familia monoparental y adopción

Me voy a ir de casa

Cuando yo era adolescente y A. era un niño de 4 o 5 años, este solía amenazar a su madre, cuando algo no se hacía como él quería, con irse a vivir a casa de su padre, en el pueblo de al lado del suyo.

Un día, su madre, harta del chantaje sentimental, le dijo: Muy bien. Vamos a preparar la maleta.

Metió un par de pijamas y un cepillo de dientes y le bajó a la calle. Le pidió que buscara a alguien que le llevara a casa de su padre. Y se volvió a su piso.

(Vivían en una ciudad pequeña en la que el niño no corría ningún riesgo por quedarse solo en la calle).

Media hora más tarde, A. subía llorando a su casa… había cambiado de idea, dijo, y ya no quería irse.

Mi hermana también solía amenazar a mi madre con irse de casa. Una de las veces que lo hizo, mi madre le abrió la puerta para que se marchara. Llamó al timbre al cabo de un rato, y mi madre le dijo: ¿Pero no te ibas?

– Sí, dijo mi hermana. Sí que me voy. Pero, ¿sabes dónde puedo comprar una pistola? Porque antes de irme, buscaría una y te mataría.

 

Mi hijo B. también tuvo su época de amenazarme con irse de casa. Bueno, llamarle época quizás es demasiado… Fueron 2 veces contadas, recién llegado su hermano.

“Como ahora ya tienes a A., yo me puedo ir a Etiopía otra vez”.  

Y mi estrategia fue radicalmente distinta.

Yo opté por decirle que un niño de 5 años no podía tomar esta decisión. Que podría irse cuando fuera mayor, a Etiopía o donde quisiera (y que yo iría a verle en vacaciones y que esperaba que él viniera a verme a mí, y que nos enviaríamos cartas y mails… quería que le quedara claro que irse de adulto no implica una ruptura del vínculo)… pero que con 5 años, da igual las ganas que tenga de cambiar de vida, estas decisiones no están en sus manos. Los niños de 5 años viven con su madre y si se van, su madre, o sea yo, llamará a la policía y la policía le traerá a casa porque es donde debe estar.
 
Nunca más me lo volvió a decir. Creo que es lo que necesitaba oír… Creo que en realidad me estaba preguntando: ¿Verdad que no tendré que irme nunca jamás? ¿Que esta es mi casa para siempre? ¿Que tú eres mi madre para siempre?

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Comentarios en: "Me voy a ir de casa" (16)

  1. Mi hijo, cuando se enfada, suele amenzarme con que quiere irse con su padre. Mi respuesta suele ir en la misma dirección que la tuya: le digo que ahora está conmigo y que irá con su padre mañana (o cuando le toque). Y que no le queda más remedio que obedecer, aunque no le guste.

    Igualmente, a veces se queja de que no quiere ir co su padre y mi discurso es el mismo, que él tiene que estar con su madre y con su padre también, que unos días está con uno y otros con otra. Que ambos queremos disfrutar de él y que él debe disfrutar de los dos.

    Pero no deja de resultarme difícil sobrellevar esos momentos. Ambos, porque los dos me resultan muy duros.

    • En vuestro caso creo que es algo más complejo, porque habla de una hipótesis posible, como si dijéramos… Yo creo que tu hijo cuando dice que se va con su padre y el mío cuando dice que se irá a Etiopía están haciendo algún tipo de chantaje emocional, pero está claro que el mío no es podría ir a Etiopía (no importa lo que yo le diga, o cómo responda)…

      No sé si es vuestro caso, pero conozco niños de familias separadas que se sienten algo culpables cuando se van con el otro progenitor, como si estuvieran abandonando al que se queda solo. Lo difícil ahí es encontrar el equilibrio entre el “te echo de menos cuando no estás” y el “pero estoy encantada de que seas feliz junto a tu padre”.

    • Yo siempre he pensado que los padres separados tenéis que tener las cosas muy claras y ser muy fuertes para no perjudicar a vuestros hijos, ni a vosotros mismos.

