familia monoparental y adopción

En la anterior entrada sobre el colecho, surgió un debate sobre el que hace tiempo que tengo pendiente escribir: los modelos de crianza, o mejor dicho, la guerra sobre los modelos de crianza.

Y es que dicen que los niños llegan sin libro de instrucciones… pero no es cierto: hay cientos de libros de instrucciones, de distinto signo, y todos pretenden tener la verdad absoluta.

Hace ahora 15 años nació la primera hija de la primera pareja de mis amigos que decidió convertirse en padres. La madre, L., me dijo: “es que yo nunca he cambiado un pañal”. Y entonces, me di cuenta de que (aunque a mí no me sucedía: tengo primos, había hecho de canguro) pertenecía a la primera generación que no creció ayudando a criar a los sobrinos, los primos, los hermanos pequeños, como sucedió en casa de mis abuelos, donde estas cosas se aprendían por ósmosis.

Y tuvimos que empezar a leer libros que nos dijeran cómo criar a nuestros hijos.

Una de las cosas que más me sorprendió cuando llegué a la maternidad fue descubrir que hay básicamente dos corrientes de crianza que están enfrentadas a muerte: los partidarios de la crianza tradicional y los partidarios de la crianza natural. También conocidos como “estivillistas” y “gonzalistas”.

¿Qué diferencia estos dos modelos de crianza?

Los primeros son partidarios de usar los métodos con los que les criaron sus padres, el conductismo, el castigo, el sacar a la hora de la cena lo que el niño no se ha comido a mediodía, están convencidos de que existen bofetadas a tiempo, y que estas no traumatizan a nadie. Y se les llama “Estivillistas” porque se supone que creen en los principios que el dr. Estivill propone en su libro “Duérmete niño”.

Los segundos son abanderados de la lactancia materna, llevan a los niños en brazos (o a la espalda) buena parte del tiempo, les dejan comer lo que les apetece porque están convencidos de que los niños regulan sin problemas su apetito, y llaman “consecuencias” a los castigos. Y les llaman “Gonzalistas” porque han hecho del libro “Bésame mucho” de Carlos González uno de sus libros de cabecera.

“A mí me educaron a mí y no tengo ningún trauma”, dicen los partidarios de los métodos tradicionales. Seguramente, los del segundo grupo están bastante más disconformes con las estrategias educativas que eligieron sus padres.

¿Y qué les une?

El desprecio que cada una de estas corrientes tiene por la otra: los Estivillistas piensan que los Gonzalistas son blandos, que no quieren tomarse la molestia de educar a sus hijos y que imponen al resto de la humanidad los ritmos y los deseos de sus niños; y los de la crianza natural están convencidos de que los padres tradicionales no respetan a los niños y que no tienen ni idea de cómo tratarles.

Los “Gonzalistas” intentan educar a los “Estivillistas”. Los “Estivillistas”, generalmente, se limitan a reírse de los “Gonzalistas”.

Cada uno en su trinchera.

¿Y dónde me encuentro yo en esa guerra?

En tierra de nadie, claro. Como decía mi hermana hace algún tiempo, “si hubiera una guerra civil, yo lo llevaría fatal: me dispararían desde los dos bandos”.

Y así es como me siento yo: al margen, en la periferia.

Bueno, esto no es cierto: me siento más cercana a la “crianza natural”… pero me sucede que mientras las ideas me gustan, muchas de las personas que la practican (no todas, obviamente) me resultan muy antipáticas.

Tan seguras de si mismas. Tan prepotentes. Tan convencidas de tener la verdad revelada.

Aunque esto sucede en los dos bandos… también los de la crianza “de toda la vida” están convencidos de tener la razón… pero se toman menos en serio. Quizás porque la movida, la “moda” de la crianza natural es algo nuevo, menos consolidado… los que la practican se sienten en la obligación de ser más batalladores.

