familia monoparental y adopción

Cara de orfanato

Hace pocos días, me encontré con N., madre adoptiva de una niña de 8 años, después de mucho tiempo sin coincidir.

– ¡Cuánto ha crecido A.!, me dijo – ¡Qué cambio!, ya se le ha quitado la cara de orfanato.

Esta expresión me hizo pensar. Es verdad que los niños adoptados, muchos de ellos al menos, los primeros meses de estar en su nueva casa, tienen “cara de orfanato”. Es una cara entre alucinada y ausente, la mirada algo perdida, un poco alelada, como si no estuvieran del todo aquí.

Inexpresiva.

Los padres no somos conscientes de ello hasta que este rostro desaparece… de golpe nos damos cuenta de que los ojos les brillan, la sonrisa es más ancha, incluso la piel parece haber ganado tersura… han perdido la “cara de orfanato” para dejar emerger su rostro.

Con la personalidad de nuestros hijos (de los míos al menos) sucede lo mismo. Los primeros meses (a veces muchos meses) parecen tener rasgos de temperamento que después desaparecen y son sustituidos a veces por los rasgos contrarios.

Como si el carácter que muestran cuando llegan no fuera el suyo real, sino el disfraz que han adoptado para sobrevivir a los orfanatos, las pérdidas…

Recuerdo un B. pasivo las primeras veces que fuimos al parque. Lo ponías en el tobogán, se quedaba quieto; lo ponías en el columpio, igual; lo sentabas en el suelo del arenero, y de allí no se movía. No entendía para qué servían los cubos y las palas.

Ahora me parece increíble.

A. era un niño tranquilo. No se quejaba nunca, se distraía solo y se quedaba con cualquiera. Yo quedaba con amigos a comer y él se pasaba la hora de la comida, sentado en su carro, royendo un trozo de pan.

Cuando empezó a llorar en las separaciones y a tener rabietas, la verdad es que me tranquilizó mucho… Mi vida empezó a ser mucho menos fácil, pero no tuve ninguna duda de que era un cambio sano, que evidenciaba una vinculación real.

 Que por fin se sentía lo bastante seguro para ser él mismo.

Anuncios

Comentarios en: "Cara de orfanato" (20)

  1. Pienso lo mismo. La diferencia se aprecia cuando miras las fotografías del primer año. Entonces descubres la cara de orfanato que tenía tu hijo. Y, al menos a mi, me pone la piel de gallina y me hace ver lo inconsciente que era en aquellos primeros momentos de lo que estabamos viviendo.
    Yo diría que en la mirada de mi hija había DESCONFIANZA, con mayúsculas. Un recelo oscuro y profundo…un estar a la defensiva e hipervigilante.

    En la actualidad (seis años despues) vuelve a surgir esa mirada en algunos momentos. Y cuando descubro esa mirada, me paro en seco para ver que está pasando.

    • Sí, desconfianza. Y miedo. Y (en el caso de mi hijo mayor), mucha, mucha tristeza.

      A mí me mandaron unas 6 fotos de B. cuando me lo asignaron. Son las fotos más tristes que he visto nunca. No llora (excepto en la primera, donde sí, como una magdalena), pero en todas le brillan los ojos, con lágrimas, como si estuviera a punto de echarse a llorar.

      Pero yo no me di cuenta hasta mucho tiempo más tarde. Entonces me pareció un niño serio. Cuando llevaba mucho tiempo en casa me di cuenta de lo inmensamente tristes que eran aquellas fotos, de lo triste que estaba él en aquellas fotos.

      Qué cosas.

  2. Yo, a veces, le veía una mirada ida. Uno de mis hermanos la describía con la palabra expectante. El pediatra que la visitó parecía como que sufría con/por ella; de hecho me dijo que no era necesario que fuese conmigo para llevar los resultantes de los análisis. Una mujer, que después he descubierto que era madre adoptiva, parecía que se desencajaba cada vez que le veía los ojos. Hace poco que hemos coincidido con esa madre adoptiva y que hemos visitado al médico. A los dos les ví cara de satisfación. Me emocioné en los dos encuentros.

  3. Los ojos tristes y opacos y el pelo ralo y también opaco, una mirada de desconfianza y miedo, eso es lo que más recuerdo de mi nena a su llegada. Y tampoco se movía nada, vaya ni siquiera seguía objetos con la mirada, si se iba de lado, así se quedaba, no hacía ningún esfuerzo por enderezarse. La familia y amigos le hicieron algunos regalos a su llegada, nada le llamaba la atención, todo lo que le atraía era el papel o la caja en la que estaban envueltos. Pasaron muchos meses antes que jugara con un juguete. Un neurocirujano amigo nuestro la revisó recién llegando, cuando la volvió a ver no podía creer que fuera la misma niña.

    • Tremendo.

