familia monoparental y adopción

Seis puntos sobre Emma

El viernes pasado se estrenó en las salas de cine españolas “6 puntos sobre Emma”, película de un director debutante donde Verónica Echegui encarna a una mujer ciega que está obsesionada con ser madre soltera y que se lanza en busca del “espermatozoide perfecto”, pero “sin enamorarse, sin compromiso, sin sentimientos”.

La cogí con ganas porque no hay demasiadas películas que hablen de la monoparentalidad, y porque venía avalada por un par de premios en el Festival de Málaga… pero no me llegó. Es una película interesante, interesante es la manera cómo trata las minusvalías (físicas y emocionales), pero esta mujer fría y calculadora que se niega a querer me pareció muy distinta a la mayoría de madres solas que conozco.

¿Será capaz de comprometerse con un hijo alguien que se cierra a la posibilidad de cualquier otro compromiso en la vida? ¿Qué espera de ese hijo que espera esperar? ¿Es de las que cree que el instinto maternal es como una poción mágica, que aparece automáticamente y que lo puede todo?

“Un hijo no le va a dar sentido a tu vida. Vas a seguir igual de perdida y asustada que ahora”, le dice uno de los personajes a la protagonista. Y efectivamente, creo que es un error pensar que un hijo va a resolver lo que no has sido capaz de resolver tú sola.

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Comentarios en: "Seis puntos sobre Emma" (5)

  1. Como muy dijistes en una entrada anterior, un hijo no se tiene porque estés perdida, no se tiene para no sentirte sola, no se tiene para hacerte compañía… aunque si he de serte sincera no sabría explicar con palabras por qué quiero ser yo madre. Es algo que me nace de dentro, es querer acompañar a una personita en su descubrimiento del mundo, es quererlo desde antes de ser concebido/adoptado… pero, yo, a día de hoy soy incapaz de explicarlo con palabras.
    Besos!

    • Yo tampoco sé explicar por qué quise ser madre. Uno de mis mayores miedos cuando hice el CI, era no saber explicar esto cuando me preguntaran. Pero sí tengo claro (y lo tenía ya entonces, pero ahora más), que tienes que llegar a un hijo desde la plenitud, no desde el deseo; para compartir una buena vida, no para llenar o arreglar una mala…

    • Yo tampoco sabía explicarlo y me ayudó la persona que reccogió mi solicitud de adopción. Había dejado la casilla del motivo vacía y me dijo: “quieres ser madre, ¿no? pues pon eso”. Y era eso.

      En relación a la plenitud y el deseo yo creo que deben estar las dos cosas. Yo esperé a sentir ese deseo de ser madre. Por presiones, o lo que sea, sociales me lo había planteado y sabía que podía serlo… pero no tenía nada claro que lo deseara. Cuando tuve claro que lo deseaba empecé… Es mi experiencia.

      • Claro, por supuesto, sin deseo no tiene ningún sentido… pero a veces, el deseo está pero las condiciones no son óptimas. Y no hablo de las condiciones “materiales”, que conste!!
        Yo puse lo mismo, “ser madre” (o “tener un hijo”, no recuerdo). Pero pensaba que igual me preguntarían por qué quería ser madre… y no lo sabía, no lo sé aún, sólo sé que siempre he querido tener hijos, desde que tenía 10 años… Que era incapaz de imaginar un futuro sin hijos.

  2. Yo también contesté lo mismo:
    “¿por qué quereis adoptar?”
    “por que queremos ser padres”.

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