Y al final, esto es lo que me mata realmente de los dos bandos: que vivan sus estrategias de crianza, sus planteamientos (legítimos), como una batalla en la que es necesario imponerse al otro bando para sobrevivir. Que no sean capaces de entender y asumir que hay más de un modelo de crianza (y más de dos), y que todos pueden ser válidos, y que cada familia escoge el que más cómoda le hace sentir, y el que mejor le funciona con sus hijos.

Y que no tiene por qué responder punto por punto a ningún libro ni a ninguna escuela de pensamiento.

¿Cuál es mi consejo? Leer de todo y sacar nuestras propias conclusiones… o no leer nada y aplicar el sentido común.

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Comentarios en: "¡Es la guerra! (hablemos de modelos de crianza)" (30)

  1. A la segunda parte: nada que añadir.

    A la primera sí. Claro que mi hija venía con libro de instrucciones .. pero venía en chino y soy incapaz de traducirlo. jejejeje

    juanjo

  2. Yo en la crianza de mi hijo me he equivocado casi siempre que no he seguido mi instinto y me he dejado llevar por una u otra escuela

    • Estoy de acuerdo. A mí los libros me han servido, sobretodo, cuando me han ayudado a reafirmarme (o me han dado argumentos) en cosas que ya hacía por intuición.

  3. Madre mia! Acabo de leerme el post anterior con todos los comentarios… En dos palabras: Im-presionante! Jajajajjaja…
    No me extraña que a este post lo titules “Es la guerra”.
    Yo, todavía sin tener hijos, me decantaba antes por el método Estivill y después de leer mucho, me decanto algo más por el Gonzalista… pero no me gustan para nada los extremos y a veces con algunas afirmaciones de cierta gente de “crianza natural” me he sentido excluida y ofendida. Por ejemplo: parece que lo más natural es dejar de trabajar para criar a tu hijo. Los permisos maternales (y no digamos los paternales) en España son rídiculos, los padres deberían tener más tiempo para criar a sus hijos PERO a partir de ahí parece que si a mí me gusta mi trabajo, además de ser madre, es que voy a ser una madre desnaturalizada… Quizás sea, como bien dices tú, porque los de crianza natural son menos numerosos, más novedosos y son más guerreros pero es que a veces te sueltan unas cosas… Yo como en todo creo que cada familia es un mundo y que estoy segura que casi nadie es totalmente de una corriente o de otra; un método tiene cosas buenas (el refuerzo positivo de Estivill) y el otro también (tener en cuentas las necesidades del niño), asi que a mi me pasaría como a tu hermana…. en la guerra me dispararían por los dos lados…
    Pero lo dicho, todo esto es pura teoria en mi caso!

    • Lo que yo pienso es que si alguien necesita trabajar, desea trabajar, y puede trabajar (que no es poco en los tiempos que corren), ¿qué ganamos haciéndole sentir culpable por hacerlo?

      A mí me gustaría poder pasar más horas con mis hijos, y sobretodo, me habría gustado tener la oportunidad de cogerme una larga temporada de crianza exclusiva cuando llegaron (y lo habría hecho si hubiera tenido un trabajo que me garantizara la posibilidad de regresar después), pero no pude… y no me siento peor madre que las personas que sí han tenido esa oportunidad.

  4. Yo estoy por el no leer nada y dejarse llevar por el sentido común. Sí he leído al respecto, pero ninguna de los dos extremos me parecen buenos. A mí también me parecen bastante antipáticos muchos de los seguidores de la crianza natural. Creo que lo mejor es que cada familia escoja la forma de educar a sus hijos, lo que mejor les funcione con sus hijos, y no intentemos convencer a otros que lo nuestro es lo mejor.

