familia monoparental y adopción

Encajes

Todos los años, cuando se acerca la fecha en que nos conocimos y les conocimos, las familias que viajamos juntas a Addis Abeba 6 años atrás nos reunimos a comer injera.

Es un encuentro informal, sin fecha fija ni comensales fijos: unas veces somos 6 familias, otras 3, otras 5… yo tengo la esperanza que para el 2016 podamos encontrarnos las 8.

Recordamos algunos momentos del viaje, nos decimos unos a otros lo grandes que están los niños, nos preguntamos qué tal (es una buena noticia si no hay muchos que respondan:  “más o menos”)…

La última vez que los vimos, una de las familias que estaban era una pareja que adoptó en Etiopía a su segundo hijo.

El mayor había llegado anteriormente de Nepal y es un chico que ahora tiene oficialmente 16 años aunque probablemente está más cerca de los 20 que de los 18… Un chaval que nunca ha sido fácil, nunca lo ha puesto fácil, para él no ha sido nada fácil.

No conozco los detalles ni me los contaron esta vez, pero en un momento dado, la madre dijo “estamos empezando a pensar que hay algunos encajes que no vamos a conseguir hacerlos nunca”.

Esta frase me golpeó. Me pregunté si sólo había rendición ante una asunción de este calibre, o también una cierta dosis de alivio.

Y pensé que todavía es pronto para pensar algo así de mi propio hijo, pero que seis años son tiempo suficiente para que yo sea capaz de entender esa frase.

Desde lo emocional, me refiero.

Pienso en ese día, hace 6 años, en el que cogí a ese ser diminuto (apenas 9 kilos y medio con más de dos años), que se aferró a mí como una de esas tortugas que no sueltan su presa ni que las maten, en todas las esperanzas y expectativas que tenía ese día, en el convencimiento de que lograría, lograríamos, cualquier cosa que nos propusiéramos.

Ahora miro atrás y me sorprende lo ingenua que pude llegar a ser, como desoí todas las voces que me hablaron de dificultades de adaptación y me creí sólo las historias que me convino escuchar, las que hablaban de sanación y experiencias redentoras, de tiempos difíciles que eran sólo el prólogo de verse convertidos en una familia normal.

Cuando le cogí en brazos, hace 6 años, yo sólo quería ser capaz de que ese niño, que ya era mi hijo aunque yo todavía no le sentía como tal, fuera feliz.

Ahora le quiero infinitamente más que entonces, le siento parte de mi, de mi cuerpo, de mi ser.

Y sin embargo, estoy mucho más perdida que entonces en casi todos los aspectos.

Y más de un día me pregunto si es feliz.

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Comentarios en: "Encajes" (48)

  1. Uno lee esto, después de haberte leído tantas cosas, y está tentado a asegurarte que sí, que lo es. Pero en realidad no lo sabemos; ni te conocemos tanto ni, sobre todo, lo conocemos a él.
    Lo que parece claro es que lo intentas, y que, si cometes errores (como todos), seguro que no lo haces en cosas básicas.
    Así que imagino que la evolución es y será buena, y que todo esto, que tiene altibajos, que no es perfecto (porque no lo puede ser), que conlleva riesgos, dará sus frutos. Y él lo sentirá así.

    Yo desde luego lo deseo. Mucha suerte, y muchos besos.

    • Por supuesto que he cometido, y cometo, errores de bulto: la aspiración de ser la madre estupenda, eficiente y que no pierde nunca los nervios, hace años que quedó en el camino. Ahora sólo aspiro a tener los ojos lo bastante abiertos y la humildad suficiente para ver estos errores, e intentar corregirlos.

      Espero que él, ellos, sepan ser indugentes con mis errores, y generosos con mis aciertos… Y que los segundos pesen más que los primeros.

  2. No siempre todos encajamos. Pero pienso que es importante que valoremos si ese desencaje es por su carácter, por sus vivencias, o no sé… se puede o se quiere modificar, es falta de aceptación nuestra? es algo que le va a perjudicar en su vida o es algo que a nosotras nos resulta molesto e incomodo? Les sucede con todo el mundo o solo con nosotras?Hay muestras que con el tiempo va disminuyendo o esta igual?
    Conozco niños biológicos con unos desencajes tremendos que seguramente si estos fueran adoptivos toda esa explosión se le achacaria a la adopción.
    También puede existir por nuestra parte un grado de aceptación porque todos no somos iguales. En nuestro caso, mi hija de 8 años cuando esta muy cansada (si forzamos algún día salir de tarde noche) se convierte en la niña del exorcista. Cómo esto no sucede practicamente nunca, no nos resulta traumático, pero si repercutiera en nuestro día a día por necesidades si que sería agotador y costaría de aceptar.
    Intentando encontrar respuestas y soluciones, ese es un gran paso para las personas que queremos lo mejor para nuestros hijos.

