familia monoparental y adopción

Raquel me hizo llegar esta carta a unos padres adoptivos en ciernes escrita por una madre biológica. En ella se recomienda respetar la necesidad de nuestros hijos adoptados de conocer y permanecer vinculados a su familia biológica, no decirles que les dieron en adopción por lo mucho que les querían, no atribuir a los genes malos o las carencias prenatales los comportamientos de nuestros hijos…

Los comentarios que siguen a la entrada, son de lo más interesante. Vaya por delante que es un foro de madres biológicas (“primeras madres”, como se autodenominan), y aunque también participan en él adultos adoptados y familias adoptivas, el punto de vista de partida está del lado del que está.

 

Empiezan hablando de adoptados que, de adultos, deciden cambiar el nombre para recuperar el primero que tuvieron, o incluso adoptan los apellidos de la familia biológica. ¿Por qué lo hacen? ¿Es importante saber por qué lo hacen? ¿Se debe a conflictos con los padres adoptantes o es una cuestión puramente de identidad?

De ahí pasan a hablar de que la gente debería dejar de ver la adopción como “una manera de crear una nueva familia usando los hijos de otra gente”. Y yo me pregunto, ¿de quién son los hijos? ¿Son las personas propiedad de otras personas? ¿O son sólo nuestra responsabilidad?

¿No es la adopción una forma de crear familias? ¿No somos familias los que no tenemos lazos de sangre? ¿Es sólo la biología lo que une las personas?

Según las personas que escriben en este blog, es así: “Para mí un padre adoptivo es alguien que está criando a un hijo cuyos padres (debido a una circunstancia vital en el momento de la renuncia y la adopción, que no es siempre un problema permanente que requiera una separación permanente) no pudieron criarle. La adopción no es construir una familia: Ya hay una familia, no la familia de nacimiento o la primera familia: la familia”.

“La adopción es mala. Separa las familias legalmente, cambia identidades y sella certificados de nacimiento”. Esto lo dice una adulta adoptada, que vivió con su familia de acogida durante 8 años, hasta que esta se convirtió en familia adoptiva y lo que cambió en su vida no fue la forma en la que era criada, sino su acceso a la información sobre su familia biológica.

Que es algo que no comparto: el hecho de que alguien, quién sea (las autoridades, los padres adoptivos… los padres biológicos) pueda decidir cómo disponer de la información que pertenece a sus hijos, incluso pueda decidir borrarla, como sucede en muchas adopciones.

Igualmente estoy de acuerdo en que se deberían agotar todas las posibilidades de que los niños permanecieran con sus familias biológicas, sus familias extensas, en su entorno próximo, en su ciudad o país de origen… Que nadie debería renunciar a sus hijos por pobreza, o por el qué dirán respecto a su estado civil.

…pero creo que después de agotar todas estas posibilidades (e incluso cuando, por desgracia, no se hace), una familia adoptiva es tan familia como una familia biológica.

No tengo ninguna duda de que en la tríada de la adopción, los que estamos del lado de arriba somos los padres adoptivos: somos nosotros quiénes tenemos la sartén por el mango, quiénes manejamos (y maquillamos, e incluso borramos) la información que nos llega, quiénes marcamos los tempos de las búsquedas y los contactos con la familia biológica – hasta que nuestros hijos deciden hacerlo. Y que la estructura de la adopción está pensada para mantener este “statu quo”. Pero creo que las leyes que equiparan un hijo adoptado con un hijo biológico no se hicieron pensando en perjudicar a nuestros hijos, sino queriendo beneficiarles.

Me parece muy interesante leer el punto de vista de las madres biológicas (y me encantaría leer también el de los padres). Especialmente, de madres tan batalladoras como éstas.

Pero no puedo evitar pensar que estas madres biológicas caen en el mismo error que muchas familias adoptivas: creer que siempre, en todos los casos, madre no hay más que una.