  5. Yo soy de las que no ha leído a ninguno de los dos. Sé un poco de que hablan cada uno por cositas puntuales leídas por internet, pero me da muuuuuuuucha pereza leerme alguno de los dos. Precisamente por qué yo creo que los extremos nunca son buenos, y además de que desde que soy madre he notado que tu puedes tener un modelo de educación que es el que tu sentido común te indica, pero que a la realidad a la hora de poner en práctica ese modelo que tu tenías en mente, eso no funciona y tienes que recurrir a tus propios métodos, posiblemente de mezclas de los “dos estilos”

    Yo creo que hay un 3er grupo y me atrevería a decir que somos la mayoria que mezclamos cositas de los dos métodos seguramente dictados por el sentido común y el tipo de hijo que tiene cada uno. ¿cuantas madres o padres se oyen que tienen dos hijos y que no les sirve el mismo método en cada uno de ellos? muchos! y es que cada niño es un mundo.

  6. ¿Hay un grupo para los que no tienen método? Me incluyo en ese, yo estoy ” a verlas venír…”, suscribo tu post y la verdad es que me da una pereza leer esos libros….

  7. Totalmente de acuerdo con lo el “3er grupo”…ni tanto ni tan calvo, ni estivillistas ni gonzalistas…unos días una cosa y otros otra…..
    Pues sí: hoy para cenar hay lo que no quisiste a la hora de comer, y además te abrazo como la que más, te achucho y…hasta dormimos en mi cama juntos un ratito (porque cuando empieces a darme patadas en los riñones, me levanto y te llevo a tu cama)…….
    En resumen: el sentido común.

  8. Ni he leído ni pienso leer ninguno, aunque claro que de oídas me suenan. El más útil de los sentido es el sentido común, es el que aplico y creo que no me va mal.

  9. Yo con el mayor apliqué lo de dar a cenar lo que no come, pero desde que le dejo mas o menos comer lo que quiere estamos mucho mejor, yo soy más “natural”, (espero no caerte antipática por eso), pero no intento convencer a nadie de que yo lo hago mejor, he leído, me he formado y cojo lo que me parece de cada método, pero con mi bebé de 10 meses me encanta darle el pecho ( y se lo daré mientras ella quiera), la llevo a cuestas casi siempre y he tenido la suerte de no trabajar demasiado y poderla llevar siempre conmigo, practico el led weaning o alimentación complementaria, no quiero convencer a nadie, pero tambien es verdad que por ser “atípica” tienes que oir muchas cosas y como todas las madres tengo que oir las opiniones de todo el que se crea en derecho a opinar sobre lo que hago con mis hijos, y eso que yo nunca me meto con nadie en como educan o crían.Lo mejor para mí, vivir y dejar vivir y mientras no haya maltrato que cada uno críe y eduque como mejor pueda a sus hijos, porque todos lo hacemos bien y todos nos equivocamos casi las mismas veces.

    • No me resultas nada antipática, Iratxe. Ni ninguna de las madres o padres que escriben en el blog, así que nadie se sienta aludido. Me refería a madres que aplican los principios de crianza natural (como tú, y como yo en muchos casos), pero que se ven en la necesidad imperiosa de hacer proselitismo a todas horas, que viven la crianza natural como una especie de religión y se sienten obligadas a repartir la palabra revelada para intentar que otros también vean la luz… Y sobretodo, de condenar y anatemizar cualquier decisión de crianza que no responda a sus creencias, como si no hubiera más que una “religión verdadera”.

      Los que están por la “crianza tradicional” están igual de convencidos de su verdad y miran con el mismo desprecio a los que toman decisiones distintas… pero, quizás porque pertenecen a la “religión oficial”, se sienten más seguros de sus verdades y no se toman el tema tan en serio.

