familia monoparental y adopción

Me acabo de leer un libro de Edoardo Nesi, “La historia de mi gente”, que me ha parecido muy interesante.   Es la historia de su familia y de la empresa familiar, cuenta cómo sus abuelos levantaron una empresa de tejidos en la Italia de la posguerra, y cómo él tuvo que cerrarla porque no podía hacer frente a la competencia de la industria china.

Explica los efectos de la globalización, que nos vendieron que iba a ser magnífica porque todos los chinos comprarían nuestros productos… sin que nos avisaran, o fuéramos capaces de imaginar, que terminarían produciendo los mismos productos a mitad de precio para vendérnoslos a nosotros.

Vivimos en una sociedad y una economía muy contradictorias, y la mayor de estas contradicciones está en la disparidad entre lo que queremos recibir y lo que queremos pagar. Queremos buenos sueldos, pero precios bajos… y esto no es posible: una cosa va con la otra, son dos caras de la misma moneda. El dinero que dejamos de pagar cuando compramos productos baratos,  es el mismo que dejamos de cobrar cuando somos empleados.

Lo mismo sucede con la inmigración ilegal: nos molesta que nos quiten el trabajo, o que revienten los sueldos (¿quién nos va a contratar a 10 si hay un rumano o un marroquí que lo hace a 3?), pero no renunciamos a los beneficios de tener trabajadores con sueldos y situaciones laborales precarias. ¿Cuántas mujeres pueden trabajar porque tienen canguros que están el día entero en casa por 4 duros? O cuando queremos comprar las fresas baratas, o contratar a un lampista que no nos deje en números rojos…

…o con los impuestos… nos revienta pagarlos, pero exigimos buenos servicios públicos.

En el mismo libro de Edoardo Nesi se habla de los Ludditas. Son ese movimiento que en el siglo XIX rompía las máquinas porque estaban terminando con el trabajo manual, rompían las hilaturas porque las mujeres ya no podían ganarse la vida cosiendo o tejiendo… No es tan distinto de lo que pasa con los que oponen resistencia a los cambios económicos que vienen: igual que entonces, no se pueden poner puertas al campo. Los cambios económicos nos pasarán por encima, y los que no nos adaptemos a ellos, nos quedaremos en el intento.
 
¿Para qué hacer huelga, entonces? ¿Cambia algo? No, no cambia nada. Para mí la huelga no es más que una pataleta. No es más que decir “eh, que nos hemos dado cuenta de lo que estáis haciendo; que cuando nos decís que es por nuestro bien, no cuela. Que no nos gusta”. Un gesto inútil, romántico, si quieren… pero, ¿no es igualmente necesario?

¿No son esos gestos los que nos hacen humanos?

Parece claro que estamos en el final de un ciclo (y que este final está yendo mucho más rápido de lo que pensábamos), pero no, ¿hacia dónde nos encaminamos? ¿Vamos hacia una sociedad que lucha por los recursos escasos, donde pocos tendrán mucho y la mayoría no tendrá nada? Así ha sido en los últimos años, aunque nosotros estuviéramos en la parte de arriba de la pirámide. Y no nos ha importado que en el Congo se maten a puñados si nosotros podemos tener el móvil de última generación, o que poder poner en marcha los coches cueste vidas en Irak… ¿Va a seguir este modelo económicoy social, aunque quizás nos toque estar en el otro extremo, en la base, en los que curran a destajo para simplemente sobrevivir?

¿O seremos capaces de crear una sociedad más igualitaria, mejor repartida, más austera, menos consumista? O al menos… ¿pequeñas aldeas galas que resistan?

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Comentarios en: "Historia de mi gente (post 29-M)" (15)

  1. Ojalá lo seamos. Aunque para eso, lo primero primero que hay que hacer es quererlo.
    Y que tengamos suerte, además. La vamos a necesitar.

    Un beso, y buenos días.

  2. Cada vez estoy mas convencida de que las pequeñas aldeas galas son la única esperanza…creo que seguiré buscando aldea…

  3. Creo que la base del problema está en la situación que recoges en el blog (simplificada). Yo estoy en la situación del autor del libro. Cerraremos el negocio familiar, lo mismo que muchos de nuestros clientes y proveedores, porque no es factible mantener ingresos suficientes para afrontar gastos y sueldos.
    Yo no estoy de acuerdo con la pataleta tal como se ha planteado; sin una reflexión, una aceptación, una adaptación y un compromiso con la realidad de todos por igual (es decir, defendiendo los derechos de los trabajadores chinos) me parece contraproducente…

    • Sí, soy una mente simple, que le vamos a hacer… Yo creo que lo bueno de este libro es que es extrapolable a TODA la economía contemporánea… y por cierto, recoge también la reivindicación de los derechos de los trabajadores chinos, de que no les veamos como el enemigo (cosa que comparto).