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Comentarios en: "¿Es la familia adoptiva una auténtica familia?" (28)

  1. Los hijos no son propiedad de nadie, el titulo de madre hay que ganárselo, no se obtiene ni al parir ni al inscribir un niño en el libro de familia. Como tú dices son una responsabilidad y la más grande que se pueda llegar a contraer, ni siquiera hay que esperar que te quieran, lo importante es que aprendan a querer.
    Concha

  2. Ay madre de marte! qué cabecita la tuya que siempre me hace pensar y repensar las cosas. ¡Viva internet! ¡Vivan los blogs! Y más que nada ¡Que viva tu blog!
    Y dicho esto. Puedo imaginar que la pérdida de un hijo no se supere nunca. Estoy convencida de que, ellas que los han parido, son sus madres y que nadie tiene derecho a usurparles eso. Puedo entender que en el duelo por el hijo perdido se acumule mucha rabia y que algunas la dirijan a la familia que se formó tras sus pérdidas. Pero me parece absurdo y profundamente injusto que se niegue que una familia adoptada no es una familia. ¡Que tonteria tan grande!
    Tengo una hija adoptada desde hace 4 años y me creo con el derecho a decir que, si bien no fui su primera madre, ahora sí soy su madre, por supuestísimo que lo soy (el orden me importa un pito, la verdad). Y es más, voy a ser su madre toda la vida. Con ello no quiero decir que nuestra relación será siempre una camino de rosas, eso no lo sé, me gustaría, pero quién sabe. Pero si de algo estoy segura es de que yo la voy a querer siempre incondicionalmente.
    Respecto a hijos que cambian el nombre, retoman sus primeros apellidos, etc. Creo que hay muchas paternidades que fracasan, muchos jóvenes y no tan jóvenes que no se hablan con sus padres o que mantienen una relación mínima porque no los soportan. También hay muchos padres que “quieren” a los hijos de una manera que los esclaviza. Pero la mayoría de esos casos, al menos todos los que yo conozco, son de hijos/as biológicos. ¿Por qué no iba a ocurrir también con hijos adoptados? Pero ¿por qué damos por sentado que el origen de esos problemas siempre está en la adopción?

    • Ellas dicen que el cambio de apellidos no hay que verlo sólo como consecuencia de una mala relación con las familias adoptivas sino como una manera de recuperar la identidad.

      Yo me quedé preguntándome si en un país donde se considera normal que las mujeres cambien de apellido cada vez que se casan o se divorcian, tal vez este tema se viva de manera distinta a países como el nuestro, donde el apellido (excepto en el caso de las adopciones) es para siempre.

      • Yo creo que darle a los niños adoptados nuestros apellidos tiene como principal razón protegerles jurídicamente y darles todos sus derechos. Yo tengo hijos bios y adoptados y no me gustaría que mis adoptados tuviesen menos derechos legales que mis bios.
        En todo caso habría de todas maneras que preguntarles a ellos como quieren llamarse, y son muy libres de cambiárselo cuando sean mayores…pero me da que lo hacen poquísimos.A mi me da que esto es como rizar el rizo.

      • A eso me refería yo. En mi caso, mis dos hijos son adoptados, pero el segundo pasó un período largo en acogimiento. Obviamente, mi consideración hacia él no cambió por cambiarle el apellido, por darle mi apellido… pero a mí me parecía importante que ambos tuvieran los mismos derechos, y el mismo estatus.

  3. Me encanta la frase del final porque creo que es un gran error pensar eso de “madre no hay más que una”.
    Creo que madre es aquella que el niño/a consideró el algún momento de su existencia, por mínimo que fuese ese momento.

  4. Tengo que confesarte una cosa.. yo no había pensado nunca en profundidad en ese lado del triángulo, en los sentimientos de las madres biológicas… Sí, de acuerdo, siempre he hablado a mis hijos de su madre biológica, sin resentimientos… reconociendo que está ahí.Se pocos datos, pero siempre he sabido que no son mios, no me pertenecen.

    Pero no fue hasta que conocí tu blog que la figura de la madre biológica no tomó mas forma, mas peso. Siempre me ha llamado la atención estas entradas que les dedicas. Gracias por esas entradas, siempre tan interesantes. Gracias por abrirnos los ojos… muchas de nosotras lo necesitamos.

    Y ello no quiere decir que esté de acuerdo en todo lo que dicen.. para nada, eso no quita que sea bueno escucharlas. Es interesante.

    Un abrazo

    • Para mí ha sido un proceso. Cuando empecé con mi primera adopción, me interesaban mucho los testimonios de padres adoptantes. Luego dejaron de interesarme (con excepciones), y descubrí que con muchos no tenía nada en común más allá de la adopción… y empecé a rastrear buscando testimonios de adoptados adultos o adolescentes. Y no ha sido hasta después que me ha interesado el punto de vista de la familia biológica…

      Yo puedo no estar de acuerdo con algunas de las cosas que dicen (igual que no lo estoy con lo que dicen algunos adoptantes), pero me parece que es importante conocer sus puntos de vista. Y que los puedan conocer nuestros hijos.

