familia monoparental y adopción

Tiempo

1987

Me recuerdo tumbada en mi cama, en mi cuarto, oyendo una y otra vez aquella canción de Loquillo que decía “siempre quise ir a L.A., dejar un día esta ciudad, cruzar el mar en tu compañía”. En un cassette viejo, grabado, escrito a bolígrafo.

La angustia de los exámenes y cómo tantas veces dejaba de lado los libros de texto para engancharme a una novela que no abandonaba hasta terminar. Haciendo esquemas que copiaban mis compañeros sin entender por qué no sacaban las mismas notas que yo.

Los pósters en la pared de la habitación.

Los chicos. Cómo los chicos, su presencia, su ausencia, su expectativa, llenaban nuestras horas, las conversaciones, las llamadas de teléfono.

Porque nos llamábamos y estábamos horas colgadas del teléfono, discutiendo cada uno de los detalles, las noches, los besos, las miradas. Lo que estaba y lo que no estaba. Horas hablando con las mismas amigas a las que habíamos dejado después de horas hablando, minutos atrás.

Cuando todo estaba por hacer.

Cuando creíamos que el amor llegaría, porque sí. Porque nos lo merecíamos. Porque no podía pasar otra cosa.

La vida no era mejor de lo que sería después, claro que no, de hecho era infinitamente peor. Pero estaba la expectativa, la esperanza, la certeza, de que todo mejoraría algún día. De que todo iba a ser posible.

Y en 1987 yo pensaba que no me alcanzaba el tiempo.

1994

Me gustaba tanto mi trabajo que habría pagado para hacerlo.

Afortunadamente, nunca tuve que hacerlo. Me pagaban por trabajar. Y me parecía un lujo.

Llegaba la primera y me iba la última y seguía trabajando cuando no trabajaba. Todo, las películas, los libros, las conversaciones de bar, todo me servía para perfilar preguntas o plantear argumentos.

Pensaba que aquello era el inicio de una carrera meteórica.

Lo peor eran los domingos por la tarde, no por la expectativa del lunes, sino por el aburrimiento. Las comidas en casa de mi suegra, las carreras de coches en la tele, las conversaciones triviales de mis cuñados, las rutinas repetidas.

Me preguntaba: ¿Siempre más será así? ¿No va a haber nada más?

Soñaba con tener hijos y cuando decidí tener hijos, me separé de aquel hombre con el que los domingos por la tarde serían siempre tan aburridos.

Y pensaba que el tiempo se me echaba encima.

1998

Una conversación telefónica que duró 7 horas. Y cuando ya íbamos a colgar porque había que intentar dormir un par de horas, aunque solo fuera, me di cuenta de que era mi cumpleaños.

El mejor cumpleaños de mi vida.

Me había enamorado.

Descubrir al amor de tu vida en la ciudad equivocada, en el momento equivocado, cuando crees que no va a llegar, sentirte como en aquella canción de Serrat, como si la vida se desplegara como un Atlas y se hiciera de nuestra medida y tomara nuestro paso y me faltaron palabras (¡¡a mí!!)…

…y sí, me desperté como un tonto subido en una calabaza. Sorprendida de que aquello tan intenso y tan mágico no se convirtiera en algo sólido, con domingos por la tarde y escenas de sofá, en hijos compartidos, en envejecer juntos.

El tiempo: se me escapaba de las manos.

2004

Después de darle muchas vueltas, hice la llamada. “Quiero saber qué tengo que hacer para adoptar a un niño”, y aquellas palabras, la primera vez que las pronuncié en voz alta, convirtieron en realidad un sueño que llevaba acariciando desde hacía mucho tiempo.

Y el tiempo se estiró como un chicle.

Y todo volvió a ser posible.

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Comentarios en: "Tiempo" (22)

  1. Un post muy bonito.

  2. Creo que somos de la misma quinta.
    Yo en el 87 también escuchaba a Loquillo…y en el 2004 también formulé en voz alta la gran pregunta, con la diferencia que la formulamos en plural: “¿qué tenemos que hacer para adoptar un niño”?.
    En el medio, casi 20 años que nos hicieron crecer, conocer gente, y ser como ahora somos.
    Un largo camino para llegar a nuestros hijos.
    Gracias por la forma de contarlo..