      Me temo que a menudo se diagnostican enfermedades del espectro de la salud mental en esas etapas… porque muchos de estos comportamientos se parecen peligrosamente a los síntomas de síndromes y enfermedades de lo más diversas (y angustiantes).

      • Mi hija tenía uno de esos diagnósticos, debido a ello no había sido adoptada antes. Cuando pienso que estuvo ahí institucionalizada, sin demasiada atención sólo lo básico, me da una rabia…

  4. Pues parece que todos hemos vivido, en mayor o menor medida lo mismo.
    Esa sensación que trransmiten nuestros hijos de “estar perdidos”….mi hijo, el primer verano que pasó en la playa…no sabía disfrutar del momento…no jugaba con la arena, no corría, no jugaba en el agua…era una expresión de “¿pero qué hago yo aquí?”…..
    Es duro vivirlo…..
    independientemente de las secuelas “físicas”…me refiero a: pelo sin brillo, baja talla, bajo peso…..lo más duro es ese “no saber disfrutar o no saber reaccionar”…..
    Con mi hija sin embargo la reacción era todo lo contrario: el exceso de estímulos la ponía como una moto, corría sin parar de un lugar a otro, se subía al tobogán, bajabas, volvía a subir, corría, corría, daba vueltas…..no caminaba, corría, abrazaba a todo el mundo, sonreía sin parar, ofrecía besos a todo el mundo….
    y la gente decía”qué cariñosa es”:::::
    No entendían que no es que fuera cariñosa, es que estaba perdida…..
    Qué duro es recordarlo….
    Ahora ya sólo sonríe cuando quiere….afortunadamente.

  5. Yo creo que mi hija no tenía la típica “cara de orfanato”, quizá porque sólo estuvo allí tres meses, no sé.
    Ni estaba desnutrida ni tenía el pelo pobre; lo que si me he dado cuenta con el paso del tiempo y mirando aquellas fotos de entonces, es que tenía una sonrisa, de oreja a oreja, pero como forzada, como para la foto, como si alguien le hubiera dicho que tenía que intentar agradar a todo el mundo. Era una niña muy alegre y algo espídica, yo creo que eran tantas las nuevas sensaciones que no las podía abarcar. Lo que si me repetía a menudo cuando comenzó a hablar castellano a los 3-4 meses, era que tenía que venir su madre de Etiopía para España y viviríamos las tres aquí juntas, en amor y compañía.
    Interpreto que estaba a gustitio y lo quería compartir

    • Yo también interreto que la echaba mucho en falta. Mi hija se parece en algunas cosas. Lo de la sonrisa aún lo tiene; todavía quiere agradar a todo el mundo. Afortunadamente (aunque a veces me pese por lo que me complica la vida) a mi ya no.

      • Mi hijo mayor también me ha pedido alguna vez que se venga su madre de Etiopía a vivir a España, con nosotros. Yo creo que es una manera de conciliar sus dos familias…

  6. Yo añadiría la cara de “casa de transición de ecai sinverguenza”, puesto que mi hija nunca estuvo en ningún orfanato, paso de su casa a la casa cuna de la ecai donde por negligencia casi la matan, entro andando y cuando la fuimos a buscar no se tenia en pie, le quedaban días.
    Es muy triste ver fotos suyas en su casa pre- casa- cuna ecai – sinverguenza bien vestida y con chupete ( que me han dado sus padres) , y luego ver las fotos de nuestro viaje y del semicadaver que nos entregaron.
    Cuantas caras tiene el prisma…no todo son caras de orfanato, muchas veces se crean caras de orfanato sin haber estado en uno nunca..

    • Realmente esta es la situación más grave. Es una imagen clara de cómo se ha pervertido la adopción…
      Mi hijo mayor tampoco estuvo en orfanato, estuvo en la misma casa cuna de la misma ecai… y no estaba como tu hija (por suerte para él), pero desde luego, estaba bastante en shock.

      • Que asco de gente.

      • que diferencia hay entre orfanato y casa cuna?

      • Las casas cuna son (en Etiopía) las casas de transición de las ecais, casas de transición entre el orfanato (o la casa familiar de los niños) y la familia adoptiva. Están sufragados por los padres adoptantes y en teoría, las condiciones de vida deberían ser equivaalente a las de España, aunque esto en muchas ocasiones no es así.

  7. ¿y esa ECAI sigue trabajando????

  8. Mi hijo también tenia cara de orfanato, aunque jamás le había llamado así. En concreto tenia tres caras en una (la ausente, la tímida y la de terror).
    En alguna ocasión concreta, le he visto dos de ellas, la tímida y la de terror (por separado)
    Es curioso porque la tímida del orfanato no es la misma que la tímida que tiene ahora cuando le da vergüenza algo, son distintas caras de timidez. Y la de terror lo mismo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: