familia monoparental y adopción

Terminó el curso

Me gustó mucho esta entrada que leí ayer en blog de Cuaderno de retazos.

Podría haber escrito lo mismo de mi hijo B…. excepto que en su caso, las notas no acompañan.

Veo los progresos; los maestros los ven también, y los valoran, y le felicitan; vemos el esfuerzo, el trabajo, la fortaleza, la lucha, la resistencia.

Pero cuando me pregunta: ¿Qué notas he sacado? ¿Cuántos Excelentes? Me pregunto si estos progresos también los ve él. Cómo cuántificarlos para que los pueda ver él.

B.  tiene 8, ha terminado segundo de primaria.  Hasta ahora, le valía el “te has esforzado, has mejorado, esto lo haces muy bien”… pero ahora los niños empiezan a comentar las notas y él quiere “estar a la altura”.

“N. es la mejor de la clase”, me dice.

Yo le corrijo: “Es la que saca mejores notas”.

Le da igual que yo le diga que no se mide así… Que lo importante es lo que avanza. Que su punto de partida es distinto. Que el esfuerzo no lo miden las notas. Ni la inteligencia.

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Comentarios en: "Terminó el curso" (61)

  1. ¡Felicidades a B!
    Mi hija ha aprendido una gran frase en la escuela: “yo lo hago de otra manera.” Una gran frase que le sirve para todo, incluso para intentar adaptar su manera a la de otros cuando ve que les funciona mejor (siempre y cuando no se le imponga esa nueva manera). Ojalá ella y todos los niños supieran mantener ese espíritu siempre.
    Las mejores vacaciones para tus hijos, Madre. Y para ti también cuando empiecen; por el momento feliz verano.

    • Lola, me encanta esta frase. Creo que la vamos a usar muuuucho en casa… Me la apunto.

      Felices vacaciones o feliz verano para ti también, y para todos/as los demás que andáis por aquí.

  2. Efectivamente hay que valorar el esfuerzo, en la clase de mi hija, están los niños que siempre sacan 10, los que casi nunca sacan 5, y luego los medianos, ella está entre estos últimos.
    Me gusta mucho cuando me cuenta: “¿Sabes mamá, hoy S. sacó un 5 y medio en lengua y todos le aplaudimos porque dice la profe que se esforzó mucho”.

    • Esto lo dicen de mi hijo, no de las notas (que yo sepa) pero sí de sus logros. Me emocioné un día que una madre se acercó para decirme que su hija le había comentado lo mucho que había avanzado B. con la lectura, lo fluído que leía, lo mucho que se esforzaba…

  3. El tema de las notas……
    Es importante valorar el esfuerzo (es fundamental, vamos…) pero luego llega la triste realidad: el boletín con las notas………
    La burocracía…que obliga a calificar y medir y valorar y poner una nota que queda reflejada en el boletín….y ahí no se ve el esfuerzo, el trabajo, la dedicación…..
    Quizás un niño con un suspenso se ha esforzado mucho más que otro que sin esfuerzo saca un 10….pero….¿cómo se valora eso?
    ¿Por qué tiene que haber notas?
    Mi hija tampoco da importancia a las notas (quizás porque nosotros, sus padres, en casa, no se la damos). VALORAMOS SU ESFUERZO: ESFUÉRZATE, TRABAJA…..
    Pero inevitablemente, la pregunrta de estos días es: “¿Qué tal las notas?”
    Y debería ser: ¿Qué tal el curso?
    ¿Fuiste feliz?
    ¿Te esforzaste?
    ¿Trabajaste?
    Y sobre todo: ¿Aprendiste mucho?

    • Yo cuando les mando al cole les digo dos cosas: aprended muchas cosas, y divertíos. Este es para mí el objetivo… y de momento parece que vamos saliendo adelante.

  4. Pues a mi me parece innecesario poner notas en los primeros años de primaria o, si me apurais, durante toda la primaria. Es inevitable que los niños se interesen por las notas, sobre todo cuando los propios maestros las dicen en clase, y no le veo ningún beneficio a eso. Los niños académicamente brillantes, no creo que estén más motivados por tener muchos sobresalientes, y los niños que están por detrás sufren mucha presión. Los defensores de notas y exámenes dicen que los niños se tienen que acostumbrar porque más adelante los calificarán, pero yo pienso que en esta primera etapa lo que tienen que hacer es aprender y cogerle gusto a la escuela. Interiorizar que el estudio es bueno, es una manera de abrirse camino, y que puede ser gratificante para ellos, no por un reconocimiento numérico de cara a los demás.

  5. Enhorabuena a tus niños, y en concreto a B, Madre.
    Ya hemos hablado de esto: yo creo que las notas son injustas en la medida en que la vida lo es. Es decir, que siempre van a contar los resultados; si no en exclusiva, sí en primer lugar, por mucho que el esfuerzo, la dedicación, la creatividad e incluso la inteligencia no se midan por ellos. En ese sentido, creo que la escuela es la entrada en eso. ¿Que debería empezarse más tarde, y prolongar más años las notas meramente orientativas de infantil? Puede ser, no digo que no (aunque pensar en toda Primaria así me parece, de entrada, excesivo).

