familia monoparental y adopción

El harén occidental

En el blog Perder el Norte (un blog que recomiendo a cualquiera que esté interesado en temas relacionados con los países árabes, el islam, las mujeres, los Balcanes o las fronteras) leí esta interesante entrada, que podría suscribir palabra por palabra: se puede decir más alto, pero no más claro.

“Yo no defiendo el velo, ni mucho menos: yo defiendo la libertad de las mujeres (y de los hombres) de vestir como quieran. Me dan incluso igual los motivos: que el punki se ponga cresta por fanatismo o que la musulmana se ponga hijab por moda me es indiferente: lo importante es que tiene tanto derecho el uno como la otra de disponer de su cuerpo y su imagen”.

La autora abre una reflexión sobre los velos en Oriente y en Occidente. Ya lo decía Fátima Mernissi en “El Harén en Occidente” (según explica Nuria Varela en “Feminismo para principiantes”)

 

“La escritora marroquí Fátima Mernissi describe en su libro El harén de occidente, la perplejidad que vivió el día que, por primera vez, fue a una tienda en Estados Unidos con la intención de comprar una falda. Explica que también fue el día que escuchó por primera vez que sus caderas no iban a caber en la talla 38: “A continuación viví la desagradable experiencia de comprobar cómo el estereotipo de belleza vigente en el mundo occidental puede herir psicológicamente y humillar a una mujer”.

“¡ Es usted demasiado grande !”, le dijo la dependienta.

“¿Comparada con qué?”, respondió Mernissi.

Asegura la escritora que tras pensar en su sobrina – delgadísima -, que tenía 12 años y usaba la talla 36, se dio cuenta del paralelismo entre las restricciones patriarcales en Oriente y Occidente. Así, explica que el hombre musulmán establece su dominación por medio del uso del espacio. A las mujeres se las excluye de los lugares públicos y en los más privados, las mezquitas o las casas, se las separa en habitaciones o zonas bien diferenciadas. El occidental, según Mernissi, lo que manipula es el tiempo. “Afirma que una mujer es bella sólo cuando aparenta tener catorce años. [….] Al dar el máximo de importancia a esa imagen de niña y fijarla en la iconografía como ideal de belleza, condena a la invisibilidad a la mujer madura. Las mujeres deben aparentar que son bellas, lo cual no deja de ser infantil y estúpido. [….] El arma utilizada contra las mujeres es el tiempo. […] La violencia que implica esta frontera del mundo occidental es menos visible porque no se ataca directamente la edad, sino que se enmascara como opción estética”.

Mernissi asegura que, en aquella tienda, no sólo se sintió horrorosa, sino también inútil. Y expone el mecanismo, idéntico al utilizado con el velo en el mundo musulmán o contra las mujeres en la China feudal, a quienes se les vendaban los pies. “No es que los chinos obligaran a las mujeres a ponerse vendajes en los pies para detener su crecimiento normal. Simplemente definían el ideal de belleza”. Es decir, no se obliga a ninguna mujer a hacerse una operación de cirugía estética o a pasar hambre, simplemente se rechaza a quien no entra en el modelo impuesto. Sólo un modelo idéntico para todas”.

A este respecto, me han sorprendido dos voces disidentes en los últimos tiempos: la de una mujer que se pregunta si depilarse es una obligación o algo que podemos elegir;

…y la de otra mujer que reivindica que la curva es bella… o por lo menos, que no hay porque ocultarla.

No puedo evitar recordar aquella máxima de Naomi Wolf: “La dieta es el sedante más potente de la historia de las mujeres” .

¿Os imagináis cuántas cosas podríamos hacer si les dedicáramos el tiempo, la energía, la pasión, que dedicamos a mantener bello nuestro propio cuerpo?

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Comentarios en: "El harén occidental" (8)

  1. Oportuna entrada para mí, que he pasado la mañana de tienda en tienda para comprarme un bikini que me vaya bien… Y respondo a la frase que escribes “…y la de otra mujer que reivindica que la curva es bella… o por lo menos, que no hay porque ocultarla”. Lo malo es que aunque no quiera ocultarlas me ha sido imposible elegir (en este caso) un bikini que me guste y en el que entren mis hermosas posaderas, jeje. Lo que ocurre es que realmente ese canon de belleza está completamente impuesto y es muy difícil, e incluso imposible a veces, salirse de él, por mucho que una no quiera ser una borrega.