      TEMA: gracias por contar las dos estrategias. Todas las experiencias ayudan para encontrar nuestro propio camino. Debe ser durísimo oír según que cosas. Más porqué los niños tienen la habilidad de encontrar el mejor momento y las mejores palabras cuando se trata de herir. Y con esto no quiero decir que su intención sea herir. Como bien dices tu, Madre, si le damos la vuelta siempre hay otra razón; una de nuestras funciones es verla, o, como mínimo, intentar encontrarla.

      • Tienes razón. Yo siempre he tenido muy claro que mis hijos dirían cosas hirientes, que no tenía que tomármelas literalmente, que tenía que ser capaz de leer más allá de la frase en si… y aún y teniéndolo tan claro, ha habido momentos en los que han conseguido dar en hueso.

        No es fácil, no. Para nada.

  2. Esta es otra muestra de que no se puede tratar el mismo problema con un hijo biológico que con un adoptado, que tiene sus singularidades. El mio también me lo ha dicho alguna vez y la respuesta ha sido la misma que la tuya, que los niños pequeños no pueden irse de casa, que tienen que estar con su mamá y cuando sea adolescente la respuesta será la misma. Sin embargo a mi sobrina cuando le pegó ese punto de adolescente, mi hermana le dijo que si se iba, al ser menor de edad la meterían en un centro de acogida, que se lo pensase bien, y por supuesto se lo pensó y como en casa en ninguna parte. Evidentemente a un niño adoptado me parece una crueldad mentarle un centro de acogida, a parte de que no creo que sea para nada recomendable.

  3. Mi hijo también utiliza esa estrategia cuando se enfada conmigo, con nosotros. Dice que se quiere ir a Etiopía, a lo que yo le contesto que no puede irse porque tiene que estar con nosotros que somos sus padres. Entonces me dice que allí tiene otros padres y yo le contesto que no se puede ir porque ahora nosotros somos sus padres para siempre y él es pequeño para irse a donde quiera.
    Otras veces nos dice que cuando sea grande se irá a Etiopía y le contestamos que cuando sea grande puede ir a donde quiera y que nosotros le acompañaremos si quiere…
    Yo sé que lo hace para probarnos a veces, para herirnos las más porque está enfadado y tiene mucho carácter… (aunque no lo consigue pues nos mantenemos firmes y tranquilos e incluso a veces me río para que vea que eso no es posible y que me parece que está bromeando).
    Aún así, en nuestro caso es un tema complicado porque cuando no está enfadado a veces también lo dice, aunque de otro modo…

    • Yo tuve que hacerle entender a mi hijo que su madre (biológica) estuvo en la decisión inicial de dejarle marchar, que fue ella quien decidió que quería para él una vida distinta en otro país y otra familia, y que tampoco a ella le gustaría ahora que volviera; sí volver a verle, pero no que renunciara a lo que tiene ahora.

      En el caso de B., tengo la sensación de que se siente muy culpable de que su madre esté “sola allí”, de no estar con ella.

  4. Totalmente de acuerdo. Busca reafirmar que se quedará. Besotes

  5. Las otras dos versiones ya las había oído en boca de otras madres…y sin dudar…me quedo con tu opción…MAGNIFICA IDEA Y PROPUESTA…GRACIAS!!!!!!!!!

    mei

  6. Hola, mi hijo mayor tuvo un año 2011 complicado, por su hermano pequeño, que nació en 2010. En verano, cada vez que algo no le cuadraba nos decía que quería irse a otra familia, con otros papás (mis dos hijos son biológicos). Yo a veces le ignoraba y otras veces le decía que nos pondríamos muy triste si se iba con otra familia. Era una mezcla entre un pulso por ponerle unas normas y enfadarte en el momento oportuno aunque siempre dejándole claro que le quieres y un sentimiento de celos hacia su hermano (tb. nos ha dicho que sólo queremos a su hermano). Afortunadamente, después de la tempestad viene la calma y ya no lo dice, o si me dice que quiere cambiar de mamá al momento viene llorando.
    Tal vez si me lo vuelve a decir le explique que con 5 años no puede cambiar de familia, es otra estrategia.
    La verdad es que esto de educar es complicado.

