familia monoparental y adopción

Archivo para mayo, 2012

El síndrome de Penélope

Penélope (como sin duda los cultos lectores de este blog ya saben) era la esposa de Ulises. Una mujer que mientras esperaba que su marido volviera de su aventura interminable, tejía por el día y destejía por la noche… porque había dicho a sus muchos pretendientes que el día que terminara el tejido, escogería a uno de ellos para casarse.

La canción de Joan Manuel Serrat institucionalizó el concepto de Penélope como la mujer que espera, que pasa por los años sin casarse, colgada de un antiguo novio que no va a volver…

…y ahora se habla del “Síndrome de Penélope”, que es como algunos denominan a estas mujeres que van retrasando la maternidad hasta que se dan cuenta de que si no tienen hijos ahora, no los tendrán nunca.

Muchas de estas mujeres son solteras. Entre un 15 y un 20% de las que acuden a las clínicas de reproducción asistida son mujeres solas, como nos explica este artículo. Y una de cada diez familias que opta por la adopción.

Pero, ¿hasta qué edad puede una mujer convertirse en madre? La naturaleza suele limitarlo (salvo excepciones, como esta maestra británica que tuvo su primera hija a los 57 y ahora se arrepiente) a los 40 y tantos, y tanto la reproducción asistida como la adopción han copiado esta ley natural.

La diferencia de edad entre adoptantes y adoptados se suele marcar en España, y según las comunidades autónomas de las que hablemos, entre los 40 y los 45 años, y hace años que algunas de las familias que desean adoptar más allá de esta edad pelean porque se cambie este límite.

Yo no sé si tiene que cambiarse o no el límite… sí tengo claro  que un límite tiene que existir. ¿Dejaríamos a una persona de 75 años, por bien que esté, adoptar un bebé? ¿A una de 65 años?

Podemos tener en cuenta otros condicionantes más allá de la edad: si son parejas, la edad de los dos (no es lo mismo 2 de 50 que uno de 40 y uno de 60), si hay otros hijos mayores… o sea: límite, con flexibilidad.

Los que abogan por ampliar la diferencia de edad entre madres e hijos, argumentan que los 40 años de hoy no son los de la generación de nuestras madres (¿les suena esto de “los 40 de hoy son los 30 de antes”?), que están fuertes, que en su familia las mujeres han vivido muchos años y en buenas condiciones…

…pero a mí estos argumentos no me acaban de convencer.

Creo que hay que mirar al futuro, porque uno puede sentirse muy fuerte con 45 (o 50… o 55), pero la parentalidad es un proceso que va a durar bastantes años y es importante estar preparados para todas las fases de este proceso.

Básicamente, creo que hay que intentarse asegurar, dentro de lo posible (la vida ya sabemos que es lo que pasa mientras hacemos planes) que nuestros hijos no van a tener que cuidar de nosotros cuando todavía necesitan que seamos nosotros quienes cuidemos de ellos.

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Envejecer, morir

Yo creía que quería ser poeta, pero en el fondo quería ser poema…” Jaime Gil de Biedma.

Yo también.

Y en concreto, un poema de Jaime Gil de Biedma.

Este:

No volveré a ser joven

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde ­
como todos los jóvenes,
yo vine

a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos ­
envejecer, morir, eran tan sólo

las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo

y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

A mi madre adoptiva en ciernes

Raquel me ha hecho llegar este fantástico texto que ha escrito una adoptada adulta. Es la conversación que cree que habría podido tener con su madre el día que se conocieron. La traducción es mía (los errores que pueda haber en ella también, por tanto).

A mi madre adoptiva en ciernes,

Es 1985. Me llamo Christen, pero aquí me llaman “Sarah”. Tenía 3 días cuando vi por última vez a mi primera madre y me trajeron a esta casa de acogida. He estado aquí al menos 5 meses, no sé por qué. Tengo una madre de acogida. No sé su nombre.

Adoptive Mother

Condujiste desde Georgia hasta Tenessee para verme. Me sujetas con aprensión. Te han avisado antes de venir que lloro sin pausa a cualquiera que se acerque planteándose la posibilidad de adoptarme. Suspiras aliviada porque no lloro cuando me coges en brazos. 10, ahora 15, ahora 20 minutos han pasado desde que me has cogido y todavía te miro tranquilamente. Serás mi tercera madre. Serás mi última madre.

Te preguntas la mejor manera de criar una hija adoptiva, y los expertos te dicen que yo no tengo necesidades específicas, y que ser adoptada, aunque me lo deberías revelar lo antes posible, no significará nada para mí. No te van a dar ningún apoyo post-adoptivo. Pero somos fuertes.