    • Yo hace 4 o 5 años encontré una tienda con unos bikinis preciosos ¡¡de mi talla!!, y encima rebajados. Así que me los llevé todos… Sí que cuestan de encontrar, sí…

  2. La verdad es que tienes toda la razón, el aspecto físico es el burka de occidente.
    Y lo peor es que muchas veces nos escudamos en la salud, en que si adelgazamos estaremos más sanas; cosa que, excepto en casos extremos, no suele ser verdad. Al contrario, una dieta mal hecha puede terminar siendo peor para nuestra salud.
    Recuerdo una vez que entré a una tienda a comprarme unos vaqueros y le pedí a la dependienta una talla 40. Me miró con una cara que vamos, ni que fuera un monstruo marino. No creo que una 40 sea tan grande, pero es que aunque le hubiera pedido una 60, el gesto se lo podía haber ahorrado, digo yo.

    • Yo hace años me acuerdo que tenía la sensación de que cuando entraba en Zara, las dependientas tenían deseos de escupirme… dejé de entrar en Zara, claro…

  3. ¿Y el trabajo que cuesta encontrar unos pantalones vaqueros con el talle “normal”?
    ¿A quien se le ocrturrió pensar que los pantalones de talle bajo quedan bien si no tienes 18 años y pesas menos de 50 kgrs.?????
    Yo también, una vez, encontré en una tienda unos vaquerors de talle normal….y me llevé 3!!!!!

  4. Sobre este tema hablé hace un tiempo con algunos amigos/as… por supuesto, todos me tacharon de extremista y de cómo se me ocurría comparar la depilación (en occidente) con el velo (en el Islam). Yo les dije que es algo cultural, e igual que yo me depilo y eso no se asienta en nada que me beneficie o no, igual debemos aceptar el velo. Aunque algunas mujeres llegaron a afirmar que se depilaban por tema de higiene (¿?). Por supuesto, al final salió el tema del burka… que yo no lo veo comparable, la verdad.
    Si yo dejo (y me parece bien) a determinada población que use velo (por ejemplo, las monjas) ¿por qué me parece mal si lo usan las mujeres musulmanas? ¿por qué unas deben estar oprimidas y otras no?
    Las cuestiones culturales están ancladas en nuestra historia, nuestras costumbres y son las más dificiles de erradicar cuando suponen una violación de los derechos humanos y de las mujeres… pero el velo no está en esa situación.
    E hilando con eso… igual que para mí sería dificil dejar de depilarme, igual de dificil (o más por lo que implica de ostracismo social) es para algunas mujeres dejar de practicar la ablación a sus hijas… y ya sé que esto es polémico y yo también estoy totalmente en contra de la mutilación genital pero lo que intento decir es que son prácticas culturales y con ellas no se puede luchar imponiendo normas externas…
    En fin, creo que al final me he ido un poco (o un mucho) del post…
    Sorry y besos!

    • Yo creo que algunas prácticas transcienden el tema cultural porqué no respetan a las personas. Y en estos casos (así como en muchos otros) las visiones, y si es necesario imposiciones, externas pueden ayudar a darse cuenta de lo que representan ciertas costumbres.

      Recuerdo un monólogo de Gila que acababa con algo parecido a “si no sabe aguantar una broma que se vaya del pueblo”, y resultaba que la broma había desembocado en la muerte del hijo del “ofendido”. Francamente: hay bromas y tradiciones que mejor erradicarlas.

    • Yo creo que el Hiyab no tiene nada que ver con la ablación de clítoris, y si me apuras, tampoco con el burka. Aunque todas son prácticas que nacen de la necesidad de los varones de controlar a la mujer, la sexualidad de la mujer, y por tanto, de asegurarse que la descendencia que tengan lleve sus genes… en fin.

      Para mí el límite de lo tolerable está en los derechos humanos. Lo cuál no quiere decir que cuando hablemos del tema no haya que hacer un esfuerzo para intentar comprenderlo desde su realidad, desde su cultura y su historia. Desde luego, estas prácticas sólo desaparecerán cuando en los países donde se practiquen tomen consciencia de lo dañinas que son. Como ha sucedido con prácticas igualmente dañinas en otros lugares…

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