide que nazca un sentimiento por estas personitas de la misma naturaleza que el que siento por las otras tres que tengo en casa?

    Uff, creo que a esto le tengo que seguir dando vueltas, a ver si veo la luz, o el tiempo, o simplemente la vida, me va dando las claves.

    Gracias de nuevo, madre de marte, porque tus reflexiones me ayudan también a reflexionar a mi sobre mis propias contradicciones.

    Y gracias a todas las demás personas que escriben también por aquí, comparto alabanzas, este blog es un tesoro, por la autora, y por quienes la acompañan.

    • Yo imagino que, al margen de la edad con la que llegaron (una edad que aún adolescencia, necesidad de empezar a separarse de los adultos… e imagino que carencias afectivas de algún grado), debe ser difícil sentirse madre al 100% de criaturas que sólo están parte del tiempo; sobre las que no se pueden tomar algunas decisiones importantes (imagino que no decidís vosotros a qué colegio van, los horarios intersemanales, etc); y que tienen un vínculo que puede no ser permanente. De alguna forma hay que protegerse de la posibilidad de que no se queden… Vaya, eso creo.

      Quizás sería más fácil si te plantearas sentirlas como unas “sobrinas”, alguien que forma parte de tu vida pero que no depende exactamente de ti…

      Aunque hablo sin conoceros, y sin haber vivido una acogida, es decir, desde el puro desconocimiento.

    • Violeta, puede ser que no son tus hijas y al estar en acogida, creo que el cerebro debe de funcionar de otra forma, igual es un mecanismo que tenemos para no crear un vínculo, sabiendo que es una situación temporal distinta de la de tener un hijo.
      Yo tengo una niña adoptada y estoy haciendo la formación para ser madre de acogida, y de momento parece que tengo claro que no va a ser una situación de permanencia sino de dar a un niño un hogar del que carece, y aunque está claro que se crean vínculos, la cabecita siempre estará alerta y recordando que es una situación temporal, quizá para evitar sufrimientos futuros.
      Hablo desde el total desconocimiento, ojo y solo desde la teoría, que por experiencia digo que a muchas veces poco tiene que ver con la realidad.
      De todas formas decirte, que te admiro por esa superfamily que tienes y la capacidad de llevar adelante a tanto niño.

      • Yo alguna vez he pensado en las acogidas (reconozco que es más una fantasía que otra cosa, al menos por ahora). Y lo que siempre me hace descartarlo, incluso para un medio plazo, es la fragilidad de mi hijo mayor respecto a la permanencia de los vínculos: creo que a él le resultaría difícil distinguir un hermano temporal de uno permanente, y que le resultaría difícil soportar la separación. No sé si en una acogida como la que hace Violeta este tipo de cosas son más fáciles… aún pagando el precio de no terminar de sentirte madre del todo.

        Habrá que darle vueltas.

      • Yo lo voy hablando con mi hija, que siempre ha querido tener compañía, y no la mía (que tambien), sino de algun hermano con quien jugar y pelearse, lo que pasa es que yo tengo claro que no puedo adoptar a otro niño, por miles de factores que no vienen a cuento.
        Entonces, he pensado que si voy (vamos) a ser capaces de evitar que un niño pase en una institución un tiempo que puede pasar en una familia sustituta, que por supuesto no es la panacea, pero es un mal menor.
        Todo esto me ha llegado despues de conocer de cerca, casos de niños que han sido adoptados despues de pasar mucho ó todo el tiempo, antes de llegar a su familia, en una institución, y verdaderamente los resultados son devastadores, asi que en ello estamos y espero que la experiencia sea positiva, seguro que lo será.

      • Seguro que lo será.

        Yo me lo plantearía, por las mismas razones que tú… ya te digo, si no fuera por la fragilidad de mi hijo mayor.

        Pero conozco otras familias, con hijos adoptados, que han optado, además, por la acogida, y que están muy contentos, y los niños lo viven con mucha normalidad, con alegría, con tristeza cuando se marchan, pero sin sentir que se termina el mundo…