    Pero creo que eso no impide que les enseñemos que ni ahora ni después, a lo largo de toda esa vida, de sus trabajos y de sus diferentes empresas, los resultados no lo son ni lo serán todo. Que les enseñemos que el esfuerzo, el trabajo, la actitud positiva, el interés, el provecho del aprendizaje, el abrirse puertas, etc., son tan importantes como esas “notas” (las de ahora y las del futuro) o más. También la escuela nos da la oportunidad de empezar a distinguir entre una cosa y otra, entre reconocimiento y mérito, entre mérito y éxito, entre los distintos conceptos de éxito, etc., etc.

    Mi hija pasa a 4º de Primaria, y ha sacado notas brillantes. Y está contentísima, sí, Nuria, muy motivada; pero desde luego para mí las notas ocupan el tercer lugar en las motivaciones que trato de inculcarle. Las dos primeras son 1º) aprender y 2º) aprender/acostumbrarse a estudiar/trabajar. Y esas son independientes de las notas.

    Besos a todas.

    • Ya sabes que en esto no estamos 100% de acuerdo. Y una de las cosas en las que no coincido es en que la vida se mida como en el colegio, por los resultados, o al menos, resultados que se miden de una forma tan restrictiva, tan estrecha.

      Hace poco, B. me decía “la vida es muy difícil”. Y yo le conté (y esto enlaza con tu último post de hablar con los niños que fuimos…) que cuando creces, la vida no es tan difícil. Porque cuando te haces mayor, a diferencia de lo que sucede en la escuela, no todos tenemos que hacer lo mismo ni se nos mide por el mismo rasero. Que tiene que encontrar algo que le guste, que le llene, y que sepa hacer, y que la obligación de saber hacer cosas que no se le dan bien al mismo nivel que los demás, se relajaría mucho fuera del contexto académico…

    • Está claro que una buena nota es un premio. Pero crees que tu hija tendría menos interés por la escuela si no hubiese notas? No se podría premiar el esfuerzo y los avances personalmente sin dar una referencia numérica que les haga comparse entre ellos?
      Mi hijo este año ha hecho primero de primaria y, si bien a principio de curso no sabía lo que era una nota y ni le interesaba, ahora ya está pendiente y, lo que es peor, nosotros también, incluso estando en contra de las notas.

      • El problema no es tanto que una buena nota sea un premio… como lo que representa una mala nota (o regular) en función a este premio que es la buena nota. En cómo se perciben ellos, los que a pesar del esfuerzo, el trabajo, el avance… no pasan de los suficientes, cuando sus compañeros presumen o se alegran, de sus sobresalientes.

      • Yo no discuto que eso sea un problema: lo es. La cuestión es si ese problema no es real e insoslayable, y que más vale aprender y enseñar a enfrentarse a él.
        (Sigo abajo)

  6. Yo creo que en el tema de las notas los padres jugamos un papel fundamental para ayudarles a encuadrarlas, tanto si son estupendas como si son malas. No todos los niños de suficiente son iguales, ni todos los de sobresaliente. Y ahí tenemos que estar nosotros para animarles, para tener una charla con ellos sobre el esfuerzo si la necesitan, para que entiendan lo que son las notas y lo que serán en su futuro, ni el todo ni la nada, pero sí importantes a la hora de poder elegir su formación si la continúan.
    Yo tampoco estoy de acuerdo en que no sean necesarias en toda primaria, es un método, arbitrario, como suelen ser los métodos para valorar su evolución. Somos nosotros los que les tenemos que hacer entender que lo importante es que aprendan, que se esfuercen y que se diviertan, no las comparaciones con otros, por mucho que algún profesor peque de eso. Al final para mí es un sistema de información que hay que saber utilizar.

    • En el caso de mis hijos, no creo que “el problema” sean los profesores ni la madre (yo). Son los otros niños, influenciados por sus padres, que celebran y se enorgullecen de sus notas de forma pública, sin hacer esta reflexión, que yo creo igual de necesaria en los casos en los que los niños sacan malas notas como cuando las sacan buenas: que las notas no lo son todo, ni lo miden todo, ni son tan determinantes.

  7. Pero, fíjate, yo creo que no nos contradecimos: la vida no es tan difícil, dices, porque hay más cosas que esas etiquetas de “éxito/fracaso”; pues bien, ya de niños sucede eso: la vida del niño no es solo el colegio.
    Tampoco creo que en la vida todo se mida por resultados (fíjate que digo que van a contar, y mucho, pero no en exclusiva); pero sí que les van a influir, que van a hacer que se sientan (justa o injustamente, pero siempre parcialmente) valorados. Y la escuela representa ya el avance seguramente de esa parte que van a tener que aprender a relativizar y valorar en su justa medida.
    Es decir, la escuela es también en ese sentido una escuela de la vida. Y, como dice Marta, somos nosotros los que debemos hacérselo ver así. Hacerles ver que eso es una parte, y que hay más, igual o más importantes.

    Lo de los compañeros que se burlen debe de ser duro, sin duda. ¿Pero sueno muy cínico si repito que es otro adelanto de algunas cosas que les esperan, y que más vale que desde pequeñitos les enseñemos a enfrentarse a ellas?

