familia monoparental y adopción

B: Mamá, si no me hubieras adoptado… ¿Dónde estaría yo?

Yo: Seguramente te habría adoptado otra familia…

B: ¿De Barcelona?

Yo: Pues no lo sé…

B.: A mí me gustaría que me hubiera adoptado una familia argentina… por el futbol.

(…)

B.: O quizás me habría quedado en Etiopía…

Yo: Quizás sí. ¿Te gustaría haberte quedado allí?

B.: No, me gusta más aquí… tengo la pelota… los amigos…

…aunque quizás me gusta más allí… allí podría irme solo a la montaña.

Yo: Esto es algo que le pasa a la gente que cambia de país… echan de menos el lugar en el que no están, están condenados a echar siempre de menos algo…

B.: Yo echo de menos Etiopía… ¿Cuándo volveremos?

Yo: Ya te lo he dicho otras veces, cuando tengas 10 años…

B.: ¿Y no podríamos ir antes? Cuando tenga 9… u 8…

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Comentarios en: "Si no me hubieras adoptado…" (14)

  1. Lo de Argentina…es …mundial!!! ja,ja,ja…echar de menos…qué melancolico es ese sentimiento…yo ahora echo mucho de menos a mis niños cuando eran bebés…habría muchas cosas que hibiese hecho diferentes con mi hijo…aún tengo muchos sentimientos de culpa y contra mí misma…si pudiese retrocer el tiempo con mi asunción actual de la discapacidad de mi hijo, con el amor que le profeso y con la ausencia de tantos miedos por fin! superados…sería fantástico!!! Si…ya sé…que eso es imposible…y hasta perjudicial pensarlo…

    • Mei, será perjudicial… pero a mí también me pasa. Fíjate que a veces pienso que “necesito” otro hijo para hacer bien todo lo que hice mal con ellos… Con el pequeño menos, pero con el mayor… hay tantas cosas que haría distintas si fuera ahora… tantas…

  2. Pues…yo al contrario…con mi hija creo que lo hice todo contanto pude y más, era la primera tras 10 años esperando a ser madre, me volqué al 100 por 100…pero con mi niño querido…ufff! qué mal me siento…estuve tantos meses sin quererle como él se merecía que…no me lo he perdonado aún…ya sé que fue mi duelo por tener a otro niño del que yo pensaba…pero él no se merecía tener una madre tan fría y lejana…no…él que tanto había sufrido ya, y viene a casa y, en los primeros meses, tampoco no encontró la ternura que merece todo ser humano de una madre como debe ser…y tan chiquito y con tantas necesidades de comprensión y amor…en fin…ese es un sentimiento que tendré que ir asumiendo y transformando…Me sirve, como todo lo malo, para ahora ser muy consciente de mi hijo, de amarlo cada segundo, de besarlo cada milésima de segundo, de prestarle atención constante y jugar, y analizar su felicidad, y de ver y comprobar resultados más que estupendos…al menos, esa culpa me sirve para potenciar el amor que siento por él…aunque la nostagia no me la quita nadie…

    • No te flageles: no puedes cambiar el pasado, pero el pasado sí te sirve para mejorar el presente, y el futuro… quizás si no hubieras pasado esta etapa de frialdad ahora tampoco podrías ser tan cálida. En serio, no te flageles por lo que no puedes cambiar.

    • Nunca se puede volver atras, todos cambiariamos algo de lo que hemos hecho si pudieramos…,todo el mundo lo dice: ” Si volviera atras con lo que se ahora, no haria esto, no haria los otro”.
      Pero para bien o para mal, nunca hay vuelta atras, ni para coger impulso…, eso es la vida. Yo tambien cambiaria cosas que hice con mi hija, pero…¿quien me asegura que hubiese sido mejor?.
      Hay que asumir que, en cada momento, actuamos de la forma que creemos correcta, aunque metamos la pata, de los errores se aprende mas que de los aciertos.
      (Lo siento, no me funciona la tecla de los acentos)

      • A mí siempre me ha sorprendido la gente que dice “yo no cambiaría nada de lo que he hecho”… ¿De qué sirve la experiencia entonces? Yo cambiaría muchas cosas… lo contrario es no haber aprendido de nuestros errores…

    • Quizás Mei ese tiempo de lejanía inicial era el que necesitabas para ser realmente madre de tu hijo. Piensas que él hubiera requerido una immediatez de ternura, y te sientes mal por eso… pero construirse como madre, adoptar a un hijo distinto al soñado require de tiempo… Tiempo necesario para que luego puedas ser su madre realmente. Creo que seguramente sin ese tiempo no serías la madre que eres ahora… una madre que ama a su hijo tal y como es, apreciando todo su potencial, valorándolo desde su vulnerabilidad….