  5. Estoy de acuerdo con lo que dices. Hay que intentar ser objetivos, y esto incluye tanto entender la postura de los hijos y las madres y padres biológicos, pero también la parte adoptante. Creo que es demasiado fácil pasar del “la madre biológica sería vete a saber que” a “las familias adoptivas somos intrusas deberíamos renunciar a pensar que somos también sus padres”.

    Y hay un detalle que creo que no escribes. Es cierto que cuando son niños las familias adoptivas tenemos la sartén por el mango. Pero cuando crecen, los hijos pueden hacer lo que quieran, sin que podamos evitarlo. No hay más que ver los foros y páginas que enlazas. Así que estar muy seguro de que lo controlas todo porque eres el padre adoptivo me parece muy ingenuo, pues cualquier dia te encuentras con que el hijo se ha ido a buscar a la familia biológica sin decirtelo y con mucho más sufrimiento por parte de todos.

    Finalmente, creo que hay que tener una visión más abierta de lo que son las relaciones familiares. Hay que entender que se puede sumar gente sin que suponga que quitas algo a la otra parte. Nadie pertenece a nadie.

    • Sí, sí lo he dicho (o pretendía hacerlo) en la frase: “quiénes marcamos los tempos de las búsquedas y los contactos con la familia biológica – hasta que nuestros hijos deciden hacerlo“.

      Totalmente de acuerdo con tu último párrafo. Como me dijo una madre adoptiva, hay que dejar de pensar que estamos en bandos enfrentados: la familia bio y la adoptiva jugamos (o deberíamos hacerlo) en el mismo bando.

  6. Muy interesante, la verdad. Gracias por compartirlo. Un abrazo.

  7. Para mi está claro, aunque eso no sea sinónimo de sencillo: ser madre no es simplemente parir. Es adquirir un compromiso de por vida, un compromiso de una envergadura tal, que te cambia la vida para siempre irremediablemente. Se puede parir y ser madre. Y también parir y no serlo. De la misma manera, se puede no parir y ser madre.
    No somos, como les gustaría a las personas que opinan eso, simplemente cuidadoras a tiempo completo de los hijos de otras personas. No somos madres biológicas de nuestros hijos, porque no intervinimos en su creación biológica. Pero estamos ahí a partir de ese momento, salvando los tiempos perdidos en el proceso de llegar a ellos.
    Seguramente suena duro, pero creo que en este mismo sentido en que hablan estas personas, trabajan muchas veces las leyes de adopción. Y yo me pregunto ¿hasta qué momento pesan más los derechos que el mero hecho biológico aportan a los padres biológicos, que los de los niños? ¿Hasta qué punto hay que esperar y dar oportunidades a los padres que fallan a un niño, por cualquier causa? En el ínterin, a los niños se les pasa la vida esperando, perdiendo infancia, inocencia e ilusiones.
    Con esto no quiero decir que los niños no tengan derecho a conocer su procedencia, sus orígenes biológicos y todos los detalles reales para componer su historia personal.
    Somos familias diferentes, pero normales. Pese a quien le pese.

    • Yo no comparto contigo esta idea de lo que nos hace madres. Yo creo que parir sí te hace madre, incluso si renuncias a tu hijo, incluso si lo abandonas o lo maltratas… Una mala madre no deja de ser una madre. Creo que esta idea de que sólo las madres que ejercen bien este papel merecen el título está muy arraigada en la sociedad… por esto somos incapaces de pensar que una madre puede ser mala. Pero este es otro tema (o no) que merecería ser tratado en otro post…

      Yo creo que te convierte en madre parir… y adoptar. Es lo que dice la ley, y yo lo comparto.

      Hay otras cosas que no comparto con la ley (y sí contigo) y es el excesivo peso de la biología, que a menudo hace que pesen más los derechos de los padres biológicos que los de los de los niños. Y esto me parece profundamente injusto.