    Más besos.

    • Ay… es que a mí me gustaría que a estas cosas no tuvieran que enfrentarse ni ahora ni después…

    • Portarosa, creo (no quiero molestar) que cuando tu hijo saca notas brillantes el mundo se ve desde otra perspectiva. Puedes elegir cómo enfocar el colegio, qué valores priorizar lo que tu quieras y te de la gana.

      Porque cuando no es así entras en el mundo oscuro de la enseñanza o del aprendizaje : el colegio y su equipo pedagógico con su ceguera ante las dificultades de tu hijo… cada año un tutor cada año el estómago se te encoge porque no sabes si entenderá a tu hijo y si será amigo o enemigo… padres y niños de clase con sus actitudes despreciativas… profesores y academias particulares… logopedas… dinero que no llega para tanto apoyo… profesor que no sirve y hay que buscar otro… el miedo atroz a repetir y perder a sus amigos… el terror a cambiar de colegio y empezar de cero otra vez… tensión, infelicidad…… y puedo llenar hojas con mi experiencia y la de mis compañeros de trabajo que he visto llegar al trabajo llorando por culpa de las notas de sus hijos.

      Creo que solo si pasas por esto puedes saber lo que es.

      • Seguramente tienes razón.
        Lo que me pregunto es cuántos de esos problemas desaparecerían si desapareciesen las notas, y cuántos simplemente no se verían y esperarían su momento.
        Creo que habrá de los dos tipos…

        Madre, ¡haber elegido otro mundo! Es broma: yo tengo una hija que saca buenas notas (el otro, aún no lo sé), y también la oportunidad de enseñarle a no hacer eso, a tomárselas como se las debe tomat, a valor otras cosas y a otros, etc.

        Querrías cambiar eso. Bien, tal vez habría que cambiar muchas cosas que decís, no lo dudo. Pero también podemos cambiarlo desde dentro. Estoy seguro de que mi actitud con ella es muy diferente de la de mi padre conmigo (y las circunstancias son muy parecidas).

      • Pues no lo sé.

        Sólo sé que yo fui a un colegio donde no había notas, y no me fue tan mal en la vida…

        Y lo que cuentas de lo que hablas con tu hija es a lo que me refería cuando decía que, tanto si los niños sacan malas notas como si las sacan buenas, conviene hacer con ellos esta reflexión que enseñe a relativizar la importancia de las notas. Y tengo la sensación de que, en ambos grupos, sólo un puñado de padres (y un puñado de maestros) la hacemos.

      • Por cierto, no aspiro a cambiar de mundo… me conformo con poder expresar mi disconformidad con algunas de las cosas del que tenemos…

      • Comparto esta sensación cuando he hablado de este tema con padres cuyos hijos tienen notas brillantes. Muchos piensan (no digo que sea el caso de Portorosa, que no lo sé) que estas notas son la justa recompensa al trabajo y el esfuerzo de sus hijos… y no se paran a reflexionar qué representa para otros niños, que tal vez han trabajado tanto y se han esforzado tanto como sus hijos, o más, no obtenerlas.

      • En realidad discuto si el problema desaparecería con la desaparición de las notas: ¿hasta qué punto sirven de piedra de toque de cosas por las que van a pasar?

        De todos modos, estoy de acuerdo con muchas cosas de las que decís, y no dudo que haya que cambiar el sistema en ciertos aspectos. Por ejemplo, en los tiempos.

        Me tengo que ir… Besos.

      • Lo último, sobre eso que dices: mi hija se esfuerza y trabaja mucho, pero sé que hay quien se esfuerza más y no obtiene resultados de ese tipo. Por otra parte, veo diferentes aptitudes en ella, y ente ella y su hermano (que parece más brillante en algunas cosas).
        ¿Qué pienso de que saque buenas notas? Algo meramente pragmático: “¡qué suerte que esto se le dé bien, porque le va a condicionar un montón!”. Ya está, su valor como indicador de cómo es ella es limitado, para mí.

        Chao.

      • (Eh, que era broma…)

  8. Estoy con Portorosa en que ¿cuántos de los problemas desaparecerían con el tema de las notas?. Otro tema es a qué edad habría que empezar a ponerlas.
    Yo creo que el tema notas, el tema físico (bajito, gordito, gafas, etc) que te trabes al hablar en público etc, son puntos del desarrollo de nuestros hijos que tenemos que trabajar dependiendo de sus puntos fuertes y débiles, que todos los tienen y ahí es donde nosotros jugamos un papel fundamental.
    Mi hijo empezará primaria en septiembre, no sé si será de arriba, de abajo o del medio, pero seguro que habrá cosas que se le den mejor que otras, que algún compañero le dirá algo que le duela/moleste y que yo le tengo que enseñar las “armas” para manejar las situaciones, para que lo vaya haciendo poco a poco y el día de mañana lo haga solo como adulto. Creo que las notas son un paso más, también al empollón a veces lo marginan y tiene que gestionar el tema.
    Lo que sí creo y ya lo he dicho en alguna otra ocasión es que nuestro sistema un poco borreguil está para la media, si sobresales por arriba o por abajo estás, con perdón, jodido, eso sí que es cierto.