  3. Yo venía a decir…ohhh…qué bonito este post!.

  4. Te leo siempre y nunca me siento capaz de decir nada, porque leerte es como venir a aprender, mejor estar atenta y con los ojos muy abiertos.
    Pero hoy me has recordado tanto a mi, ese empeño por recordar el tiempo, por vernos a través del agujero de la memoria… incluso esa sensación de los amores en el lugar equivocado…y sobre todo el momento que lo cambia todo, ser madre…
    Gracias por compartir(te) con tanta generosidad
    Besos
    Elena

  5. Me ha encantado!!! No puedo decir más…similitudes y diferencias…Encantador pots…!!!! Gracias

  6. Precioso post¡¡ me encanta. Hace falta echar la vista atrás de vez en cuando, para recordar, de lo que hemos sido capaz de hacer, de lo bueno y lo no tan bueno, de las cosas tan increibles que hemos vivido…..y de reconocernos en la persona que hizo todo eso. Y de todo lo que nos queda ahí delante¡¡
    Un beso

  7. El tiempo, ese que cada vez pasa más deprisa.
    Cuando eres una niña piensas que nunca te va a tocar cumplir 18…. el tiempo pasa despacio, despacio, cuando tienes 25 el tiempo dura lo justo y cada año vas cumpliendo de a uno y todo va bien…eso hasta que llegas a los 40.
    A partir de ahí no vas cumpliendo, vas resbalando de año en año, que no acabas de cumplir uno y ¡zas! ya está el siguiente, de verdad que esto coge una velocidad de vértigo…, lo digo por las que aun no habéis pasado ese tramo.
    Muy bonito tu post, madre de marte. Todo eso nos hace echar la vista atrás y acordarnos de todo lo que hemos vivido y de como cambian las cosas….., el amor de mi vida duró muchos años, pero el viento tampoco nos fue favorable en aquellos momentos; hoy despues de más de 20 años volvemos a tener contacto, yo, monoparental con una niña de 9 años y él, casi, casi monoparental con una de 13.
    Cest la vie.

  8. Precioso post. Gracias por compartirlo.

  9. Precioso, también yo debo ser de tu quinta.

  10. Tengo una amiga que a menudo me dice “Hasta que no tuve hijos (y no los busqué) siempre sentí un vacío en mi interior que ahora ya no siento ¿Por qué no habré querido tenerlos antes?…”Y las dos nos reimos pensando si el vacío ya no existe o simplemente no tenemos tiempo de pensar en él. La maternidad/paternidad que todo lo redefine. A mi me parece importante tener memoria histórica, recordarse, valorarse, aprenderse, redefinirse en todas las posibilidades. Hermoso post Madre de Marte. Fui a Etiopía a recoger a mi hija con el imposible amor de mi vida. En ese viaje recuerdo haberle dicho desde el profundo amor que nos une: Sabes que ya no serás el amor de mi vida….tan segura estaba yo de la contundencia del amor que me esperaba. Ahora, las dos nos amamos pensando a ratos en ese tercero -o más- que podría llegar a sorprendernos. O no, nunca se sabe, la vida es larga y el amor también…

  11. LLenaron nuestras vidas y nuestros vacíos…pero tb puedo añadir que hasta que no he tenido hijos no me he dado cuenta de lo rápida que pasa la vida, será que paso de los 40 y me resbalan los años…Hay días en los que esta rapidez me angustia…quiero ver a mis hijos grandes, independientes y fuertes…viviendo sus vidas sin necesidad imperiosa de la mía pegada a las suyas…y…¿me dejará la mí propia?…Ellos me han traído tantas cosas…tb la velocidad vital…demasidado rápida…se me escapa de mis manos y…me agobia que pueda irse demasiado pronto…

    • Yo también tengo ganas de que vayan creciendo… yo también anhelo este futuro en el que mis hijos serán independientes y volverán a tener vida… pero también tengo claro que tendré que volver a reconstruir mi vida, que no recuperaré la que tenía sino que tendré que inventarme otra de cero, y que esto tendrá su magia, pero también sus dificultades.

  12. Sí, me gusta el post. Y los comentarios. Gracias a todas.
    Y sí, el tiempo del día a día parece que se estira, la vida pasa muy rápida, pero definitivamente todo es posible… como mínimo para ellos que tienen toda la vida por delante, y esto a mi me llena de satisfacción.

  13. Gracias, qué bonito. Yo soy monoparental por tratamiento de rep asistida; tengo uno de casi cuatro, y dudas sobre si tener o no otro hijo, dudas economicas, fundamentalmente, y algun miedo que otro también; pero este post me ha hecho ver que cuando ya has pronunciado de alguna manera tus pensamientos, pueden ser posibles.
    Gracias por compartirlo.

    • Yo le vi infinitas pegas a tener hijos, a pesar del deseo. Al primero, y al segundo. Y llegó un día que el deseo pesó más que las pegas. Creo que cuando es el momento, te das cuenta.

  14. Admiro tu claridad!!! Gracias

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