      • Si, te entiendo bien. Soy madre biológica además de adoptiva y entiendo el vínculo biológico de primera mano. Es evidente que al parir se es madre biológica. Le hemos puesto el apellido a ese hecho, a ese vínculo natural e indisoluble. A mí me gustaría que existiera también un término que definiese lo que viene después. Lo biológico es importante, claro. Es la vida, ni más ni menos. Pero nosotras hablamos de otra cosa: madre, la que cría, la que educa, la que ama…A veces son la misma persona, a veces no. Y, como tú dices, adquirir el compromiso que implica ser madre después de haber parido o adoptado, no supone hacerlo bien. Claro que hay malas madres. Pero lo que yo creo, es que Madre, con mayúsculas, no se sigue siendo siempre, independientemente de lo que haya pasado. Hay causas que eliminan ese vínculo. Se sigue siendo madre biológica, responsable de la creación de esa vida, pero nada más (probablemente, nada menos). Para mí decir que se es madre lleva asociados derechos y obligaciones que no sería justo mantener cuando ya no se tienen los derechos legales sobre ellos.

        En cualquier caso entiendo la postura de quienes lo ven así. Mucha gente, por cierto. Ahí reside esa idea generalizada que aparece en cuanto escarbas un poco acerca de las “madres verdaderas”.

        Siempre enriquece dialogar sobre eso y a mí además, me va dotando de herramientas porque me prepara para entender otras opiniones cuando me las encuentro en el día a día.

      • “Para mí decir que se es madre lleva asociados derechos y obligaciones que no sería justo mantener cuando ya no se tienen los derechos legales sobre ellos”.

        De acuerdo.

  8. No tengo un teclado cómodo ni un momento tranquilo últimamente para participar en estas conversaciones; a pesar de que me encantaría, porque llevo ya un tiempo largo empapándome de distintas realidades sobre este fenómeno de cuestionamientos sobre la ética en la adopción y el tratamiento correcto de los diferentes elementos que estamos implicados en ella.
    En cuanto pueda retomo este post, si tengo oportunidad, para puntualizar lo que a mí me parece importante.
    De todos modos no quiero dejar pasar la oportunidad de dejar una tercera referencia (la que más me ha llamado la atención) que he encontrado hoy en oooootro insomnio preparto (espero que sea el último), que continúa con el tema de la correspondencia entre “natural mothers”, “adoptive mothers” y “adoptees” 😉
    http://thinking-mama.blogspot.com.es/2008/10/letter-from-adoptress.html
    Un beso!

    • Yo espero que dejes de tener insomnio… pero que sigas leyendo y trayéndonos deberes!! Tomo nota. Y espero tu aportación, que no tengo ninguna duda que será brillante como siempre…

      • Por cierto, acabo de leer los “deberes”… y me he quedado epatada!!! Prometo reflexionar sobre el tema (y compartirlo). Pero necesito tiempo para digerirlo…

      • Jajaja… a mí también me ha “dejado loca” la carta. Al principio pensé que estaba escrita en plan irónico, pero luego ví que iba en serio.
        Sólo le he dado una primera lectura, también me hace falta tiempo para digerirla (aunque estoy segura de que por mucho que la digiera no voy a compartir su criterio) y poder hacer análisis algo razonado y comprensible.
        Un beso!

    • !Vaya carta! si, hay que digerirla…

  9. He comentado tanto, que lo he tenido que borrar por ser demasiado largo. La carta hay que digerirla, sí… pero claro, el problema que yo veo es que es una asociación de gente que piensa igual e ignora a los que piensan diferente, a quienes por otro lado, tampoco les interesa lo que los primeros tienen que decir. Como los partidos políticos.

    ¿La adopción es una cruelad? ¿o lo es la situación que la precede? ¿Qué alternativas proponen?

    Una buena amiga adoptada no tiene ningún reparo en llamar madre y padre a quien estrictamente hablando serían sus tíos, porque ella sí cree que “madre no hay más que una”. Y los conoce, pero para ella nunca han sido padres. Otro amigo adoptado transracialmente no quiere saber nada de su madre, porque sencillamente ni le interesa ni le preocupa y para él ser “adoptado” no es definitorio su persona. Entiende que su madre biológica es alguien con quien él tiene muy poco que ver, sin resquemor.