    • Yo creo que sacar las notas pero manteniendo el sistema educativo se arregla poco. Lo que ayudaría sería tener un sistema educativo más flexible, más adaptable a los ritmos, las necesidades y los gustos de los niños.

      Otra opción sería que las notas no valoraran unos resultados medibles en exámenes, con respuestas cerradas, sino el avance, el esfuerzo, la mejora. Es decir, que a cada niño se le pusieran sus propias notas, se le valorara de forma individual, no en relación a un currículum idéntico para todos, sino en relación a un currículum propio, adaptado a sus necesidades y sus posibilidades.

      Que mi hijo no sacara un suficiente porque no ha llegado a las mismas metas que sus compañeros, sino un notable porque ha conseguido llegar a su propia meta.

      Creo que esto se parece más a lo que es luego la vida, donde las personas hacemos cosas distintas, con objetivos distintos, ritmos distintos y distintos niveles de exigencia.

      • En el cole de mis peques las valoran según sus capacidades, si estas están por encima de la media no les puntúan como a la media, y viceversa.

      • Ay que mal me explico, quiero decir que si estan por encima de la media por ej los que estan al este de la campana de Gauss les exigen mas, y los que tiene alguna dificultad son valorados de acuerdo con su esfuerzo

      • Yo creo que te explicas bien. Si un niño tiene problemas para escribir, le puedes poner una buena nota si escribe bien una frase simple. Si un niño escribe más o menos bien, le valoras un texto correcto y estructurado. Si un niño escribe muy bien, valoras que tenga además algún valor literario…

        Es un ejemplo, eh? pero así es como yo lo veo.

        En el caso de mi hijo B., él tiene una adaptación curricular. Es decir, algunas materias se las evalúan según sus propios objetivos. El problema es que esto no se refleja en las notas (las adaptaciones curriculares, me contaron, se puntúan siempre con SUFICIENTE).

      • A eso me refería, que les puntúan según su esfuerzo

  9. Eso sería estupendo, pero con clases de 25 niños lo veo complicado. Yo me conformaría con que los profes de los cursos siguientes valoraran los expedientes académicos basados en un digamos, baremos según objetivos que quieren que los niños alcancen y luego en el curso en cuestión dedicaran un poco de tiempo a valorar aparte el avance individual de cada uno. Es decir, si en mates hay un niño al que sacar el curso pasado le costó un montón y este año está mejor, se le motive especialmente porque está consiguiendo un plus.
    Yo era un pato en gimnasia, pero los profes valoraban mi esfuerzo y constancia, sí que creo que los profes valoran eso, en general, o por lo menos donde yo estudiaba.

    • Pues en mi cole se hacía… y habíamos llegado a ser 35 en clase. Jamás tuvimos notas, los exámenes los empezamos a hacer en 6º y no eran lo que medía las competencias (o sólo lo eran en una pequeña parte)… Yo creo que más que no poderse hacer, es que no se quiere hacer. Por qué, no lo sé.

  10. Hola, hoy he ido a buscar las notas de mis dos hijos. Ambos han sacado unas notas similares (bastante buenas), pero los comentariios de sus respectivos profesores no lo han sido. De mi hija, la más pequeña, me han dicho que es muy trabajadora y se esfurza mucho, que pone interes. De mi hijo me han dicho que podría hacerlo mejor, que trabaja lo justo para llegar, que hace las cosas rapido para acabarlas cuanto antes e irse a jugar. Son, como he dicho, unas notas similares en cuanto a número, pero para mi han significado más los comentarios de los profesores, que por supuesto, no han sido nada inesperados puesto que es algo que ya habíamos notado en casa en otras facetas de su vida.
    Como creo que corresponde, felicito a la pequeña y reprocho al mayor por no haberlo hecho mejor. Y él claro, se queja por que su hermana ha sacado las mismas notas y a ella la he felicitado, y toca explicar la historia sobre el esfuerzo sin estar muy convencida de si entendera lo que le quiero decir. A mi sí me importa el esfuerzo, ¿Pero importara cuando la nota les permita escoger la carrera que quieran, o les den plaza para los campamentos subvencionados? Si, estaría muy bien unas notas con baremos individualizados para cada uno pero por desgracia no es esta la sociedad en la que vivimos.
    En fin que este post ha venido al hilo de lo que ya llevaba un rato pensando.
    Felicidades madre por tus hijos y lo bien que lo haces con ellos y feliz verano.

    • Pues a mi en primaria al menos me parece muy bien que se les puntue segun su esfuerzo, indudablemente basandolo en unos minimos a conseguir.

  11. Enhorabuena me han parecido superinteresantes los comentarios. Personalmente creo que las notas son necesarias para mantener un control del desarrollo y delprogreso de los chavales y también para comunicarles esta información a los padres. El problema que me surge es que las notas se pongan en medida de las adquisiciones académicas, cuando los niños no están en una etapa académica. Cuando los alumnos me preguntan si están en el “bottom set” (la clase de notas más bajas) porque son tontos, yo les digo que no, que lo están porque son kinestéticos y que ellos aprenden de otras formas, no necesariamente leyendo y escribiendo, sino haciendo las cosas y experimentando, como en gimnasia (normalmente estos chicos son puntteros en gimnasia). que a ellos les ha fallado el sistema y que por eso me los han puesto en clase, para que les dé clase de una forma más adecuada. Lo divertido es que lo preguntan mucho… supongo que les gusta la respuesta.