      No sé si me explico, y espero que nadie se haya sentido ofendido (ni desde la religión, ni desde la crianza…)

  10. Cuando llegó mi hija, me compré una batería de libros sobre niños, educación, crianza y todo de todo… Y me di cuenta de que incluso dentro de un mismo libro, según lo que ponía en la página derecha, mi hija era un genio, pero según lo de la izquierda, la pobre tenía gravísimos problemas de desarrollo… Y cuanto más leí, más me di cuenta de que yo podía informarme, tomar ideas, reflexionar, pero, que, al final, el camino lo trazaba sólo yo en estrecha colaboración con mi hija, siguiendo no tanto corrientes como mi propia personalidad y la suya. ¿O es que acaso los padres que tienen varios hijos aplican exactamente lo mismo a cada niño…?
    En cualquier caso, me hace gracia pensar que, dado que la reproducción y crianza es tan antigua como el mundo, ahora haya expertos que piensen que han dado con “la” clave para hacerlo a la perfección. Sinceramente, creo que han encontrado la clave para ganar un buen dinero con una sociedad formada por padres inexpertos que tienen muy pocos hijos y que, por tanto, ponen sobre ellos unas expectativas y atención desconocidas hasta ahora en la evolución humana.

  11. En cuanto a las madres trabajadoras, creo además que la existencia de madres dedicadas de forma exclusiva a la crianza de los hijos es algo muy reciente: hasta hace tan sólo unas décadas, en las familias trabajaban todos los miembros de la casa, niños incluidos, porque la subsistencia era una labor común de todos.

    • Este es un tema muy interesante: el mito de que “las mujeres nos hemos incorporado al mercado laboral en las últimas décadas” (y de ello se derivan buena parte de los males de la humanidad). Hace algún tiempo leí (y no guardé) un artículo que hablaba de los oficios que habían desempeñado las mujeres a lo largo de la historia, y por ejemplo, en el siglo XVI hacían de estibadoras en algunos puertos… Esto da para otra entrada… pendiente queda.

  12. Yo reconozco que sí he leído sobre crianza y me siento más cercana a los “gonzalistas” que a los “estivilistas”, pero no porque haya tomado ideas de ambos, sino porque las cosas que hacemos a diario con nuestra hija nos acercan casualmente un poco más a la llamada “crianza natural”. Sin embargo, creo que hay que usar el sentido común. Yo porteo a mi hija cuando me parece más práctico, para hacer la compra, por ejemplo, o paseos y recados cortos. Pero cuando damos largos paseos de horas con mi perra la llevo en la silla, porque es más cómodo para ella y para mí. La cojo en brazos todo lo posible, pero también está en su hamaca o en el suelo; colechamos con ella, pero además tenemos cuna para las siestas en que está menos vigilada, etc.
    En definitiva, creo que el método Estivill (a mí personalmente) me aleja un poco de mi hija, y no solo dicho método, sino también el márketing que gira en torno a la crianza, que propone cunas último modelo, cochecitos ídem, intercomunicadores 3D, aderezados con te teorías que demonizan sobre tomar al niño en brazos o lactar hasta los 3 años (si un niño con 3 ó 4 años lacta de su madre será porque quiere,no me imagino a nadie obligando a mamar a un niño de ese tamaño que ya se rebela, y qué mejor cosa que mamar leche de tu propia especie y no de vaca…), pero claro, así te crean la necesidad de comprar el parque, la gandulita, biberones y leche de crecimiento, etc..y muchos otros elementos sin los que se supone que nuestros hijos no serán felices pero que colaboran a alejarnos físicamente de ellos.
    Me caen tan gordos los estivilistas que miran por encima del hombro como si fueras una loca si llevas a tu hijo en una Manduca o te ponen verde por colechar, como los Gonzalistas extremos que tratan de convencer a todo el mundo del daño psicológico irreparable que sufrirá su hijo si no duerme en cama con sus padres o mama hasta los 5 años.
    Por otra parte creo, es mi modesta opinión, que el conductismo es especialmente peligroso en niños adoptados, y sobre todo, lo más peligroso es dejarse llevar por un método concreto como si fuera el Libro Gordo de Petete, por encima de la intuición y el sentido común, que normalmente llega cuando se escuchan las necesidades familiares y del propio hijo y se apartan teorías cuadriculadas y opiniones ajenas no pedidas.
    Un beso

