familia monoparental y adopción

Laura Gutman

Hace algún tiempo cayó en mis manos un libro de Laura Gutman. Me pareció muy interesante, una de las cosas más interesantes que había leído en tiempo. Pero también desazonador.

Por lo que tiene de verdad.

Y porque, ¿cómo estar a la altura?

He vuelto a encontrar ese libro, y estas son algunas de las ideas que subrayé entonces:

–“Este es el momento en el que se divide la humanidad: entre quienes han recibido seguridad, contención, contacto corporal… y quienes no lo han recibido”.

— “Lo que nuestros padres – o quienes se han ocupado de criarnos- hayan dicho se ha constituido necesariamente en lo más sólido de nuestra identidad”

— “Para dar de mamar hay que estar dispuesta a perder toda autonomía, libertad y tiempo para una misma. Lactancia y libertad no son compatibles” .

–“No estamos diseñadas para criar solas a nuestros hijos”.

— “En otros vínculos hemos podido vencer al enemigo o nos hemos retirado de la escena. Pero con un niño en brazos estamos atrapadas, no podemos abandonar esta relación”.

— “El nombre muerte súbita está mal elegido. Tendríamos que llamarla muerte en la cuna. Ningún bebé sano muere súbitamente en brazos de una persona maternal”.

— “Los adolescentes puede decir lo que sienten y lo que piensan porque ya no nos tienen miedo. Saben que pueden sobrevivir quizás en mejores condiciones entre iguales que bajo la rigidez y la incomprensión de sus familias”.

— “El niño nos sumerge en un mar de tinieblas, nos arroja al destierro, lejos del mundo donde suceden las cosas interesantes, perdemos el tren de lo que habíamos asumido que era la verdadera vida. Desaparecen el mundo social, el tiempo, las conversaciones entre adultos, el dinero, la autonomía, la libertad, en fin, desaparecemos como individuos valorados por los demás”.

— “Damos por hecho que la maternidad no podría ser más compleja que cualquier desafío que ya hayamos asumido. Sin embargo, al final comprobamos que se trata de otro nivel de complejidad”.

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Comentarios en: "Laura Gutman" (21)

  1. Bastante de acuerdo excepto con lo del destierro y la vida de adultos, yo creo que ahí depende de la persona,de las inquietudes personales, es cierto que algunas madres solo tienen ojos para sus hijos y viven solo para los niños pero creo que depende de su personalidad y no de que los niños te aten tanto. Yo he hecho miles de cosas de adultos con mi hijo y con amigos, desde ir a conciertos con él en la sillita ,museos, viajes inolvidables,o estar tirada en el sofá leyendo mis libros favoritos o con mi colección mientras que él juega a los legos o a los coches. Aunque a alguna gente le parece una aberración, a mi y a algunos de mis amigos nos parece que no toda la vida tiene que girar alrededor de ellos, de hecho cuando eramos pequeños nos adaptabamos al ocio de nuestros padres.

    • Creo que también depende de los niños… no todos se adaptan bien a los horarios y las actividades de adultos. Yo desde luego imaginé hacer muchas cosas con mis hijos que, hasta el momento, no han sido posibles. Otra cosa es que las que sí hacemos sean igualmente interesantes y enriquecedoras…

  2. Comento por bloques:

    –”Este es el momento en el que se divide la humanidad: entre quienes han recibido seguridad, contención, contacto corporal… y quienes no lo han recibido”. Comentario: creo que es excesivo dividir a la Humanidad de forma tan tajante siguiendo este criterio, pero sí creo que en líneas muy generales los niños que han recibido contacto físico, seguridad y afecto durante su infancia son adultos más equilibrados afectivamente hablando.

    – “Lo que nuestros padres – o quienes se han ocupado de criarnos- hayan dicho se ha constituido necesariamente en lo más sólido de nuestra identidad”. Comentario: otra afirmación demasiado tajante. Hay personas maravillosas educadas por ineptos o irresponsables, y viceversa. Pero sí creo que los valores fundamentales los transmiten los padres.