  12. A mi es que esto del trabajo y el esfuerzo a ciertas edades me chirría bastante. Yo no puedo ser más critica con el sistema educativo, la cosa empieza ya mal cuando se pretende que a partir de los tres años te quedes sentado un montón de horas y hagas fichas.Interesa que los niños sean adultos en miniatura lo antes posible, se habla poco o nada de lo divertido que puede ser aprender, sabemos que el sistema es anacrónico, y que no dotará de las herramientas necesarias para el tiempo que les toca vivir, pero da igual, porque haría falta pasta y mentes pensantes para tejer de nuevo el calcetín y eso ahora no toca. Y si por la razón que fuere eres diferente, date por jod., da igual si es por arriba o por abajo. Mi hijo es sobrecapacitado, no hay problema el sistema le volverá mediocre y a los niños que por la razón que fuere van más lentos, ya se les estigmatiza con las notas desde bien pequeños, eso para que se enteren de lo que les espera en la vida, ¡si señor!

    • Yo creo que sí hay mentes pensantes… y sistemas pedagógicos adecuados… y no cuestan más dinero que los otros… pero que no hay interés en aplicarlos. Y esto es lo que no entiendo. Por qué no hay interés en aplicarlos.

  13. Algunos más que otros, pero parece que todos pensamos que el sistema es muy mejorable, y que en al menos algunos aspectos (para algunas de vosotras, en casi todos) debería cambiar: la forma de valorar, el hecho de valorar o no, el tipo de trabajo o actividad, el modo de acercarse al aprendizaje, etc.

    Creo que las cosas pueden variar bastante de unos centros a otros (hablo de centros públicos), y que igual que hay profesores acomodados los hay sobresalientes; pero en general vemos pegas.
    Y creo que podríamos resumir todo lo dicho en que casi todos defendemos la necesidad de homogeneizar menos, de personalizar más. Para que no mediocricen al que destaca ni aparquen a un lado al que tiene más dificultades.

    O sea: atención individualizada dentro de lo posible, más alternativas, más opciones, mayor flexibilidad, una enseñanza que se pare con cada niño y sepa sacar lo mejor de él y prepararlo para todo, etc.

    Pero resulta que cualquier avance en esa dirección exige, además de las ideas y la mentalidad adecuadas (y estoy convencido de que son mayoría los profesionales que acogerían con ilusión un cambio que les motivase y les permitiese una labor que al final sería más agradecida), más personal y más medios. Es decir, dinero.

    Y supongo que a nadie se le escapa que actualmente la situación que vivimos (ah, estoy hablando de enseñanza pública, claro) no solo no se acerca a esa sino que se está alejando, recorte a recorte: algunas de las condiciones negativas de las que se ha hablado aquí están empeorando, ahora mismo, por las reducciones presupuestarias y todo lo que ellas conllevan.

    Así que a protestar y manifestarse, cuando toque, ¿no? Y a defender la enseñanza pública; porque ya se sabe que un modo de cargarse algo es hacer que funcione cada vez peor, hasta asegurarse de que nadie lo va a echar de menos.

    Buenos días.

    • EStoy totalmente de acuerdo con los primeros párrafos… y con los últimos… pero discrepo del de enmedio. Me explico: en mi barrio hay dos colegios públicos con una metodología pedagógica que va en la línea que parecemos defender los que escribimos aquí: trabajo por proyectos, elogio de la educación lenta, respetar el ritmo del niño, dejarles escoger en función de sus intereses, métodos experimentales, sin fichas, sin deberes, sin libros… y su dotación presupuestaria y su plantilla no difieren de otros colegios públicos que, como el que les tocó a mis hijos, usan métodos tradicionales que todos conocemos y algunos detestamos.

      No es tanto cuestión de dinero como de ideología, de proyecto educativo.

      Curiosamente, estos colegios son los más demandados del barrio con mucha diferencia. Y lo mismo sucede con colegios similares en otros barrios (por ejemplo, el colegio al que yo fui de pequeña, que era modernísimo comparado con el colegio de mis hijos). Por esto no entiendo que, cuando se abre un colegio nuevo (cuando se abrían… ahora los están cerrando) no vayan todos en esta línea.

      Aunque tampoco entiendo que muchos padres que escogen estos colegios, después se quejen de que no hay libros, ni deberes, de que empiezan a aprender determinadas cosas más tarde que otros (y les enseñan en casa, y les inventan deberes). No entiendo por qué no escogieron el cole convencional al que van mis hijos y nos dejaron la plaza a nosotros, que la habríamos aprovechado más…

      • Que si Madre, que hay gente que se involucra el máximo y saca adelante proyectos ejemplares, pero la pasta importa, y mucho, y no podemos pedir heroicidades a aquellos a los que se está desmotivando y recortando cada día.