    • Muy interesante todo el planteamiento. A mi hijo mayor también le desregula mucho el cansancio… Y este verano creo que he pecado de no respetar esto lo bastante.

  3. Te entiendo perfectamente.
    Durante la espera, las entrevistas para el C.I. y todo el trámite pre-adopción pensamos que “el amor todo lo cura”, “lo que necesitan es cariño”, “los niños son como esponjas”….
    Y nos aferramos a esas ideas sanadoras, curalotodo….
    Por supuesto que el amor, el cariño, el entendimiento, la paciencia son indispensables, pero…..”¿qué es lo que hay que curar”?
    Probablemente ese “algo” estará ahí siempre.
    Esos 2, 3, 4 años de vida de nuetros hijos en los que vivieron el abandono, el mal trato, la institucionalización van a estar ahí siempre.
    Incluso en casos de adopciones de bebés de pocos días ese “algo” está ahí.
    ¿Qué podemos hacer?Respetar su pérdida. Entender que no son niños caídos del cielo. Que para llegar a nosotros sufrieron y vivieron algo no deseable.
    Que sería deseable que nunca hubieran necesitado que nosotros apareciesemos en sus vidas.
    Nuestro objetivvo es que sean felices, que disfruten, que sus vidas sean plenas…y para ellos trabajamos tosdos los días. Se lo merecen.

  4. Animo Madre de Marte, te veo un poco de bajon. Yo lo unico que se es que tu hijo (y los mios) estan mejor con nosotros que en el orfanato. Con eso me conformo.

    • Yo no puedo conformarme con esto: quiero que emerja el niño estupendo que sé que hay ahí debajo, y que no siempre consigue asomar.

      • Si, yo también quiero lo mejor para mis hijos. Pero casualidad ayer estuve en el orfanato del que salieron para llevar una donación de leche y otras cosas, y el panorama era desolador. 9 niños y niñas menores de un año, casi todos ellos en los huesos, uno de ellos un bebe de 2 meses con neumonia que creo que hoy a lo mejor ya no esta vivo (su hermanito gemelo murió). Se por los datos del centro que el 42% de los bebes que ingresan no consiguen sobrevivir, y mueren por causas perfectamente evitables. Igual porque vivo en Africa veo las cosas de manera diferente.

      • Quizás la diferencia es que mi hijo B. no venía de orfanato: pasó de su casa a la casa cuna de la ecai, donde le “aparcaron” 2 o 3 semanas (nunca he conseguido saber cuánto tiempo) para hacerle las pruebas médicas que le convertirían en adoptable (este “control de calidad” al que sometemos a los niños, que en su día acepté sin plantearme nada más, hoy me da náuseas. ¿Qué habría sido de él si no hubiera “pasado” las pruebas?

        En cambio, mi hijo pequeño, que sí vivía en un orfanato, donde las condiciones de vida eran correctas (alimentados, vestidos, abrigados, limpios, con acceso a médicos y medicamentos)… en este caso sí tengo claro que está mejor fuera que dentro.

  5. me he leido hace unos meses “todo niño viene con un pan bajo el brazo” y ahí compara a nuestros hijos adoptados con edificios que no tuvieron una buena cimentación por lo que siempre van a necesitar que se les “apuntale o sujete” por edificios contiguos(que seremos su familia y gente próxima).
    Señala lo importante que es empatizar con los niños: cuando se enfadan, patalean o incluso agreden….trasmitiéndoles que entendemos lo mal que tienen que estar pasándolo para llegar a ese comportamiento pero que queremos ayudarle…y yo reconozco que esto es lo que más me cuesta ! tener yo esa calma y que no me desborden sus arrebatos…

    • Totalmente de acuerdo, a mí me sucede lo mismo. ¿Cómo voy a exigir a mi hija un autocontrol que a mi me cuesta mucho conseguir? Primero un gran trabajo en nosotros para poder trabajar con ellos en las mejores condiciones posibles.