      Yo creo que la pataleta no está reñida con la reflexión y con la adaptación, que llegará estemos preparados o no, estemos dispuestos o no. Aunque hay quien se queda sólo con lo primero y quien se queda sólo con lo segundo, yo no me conformo y lo quiero todo.

      • Cuando escribí el comentario lo hice desde el móvil mientras estaba distraída en otra cosa, y hasta hoy no he vuelto a tocar un ordenador… me expresé fatal y me disculpo, porque puede sonar ofensivo, perdona :-/

        No quise decir que te considerara simple ni simplista (vaya! de hecho te tengo en consideración contraria, eres un crack poniendo en valor los matices y completando los paisajes…), sino que la situación, en términos generales, concuerdo contigo en que es como tú la retratas; y luego se le pueden poner todos los “extras” (incomprensibles para mí) que los grandes economistas teóricos puedan añadir.

        Con respecto a la huelga, con la que estaría de acuerdo, es que me parece manipulada para, precisamente, evitar una reflexión global y “calmar” los ánimos. Los sindicatos habían pactado con el gobierno, ya el jueves, algunos de los cambios que luego han introducido a la reforma. Ni que decir tiene que, además, esos cambios, que no son para nada estructurales a las grandes corporaciones ni al funcionariado, perjudican sobre todo a los autónomos y pequeños empresarios (como siempre). Y, repito, ya estaban pactados desde el día anterior a la huelga.

        Yo estoy desconcertada con la situación. Completamente desengañada. No me parecen dignas ni la actitud de los políticos (meto en el mismo saco a los sindicatos) ni la actitud de gran parte de los trabajadores que tengo a mi alrededor. No encuentro un lugar en el que colocarme donde sentirme cómoda y cada vez soy más pesimista con lo que voy viviendo en mi entorno.

        No tengo capacidad, además, para hacer un análisis de la situación que sea válido, y navego en la amorfa impresión de que los ánimos se caldean en círculos concéntricos, sin ningún fin definido que sea realmente producente.

        Quizá este desconcierto sea un rollo hormonal. También tengo claro que, como tú, lo quiero todo. Lo que pasa es que aún no sé bien dónde poner el acento para comenzar a lograrlo… en cualquier caso me da la impresión de que no estoy en un barco tan alejado del tuyo, aunque a veces me exprese con los pies en vez de con la cabeza ;-).

      • Lo de simple no lo dijiste tú… lo dije yo. Y lo dije porque estoy convencida de que es así. No es necesariamente un defecto, o no sólo: creo que puede ser una virtud si puedes conseguir convertir cosas complejas en cosas comprensibles. Pero este es otro tema.

        Estoy de acuerdo con todo, o con mucho, de lo que dices. En este, como en otros temas, vivo inmersa en un montón de contradicciones. Pero la pregunta (simple) que me planteé no es para qué hacer huelga… si no, ¿qué pasa si no la hacemos? ¿Qué mensaje estamos transmitiendo? ¿Que no pasa nada? ¿Que nos gusta lo que está pasando? ¿Que estamos conforme? ¿Que avalamos sus políticas?

        No hace falta que te excuses en las hormonas… nada de lo que escribes me ofende, y si lo haces, ya sabes que te lo digo.

        Un abrazo!!

  4. Estoy totalmente de acuerdo en lo que dices al principio del post: no se pueden demandar buenos servicios y a la vez bajada de impuestos. Y tampoco querer productos baratos fabricados por trabajadores con buenos salarios. Pero no veo que la única razón de producir en paises como China sea la de bajar los precios, sino la de aumentar los beneficios y ese codicia desmesurada de unos pocos, esa cultura del pelotazo, está dando al traste con todo.

    Respecto a las huelgas, pienso que son tan útiles y necesarias ahora como hace 100 años. La huelga laboral y la de consumo son las armas que tenemos los trabajadores para defendernos de los desmanes del poder. Ellos tienen la sarten por el mango, pero nosotros somos los huevos y sin nosotros no hay tortilla. Lo que hace falta es conciencia y unidad y quitarnos el miedo de encima, que la gente está acojonada. Los voceros de bancos y grandes empresas, gente sin escrúpulos (a veces me gustaría creer en Dios y en la justicia divina para creer que algún día pagarán por lo que están haciendo) nos martillean día y noche para desmovilizarnos, para convencernos de que no hay alternativa. Mienten! a sabiendas o no, pero mienten! Siempre hay alternativas y no podemos dejar de luchar por un mundo más justo.