    • Para mí el problema que tienen muchos libros sobre crianza (también sobre adopción) es que te “venden” su método como la panacea, como la solución a todos los problemas… me recuerdan mucho a algunos libros sobre dietas (o de autoayuda), que requieren la entrega de una religión… Lo que me molesta sobremanera es que algunos de estos libros llevan implícito (y hasta explícito) el mensaje de que si no sigues sus principios, tu vida y el futuro de tus hijos será una catástrofe… Incluso cuando estoy de acuerdo con lo que cuentan o exponen, esta amenaza me pone a la defensiva.

      Estoy de acuerdo (lo dije en la otra entrada también) que la crianza, como casi todo, se ha convertido en un gran negocio donde nos impelen a comprar como imprescindibles objetos, productos y servicios que son en muchos casos supérfluos. Yo he conseguido mantenerme bastante ajena a esta corriente consumista, aunque seguramente ayudó que mis hijos llegaron “mayores” a mi vida (y que es una actitud que mantengo en otros ámbitos de mi vida… en mi trabajo les cuesta creer que una madre de familia pueda prescindir de lavaplatos, secadora o microondas, por ejemplo).

  13. Yo no he leído a Estivill y sí a González. Me reí muchísimo con su libro y me encantó su manera de romper moldes (lo que no quiere decir que comulgue con todo lo que dice). La verdad es que lo encontré muy útil para ayudarme a reflexionar y a darme cuenta de que tenía muy poco criterio con relación a muchas cosas relacionadas con la crianza. Ahora cuando empiezo a verlo todo negativo o de un solo color, intento darle la vuelta cono hacía González en su libro.

    • A mí me pareció interesantísimo este libro. Cayó en mis manos cuando prácticamente no había leído nada sobre crianza, y me ayudó a darme cuenta de que lo que yo hacía por intuición (y era tan criticado por mi entorno, que me consideraban blanda, aseguraban que mi hijo necesitaba mano dura, disciplina…) era compartido y hasta tenía una “base”… pero sobretodo me ayudó a reafirmarme en que tengo derecho a tomar mis decisiones de crianza (que no coinciden necesariamente con las que él da) y hasta a cometer mis errores. Hasta este punto me habían hecho dudar.

  14. Meixiang dijo:

    Me encanta este post porque me hace sentir “acompañada”. Con mi hija mayor me leí todo lo que caía en mis manos en un sentido o en el contrario, y al final el sentido común es el que me hace decantarme por un “método” u otro en cada caso o en cada momento. No puedo decidirme sólo por uno ya que hay situaciones para todo, y de mis dos hijas, cada una respira de una manera. Incluso tienen “temporadas” para ciertas cosas, les encanta dormir con nosotros pero la mayor a veces huye a su cama cuando la peke se pone a dar vueltas. O en verano, que se acaba el colecho, ja, ja, ¡por el calor!

    Pero sí es cierto que todo el mundo se ve “obligado” a dar su opinión (o a darte órdenes directamente) porque mis hijas no nacieron de mi vientre, por tanto, no se criar ni tengo instinto maternal (según ellos). Es algo duro, sobre todo al principio, primeriza y sin familia cercana a quienes recurrir en caso de apuro. Pero luego se me ha formado un caparazón que espero que me sirva para otras ocasiones, que seguro que llegarán cuando en la adolescencia empiecen a rebelarse (igual que hice yo).