    • Yo no estoy de acuerdo en empatizar con ellos si agreden, si acaso empatizaria con el /la agredido/a . Me parece muy negativo hacer eso con ellos/as y con los que se relacionan con ellos/as . Creo que hay limites para todos, adoptivos y biológicos y que hay comportamiento inaceptables, en todos ellos. Y que sus “cabreos ” además de que no pueden ser siempre justificados por su historia, cuando crezcan poco importaran a la gente con la que se relacionan, si los tienen que “aguantar”.

      • sí, he querido resumir demasiado y no lo he explicado bien. En el libro cuenta algún caso de niños-jóvenes muy problemáticos(que han pegado, robado…) y explica la importancia de trasmitir(como padres) a esos niños que entendemos lo mal que se sienten para que actuen así, que han tenido que sufrir mucho; lo cual no quita importancia a que ha hecho mal. Dicen que con ello no se pierde autoridad ni los niños “se van a subir a la chepa”. No es que intentemos entender de lo que han hecho sino por qué lo han hecho.

        Y digo que es lo que a mi más me cuesta… intentar entenderle. Mi hijo p.e se pone loco -loco cuando tiene hambre y no entra en razón y la metamorfosis es cuestión de pocos minutos por lo que a mi a veces me pilla desprevenida y le cae algún bufido, lo cual no hace más que empeorar la situación. Y eso que por ahora son pequeñeces….

      • Liben conozco a dos adultas de mi edad “no adoptadas” les sucede lo mismo con la comida. Creo que ni almuerzan ni meriendan, las educaron en no picar. Que coman más a menudo. No sé…

      • A mi me cuostó mucho detectar que era el hambre lo que convertía a B. en un gremlin malo a ciertas horas… Hay que ser disciplinado con los horarios, tener siempre algo de comida a mano, no agobiarnos porque no coman después si tenemos que darles algo de urgencia…

      • Yo siempre he leido que hay que empatizar con la emoción (entiendo que estés enfadado) pero no con la expresión de la emoción (pero no tienes derecho a liarte a patadas con tu hermano). Encontrar el equilibrio entre controlar la agresividad y resolver lo que la causa es para mi lo más complejo en esas situaciones.

  6. Ser hijo biológico no asegura esa buena cimentación a la que alude Liben, yo misma me sostengo y me apuntalo gracias a los afectos de los que me quieren, a su vez estoy rodeada de adultos con carencias, traumas y duras experiencias infantiles que tratan de reinventarse cada día para sacar la mejor versión de si mismos y no son adoptados.

    Nacer y crecer en la familia biológica no garantiza encajar, es más cuesta una vida aceptarlo y entender que no pasa nada. Por otra parte decirte que 6 años no son nada, las angustias de hoy se disiparan pero darán paso a las de mañana, y así sigue esto según van cumpliendo años, da igual sean adoptados o biológicos. Saber si encuentran o no su lugar en el mundo? pues no sé, los mios tienen 29, 25 y 8 y creo que están en ello, espero que lo logren incluso a pesar de que les haya tocado yo como madre biológica y adoptiva en la loteria de la vida.

    • Desde luego, a mi me pasa lo mismo, aunque tuve una infancia peculiar. Y me gustaría ser más sólida para apuntalar mejor…

      • Qué difícil, verdad?
        Qué difícil no perder los nervios en determinados momentos, no dar 4 gritos en ocasiones….
        Lo que está claro es que nuestra misión es estar siempre ahí.
        Algo que mi marido y yo nunca hicimos y creo que en eso acertamos es en comparar a nuestros hijos con los demás. Ellos son ellos, para lo bueno y para lo malo. aprenderán a leer más tarde, tendrán comportamientos “raros” que el resto del mundo quizás no entienda, necesitarán logopedas, apoyos…no importa. Estamos ahí siempre.