      Yo tardé también tiempo en querer a mi hija… Y eso me generaba malestar… Ella no lloró, no se comunicaba hasta que tuvo más de un año… De hecho, la primera vez que lloró celebramos una fiesta…. (y es literal, mi marido y yo brindamos…)

      Se me hizo muy duro, sabía que tenía que quererla, porque era mi hija, y la protegía, la abrazaba, le proporcionaba muestras de amor… pero no sentía ese amor incondicional… igual que con mis otros hijos. Fue duro, pasó y obligándome a quererla…. aprendí a hacerlo… como es ella, increible… A veces aún me parece mentira mirándola que no pudiera sentir esa presión en el pecho, ese amor que me llena desde el primer día pero creo que gracias a ese proceso soy ahora la madre que soy… y la quiero como es…..Gracias por compartir tus sentimientos aquí y en tu blog

      • Yo creo que esta sensación es más habitual de lo que pensamos. A mí me ayudó mucho algo que me dijo una de las madres que viajó conmigo a Etiopía, que ya tenía otro hijo, mayor, de Nepal: “A veces, los sentimientos tardan en llegar, y hay que actuar como si estuvieran”. Pues sí, y a base de actuar como si estuvieran también los vas generando…

  3. ¡Me encantó lo de Argentina! Que no se preocupe, si los mejores jugadores argentinos están en el Barça… Muy interesante conversación, como siempre, sobre todo eso de la añoranza. Es tan cierto lo que dices: una vez que uno se fue de su país, está condenado a añorar, incluso cuando vuelve a su país, que ya no es el que era al dejarlo. Es una especie de limbo, que yo justamente comparo con la situación de ser adoptado. Estás en un país tuyo por adopción, pero siempre algo te falta, siempre esa puerta abierta a imaginarse todo el tiempo cómo habría sido todo si nunca me iba, cómo habría sido mi vida si me hubiera quedado con mi madre biológica, quién sería ahora yo. Es como el asma, no hay cura, sólo acostumbrarse a convivir con ese sentimiento.

    • Mario Benedetti llamaba a esa sensación que se tiene al regreso, Desexilio. Primero fue el exilio, y luego el desexilio… Y no, no tiene cura. Pero, ¿y lo que enriquece?

  4. Yo también creo que esa sensación es más habitual de lo que creemos, lo que pasa es que….como que nos avergonzamos de decirlo…y entonces cuando te pasa a tí, crees que eres la única y te sientes mal, y no te atreves a contarlo…..es un círculo vicioso.
    A mí también me pasó con mi segundo hijo.
    Con mi hija fue un flechazo inmediato. Me enamoré de ella en cuanto la ví. de su olor, de su pelo, de su cara, de su sonrisa….la sentí desde el primer día en lo más hondo de mi alma, de mi piel…..desde el primer día la adoré…
    Sin embargo, con mi hijo….no fue así….y no sé decir porque…pero, necesité tiempo para quererlo incondicionalmente…sabía que tenía que quererlo, lo cuidé desde el primer día, pero….faltaba algo…
    Los dos fueron hijos muy deseados y muy esperados…pero los sentimientos no fueron los mismos desde el primer día….
    ¿Por qué?
    Con el tiempo, y a base de “actuar como si los sentimientos estuviesen ahí”…..ese amor incondicional llegó…..
    Del mismo modo creo que él a mí lógicamente tampoco me quiso desde el primer día……
    No sé por qué , pero es algo que pasa…..
    Luz

  5. Qué estupendas definiciones!!!…yo tb sabía que tenía que quererlo y lo hice, lo cuidé, lo llevé a mil médicos, le dí de comer pero con tan poca pasión que me sorprendía a mí misma, nada que ver con los inicios de la maternidad con mi hija…Pero como la vida siempre es sabia, me tenía guardada una sorpresa…Sabéis?…nos unió definitivamente, aunque ya habíamos establecido un buen acercamiento mutuo algunos meses antes, un 8 de febrero, el día que operamos a mi hijo para colocarle su implante coclear…Ocurrió que mi marido se hizo una luxación en un brazo y…en las urgencias del mismo hospital, se lo pusieron en cabestrillo…Cambiaron los planes pensados, que eran que él se quedaría las 48 horas de recuperación hospitalaria posteriores con nuestro hijo y yo iría y vendría a casa para cuidar a mi hija…
    Pero fui yo la que estuve junto a mi niño esos dos durísimos días, sin comer, ni dormir, casi sin respirar, sólo mirándolo a él, al gotero, a su dolor y su miedo…estuvimos más de 48 horas pegados el uno al otro, sin separarnos para nada, él en mi regazo…de día, de tarde y de noche…Fui yo la que amansó al toro incontrolado que surgió en la cama de la UCI tras la anestesia…Fui yo, su madre, que, creo que desde entonces sintió ese enamoramiento del que aquí habláis…y…bueno…con él sigo…je,je,je…
    Fue una oportunidad única la que me brindó la vida en aquella habitación de hospital…Y esa es parte de mi historia…

    • Mei, me ha emocionado tu historia… La vida a veces nos ofrece la oportunidades.. sólo tenemos que estar predispuestos y preparados para aceptarlas… Y tu lo estabas…

      Maria

    • Una parte preciosa. Que llena de aventuras está la vida cotidiana.

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