  11. Creo que es tan malo sobrevalorar la genética como infravalorarla.Por supuesto que la genética no predispone al cariño, el vínculo o el amor pero está tan intrínsecamente ligada a lo que somos, que obviarla tampoco me parece adecuado. Me gustó la reflexión de portorrosa, porque es verdad que muchas familias adoptivas en nuestras conversaciones se minimiza el hecho de parir un hijo y sin embargo, aunque no he parido ninguno, reconozco que el hecho de parir un hijo tiene mucha fuerza y carga emocional y no es una anécdota en la vida de las personas, ni de la madre (después de parir creo que toda mujer se merece ese nombre y no “utero con patas”) ni por supuesto del hijo. El libro de la herida primaria a mi también me abrió los ojos en muchos aspectos, como todos los libros, no hay porqué estar de acuerdo en todo, y cada persona tiene una codificación genética distinta, por lo que no se puede generalizar casi nada, pero a mi me hizo pensar mucho en ese “vinculo de sangre” que se rompe y la verdad es que yo antes era de las que minimizaba la genética, mi discurso inicial es que quería tener un hijo, la forma era lo de menos, y a lo largo de estos años he cambiado mi visión en este aspecto y en otros muchos más y lo que seguiremos puliendo con foros como este. Gracias Madredemarte por sacar estos temas y exponerlos de forma tan clara y abierta.

  12. “Pero si yo hubiera parido un hijo y lo hubiera dado en adopción, este hijo al que quizás no volvería a ver nunca más, seguiría siendo mi hijo. Estoy segura de que pensaría en él a menudo, me preguntaría cómo le va, a qué familia ha ido a parar, cómo sería si se hubiera quedado conmigo. Incluso pienso que me preguntaría esto, en cierta manera, si hubiera sido donante de óvulos”
    Toda la razón excepto en este punto, porque tú, yo,y muchos de los que leemos el blog, hemos sido madres por elección, lo hemos buscado, deseado, y conseguido, y por la dificultad del camino, incluso valoramos más el hecho de la maternidad; la maternidad biológica, deseada y encontrada sin obstáculos no es una carrera de obstáculos, sino un hecho natural, y por tanto no tiene esa sobrevaloración que tenemos los padres adoptivos en general. (yo soy madre adoptiva y biológica).
    Por tanto el que tú estuvieras segura de que pensarías en él, no puede ser extensivo a las madres madres biológicas que han dado en adopción a sus hijos, las habrá, no lo dudo, pero la generalización en este punto no me parece correcta, pues parte de la cabeza y el corazón de lo que haría una madre que ha buscado a sus hijos.

    • Por esto digo como yo me sentiría, y no cómo creo que se sienten las madres que han dado hijos en adopción.

      Vete a saber… yo creo que sí es así… pero claro, las madres que conozco que han dado a sus hijos en adopción son también madres que luego han buscado, que han seguido dándole vueltas al tema.

  13. Pero Chiqui, tu crees que tu hija entenderá que ese niño que va a compartir un tiempo con vosotros no es su “hermano “para siempre”?
    Como madre de 2 hijos adoptados creo que los míos no entenderían que una cosa es la adopción (que eres su mamá “para siempre”) y otra el acogimiento…..
    A mi me encantaría acoger, pero creo que a mis hijos los descolocaría bastante.
    ¿Cómo se lo planteas?
    ¿Cómo que es un amigo que va a vivir temporalmente con vosotros?
    Porque lo que está claro es que no van a ser hermanos…..

    • Esta es mi gran duda también. Que lo entiendan mis hijos, y que lo entienda, también, el niño acogido… a según qué edad tiene que ser complicadísimo (y durísimo).

  14. Madre de 2 dijo:

    Mis hijos hasta recuerdan a su madre por lo que es imposible negarlo, pero siempre he estado abierta a la posibilidad de que ambos sean capaces de reconciliarse con su historia de vida, y yo quiero estar ahí para apoyarlos como cualquier momento relevante en sus vidas, tanto yo como su padre hemos dado siempre las gracias a esa madre que sibien, cometió errores, dichos errores permitió convertirnos en padres… siempre esta en nuestras oraciones… Por lo tanto, cuando hablamos de su historia ellos notan que nosotros hablamos desde el amor, desde el perdón y eso espero transmitirles la “conciliación”.

    Mi profesión me indica que independiente de la genética los seres dependemos mucho del contexto donde nos desarrollamos y crecemos, tanto de nuestra cultura como del país, las tradiciones, la familia, el entorno, los amigos, el colegio, los vecinos y como eso impacta a cualquiera de nosotros. Y esa a sido mi historia, si bien mis hijos fueron vulnerados, hoy todo su entorno los ha contenido de una forma maravillosa y cada una de las comunidades donde ellos se desarrollan han sido de gran importancia para su desarrollo, principalmente en sus habilidades sociales y en su capacidad de vincularse con otras personas.
    La genética jamas a sido tema para nosotros, nos hemos concentrado en la contención emocional que ellos y nosotros necesitamos para volvernos familia.

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