    – “Para dar de mamar hay que estar dispuesta a perder toda autonomía, libertad y tiempo para una misma. Lactancia y libertad no son compatibles”. Comentario: ¿estar con tu hijo y atender sus necesidades básicas es perder el tiempo?¿no supone un disfrute? Antes de tener hijos sabemos que conllevan esfuerzo ¿no?
    –”No estamos diseñadas para criar solas a nuestros hijos”. Comentario: Si se refiere a familias monoparentales, no estoy de acuerdo. Si se refiere a que toda familia necesita una red de apoyo social y estructural para criar a un hijo, pues sí, es necesaria (escuelas, ayuda de familiares o amigos en muchos momentos, etc)

    – “En otros vínculos hemos podido vencer al enemigo o nos hemos retirado de la escena. Pero con un niño en brazos estamos atrapadas, no podemos abandonar esta relación”. Comentario: cuando tienes un hijo, eres responsable del mismo, simplemente. El primer peso es el de la responsabilidad e instinto de protección, al menos en mi caso. Es un ser desprotegido que depende de ti. Aún así, como padres adoptivos, sabemos que hay quien sí abandona o elude esa responsabilidad, bien de forma voluntaria o forzado por las circunstancias.

    – “El nombre muerte súbita está mal elegido. Tendríamos que llamarla muerte en la cuna. Ningún bebé sano muere súbitamente en brazos de una persona maternal”. Comentario: siempre he pensado que la muerté súbita estaba relacionada con la necesidad que tiene un bebé de estar en brazos de su madre, de mantener cierta conexión física, y de que sufran angustia cuando carecen de ella.

    – “Los adolescentes puede decir lo que sienten y lo que piensan porque ya no nos tienen miedo. Saben que pueden sobrevivir quizás en mejores condiciones entre iguales que bajo la rigidez y la incomprensión de sus familias”. Comentario: los adolescentes se reafirman cuestionando la autoridad de sus padres y reclamando su autonomía. Es una etapa de maduración.

    – “El niño nos sumerge en un mar de tinieblas, nos arroja al destierro, lejos del mundo donde suceden las cosas interesantes, perdemos el tren de lo que habíamos asumido que era la verdadera vida. Desaparecen el mundo social, el tiempo, las conversaciones entre adultos, el dinero, la autonomía, la libertad, en fin, desaparecemos como individuos valorados por los demás”. Comentario: estoy cansada de oir que por ser madre pierdo mi libertad. Pues no: yo libremente he decidido tener a mi hija, disfruto de cada minuto con ella; no por ello hablo siempre de pañales y cacas con el resto de la gente. Cuando decides ser padre/madre sabes que entras en otra etapa de tu vida y que los próximos 8-9 años es niño es totalmente dependiente de ti, lo asumes y vas a por ello. Para mí esto no conlleva pérdidas, sino enriquecimiento. Quien considera que se pierde algo por tener un hijo (salir con amigos hasta las tantas, libertad de acción, etc) es porque minusvalora al niño, no lo considera un ser interesante en sí mismo, no le concede el mismo valor enriquecedor que a un adulto. Cuando de los niños se puede aprender muchísimo, se pueden hacer mil actividades con ellos y disfrutar de momentos maravillosos. No se trata de renunciar a nada, sino de vivir una etapa diferente de la vida en la que sabes que no harás exactamente lo mismo que antes, sino cosas distintas anteponiendo los deseos o necesidades de tus hijos a los tuyos. Pero es una situación elegida libremente, así que no la entiendo como una pérdida de libertad, sino la puesta en práctica del deseo libre de tener hijos.