  7. ¿Eres tu feliz teniendolo a él? Creo que esa sería también una pregunta justa. Nuestros hijos son felices a ratos, como nosotros; y hacen las cosas lo mejor que pueden, como nosotros; y a veces no saben cómo haerlo o no les sale a la primera, como nosotros. Es una enorme responsabiidad ser madre/padre por convicción. Cargamos a nuestras espaldas unas responsabilidades enormes sobre las que constantemente nos interrogamos y que inevitablemente tenemos muy vinculadas a la decisión de adoptar como una opción pensada y sopesada. Yo creo que si mi hija hubiera sido biológica yo no me hubiera interrogado tantas veces sobre la conveniencia o no de la decisión de traerla al mundo como lo he hecho con la opción de adoptarla. Hay dias que tengo muchas dudas porque creo que le he quitado algo que tiene que ver con sus raices (pero eso es otro tema). Dado que la decisión no tiene marcha atrás, yo intento que ella sea feliz y serlo yo en su compañía. Hay dias que lo creo y otras que lo dudo, pero creo que eso es precisamente lo que nos mantiene en marcha, en la busqueda, en la mejora…la falta de certezas también es sana. Ánimo.

    • Pues… Tengo claro que no volvería atrás, pero algunos días estoy demasiado agotada para saber si soy feliz. Pero no dejo de intentarlo…

    • Estoy de acuerdo contigo, con los bios no nos comemos tanto el coco por lo general. Y además creo que todas las crisis de nuestros hijos adoptivos tendemos a atribuirlas a la adopción ( yo la primera, y me he llevado sorpresas) e igual es por otra cosa, o igual es simplemente porque el niño o niña tiene temperamento de tirano, o carácter difícil con poca tolerancia a la frustración, y ahí es cuando yo creo que hay que poner limites muy claros , porque crecen y a los que les rodean no les va a importar que sean adoptados o no. No van a poder ser nuestros niños siempre, así que si los consideramos tan especiales crecerán con eso y tal vez creyendo que todo es disculpable por sus traumas previos y luego ¿que?
      La maternidad/paternidad es difícil siempre, la biológica y la adoptiva, y siempre podemos pensar que lo podíamos haber hecho mejor, pero creo que es mejor relajarse y hacer lo que se puede como seres humanos que somos con nuestras limitaciones , y algunos días como dice Montse nuestros hijos serán felices y otros no, como el resto de la gente.
      Yo me acuerdo con unos amigos de Senegal que su hijo se quejaba diciendo en la escuela me llaman cabeza de huevo negro, y la madre le contestaba: pues eso es lo que eres…tal vez no sea un buen ejemplo pero me imagino a nosotras si a nuestros hijos les dijesen eso…

      • Tienes razón… Yo me he dado cuenta de que muchas veces las cosas salen mejorcuando me relajo y les doy menos vueltas.
        Buscar “el origen” de las dificultades de nuestros hijos puede ser útil para ayudarles… Pero nunca debe servir para disculpar o justificar su comportamiento.

  8. Que buen post y que difícil encajar…
    Hace dos meses que mi segunda hija llego a casa, estoy teniendo momentos de pánico porque realmente me pregunto si ella encajará realmente en mi familia ya formada… ahora me doy cuenta también que es probable que nosotras tampoco encajemos en sus esquemas de familia.
    Pensé (ilusa de mi) que como ya tenía experiencia de una adopción de niña mayorcita, el camino ya estaría abierto y para mi sería mas fácil el apego y el “encaje”, que va, está siendo mas difícil.
    Yo siempre me dije que no sería capaz de asumir ciertas discapacidades…y me las he encontrado, tendré que asumirlas si o si….pero me está costando tanto.
    En definitiva, nuestras familias no se parecen a ninguna otra, los encajes vamos a tener que irlos haciendo año tras año y siempre encontraremos piezas nuevas del rompecabezas y tendremos que desarmarlo para volver a montarlo y, es posible, que alguna de esas piezas sueltas, nunca llegue a encajar del todo,
    Pero, por otro lado ¿qué familia es perfecta? solo creo que nosotros como padres/madres de niños/niñas que han sido adoptados tenemos que estar más preparados emocionalmente para afrontar que, a lo mejor, no todo encajará perfectamente, y que, cuando por fin creamos que ha encajado, puede volver a desencajarse algo y vuelta a empezar(me ha salido un poco trabalenguas lo siento).

    • Pienso que tenemos la capacidad de asumir ciertas discapacidades porque nos puede suceder cualquier día a algún componente de nuestra familia y no por eso desaparecemos o tiramos la toalla. Aceptar es dificil pero para mí es el único camino. Jamás imagine que tendría un hijo biológico con una enfermedad rara hereditaria que no tiene nadie de mi familia. Los genes mutaron y aqui la tenemos. Frente a eso que hacemos? pues luchar y confiar en que podamos tener cálidad de vida.

