familia monoparental y adopción

Racismo inverso

Laura, madre de un niño nacido en Nigeria, se pregunta a menudo cómo distinguir si los comportamientos de su hijo se deben a la adopción o a otras cosas. Tiene miedo tanto de pasar algo por alto, como de cargar demasiado las tintas en actitudes que al final quizás se deban a una fase propia de la edad, o al carácter de su hijo.

Creo que es una preocupación que compartimos muchos padres adoptados… Leticia, lectora de este blog, extiende esta duda al tema del racismo:

Creo que es una preocupación común en todos los padres adoptantes, especialmente de hijos negros, el darles herramientas para luchar o gestionar el racismo que sufrirán en muchos momentos de su vida. Pero eso me lleva al otro extremo, a utilizar el racismo como arma.

En mi instituto había 3 niños diferentes en cuanto a etnia. En clase se empeñaban mucho en que todos éramos iguales y debíamos aceptar a esas personas y quererlas como al resto y demás, pero hasta un punto exagerado. De los 3 chicos de etnias diferentes había uno negro, no recuerdo el país, un chico ucraniano y uno marroquí. Yo personalmente me llevaba muy bien con el chico negro y con el ucraniano, pasaba muchos recreos con ellos y nos divertíamos mucho. En cambio con el chico marroquí nunca me lleve bien, era muy grosero con las chicas, seguramente por la educación que le habían dado, pues teníamos 12 años, pero aparte de eso, no nos caíamos bien, igual que había otros compañeros españoles con los que no me llevaba bien. Pues a la mínima disputa o negativa a hacer algún trabajo con él, se chivaba corriendo a los profes diciendo que era por racismo. Años mas tarde llevo a un profesor ante el consejo escolar porque según él, le había suspendido por racista.

Entonces, ¿cómo enseñar a nuestros hijos a diferenciar la gente que los rechaza por racismo de la gente a la que sencillamente no caen bien? Y me refiero al racismo de a pie, no al racismo violento tipo skins. Es decir, cuando por ejemplo a tu hijo negro, una chica no quiera salir con él o besarle, ¿cómo diferenciar si es por prejuicios de color o porque simplemente no le gusta independientemente del color de piel?

¿Y qué opinas del racismo a la inversa, el favorecer a una persona negra solo para demostrar lo progre que es tal persona? ¿Cómo hacer que sepan diferenciar si tras una invitación a una fiesta sólo se esconde “querer dar color” y “presumir de diversidad” de la gente que realmente quiere invitarle y conocerle?

Lo cierto es que no tengo respuestas para estas preguntas. Tampoco sé si me corresponde a mí buscar estas respuestas o tendrán que ser mis hijos los que lo hagan.

P.D.: Respecto a la primera de las dos consideraciones de Leticia, hay una novela magnífica de Philip Roth que habla precisamente de los excesos de la corrección política, y narra el linchamiento de un profesor de Universidad por racista por la denuncia de sus alumnos negros por un comentario banal.

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Comentarios en: "Racismo inverso" (9)

  1. Me encanta lo razonable que demuestras ser 🙂
    Seguro que eso se nota; que (yendo al tema del blog) lo notan ellos también.

    Un beso.

  2. No niego que pueda existir, pero desgraciadamente el porcentaje es tan ínfimo con respecto al racismo sin darle la vuelta, que por el momento no me preocupa. Si tratan con respeto a mi hijo por ser políticamente correctos o porque les cae bien, me parecen buenas las dos cosas, por supuesto mejor la última. A mi también hay gente que me cae mal(independientemente de la raza) y mi educación no me permite ir insultandolos por la vida, simplemente los ignoro, a eso también se le puede llamar corrección política o mejor dicho EDUCACIÓN.

    • Le daba vueltas a esto del racismo inverso… y creo que probablemente no es tan distinto a lo que nos pasa a las mujeres. Y nosotras bien que sabemos percibir (y responder) a quiénes nos tratan bien por respeto y a quiénes lo hacen desde el paternalismo, desde el creer que necesitamos que nos protejan… imagino que igual que nosotras vemos la diferencia y combatimos este tipo de actitudes, nuestros hijos verán y sabrán hacer lo mismo cuando les suceda a ellos.

      • Cierto, me lo pregunto a menudo!
        Y seguramente es lo mismo que le pasa a un famoso que debe intuir, adivinar o percibir si la gente se le arrima a él por que simpatizan o lo hacen por su condición de famoso….
        Qué dificil.

      • Pues sí, este símil no se me había ocurrido…

  3. Supongo que tenéis razón y es ínfimo el racismo a la inversa. A mi me cuesta verlo pues nunca he visto en primera persona el racismo ni de cerca en 24 años que tengo y por eso me surgía la duda de la inversa. A mi me educaron en la igualdad, tenía muñecos negros, mi rey mago preferido era el negro solo porke era el k no tenía barba. Tengo amigos chinos, una musulmana de Turquía y hasta hace unos años una amiga negra y nunca los vi diferentes por su color o religión sino amigos por lo que me aportaban como personas. Espero que a vuestros hijos los quieran por lo que son y no los discriminen ni para bien ni para mal. Buen ejemplo el de los famosos

  4. niñoadopcioninternacional dijo:

    por mi parteee es bastante dificil dilucidar si alguien te acepta o rechaza por racismo, antes por norma general tenia como pensamiento que era por racismo, pero poco a poco creo q simplemente es porque le caigo bien o mal ( o eso es lo que intento pensar)

    • Yo creo que seguramente habrá veces de todo… pero sí he notado, con mis hijos, que algunas situaciones, algunas reacciones, es difícil explicarlas si no es desde el racismo.

      Este fin de semana, mi hijo pequeño y otro niño de origen marroquí estaban jugando en el parque, donde sólo habían otros dos niños, algo apartados, y dos madres sentadas en un banco. Una de las madres no paraba de mirarnos mal, meneando la cabeza con desaprobación… yo iba observando a los niños (los nuestros) y no hacían nada extraño, no molestaban a los otros (ni se les acercaban), iban a su bola… en un momento dado empezaron a tirar arena al aire (no a los otros niños, ni cerca de ellos), y la madre que nos miraba mal, les dijo: “Como me tiréis arena, veréis!”. Yo les llamé, y les dije que esa señora hacía rato que tenía ganas de enfadarse con ellos, que no jugaran cerca de ella (y ella me contestó que a ver si vigilaba mejor a los niños)… Yo esta situación no sé explicarla más allá que desde el racismo, desde la idea de “estos niños morenitos igual nos contagian algo…”

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