Nos lo pasaremos muy bien mientras sea pequeña: nos mudaremos a la Costa Este, cerca del océano. Te voy a seguir e imitar en todo. Voy a mostrar talento por el lenguaje y la música y tú vas a hacer todo lo posible para alimentar este talento. Vamos a ir a la playa todos los días en verano. Mirarás cómo me siento en la orilla durante horas pero no sabrás que me pregunto por qué me siento tan atraída por el océano si mi familia originaria es de Tennessee.

Habrá épocas duras. Faltará el dinero hasta que el negocio de papá arranque, cuando sea adolescente. Pero estaré bien.

Mis años de educación primaria serán duros para todos. Seré cabezona, lista, y tendré mi propio estilo. Los otros niños se burlarán de mí. Me secarás las lágrimas cada noche, desde 4º hasta 6º. Llamarás la atención a mis maestros. Escribirás cartas encendidas a la apática administración de la escuela. Te sentirás cómo si no hubieras hecho nada cuando lo habrás hecho absolutamente todo. Te diré que no eres mi “madre de verdad” un puñado de veces debido a la frustración y la incomprensión de la gente. Tú, que eres una persona de natural tranquilo, verás cómo tu hija desarrolla una agudeza verbal y una lengua ácida. Te pondré a prueba, tocaré tus interruptores, y te haré demostrar una y otra vez que me quieres.

Adoptive Mother

Me verás florecer para convertirme en una adolescente que consigue buenas notas, llega a capitana de su equipo de básquet, y que rápidamente se vuelve popular y con muchos amigos. Nos llevarás a mis amigos y a mí donde haga falta y les querrás. Te sentirás frustrada cuando me ocupe en exceso de personas que no se preocupen por mí porque soy incapaz de soportar rechazar a nadie. Cuando me meta en relaciones adultas insanas, te sentirás sin saber qué hacer. Será una de las dos únicas veces que verás a tu marido llorar.

Dejaré a mi novio chungo y me embarcaré en un largo proceso de autodescubrimiento y acabaré por saber qué carrera quiero hacer. Encenderás la vela en mi boda, a la que habrás invitado a casi todo el mundo que conoces para compartir este momento de orgullo. Después, sin historial médico familiar, descubriré un tumor. Te llamaré muerta de dolor y anestesia cuando me despierte en el quirófano. Le preguntarás a Dios “Por qué”, y estaré bien.

Estarás en el nacimiento de tu primer nieto y me verás convertirme en una madre. Verás despertar la adoptada que hay en mí. Te angustiarás cuando empiece a hablar de ser adoptada, de echar de menos a mi primera madre, y de mi interés en mis raíces. Llorarás de frustración cuando este dolor dormido de repente emerja desde mi alma. No entenderás lo encantada que estoy al saber que hace muchos, mis ancestros vivieron cerca del océano. Cuando me embarque para el encuentro, me darás apoyo, pero te sentirás rechazada. Te tendré que decir una y otra vez que no te estoy abandonando, sino que estoy recuperando esta parte de mí que quedó atrás. Te encontrarás con la madre con la que compartes tu hija. Le darás fotos de mi infancia. Verás su cara y la abrazarás.

Verás cómo tu hija le da significado a la pérdida, y la convierte en una buena carrera que le permite ayudar a los demás. Verás cómo entran en acción sus rasgos genéticos y su personalidad y los valores y habilidades que le has enseñado. Me acompañarás a los eventos de los Derechos de los Adoptados. No entenderás por qué al principio, pero querrás hacerlo, y con el tiempo, entenderás el movimiento. Te convertirás en una de mis mejores amigas y en mi mayor aliada.

Y finalmente sabrás que eres una buena madre.

Bienvenida a la maternidad.

¿Estás preparada?

Te quiero,

La niña que sujetas en brazos.

(La autora: Amanda Woolston. Es una adoptada adulta de 20 y tantos, feminista y humanista, trabajadora social y blogger ).

Hambre

Esta entrada de Cuaderno de Retazos me hizo recordar…

…que B. lloraba cuando se terminaba el plátano, el paquete de galletas… de nada servía que le aseguraras que habría más plátanos y más galletas. Tenía 2 años y acababa de llegar a casa. Y parecía un pozo sin fondo.