  15. Una vez más,interesante post.Para mí,el tercer grupo,ni tanto ni tan calvo,no me gusta que se dé por hecho que siguiendo a raja tabla ningún libro se va a conseguir ser la madre o padre perfecto.En primer lugar porque eso no existe,y además veo peligroso y arrogante creerse en posesión de la verdad.Y en segundo lugar,porque cada niño es diferente al resto,y por lo tanto tiene distintas necesidades.Los hay más cabezones,más sensibles,más dóciles,más rebeldes,más o menos dormilones,comilones,etc…
    Creo que a veces tenemos tanto miedo a meter la pata que nos dejamos guiar demasiado,y no nos damos cuenta de que lo hagamos como lo hagamos vamos a meter la pata.
    Yo creo que lo hago casi a diario,pero todas las noches me prometo hacerlo mejor al día siguiente.En la crianza,no me gustan los extremos,me acerco más al rollo crianza natural,pero sin pasarse,no creo que un castigo traumatice a ningún niño,ni pienso que haya que dejarles total libertad para que desarrollen su propia personalidad.
    Me da la impresión de que el sentido común ha perdido peso en esto de educar a los niños,y creo que es un error.Cada uno conocemos mejor que nadie a nuestros hijos,creo que en esto todos estaremos de acuerdo,¿No?,entonces ¿Por qué no actuamos en base a ello?.¿Por qué nos fiamos tan poco de nuestro propio instinto?.
    El tema del colecho es un claro ejemplo para mí.Yo no tengo nada en contra de practicarlo,de hecho con nuestro hijo hemos dormido muchisimo,él ha sido un niño muy miedoso,tenía pesadillas y se despertaba un montón de veces cada noche,necesitaba sentirse arropado y pegado a alguno de nosotros,así que hasta los 3-4 años ha dormido con nosotros.Va a cumplir 6 y todavia de vez en cuando nos pide dormir en nuestra cama,le dejamos y cuando se duerme le pasamos a la suya.Sin embargo nuestra hija siempre ha dormido sóla,lleva desde los 9 meses con nosotros y es ella misma la que no quiere dormir con nadie.Si está enferma nos quiere ahí sentados en su cama,pero no dentro de ella.
    Con esto,quiero decir que no hay normas,hay que irse adaptando los unos a los otros,por lo menos yo así lo veo.Usar el sentido común,respetando a los niños,pero sin olvidar que los padres somos nosotros,y sin miedo a poner normas,ni a decir “no” de vez en cuando.
    Creo que el exceso de normas no es bueno,pero tengo claro que la falta de éstas,tampoco lo es.
    Marga

    • Creo que todos los que tenemos más de un hijo sabemos que, haciendo lo mismo, cada uno responde de distinta forma; y que acabas encontrando la forma de hacer las cosas que funciona con tus hijos.

      Yo tengo una amiga que, tanto ella como su pareja, son personas muy dialogantes, muy conciliadoras, que están por la negociación, no por la imposición. Y después de dar muchas vueltas, descubrieron que a su hijo (criado en un orfanato muy duro) lo que le funcionaba era la “disciplina militar”: normas claras y castigos contundentes. Les costó un mundo adaptarse a este modelo de crianza, que no casaba nada con su forma de ser… pero acabaron por claudicar cuando vieron el cambio que dio su hijo al tener límites muy rígidos. Le hicieron sentirse seguro y esto terminó con una agresividad con la que era difícil lidiar.

  16. Cierto.Nosotros somos ocho hermanos,de edades bastante seguidas y por lo tanto criados más o menos igual,y somos muy,pero que muy diferentes los unos de los otros.
    Marga

  17. Algo que no me acaba de convencer (aunque es muy útil para facilitar el debate) es esa dicotomía “crianza tradicional” / “crianza natural”. Yo fui educada de manera muy tradicional (la describes muy bien en tu post), y eso no impidió que en mi casa se practicase el colecho, la lactancia materna..

    • Sí, tienes razón. De hecho, la crianza natural es la más tradicional de todas… pero es que no sabía qué nombre ponerle a la otra!! Si se te ocurre una alternativa mejor, lo cambio!

  18. (También te iba a decir yo que la clasificación tradicional/natural me parece un poco confusa)

    Yo me decanto por ese tercer grupo, que en realidad no es tal; es la ausencia de grupo.