      • Creo que esto es mezclar la gimnasia con la magnesia… sinceramente, creo que el modelo pedagógico no tiene que ver con los recortes (aunque sí, por supuesto, la motivación de los maestros, todos, sea cual sea el modelo desde el que trabajen).

  14. Eso es!
    Educación pública DE TODOS Y PARA TODOS!
    A propósito, mi hija debe de ser KINESTÉTICA….SOBRESALIENTE en Educación Física (eso sí, sin hacer el menor esfuerzo para ello: le sale solo)…y en el resto……”ella lo hace de otra manera”..
    Calzas cortas: me podrías explicar un poco más qen que consite lo de los KINESTÉTICOS?????

  15. (A ver si puedo contestar sin liarme, porque veo vuestros comentarios en el móvil, pero no en el ordenador desde donde escribo. Y llevo varios días así, con este blog, no sé por qué.)

    Madre, yo creo que los medios y el número de docentes (o de alumnos por docente, si lo prefieres) influye, y mucho. Porque una cosas es optar por una línea como la que comentas, que para ti y muchas es mejor que la convencional, y otra es poder pararse con cada niño en función de sus necesidades y dedicarle todo el tiempo necesario para conseguir lo que decíamos: no homogeneizar, no seguir solo a la mayoría, poder atender diferentes ritmos, etc. Esa línea que propones puede ser mejor en sí misma por algunas cosas, pero no creo que dé la solución a algunas de esas limtiaciones.
    Seguro que conocéis muchos ejemplos; yo tengo uno, de mi ciudad (es de la ex clase del hijo de Filla, que seguro que me deja usarlo): todo infantil siguieron el sistema de proyectos, sin libros ni casi fichas (mis hijos, por el contrario, tienen cientos de fichas; y que conste que me gusta bastante lo que hacen), con un sistema de enseñanza de la lecto-escritura muy guay (constructivista, creo que es), muy pausado pero que da buenos resultados, etc. Todo bastante parecido a lo que tú dices, creo yo. Aunque es cierto que hablamos de Infantil, solamente (luego, el año que viene, cambian).
    Pero aun así, comparten problemas: la profesora, aunque era una profesional excelente y dedicada, no podía pararse todo lo que querría con todos y cada uno, y además tenía 5 niños con necesidades especiales de algún tipo y casi ningún apoyo. Y eso es un problema de medios, de tiempo, de personal, ¿no?

    • Claro, pero este problema, el de medios, el de que haya demasiado niños por clase, el de no poderte parar lo que quiere con cada uno… lo tienes igualmente, uses el método pedagógico que uses. No por usar el sistema convencional desaparece. A esto me refiero yo.

      Como ya he dicho en esta y otras entradas, el cole que yo quería para mis hijos es otro público de mi barrio, que, con el mismo presupuesto y medios (o equivalente) usa un sistema pedagógico muy distinto (no me extenderé en explicarlo, porque creo que ha quedado claro). Un día, hablando con una profesora del instituto al que van tantos los niños de este colegio como los niños del colegio de mis hijos, me comentó que todos los niños que vienen del cole “alternativo” entienden lo que leen, saben estructurar la información,… llegan preparados de una manera uniforme, porque lo que han trabajado no son tanto contenidos sino capacidades; capacidades que les han hecho capaces de asimilar cualquier contenido nuevo. En cambio, del colegio de mis hijos llegan niños muy bien preparados… y niños que se han perdido por el camino. Y creo que esta es la diferencia básica entre los dos sistemas.

      • Sigo: lo que yo deduzco de tus mensajes (corrígeme si me equivoco) es que tenéis la impresión de que el método que yo defiendo es como el método tradicional pero más personalizado; y no: es un método distinto que cómo decía en el mensaje anterior, trabaja las capacidades (esquematizar, aprender, entender lo que se lee, argumentar, comparar, relacionar…) y no los contenidos (que si no se entienden, en vez de asimilarse, se vuelven a olvidar cuando ha pasado el examen).

      • Lo que yo creo es que en el “sistema tradcional” no es tan relevante que en el aula haya 20, 25 ó 30 añumnos….porque el profesor va a clase, da le lección y fuera: el que lo pilló bien, y que no lo pilla, que se arregle….
        Por eso yo creo que sí es muy importante contar con todos los medios y recursos posibles, y eso cuesta dinero:
        Así, si en el cole hay muchos 30 alumnos con necesidades especiales y sólo hay 1 profesor de apoyo, sólo va a poder dedicarles la mitad de tiempo que si los profesores de apoyuo fueran 2…y eso , los críos lo notan.
        O sea que….todo lo que se invierta en educación es poco.

      • Que sí, que estoy de acuerdo. Claro que el dinero es importante. Pero creo que con el mismo dinero se puede aplicar cualquier de los dos métodos… con resultados muy distintos. Insisto, creo que estamos mezclando gimnasia con magnesia!!

  16. Yo tengo el corazón muy dividido con lo que decís.

    Creo que es muy importante querer aplicar un sistema educativo que realmente crea en la diversidad a la hora de aprender.

    También creo que el dinero es importante. En estos momentos puestos a recortar recortan lo que sea, y esto añade carga contra la motivación de los profesionales de la enseñanza….