    • Dos meses es poquísimo tiempo para los reajustes necesarios a la llegada de un nuevo miembro. Supongo que es más complicado si el primer hijo es más fácil que el segundo (a mi me sucedió al revés). Pero es cuestión de tiempo, paciencia,… Y ser indulgente con una misma. Seguro que saldrá muy bien.

    • Te entiendo perfectamente. Nosotros tuvimos una primera experiencia perfecta, maravillosa. fue un flechazo inmediato entre mi marido, la niña y yo.
      Todo perfecto, facilísimo, todos encajamos desde el minuto uno. parecía que habíamos nacido, los 3, para estar juntos.
      Literalmente, estábamos enamorados, nosotors de la niña y la niña de nosotros.
      Al mes de llegar con la niña iniciamos el trámite para nuestra segunda adopción, y 3 años después llegó nuestro segundo hijo….y el encaje no fue tan fácil. Al principio era como si estuvieramos nosotors 3 (mi marido, mi hija y yo) y por otro lado, él.
      Y no es que el peque fuera rebelde o nos lo pudiera difícl, pero….algo no cuajaba.
      Era como “con lo bien que estábamos los 3 y ahora….pues ahora no estamos tan bien”.
      Lo queríamos, pero….algo faltaba.
      La verdad es que nos costó…a los 4. Ahora, que ya han pasado 18 meses, todo va poniéndose en su sitio. Ya somos 4. Ya somos un grupo, una familia de 4, pero la verdad….fue difícil. y lo peor es que…no puedes contarlo porque nadie te endendería.
      Repetiría? Por supuesto.
      En ningún momento me arrepentí de haber tenido a mi segundo hijo, pero reconozco que “el encaje” llevó tiempo y eso te hace pasarlo mal.

      • Para mi la llegada de mi primer hijo fue un descalabro: nada era cómo lo había imaginado. Ni su comportamiento, ni mis propias reacciones. Asumir el cambio de vida me llevó tiempo, y esfuerzos, y muchas lloreras.

        La llegada del segundo pensé que me encontraría preparada… Y fue otro descalabro, aunque debido a las reacciones del mayor. El pequeño era un santo bendito (más adelante le salió el genio!). Y otra vez, mis emociones, lo desapegada que me sentía del pequeño… No fueron fáciles de digerir…

      • Ser monoparental y casi siempre con ayuda que se tiene que remunerar, tiene que ser muy dificil, así que tranquila que tu plaza es de las complicadas. Cuando lo hacemos entre dos, es más sencillo, tenemos la opción de desaparecer y desconectar más facilmente. A la hora de tomar decisiones educando tienes con quien comentar para no tener una visión única.

      • Para mi la primera vez fue literalmente “un infierno” un informe falso, una niña que me rehazaba de pleno porque se quería ir con SU MADRE… pasé unos meses malísimos. La primera frase que mi hija mayor me dijo en español fue: TU NO MI MADRE!!! con una ira. Ahora después de mucho amor, paciencia y tener contacto con su familia bio estamos taaan bien, que aquella época me parece mentira. Por eso creía que estaba preparada para todo esta segunda vez… falso, cada adaptación, cada niño/a es un ser único.

      • Tremendo… En nuestro grupo vivimos un caso parecido (que también terminóvbien). . Es durísimo. Pero el segundo vuelve a ser empezar de cero… Al menos para mí.

  9. Ahora que los tiempos de espera para adoptar han aumentado considerablemente sobre todo en Etiopía, los padres adoptantes tenemos tiempo para pensar en todo. Además por lo menos a nosotros tanto nuestra Comunidad como la propia ECAI se han encargado de hacernos ver, ‘la realidad’. Sí que es cierto que cuando te surgen las mil y una dudas, siempre te dices que no te tiene por qué pasar a ti, que todo tiene remedio en la vida. Y yo sé por propia experiencia que hay cosas que pasan así sin más y hay otras que no tienen ni remedio ni solución, simplemente te adaptas, las sobrevives… (ojo que estoy hablando de la vida en general). Hay momentos que en la espera de que las cosas cambien uno desespera tanto que no ve más allá. Pero son eso: momentos.