  7. A nosotros nuestro hijo nos dice que se quiere ir a vivir a Nigeria, pero no lo dice cuando está enfadado, sino al contrario, nos lo dice en momentos mimos y abrazos cuando le decimos que viviremos siempre juntos … le sale la vena vacilona y nos suelta un “nonono yo viviré en Nigeriaaa”… el tono es vacilón claramente, en plan juego-broma y nosotros le seguimos el tono vacilón y le decimos que no será posible, que sintiéndolo mucho le hemos tocado como padres y tendremos que vivir siempre juntos…. creo que a modo de juego él lo intenta, intenta buscar el hueco para reafirmar esto que tanto le decimos y que seguramente no se acaba de creer…
    Seguramente llegará el día en que nos lo diga enfadado y tengo claro que la respuesta será la misma que le diste tu.
    Esto es un claro ejemplo de que en muchas cosas la educación biológica y la adoptiva son distintas… mi hermana tambien amenazó con irse de casa, mis padres le preguntaron dónde iría y ella contestó que en casa de la iaia (la casa de al lado), mis padres le dijeron que ya estaba tardando en hacer la maleta. Evidentmenete no se fué… eso no genera ningun trauma a un hijo biologico sin embargo puede ser muy perjudicial con un hijo adoptado.
    Aunque no es el caso exacto pero podria compararse… recuerdo un día, que me equivoqué mucho mucho con mi hijo… era al poco tiempo de llegar, no sé si llevariamos mes y medio o dos en casa… por las noches me rechazaba, no queria dormir, no queria que le abrazara y siempre me decia que me fuera de la cama… yo siguiendo el manual de “lo dice pero no lo piensa” me quedaba, y él me rechazaba y yo me quedaba… hasta que un dia perdi los nervios, y le pregunté si queria de verdad que me fuese, me dijo que si y salí de la habitación… diossss que cagada!! a la milésima de segundo me estaba arrepintiendo de haberlo hecho, pero habia perdido los nervios… él se puso fatal, entré ipsofacto otra vez y le abracé, y entocnes si se dejó abrazar. Desde entonces me miro mucho a la hora de responder a temas así.

    • Lo que dicen es que todos los niños tienen la fantasía del abandono… la diferencia es que en el caso de los niños adoptados, no es una fantasía, es la historia de su vida. Y si les pasó una vez, ¿por qué no les podría pasar otra? Reafirmar la permanencia de los vínculos, que lo entiendan a nivel emocional – y no sólo intelectual – es quizás la tarea más difícil a la que nos enfrentamos.

  8. Pues yo no sé si obré bien ó no, mi hija, cuando llevaba más ó menos un año aquí y ya se había pasado la luna de miel y comenzabámos con normas claras y alguna que otra riña, me decía que se quería ir a Etiopía una y otra vez, y yo en una ocasión, le dije que vale, que hiciese la maleta y se fuese, cuando vió que le seguía la corriente me dijo “Mamá, pero no tiene que ser hoy da igual mañana o sino otro día”. En otra ocasión salió al rellano de la escalera, porque decía que quería irse, y esperaba que yo fuese detrás de ella y como no fuí y cerré la puerta, allí quedó la pobrina sentada y al poco llamó y me dijo que ya no se quería ir que estaba bien conmigo. Igual fui un poco drástica pero en ese momento me funcionó; ahora a veces lo recordamos con un …”te acuerdas cuando yo era pequeña y me quería ir…..”. De todas formas, se pasa fatal cuando te ves ahí sola, sin un manual de instrucciones para esos casos y estos momentos tan duros…

    • Sin duda no hay recetas mágicas ni formas de hacerlo bien o mal. En nuestro caso, con lo frágil que es mi hijo – y lo literal que es, una respuesta de este tipo creo que habría provocado una inseguridad añadida que habríamos tardaddo mucho tiempo en conseguir corregir.

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