    Con todo, creo que lo primero es la voluntad de aplicar mejoras. El dinero ayuda (y mucho!!!) cuando se ha dado ese paso. Y desgraciadamente la falta de dinero da escusas a las personas que no ven muy claro ese sistema educativo que realmente crea en la diversidad a la hora de aprender.

    Yo, francamente, lo veo muy negro. De todas maneras creo que debemos continuar argumentando, manifestándonos,… para conseguir que los pasos sean hacia adelante.

    • Ey, que yo también creo que el dinero es importante!! pero creo que el proyecto pedagógico no depende del dinero: todos cuestan dinero, al final.

  17. No, no creo eso. Precisamente decía que ese método necesitaba también, para ofrecer mayor flexibilidad y una atención más personalizada, también más medios.

    No sé qué método es mejor (con los medios que sea, pero los dos en igualdad de condiciones). Filla está encantada con el de su hijo, y yo estoy contento con el de los míos. Sé que en eso influye que les vaya bien; pero aun así reconozco que tanto a mi hija como a mi hijo les daría alas poder centrarse en ciertos aspectos de su aprendizaje.

    Lo que pasa es que incluso en el caso que yo conozco, en el que comento, hay valoraciones y notas, no muy diferentes de las de mis hijos.

    Habíamos empezado, como casi siempre, con lo de las notas. ¿Es la misma discusión que la del modelo de enseñanza? No es una pregunta retórica; no lo tengo claro.

    Podemos discutir sobre cuándo empezar a puntuar, a examinar. Podemos discutir cuándo se deben empezar a sentar a trabajar o cuánto tiempo han de jugar y solo jugar. Hay modelos para todos los gustos por el mundo; ni siquiera hay que inventar nada.

    La gran cuestión, para mí, o una de las importantes, es cómo se adapta la enseñanza inicial con la posterior, e incluso toda la enseñanza con el mercado laboral, esa triste realidad que los está esperando. Pero no hablo solo de fechas o planes, sino de hasta qué punto esas dificultades, esa kinestesia :-), esas diversidades, y en concreto los problemas con los resultados estrictamente académicos (o académicos en el sentido tradicional), cuando los hay, son algo que se pueda obviar o soslayar, son algo que solo importa porque el sistema educativo los subraya, o en realidad sí son importantes y hay que enfrentarse a ellos.

    No lo sé. Conocéis muchas las conferencias de Ken Robinson: son brillantes y dicen grandes verdades, como que heredamos un modelo que solo premia ciertas aptitudes y rechaza otras que pueden ser tan o más útiles y prácticas. Pero yo dudo de que ese camino pueda andarse; no dudo de que sea una pena, que lo es, sino de si puede ser de otro modo. Y ojo (por si alguien se ha perdido), estoy hablando de la sociedad, no de la enseñanza, ya.

    (Tengo que irme. Besos.
    Y, Lola, que no te rompamos el corazón 😀 )

    • Efectivamente, nos hemos ido del tema. Esto ya no tiene nada que ver con las notas. Es otro tema (más interesante; creo)

      Yo creo que cuando un niño no tiene problemas académicos, todos los sistemas, o casi todos, le sirven. Es cuando los niños no se ajustan a los términos medias y a las expectativas medias que los sistemas más convencionales fallan.

      ¿Cuál es el mejor sistema? Bueno, yo apuesto por el de Finlandia: nada de contenidos académicos hasta los 7 años, sin prisas, con mucho movimiento (10 minutos de juego en el exterior entre clase y clase), etc. Y un porrón de años sacando los mejores resultados en el Informe PISA… este es el sistema por el que yo abogo.

      Y si, cuesta dinero. Pero creo que no cuesta más dinero que el fracaso escolar que soporta el sistema español. Como ya he dicho, creo que es una cuestión más ideológica que económica. El ver la educación no como un gasto sino como una inversión.

      En cuánto a la adaptación a sistemas posteriores, siento repetirme también aquí: yo fui a un colegio con este método y tanto yo como mis compañeros, todos mis compañeros, nos adaptamos perfectamente al instituto de sistema tradicional. De hecho, con lo que habíamos aprendido (capacidades, habilidades… no conocimientos, contenidos, que también, porque lo primero conlleva lo segundo), les dábamos bastante vueltas a los del “método convencional” (que eso sí, habían aprendido a multiplicar antes que nosotros… pero a los 14 ya no se les notaba esta precocidad).

      Igualmente, muchos de nosotros llegamos a la Universidad y sin duda todos, o la inmensa mayoría, hemos entrado en el mercado laboral y funcionamos en él…

      Como ya dije en una respuesta anterior, creo que la vida es mucho más rica que la escuela, al menos la escuela tal y como se concibe en nuestro país. Da mucho más margen para las diferencias: no nos pide lo mismo a todos, ni nos mide por el mismo rasero. La prueba es cuántas personas que han sido fracaso escolar en su infancia se han convertido en adultos brillantes en lo profesional, precisamente por haber sabido utilizar profesionalmente capacidades y características que en el sistema académicos se consideraban defectos o carencias.

      En cuanto a las diversidades, el método que yo defiendo no las obvia: las utiliza a su favor. Enseña a cada niño a utilizar sus habilidades, sus cualidades, sus características… para llegar a lo mismo: el conocimiento. El aprendizaje.