    Que conste que mi postura en el post anterior, discutiendo sobre todo acerca de la lactancia, creo que tiene más que ver con el concepto que me han merecido algunos de sus defensores (en mi opinión, bastante de secta) que con la lactancia prolongada en sí misma. Por otro lado, el método Estivill, como decía un amigo mío, es método cojonudo por el que en tres días consigues que tu hijo duerma solo… y te odie toda su vida 🙂

    Hay puntos en ambas escuelas que a mí me parecen excesivos. Y hay posturas en ambas que me gustan más.

    ¿Qué me gusta de los “naturales”? Su tendencia a escuchar a los niños, a tenerlos más en cuenta. Esto no tiene nada que ver con quererlo más o menos, por supuesto, pero sí con cómo se plantean las relaciones; y en mi opinión ellos conceden a los niños mayor capacidad de decisión, los tratan más de igual a igual, etc. Los tratan, en definitiva, más como personas. Suena un poco de coña, pero eso creo: los niños no son cositas monas que van contigo, sino personas, con todas las consecuencias. Y eso me gusta.

    ¿Qué no me gusta (y se podría decir que me gusta de los otros, pero no es exacto)? Pues… lo mismo: que se pasen en ese tratar a sus hijos como adultos, que llleguen a concederles una libertad de acción y decisión en ocasiones desmedidas (y obligando a los que los rodean a sufrirlas, en ocasiones), que en algunos (algunos) casos parecen incompatibes con hacer ver a esos niños que viven en una sociedad, que hay más gente, que se tienen que adaptar, que tienen que hacer cosas que no les van a gustar, que hay cosas obligatorias, etc. Eso también creo haberlo visto.

    La llamada al sentido común, o a la sensatez, es algo que siempre queda bien y todos hacemos. Pero lo cierto es que mi sensatez y la de mi vecino a menudo no tienen nada que ver, ¿no creéis?Yo compré, sin conocer al autor, el libro “Mi niño no me come”, y me fue muy útil para meter algo de cordura en el tema de las comidas de mi hija. Creo que algunas cosas eran un pelín, digamos, de mundos de Yupi, pero en un 90% todo me pareció muy racional. El libro de Estivill lo tuve en las manos y lo ojeé, pero, tal vez porque no teníamos ningún problema con el sueño de los niños, nunca le presté atención.
    Y, sin embargo, leer he leído bastante sobre niños, crianza, etc.; incluidos libros sobre hijos y separación/divorcio, que es lo que más me preocupa. Y es como leer cualquier cosa: hay obras buenas, que te aportan mucho, y otras que no valen para nada, y muchas entre ambos extremos. Cualquiera que lea algo medianamente práctico debería tener claro que en el mejor de los casos no puede pasar de ser una guía muy genérica, a modo de consejos básicos pero que nunca deben ser interpretados al pie de la letra.

    Un beso, y gracias.

    • Quizás debería haber cambiado “sentido común” por intuición, que ahí sí se entiende que cada cual maneja la suya.

      Respecto a lo que dices de “que en algunos (algunos) casos parecen incompatibes con hacer ver a esos niños que viven en una sociedad, que hay más gente, que se tienen que adaptar, que tienen que hacer cosas que no les van a gustar, que hay cosas obligatorias”, me has recordado algo que me decía una madre amiga que, como yo, ve con simpatía el ideario de la crianza natural pero no a todas las personas que la practican. Ella en concreto tiene una sobrina que es muy de esa corriente, y en general le gusta mucho cómo educa a sus hijos, pero se quejaba de que no aplique al resto de niños lo que aplica al suyo. Y me lo explicaba con un ejemplo: al hijo de la sobrina no se le puede coartar cuando grita, juega, hace ruído… porque es un niño y tiene derecho a esa espontaneidad; pero en cambio, a su propio hijo (el de mi amiga) sí le pide silencio la sobrina cuando el otro niño duerme…

      Eso me hizo pensar en las dificultades que tienen las familias (sea cual sea su modelo de crianza, que en los dos grupos las hay) que dejan que sean los niños los que gobiernen la vida familiar… cuando llega un hermano…