    – “Damos por hecho que la maternidad no podría ser más compleja que cualquier desafío que ya hayamos asumido. Sin embargo, al final comprobamos que se trata de otro nivel de complejidad”. Comentario: la maternidad es muy compleja, sobre todo porque tenemos a un ser que depende de nosotros, lo que hagamos, lo que digamos, nuestras decisiones, le afectan, debemos convertirnos en modelo, en referente, no es fácil. Pero ser hijo también es complejo, la vida en sí misma es compleja.

    • A mí lo que más me disgusta de Laura Guttman (como de otros autores) es lo tajante que es. Lo definitivo que parece ser todo… el poco margen que deja a que las cosas puedan ser de otra manera. Me parecen interesantes muchas de sus ideas, pero no comulgo con este “o todo o nada” que parece desprenderse de ellas.

      Sí creo (por mi experiencia como madre y por mi experiencia como hija) que el afecto y el contacto físico marcan diferencias importantes; y que lo que nos dicen nuestros padres que somos o podemos hacer, a menudo funcionan como “órdenes” que seguimos incluso de adultos, incluso aunque seamos capaces de reflexionar sobre ello y ver lo inadecuado que es.

      Con lo de criar solas a nuestros hijos, yo entiendo que se refiere a la tribu. Y en esto sí estoy de acuerdo: creo que la manera en la que criamos a los hijos aquí y ahora, tanto si somos monoparentales como si vivimos en pareja, desde la familia nuclear, es agotadora.

      También estoy de acuerdo en que lo que diferencia la maternidad de otras relaciones es que de esta no podemos retirarnos (sí, obviamente hay quien lo hace). Para mi fue una de las cosas más duras de descubrir a la llegada de mi hijo, que si otra persona me cabreaba o agotaba, podía salir a dar una vuelta o discutir lo que fuera más tarde; con mi hijo no había desconexión posible.

      Por último: para mí lo más complejo de la maternidad no tiene que ver con el niño… sino conmigo misma. Ser madre me ha obligado a enfrentarme y a conectarme con la niña que fui, y esto (sin duda por la infancia y la madre que tuve) me ha removido como ninguna otra experiencia en mi vida adulta.

      • Yo es que cuando leo, nunca me tomo nada como una afirmación categórica, porque en la vida esas no existen, tal vez en las matemáticas o la física y depende de los campos.

  3. Para mi son citas que invitan a la reflexión sobre la maternidad; especialmente porqué me las he encontrado en este blog (si me las hubiese encontrado en otra parte no sé yo si las hubiera considerado por lo tajante de las afirmaciones). Sin embargo hay una que me repele: “No estamos diseñadas para criar solas a nuestros hijos.” Quizás se trata, como decís, del tema de la tribu (con el cual estoy completamente de acuerdo), pero lo dudo. Recuerdo que el día que me propuse comprar el primer libro para el que iba a ser mi hijo (y que no llegó a serlo…) no pude hacerlo: todos los libros que veía presentaban una familia de padre, madre y dos hijos (a veces del mismo sexo, otras no). Tuve que hacer una búsqueda más consciente para encontrar aquello que me parecía más adecuado para mi proyecto de familia. Un buen día se lo comenté a una psicóloga y sin pensárselo dijo: “es que hay cosas que están muy pautadas.” Estoy convencida que la cita va por esa pauta.

    La cita que realmente me gusta es la de “Damos por hecho que la maternidad no podría ser más compleja que cualquier desafío que ya hayamos asumido. Sin embargo, al final comprobamos que se trata de otro nivel de complejidad”. En mi caso la maternidad que está resultando “fácil” en el sentido que me gusta, estoy feliz… pero es realmente absorbente y tengo que trabajar para ganarme la vida (afortunadamente el trabajo que tengo también me gusta…). No sé si me explico muy bien, pero veo muy claro ese “otro nivel de complejidad.”

    Bienhalladas después de la pausa vacacional.