    No sé, leyendo la carta parece que a estas niñas se les ha inculcado un poco el tema de que “no somos tus padres” pero en el fondo, me parece más una cuestión de semántica que de pragmática. ¿Qué más da si la gente les habla de “tu padre” cuando no es su padre biológico? ¿No ejerce? Pues pragmáticamente hablando, es su padre… no sé… me parece todo un poco Disney (!!!!)… que estemos predeterminados a ser felices sólo con la familia biológica… padre y madre… de distinto sexo… lazos de sangre… diferencias entre culturas, incapacidad de adaptación… no sé si me explico, pero me da un poco de miedito.

    • Para mí no es sólo semántica, es ideológica también… esta ideología que supone que la familia la forman sólo los lazos genéticos. Tu padre adoptivo sí es tu padre, porque te ha adoptado, y esta es una de las formas de convertirte en padre. Incluso aunque luego cambies de idea… Si un padre biológico no deja de serlo por no ocuparse de su hijo, ¿deja de serlo un padre adoptivo que se arrepiente de haber adoptado?

      • Efectivamente, el problema con el lenguaje es que connota ideologías. Y eso los curas lo tienen muy claro ¿Son dos mujeres un matrimonio? Depende de a quien le preguntes. Es curioso que aceptemos las adopciones de otras especies (perros, gatos, monos adoptándose entre sí), pero no aceptemos que lo mismo ocurre en nuestro caso. Yo creo que si indagásemos sería culpa del clero nuestro (nuestro que para eso lo pagamos)… porque en otras culturas esto no pasa…

  10. Me gusta tu última frase. El error de creer que madre hay una sola, o mejor dicho, que hay una sola persona física que cumpla ese rol. Los adoptados tenemos una sola madre, compuesta de 2 personas físicas inseparables: nuestra madre biológica y nuestra madre adoptiva. Si una niega a la otra, nos está quitando la mitad de nuestra identidad. Somos fruto de una dualidad que nos acompañará durante toda nuestra vida. Somos duales. Lo mejor sería que ambas madres se aceptaran entre sí, y lo harían si comprendieran que negar a la otra es negar una parte nuestra, que la solución salomónica pasa por aceptar la dualidad de la misma manera que nosotros convivimos con el hijo biológico que nuestras madres adoptivas hubieran querido tener y no pudieron, con esos hijos ideales que no somos nosotros y nunca seremos.

    Esta entrada tuya me inspiró a escribir sobre esto en mi blog. La entrada se llama “Madre, ¿hay una sola?”. Abrazo. Gracias.

  11. Uf. Acababa de escribirte acerca de lo de las madres bios y adoptivas y he aterrizado en el blog de esta mujer…y de leer la carta. Es para digerirla, la verdad. Pero a mí lo que se me queda en la mente es…¿en ningún momento han valorado que un niño necesita sentirse arraigado y perteneciente a una familia, a un clan? Está perfecto que planteen la honestidad adoptiva y le den una entidad importante a la familia biológica en su casa y frente a las niñas. Hay muchas formas de incorporar esa realidad a la vida de las familias adoptivas. Pero es que lo que han creado es un entorno incomprensible para las pequeñas en el que no saben bien qué son, qué vínculo tienen, qué importancia tiene para ellas…parece un mundo duro en el que crecer, con unos padres a los que no conocerás nunca, una familia biológica en un país que te resulta ajeno y con la que no tienes nada en común aparte de los genes. Les dibujan un presente sin padres, sin familia, empeñados en que no lo son. Pues para mí si lo serían…si la adopción se hubiera consolidado, que no sé si es el caso. Serían familia adoptiva. Quizá bastaría con hablarles a las niñas de padres adoptivos y madres adoptivas. Los nombres son importantes. Crean realidades e imágenes mentales.. Y una niña de tres años necesita seguridad. A la familia extensa a la que le prohíben llamarlas nietas o sobrinas, les ponen una barrera tremenda. Es como decir, no son nada vuestro. Qué duro. Aún así, seguro que seguiré pensando en su postura.

    • Esto mismo he pensado yo: ponen por delante su propia necesidad egoista de sentirse coherente a las necesidades afectivas de sus hijas (que, recordémoslo, no han elegido ser dadas en adopción / adoptadas, y tampoco pueden volver a su familia de origen).

      Por otra parte, también os diré que yo llamo a mi padre por su nombre desde siempre… y nunca le he sentido menos padre por esto…

      Aunque sigo pensando que la carta merece una entrada aparte. Pendiente queda.

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