      No sé si esto responde a tus preguntas.

      • Sí, bastante.
        Gracias.

      • De nada.

        Por cierto: no siempre empezamos discutiendo a partir de las notas. Hay 26 entradas en el apartado “Escuela” y sólo este y otro (2 en total) hablan de notas. Los 24 restantes hablan de otros temas (algunos empiezan y muchos terminan, eso sí, con los sistemas académicos, que es una de mis preocupaciones con respecto a la crianza de los niños).

  18. Pues yo sigo creyendo que el método “tradicional” sale mucho más barato que el método que nos gustaría para nuestros hijos.
    Me explico: yo me eduqué con el “método tradicional”. soy de los `70….así que, imaginaros. Escuela pública de puebloe allá por los años 70-80….
    El profe entraba en clase, daba la lección como sabía o podía….y punto.
    Si lo pillabas genial. Tendrías buendas notas, pues el día del examen sacarías buenas notas.
    Si no lo pillabas por el motivo que fuera (nadie nunca se puso a intentar comprender porque el que no lo pillaba no lo hacía)….pues el día del examen tendría malas notas, repetería la sveces que el sistema te permitía y ….fuera.
    Esto, lógicamente es más barato que tener apoyos, recursos, logopedas, terapeutas, educadores, psocólogos, adaptaciones curriculares (por cierto, antes no había, no?)

    Quiero decir que nuestros hijos -los que “hacen las cosas de otra forma”, son en cierto modo afortunados, pues si hubiesen nacido 30 años antes…..el sistema escolar no se preocuparía nada, nada, nada por elllos…..
    Siguen existiendo notas, pero….necesitan que se les apoye, que se siga su ritmo, que se les entienda…….
    Entiendo que a los padres de los niños que sacan sobresalentes todo esto le sseunpueda sonar a chino….pero para muchos de nosotros es el día a día.
    Para los alumnos que lo pillan a la primera (y yo era una de ellos) es casi indiferente qué método se use, quien sea el profesor…e incluso si hay en el aula profesor o no lo hay….quiero decir (y no soy maestra ni educadora) que es más fácil ser maestro del alumno que sólo con leer el tema ya lo entiende….(que casi no necesita al maestro) que
    ser maestro d elos alumnos “que hacen las cosas de otra manera”…..
    Probablemente mis apdres nunca tuvieron que pensar en todo esto: mis hermanos y yo ibamos a clase y el día de las notas traíamos buenas nota s casa. Ningún problema en el cole, todo muy fácil……
    Conclusión: los maestros estaban encantados “qué buenos alumnos son”….
    Pero qué pasa ¿qué es que mis hijos son malos alumnos”?
    ¿Qué es ser buen alumno’
    Sacar buenas notas?
    ¿Y el que se esfuerza y no llega al 5 es mal alumno??????
    No puede ocurrir que el maestro sea es un “mal maestro”?????
    Estoy convencida (mi hija lleva 5 cursos escolarizada, y mi hijo 2) que no todos los maestros están capacitados para serlo.
    Si, cuando el crío lo pilla es muy fácil, pero, yo digo que ser maestro de una alumno así es muy fácil. no tiene mérito que ese alumno saque buenas notas. hasta yo podría ser maestra de los alumnos de 10.
    Cuando hay que demostrarlo es con el resto de los alumnos (con mis hijos, por ejemplo)……
    Pero claro….eso es más difícil….y no todos los maestros saben. (aunque …afortunadamente, los hay…y muy buenos).

    • Yo sé una historia similar (escuela rural…) con una profesora que prestaba atención a todos sus alumnos. A los que pillaban les facilitaba al máximo que aprovechasen sus habilidades para con los estudios. A los que no pillaban les facilitaba al máximo que aprovechasen lo que podían del sistema escolar y que encontrasen alternativas fuera del sistema (algunos desarrollaron sus habilidades creativas gracias a ella). La historia es de la posguerra; es decir los medios de los que disponía esa señora debían ser muy limitados. Y tenía muchos alumnos en clase. En aquellas épocas las escuelas rurales estaban a rebosar.

      • Osea que….buenos y malos maestros los ha habido siempre…
        Es cuestión de interés, de vocación…y de que te guste lo que haces..

    • Pues yo sigo pensando que mezcláis churras con merinas.

      Aquí un contraejemplo: yo también fui al cole en los 70. Era un cole con un sistema pedagógico “alternativo”, y no tenía “apoyos, recursos, logopedas, terapeutas, educadores, psicólogos, adaptaciones curriculares”, como dices tú: era la maestra y sus 30 o 35 niños en la clase. Maestras jóvenes, con mucho ímpetu, que creían en determinadas formas de pedagogía y que se lo curraban.

      Mis hijos van a un cole convencional en los años 2010. Tiene profesora de Educación Especial, refuerzo, logopeda, adaptación curricular…

      Una cosa son los recursos (que dependen de la época en la que vivimos… del dinero…) y otra el sistema pedagógico (que depende de las decisiones del colegio, el maestro… y los padres).

      En todo lo demás estoy de acuerdo contigo.

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