  4. A mí me gusta Laura Gutman por lo que me hace reflexionar.Algunas cosas que ella cuenta me hace pensar en posibilidades que de otra manera no hubiera pensado,así que aunque no está de acuerdo con todo,me gusta leerla.
    Lo que reflejas en esta entrada es un buen resumen sin duda y los comentarios de las lectoras muy acertados.
    A mí el punto que más me chirría es el de la lactancia materna ya que mi experiencia es muy distinta.La falta de libertad no es lo que define mi lactancia,aunque,evidentemente tu tiempo pasa a ser “nuestro tiempo”,pero con o sin lactancia.
    En cuanto a lo de criar en solitario creo que se refiere más a la red de madres que hace que la crianza sea algo compartido y que la hace más fácil,no creo que hable del modelo de familia.
    Os transcribo un artículo que ella escribió sobre este tema,perdón por la extensión,pero no tengo un link que lleve al artículo.
    Un abrazo,
    Mariluz

    Mamás solas

    Somos muchísimas las madres en el mundo que criamos solas a nuestros hijos, es decir, sin convivir con nadie más que el niño. La mayoría de nosotras no deseó en principio esta situación, y la hemos asumido frecuentemente sin saber muy bien cómo nos arreglaríamos. Puede haber acontecido que hayamos quedado embarazadas de una relación ocasional y sin embargo hayamos sentido que por algún motivo misterioso, ese ser había sido engendrado y estábamos en condiciones de albergarlo, nutrirlo y llevar adelante el embarazo y el parto. Otras veces puede haber sucedido que el embarazo haya sido planeado dentro de la pareja pero el proyecto de seguir juntos no pudo perdurar, y por lo tanto hemos asumido continuar con el embarazo a pesar de la pérdida del hombre amado, el dolor o el desamparo. En muchas otras ocasiones, quizás las más frecuentes, se produce una separación o un divorcio con hijos ya nacidos. Puede suceder que el padre abandone definitivamente a la cría, por los motivos que sean, y las madres asumamos no sólo la crianza sino también la supervivencia de los hijos en términos económicos. La mayoría de las mujeres, aún en situaciones de riesgo, de falta de dinero, de inmadurez emocional o de soledad, permanecemos con nuestros hijos.

    Para que abandonemos a los niños, la desesperación, el sentirnos al borde del abismo, la soledad extrema y el miedo tienen que inundar nuestras vidas. En cambio, si tenemos un mínimo registro de nuestras capacidades nutricias, si tenemos confianza en nosotras mismas, y sobre todo, si somos receptoras de apoyo y cobijo, permaneceremos con nuestros hijos aún en condiciones muy desfavorables.

    La soledad es quizás el peor panorama para criar niños. Sin embargo, más allá de todas las dificultades reales y muy concretas, ser “mamá sola” posee algunas ventajas. La principal ventaja es que sabemos que estamos solas. Y los demás también lo saben. El hecho que la soledad sea palpable y visible, nos permite pedir ayuda al entorno con relativa sencillez. Esto que parece una obviedad, no lo es cuando vivimos en pareja. A veces el sentimiento de soledad es inmenso estando dentro de un matrimonio, pero en esos casos no es fácil reconocerlo y mucho menos que el entorno nos registre “solas” y necesitadas de recibir compañía y sostén.

    Cuando criamos solas a los niños, y cuando además trabajamos porque somos las únicas generadoras de dinero, no tenemos más remedio que contar con los demás. Algunas mujeres recibimos apoyo de nuestras familias, donde el sostén se constituye naturalmente: pueden ser nuestras madres o nuestros padres que estén presentes, que ofrezcan ayuda económica, o incluso que en su función de abuelos cuiden directamente a los niños. A veces hay una hermana que actúa como soporte, un grupo de amigas solidarias, o una red laboral que equilibra la soledad y la resolución de problemas domésticos. Hay circunstancias donde estamos en condiciones de pagar ayuda doméstica o un canguro durante muchas horas del día. O existe una madrina del niño que se compromete una vez por semana a ocuparse de él. El jefe de la oficina se torna especialmente solidario porque sabe que somos “madre sola”. Nuestras amigas se organizan los fines de semana, nos invitan a reuniones y preparan los festejos de cumpleaños de nuestros niños. Lejos de ser una situación ideal, rescatemos el hecho de que la “soledad” es clara para todos, principalmente para nosotras. Y desde esa claridad, podemos actuar en consecuencia.