  10. Una vez más felicitarte por este post. Soy madre biológica y también tengo mis dudas muchas veces; a veces pienso que es porque soy madre soltera por elección, con donante anónimo y hay cosas que se me escapan o no logro encauzar bien, también me pregunto sobre su felicidad…, pero luego veo a familiares y amigos en familias tradicionales y algunos se hacen también esta serie de preguntas; supongo que vienen con el rol de la maternidad/paternidad, que aunque da mucha, muchisima felicidad (a mí lo que más en la vdia) también me da más de un dolor de cabeza y alguna llorera.
    Gracias
    PIlar

  11. Por cierto, tengo unas ganas ya de que sea la vuelta al cole… Necesitamos rutina y tiempo.

    • A mi solo de pensarlo me entran escalofrios.

      • de gusto o de disgusto? no tienes ganas de que vuelvan al cole? yo sí tengo y menos mal que ellos también. Todavía estan con lo de que allí tienen muchos amigos y juegan mucho más que en verano que nuestra vida social no es tan intensa ni diaria, por mi pereza del calor.

      • Yo sólo quiero que vuelvan al cole porque yo tengo que trabajar… Si no, prefiero estar de vacaciones, con ellos.

  12. En mi opinión este es un tema muy importante y extenso, en la adopción eso de “encajar” es algo para lo que hay que prepararse, y cada familia es única, no hay una solución que pueda aplicar para todos los casos, en realidad todas las familias tienen problemas, las biológicas y las adoptivas, la diferencia es el como enfrentan cada uno de esos problemas. En el día a día me encuentro con familias que toman acciones para mejorar todo eso que de repente se complica, el solo hecho de aquí reflexionarlo, ya va en camino a encontrar mejores formas de vivir la adopción.

    Muy buena entrada madre de Marte, te invito a que pases por mi blog : )

    http://www.proadopcionmx.blogspot.mx

  13. Los escalofrios eran de miedo. Vuelta a los horarios, a la disciplina a las exigencias.

  14. Hola mama valiosa,
    Mi hija varias veces me ha hablado de ti, y ayer especialmente de este comentario tuyo, se acerca a un momento de inseguridad personal con su hijo.
    He preguntado a mi hija: ¿le quieres?, ¿ sentís que os quereí

    iss?….Pues adelante, todo va bien. Soy abuela de cinco nietos, por ahora.
    Que sepa tu hijo que le quieres, se lo dices, pero tambien que se sienta querido como necesita un niño, con tu tiempo en exclusiva para el, con vuestras aventuras especiales…..Esos son sus recursos para afrontar lo que necesita,sus dificultades y para disfrutar las alegrias que apareceran en su camino. Hoy y en el futuro.

    Interesada en el tema paso al otro blog que encuentro en los comentarios, y leo: “los que hemos sido adoptados llegamos a etapas en la vida que nos descompensan emocionalmente. Situaciones detonantes que nos descontrolan emocionalmente.” y caspita!, hay estoy yo en este mismisimo momento, como algunas otras veces en mi vida. Ahora con 62 años, y ahora he tenido que volver a mi infancia, trabajar sobre ella, como he hecho en ocasiones anteriores, y soy hija biológica.
    Y lo que leo como abandono en estas conversaciones, y porque paso en ocasiones consulta profesional y el abandono aparece regularmente el la mayoria de las vidas, yo ahora, en este trabajo personal lo he identificado con mayor exactitud como: DESAMPARO,
    PENA, VULNERABILIDAD. Y por aquí pasamos muchos en nuestra infancia, en familias reconocidas como habituales y perfectas. Y estos dias estoy trabajando sobre ello para sentirme mas sana y mas feliz. Para mostrar a mis hijos y nietos, adoptados y biológicos que esta es nuestra tarea siempre.
    Y que estoy segura de su exito y el mio, porque nos sentimos y hemos sentido, a pesar de los errores y aciertos de nuestros padres : respetados, valorados y queridos.

    Si como abuelos, padres,nos miramos a nosotros mismos,atendemos nuestras necesidades,somos exigentes para corregir nuestros errores sin culparnos, nos felicitamos por nuestros exitos, buscamos el apoyo cuando lo necesitamos. Nuestros hijos adoptivos y biologicos contaran con recursos para convertirse en adultos sanos y felices. Mientras nosotros les acompañamos esperanzados y confiados.

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