    Uff! se me nota la rabia y me alegro, porque con la que cae la rabia hace falta.

    Besos madre de Marte.

    • Tienes razón, la parte del beneficio también es importante. El post lo escribí a raíz de una discusión sobre comprar en tiendas de chinos, pero falta una parte no menos importante… cuando compramos en tiendas nacionales, producto “nacional”, que suele ser entre 5 y 10 veces más caro… muchas veces se trata de productos manufacturados en China, o a partir de materias primas traídas de China, con lo cual siguen apoyándose en condiciones laborales injustas y precarias, pero con un margen de beneficio para el intermediario más grande.

      Juan Roig, el presidente de Mercadona, hablaba hace poco de que los españoles debemos aprender “la cultura del esfuerzo de los chinos”. Al margen de discutir la frontera que separa la cultura del esfuerzo de la esclavitud… también creo que le faltó decir que los empresarios españoles deberían aprender del “margen comercial” de los chinos. Porque muchas veces el mismo producto, exactamente igual, bajado del mismo contenedor de un barco llegado desde China… los chinos lo venden a 2 y los españoles a 10.

  5. Muy buen post… me ha gustado. Estoy contigo al 100%…. a veces sólo nos queda el derecho a la pataleta, porque eso nos hace sensibles , nos hace humanos.
    Feliz entrada..y enhorabuena por el blog tan interesante
    😉

  6. Estoy totalmente de acuerdo…
    Siempre he sido de la que he dicho eso de “no te quejes de pagar muchos impuestos, pues eso significa que ganas mucho”. No he cambiado de opinión con el paso del tiempo, no me he quejado cuando me han bajado el sueldo… y pienso que si es necesario, me aprieto aún más el cinturón pero siempre y cuando los servicios sociales se mantengan y … siempre y cuando el que gana más que yo (que hay muchisimosssss) también paguen más impuestos que yo. Ese es uno de los problemas de nuestro país. Que los que son clase media-alta o directamente clase alta no pagan más que la clase media o media-baja… saben usar los subterfugios de la ley para no pagar tantos impuestos. Y que las grandes empresas como Inditex pagan menos impuestos radicando sus sedes fuera (como su sede de tiendas de internet que la tiene en Irlanda) y que los futbolistas pagan casi nada (cuando la selección española ganó el Mundial, pagaron impuestos en Sudafrica que eran menos que en nuestro país!), etc, etc, etc. Así que lo dicho, yo me aprieto el cinturón pero los de por arriba mia, también.
    Y sobre China u otros países,…. cuidado que no saben lo que son los derechos laborales ni se los imaginan… debemos reivindicar los derechos para cualquier persona independientemente de otras cuestiones…
    Como siempre, Madre de Marte, gracias por tus reflexiones…

    • Efectivamente, es un problema importante que las rentas altas no paguen impuestos (peor aún: que se esté hablando de Amnistías fiscales a los que han estado defraudando sistemáticamente!!). Un problema que no sé si tiene soluciones fáciles, también por la idiosincrasia de los españoles… pero que desde luego no debería dejarse correr.

      Para mí el problema no es sólo que en China no conozcan los derechos laborales; es el hecho de que nosotros vivamos como vivimos (o lo hayamos hecho) precisamente porque ellos no conocen los derechos laborales… Creo que es importante pensar en qué parte de responsabilidad tenemos con ello, incluso aunque sólo sea una responsabilidad “pasiva”.

  7. cormelana dijo:

    Esoy de acuerdo con absolutamente todo.
    Y creo firmemente desde hace muchos años que la codicia, la avaricia… son enfermedades terribles, un virus que nos acabra´destruyendo como especie. Leí hace tiempo un artículo que comparaba el ser humano con un virus (infecta un hábitat hasta que lo destruye totalemente… y pasa al siguiente.
    Así somos
    Escribo esto ya sabiendo que una de las medidas de los presupuestos del gobierno es una amnistia fiscal, que afecta especialmente a a quellos que defraudaron mucho (peri mucno mucho, eh?) y a los que esconden millonadas en paraísos fiscales.
    Así es como estamos
    Pero hay que manifestarse, entre otras cosas porque no hacerlo significa afirmar “segud así, que es lo que queremos”
    Todos los amigos que se manifestaron creo que lo hicieron después de una seria reflexión, y creo que el que no vea la relación entre las condiciones laborales de China, las decisiones del FMI y la situación de la economía europea, pro exemplo, es que aún no ha abierto los ojos del todo
    Un saludo y agradecida de que exista este blog
    Emma

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