    Casi todas las personas devenimos solidarias con una madre sola criando a sus hijos, porque todos podemos imaginar el enorme esfuerzo que conlleva y los obstáculos que en la vida cotidiana tiene que sortear la madre para cumplir con la diversidad de roles, y para que los niños estén bien cuidados y atendidos. Esa solidaridad colectiva, es posiblemente uno de los principales provechos. Y si ésa es nuestra realidad, vale la pena tomarla en cuenta.

    Hay algunas otras ventajas menores: Cuando el bebe es pequeño, las madres podemos tener –si somos emocionalmente capaces- toda la disponibilidad afectiva para con el niño. Porque no habrá demanda por parte del varón de atención hacia él, ni de cuidados, ni de escucha, ni requerimientos domésticos. Es decir, si somos capaces de fundirnos en las demandas y necesidades del otro, será completamente en beneficio del niño pequeño en lugar de “dividirnos” entre los pedidos de unos y otros. Este tampoco es un tema menor, aunque no estemos acostumbradas a hablar abiertamente sobre las ambivalencias a la hora de atender a la pareja cuando reclama atención y cariño mientras el pequeño bebé espera su turno. Este “agotamiento” deseando satisfacer necesidades ajenas suele ser muy frecuente cuando estamos en pareja, y mucho más liviano cuando “sólo” nos ocupamos del bebé.

    Otro hecho que se da mucho más naturalmente cuando estamos solas, es el dejarse fluir en el contacto corporal con el niño, especialmente por las noches. Cuando el cansancio nos agobia, cuando sólo queremos dormir y no tenemos más fuerzas, cuando el niño llora pidiendo contacto y caricias…pues no hay nadie para decirnos qué es lo correcto hacer o no hacer. No hay nadie para opinar a favor o en contra, nadie para dar consejos, nadie para ayudar pero tampoco nadie para interponerse. Simplemente nos tumbamos en la cama con el niño en brazos, tratando de dormir cuanto antes. Con el niño aferrado a nuestro cuerpo y sin molestar a nadie.

    Parece una obviedad pero no lo es. La mayoría de las madres que vivimos en pareja y que quisiéramos intentar dormir por las noches trayendo a los niños a la cama, solemos encontrarnos con la negativa del varón, ya sea por prejuicio, por miedo, por incomodidad o por sentirse afuera del vínculo. En cambio, las mamás solas –en circunstancias similares- podemos decidir unilateralmente el mejor modo de atravesar las noches, que –todas lo sabemos- pueden constituir la parte más dura en la crianza de los niños pequeños.

    Por supuesto que estar sola en la crianza y en la vida cotidiana, no es maravilloso ni mucho menos. Todos necesitamos compañía, interacción y diálogo. Y mucho más si estamos criando niños pequeños. Por lo tanto, si no tenemos pareja, nos veremos en la obligación de imaginar otros tipos de sostenes y ayudas, para que nuestra experiencia maternal sea lo más feliz posible y para que los niños reciban el amor y el cobijo que merecen.

    Personalmente, creo que la mejor opción cuando no hay varón o no hay varón sostenedor, es la red de mujeres. Tengo la certeza de que hemos sido diseñados como especie de mamíferos para vivir en comunidad, y que a lo largo de la historia hemos constituido tribus o aldeas para compartir la vida. Hoy en día los grandes centros urbanos se han convertido en el peor sistema para criar niños, ya que las madres estamos cada vez más solas y aisladas, por lo tanto los niños tienen pocas personas a quienes recurrir en sus rituales cotidianos.