  19. A mí lo que me parece una barbaridad es escoger un modelo (¡a veces antes de tener hijos!) y aferrarte a él con uñas y dientes, contra vientos y tempestades, solo porque ‘te gusta’ ese modelo. He leído (me gusta la ‘blogosfera materna’ y visito muchos blogs) a madres que duermen con sus hijos ‘porque el niño lo necesita’ aunque por las descripciones que hacen de sus noches (o no noches) esta claro como el agua que, menos el niño, todos los demás habitantes de la casa lo pasan fatal con el colecho. Es solo un ejemplo (no tengo nada en contra del colecho, conste), de lo absurdo que me parece todo esto. Porque lo mejor es que esa madre te defenderá que lo hace porque todos en la casa quieren (¿?) y que es lo mejor para su hijo. ¿Lo mejor para tu hijo es que estés tan cansada que no te tengas en pie? Es un ejemplo, por favor que nadie se sienta ofendido, podría haber cogido cualquier otro. Me refiero a que lo que funciona en una casa no funciona en otras, lo que funciona con una persona no lo hace con otra, y los niños son personas.
    Tengo cerca el ejemplo de dos niñas de cuatro años que se llevan dos meses exactos entre ellas. Se parecen en muchas cosas, claro, pero son tan diferentes en otras, en comportamientos y necesidades, que a veces pienso en lo injusto que sería tratarlas a las dos exactamente igual, porque te lo dice un método. En ambos casos (no son hermanas) los padres hacen lo que creen mejor, ponderando las necesidades de las niñas con las necesidades del resto de la familia, y el resultado es obvio: ambas están creciendo sanas y felices, y no creo que nadie pueda pensar que el padre de una es un tirano porque le ordena que recoja su habitación, o la madre de la otra una blanda porque todos los días pasa quince minutos explicándole a su hija la necesidad de que se coma las verduras.

    • Antes de tener hijos (y de plantearme que existieran modelos de crianza formalmente diferenciados), dos amigas mías tuvieron hijos casi a la vez. Una aplicaba con su hijo métodos más o menos estrictos: le daba de comer sentado en la trona, le introducía los alimentos al dictado del pediatra, lo ponía a dormir en su cuna (y desde muy pronto en su cuarto) y lo solia llevar en el carro. La otra dio lactancia materna durante 2 años, no le dio papillas – introdujo directamente el sólido – llevaba a la niña en una mochila, dormía con ella (y no tenía “rutinas horarias” para ponerla a dormir) y consideraba que tener o no un “parque” en casa era algo ideológico (ella no tenía, y mi otra amiga sí). ¿Y sabéis que descubrí? Que los dos niños crecían sanos y contentos. Seguramente, porque ambos tenían madres (y padres: he hablado de las madres porque son mis amigas desde hace muchos años, pero en ambas familias hay padres que participan al 100% en la crianza de los niños, de estos y de los hermanos que llegaron después) que se sentían cómodas criando a sus hijos…

      Yo reconozco que, quizás por haber tenido mucho contacto con niños, tenía cosas muy claras antes de que llegaran… y casi todas las que tenía claras las tuve que revisar!! Lo que parece tan fácil cuando hablas de hijos de otros, se convierte en una aventura cuando son los tuyos… y las pocas que no revisé con la llegada del primero… ¡¡me las dio la vuelta la llegada del segundo!!, porque cada niño es un mundo y te pide que uses con él estrategias y sistemas distintos…

  20. De Estivill sólo cogí lo de los horarios y las rutinas…sólo…El resto lo recojo de González…es humanista…lo mío…No soporto el lloro de un niño ante la soledad…de una habitación llena de muñecos y peluches inertes…viva el colecho!! y la empatía!!
    Mis hijos me han enseñado más que nadie, yo sólo me he limitado a escucharlos…en cada momento…

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