familia monoparental y adopción

Impermeabilizarse

Cuando llegó B. (¡¡pronto hará 6 años!!) tenía la sensación de ir siempre con la escopeta cargada, atenta a lo que me preguntaban, y veloz para intentar dejar a la gente en su sitio si hacían comentarios que consideraba desafortunados.

¡¡Y había muchos comentarios desafortunados!! Preguntas como ¿es tuyo o adoptado? ¿pero tuyo-tuyo? ¿de dónde es?…

…¿se les quiere igual que a un hijo biológico? es negro pero guapo… es negro pero no negro-negro…

…una vecina mía ha “cogido” también una niña de China… ¿por qué no adoptaste en China?, ¿por qué no pediste una niña?…

…¿Cuánto te ha costado?…

Mi argumento era que mi intención no era educar a mi interlocutor, sino a mi hijo, que estaba a mi lado y escuchaba atentamente.

Con el tiempo fui depurando las respuestas…

…y también me fui relajando. No es tanto que dejara de responder a las preguntas… como que dejé de recibirlas. Aprendí a detectar a distancia las intenciones de la gente que se acercaba… y a rehuirlas. A apartarme antes de que hicieran la primera pregunta.

Y aprendí a impermeabilizarme.

Y aprendí a distinguir cuándo conviene contestar, y cuándo no merece la pena, qué contestamos para “educar” a los que nos preguntan y qué contestamos para reafirmar a nuestros hijos… y qué contestamos para quedarnos a gusto.

Que también.

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Comentarios en: "Impermeabilizarse" (19)

  1. Ufff, qué difícil. Yo, por suerte, no recibo muchas preguntas pero sí es cierto que comentarios del tipo “Yo me iba a coger a uno” se suceden de manera constante y siento como una patada en el estómago cada vez que los escucho. Yo no intento educar a nadie… como mucho a mi familia, a nadie más. Eso sí, tengo muy en cuenta cuándo mi hijo escucha y cómo abarcar los temas con él.
    De todas maneras, la impermeabilización es realmente complicada.

  2. Puf! Yo todavía estoy en la fase “escopeta cargada”. Mi hija aún no habla pero temo el día que lo haga, porque lo que conteste, o no, o cómo, va a ser para intentar que a ella no le afecten esos comentarios. Es lo único que me importa.

    No sé si hay recetas. Ojalá las que tenéis ya un camino andado nos deis pistas sobre las respuestas que funcionan. Creo que es interesante lo de la impermeabilización: si a nosotr@s nos afecta menos les transmitiremos a ell@s que esas cosas son de gente que no sabe, que no entiende y que lo que dicen no tiene nada que ver con nosotr@s.

    • Una amiga mía siempre le dice a su hija una frase que yo he adoptado: “Hay gente que no entiende que hay familias que son diferentes”. Así pones el “error” en el exterior, en la persona de fuera, en su incapacidad para ver más allá de las convenciones.

  3. Yo también veo difícil el tema.

    A mi me preocupa el efecto de lo que yo diga o no diga en mi hija. Yo soy, creo, bastante impermeable y tengo tendencia a no dar explicaciones. Reconozco que a veces mi manera de rehuir raya la mala educación, pero también creo que un tendero a quien no conozco no debe preguntarme de dónde ha salido una chiquita tan rubita ni (ante mi silencio) comentar que el padre debe ser my rubio. Supongo que tendré que buscar respuestas desconcertantes para la primera pregunta así ya no continuarán con los comentarios.

    La verdad es que cuando voy con mi hija y un desconocido me aborda de esta manera a veces le cuento mi interpretación del tema a mi hija cuando ya hemos salido de la tienda o cuando estamos en casa.

    • Pues yo sí contesto, con naturalidad…y a veces se quedan un poco “descolocados”.
      Cuando me preguntan “Y esta niña tan rubia y con los ojos tan azules…..de donde salió?” Yo contestó: “Es igual que su abuelo”.
      También alguna vez solté: “Misterios de la genética”….

      Cuando al llegar mi hija me preguntaron “No la preferías más pequeña???”
      (sólo tenía 3 años…pero parece ser que…la gente tiene la idea que, por algúna razón, cuanto más pequeño es mejor….Mejor para quién?
      o para qué?….Pero bueno, eso es otro tema…..)
      Bueno, pues mi respuesta, super sincera fue “No…la quería a ella”….
      Es absurdo…es como si le preguntas a una madre que acaba de parir y tiene a su hijo en brazos si no lo prefería más calvo, o más rubio, o más delgado….
      ¿”preferir”?………
      Por lo general, mi marido y yo pasamos bastante de las preguntas indiscretas, o es que no nos hicieron muchas…o no las escuchamos…..

    • Yo he descubierto que conteste lo que conteste, siguen preguntando… algunos son inasequibles al desaliento.

      Yo lo que hago siempre es hablar con mis hijos después, de por qué nos han preguntado esto, por qué hemos contestado así… buscando respuestas de consenso.