Han pasado casi 6 años, ya no tiene hambre a todas horas, incluso es remilgado con algunas cosas que le gustan menos. Sin embargo, aún coge cucharadas del plato de su hermano cuando se despista…

…por si acaso…

La cándida niña de la sociedad

En mi infancia me aficioné a esa canción de Rubén Blades llamada Ligia Elena

Me encantaba esa historia de amor a contracorriente, esa chica de bien enamorada de un humilde trompetista que se casaba con él a pesar de la oposición de los padres… que se deben seguir preguntando “en dónde fallaron”.

No fue hasta muchos años más tarde que descubrí que el trompetista era negro. ¡¡Qué inocente era!!

La canción de Ligia Elena ha sido lo primero que me ha venido a la cabeza al ver la portada del “Hola!” de esta semana:

Sonsoles Suárez, la hija del expresidente del Gobierno, muestra las fotos de su boda con Paulo Wilson

Un auténtico ejercicio de normalización: la hija del ex presidente del Gobierno Alfonso Suárez, se acaba de casar con su novio mozambiqueño.

Y otras niñas que saben del cuento, al dormirse preguntan / ¡Ay, señor!, y mi trompetista, ¿cuándo llegará?

Lo natural

Vivimos en una sociedad que sobrevalora “lo natural”. Usamos “lo natural” como sinónimo de “lo bueno”, “lo correcto”… a pesar de que los humanos somos a muchos niveles, más deudores de “lo artificial” que de “lo natural”. ¿O no es artificial cocinar la comida, vestirse, usar calefacción, el transporte público, pasarse el día sentado – en sillas! – los ordenadores, incluso trabajar?

Los padres adoptantes (o algunos de nosotros) solemos usar la palabra “naturalidad” para describir cómo enfocamos en casa el tema de la adopción, de la familia biológica…

B. una amiga muy sabia, me cuestiona el uso de la palabra naturalidad: perder la primera familia, adaptarse a una nueva… gestionar el hecho de tener dos madres, la irreversibilidad del hecho, la falta de acceso a mucha información relevante… “Nada de esto parece demasiado “natural” en nuestro contexto social”, me dice.

¿Es anti-natural la adopción? Lo lógico sería pensar que lo natural es ser criado por la madre que te ha gestado y te ha parido, pero lo cierto es que la adopción existe en todas las culturas del mundo y de la historia, y también en el reino animal: entre animales de la misma especie e incluso de especies distinta. Es natural perder la madre natural y es natural que sea otra quien te críe…

Cuando hablamos de adopción y usamos la palabra naturalidad…

… para mí, significa no convertirlo en un tema tabú… no rehuir las preguntas ni responder con “tópicos de psicólogo especialista en adopción”… no usar palabras poco “naturales” como progenitora… no decir “es que a mi hijo no le interesa el tema y por esto no lo hablamos en casa”… pero tampoco forzar la situación: pocas cosas hay menos naturales que sentar a un niño en una silla a los 12 años y contarle la verdad de la vida.

Una amiga que ha sido madre recientemente por adopción, me preguntaba cómo explicárselo a su hijo, y le dije que sólo se me ocurría empezar a hacerlo ya, cuando es un bebé. Para que cuando entienda, nada le suene extraño… y para que ella, cuando lo tenga que hablar en serio, se sienta cómoda con las palabras y el asunto a tratar.

Be kind to your parents

Cuando tenía 17 años, encontré entre los discos de mi padre uno de Pete Seeger, que probablemente se compró cuando tenía esa misma edad. El disco contenía una canción que me fascinó desde la primera vez que la oí. Y ya sabeis como es una a esa edad… cuando una canción te gusta la oyes hasta el aburrimiento. 

 Esta es la letra en inglés: 

Be kind to your parents / though they don’t deserve it / remember they’re grown ups / a difficult stage of life / they’re apt to be nervous / and overexcited / confused from the daily storm and strife. / Just keep in mind / though it sounds odd, I know / those parents once were children long ago / Incredible! / So treat them with patience / and kind understanding /in spite of the foolish things they do / some day you may wake up / and find you’re a parent too.

La traducción (libre) sería:

Sé amable con tus padres / aunque no se lo merezcan/ recuerda que son adultos, una etapa difícil en la vida / suelen estar nerviosos / y sobreexcitados / confusos por sus tormentas y luchas diarias. / No olvides / aunque parezca extraño, lo sé / que la mayoría de padres fueron niños años atrás / Trátalos pues con paciencia / y amable comprensión / a pesar de todas las estupideces que hacen: / un día podrías levantarte y descubrir que eres un padre también.

Estos días me descubro tarareando otra vez esta canción, que no he oído en un cuarto de siglo. 

¿Cómo coño ha pasado tan rápid0?

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