  4. Cómo en todo lo relacionado a la adopción veo que se va evolucionando y cambiando. En cada etapa vives de forma diferente la intromisión, las miradas, los comentarios… y no quiero decir que evoluciones para mejorar… solo es diferente. Para mi es diferente porque tu hijo va cumpliendo años, y ves cómo lo va viviendo él, como lo percibe, cómo le sienta estas preguntitas o comentarios…

    Cuando tu hija es mayor no te puedes permitir contestar que su abuelo era chino o cualquier cosa porque hay una niñita mayor que analiza desde lo que dices, hasta el gesto de tu cara y tu cuerpo y también al indiscreto. Si contesto desde la risa y la broma tiene que ser en complicidad de mi hija, para reirnos las dos… si contesto desde la doble intención o de forma más o menos cínica mi hija no lo pilla, y se siente confusa… si contesto de malas maneras o me hago la loca luego debo de explicarle porque lo he hecho…

    Además no siempre tengo el mismo humor. Y lo que un día me hace gracia el otro me enfurece o me deprime.

    en fín, que menos impermiabilizada estoy de todo.

    • Yo, en ocasiones (no siempre), le paso el testigo a mis hijos. Pregúntales a ellos… y que sean ellos quiénes decidan qué contestar.

      • En raras muy raras ocasiones, si le dejo a ella que de una respuesta… cuando la percivo segura… pero no es frecuente.

        Por ejemplo, cuando estamos en el entorno de siempre, todos ya nos conocen y la cosa suele ser mas relajante y manejable… y ella misma toma la inciativa….

        …. pero cuando nos movemos a un nuevo lugar, volvemos a empezar. Ayer mismo fuimos a otra piscina y ya vi como un grupo de macarrillas se daban la vuelta para mirarnos y cómo hablaban entre ellos y se reían, sus caras de asco y desprecio lo decía todo… en cuanto pudimos nos cambiamos de sitio. A veces esta es otra salida que he aprendido evitar el conflicto sin que mi hija se de cuenta.

  5. Pero de verdad ponen cara de asco y de desprecio al veros?
    A mí nunca me ha pasado nada parecido….

    Cuando noto que alguien nos mira lo que veo en sus caras puede ser:

    -Curiosidad (“¿cómo estos padres tan morenos tienen esos hijos tan rubios? ¿ de donde saldría esta niña con los ojos tan azules?……¿Cómo puedes ser que esta mujer, a la que nunca ví embarazada tenga 2 hijos?……)

    -Ternura (“Cómo van creciendo estos niños, con lo pequeñitos que eran cuando llegaron”, “qué contentos y que alegres se les ve “…..)

    -Condescendencia (“qué buenos padres, qué gran obra han hecho, tienen el cielo ganado, dios se lo pague….”) Esta mirada, suele ser de señoras de más de 70 años……

    Pero de verdad que nunca nadie nos ha mirado con asco y desprecio….no sé como reaccionaría si nos pasara, pero creo que no podría aguantarme, probablemente me acercaría y les preguntaría si tienen algún problema….
    No sé…debe ser muy difiícil…entiendo que te sientas mal…

    • A mí no me suele pasar, pero me ha sucedido algunas veces. Y por supuesto, también les he visto estas caras que dices: curiosidad, ternura, condescendencia… y sospecha, también. ¿Podría ser que la diferencia entre las reacciones que suscita tu familia y la mía es que tu hija es rubia y mis hijos son negros?

      • Seguro que las reacciones son diferentes por ese motivo.
        Mis hijos son blanquitos, rubios, la niña ojos azules…..
        Vamos, que “no despiertan sospechas”…..
        ¿Si fueran negros nos mirarían de otra forma?
        Qué triste!!!!!

      • Sí, yo creo que hay un porcentaje de la población a la que el racismo les sale por los ojos. Minoritaria, seguro… pero ahí está.

  6. Y… mi pregunta es… ¿qué contestas en cada caso? Esto es algo que me gustaría mucho mucho saber… ¡Son recursos para los que esperamos! Besotes

  7. A nosotros nos preguntan a cada rato porque vivimos en un país africano donde todo el mundo te puede preguntar hasta lo mas indiscreto (tipo que gorda estás, has comido mucho últimamente?). Ejemplo típico. Vamos al restaurante y el camarero nos pregunta que a ver dónde está la madre. Yo lo digo, soy yo. Se queda dubitativo y pregunta, sí, pero la madre de verdad, y digo soy yo. Insiste: y el padre? Pues este que está aquí a mi lado (mi marido es más blanco que la leche kaiku)..y ya se empiezan a confundir. Cuando no nos apetece hablar decimos directamente que son adoptados y punto, pero es agotador la verdad. Cuando vamos a España no nos hacen tantas preguntas, porque es un poco obvio, pero aquí….el chubasquero te lo pones o te lo pones! No hay opción!

    • No sé en qué país vivís… yo la temporada que estuve en Marruecos descubrí que es habitual preguntar sobre cosas que aquí se consideran de mala educación – y a la inversa… es este gap cultural que tanto cuesta de entender (e interiorizar).

      • En Gambia: The smiling coast of Africa! La gente es muy maja, la verdad, pero preguntan mucho.

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