    Necesitamos reinventar un esquema antiguo pero con parámetros modernos, siempre y cuando haya un conjunto de mujeres criando niños. No importa cuántas ya que una sola madre no logra criar a un niño. Pero cinco madres juntas pueden criar a cien niños. El secreto está en el conjunto, en la solidaridad, la compañía y el apoyo mutuo. Ninguna mujer debería pasar los días a solas con los niños en brazos. La maternidad es fácil cuando estamos acompañadas. No juzgadas ni criticadas ni aconsejadas. Simplemente junto a otras personas, en lo posible junto a otras mujeres que estén experimentando el mismo momento vital. Cuando las mujeres estamos intercambiando conversaciones, bromas, llantos o recuerdos con otras madres, nos resulta muy liviano permanecer con nuestros hijos. En cambio, cuando estamos solas, creemos que no somos capaces y suponemos que deberíamos dejar a los niños al cuidado de otras personas para “ocuparnos de nostras mismas”. Frecuentemente no registramos que el problema está en la soledad de permanecer junto al niño. No en nuestra incapacidad para amarlos.
    Por eso, insisto, es responsabilidad de las mujeres reconocer que necesitamos volver a juntarnos. Que si funcionamos colectivamente y dentro de circuitos femeninos, la maternidad puede resultar mucho más dulce y suave. Y que “mamá sola”, es aquella que no es comprendida, apoyada ni incentivada, aunque conviva con muchas personas. Y “mamá acompañada” puede ser una mujer que no tenga pareja, pero que sin embargo cuente con el aval de su comunidad.
    Laura Gutman

  5. La muerte súbita del lactante ya se llama desde siempre “muerte en la cuna”, o sea que Laura Guttman no ha inventado nada. Y se llama “muerte en la cuna” porque ocurre cuando el niño esta durmiendo, en la cuna o en la cama, y eso no tiene que ver nada con falta de madre o abandono, no conozco a nadie que este 24 horas con su bebe encima; hasta durmiendo. Si hay factores que predisponen a la muerte súbita evitables o posiblemente evitables , pero otros no; algunos tan rotundos como lactantes que mueren por tener una anomalía en una parte del cerebro que ayuda a controlar la respiración y el despertar durante el sueño. Este es un tema tan dramático y tan serio que creo que no se puede prejuzgar ni creo que se pueda hablar con tanta ligereza de falta de amor o cuidados maternos.
    Por lo demás Laura Guttman me recuerda a Nancy Verrier, con sus verdades particulares intentan crear dogmas para todos. Y ni los dogmas ni los gurus van conmigo…ni tampoco esta idea tan dramática de la maternidad, dramática es para las madres que no
    pueden ni alimentar a sus hijos.
    Parece que habla de la maternidad como camino al martirio…

    • Yo tampoco creo que sea una falta de amor o brazos la causa de la muerte súbita,pero está demostrado que tanto la lactancia materna como el colecho son factores protectores y se dan menos muertes súbitas en niños que toman leche materna y/o duermen acompañados.
      Parece ser que no se sabe la causa de la muerte súbita,pero sí alguna cosas que pueden disminuir su prevalencia ,aparte de los citados,también que el niño duerma en decúbito supino,que no esté demasiado arropado,que no esté en un ambiente contaminado con humo de cigarrillos..etc…
      Lllevais razón en que intenta crear dogmas y por eso quizá no me guste del todo…

      Mariluz

      • Si, pero los niños se pueden morir de muerte súbita a cualquier hora del día, no solo por la noche, por ello no conozco a nadie que cada vez que se duerme su bebe chiquito se duerma ella también, las madres solemos estar bastante ocupadas por lo general…

      • Para mí lo tremendo es lo apocalíptico y culpabilizador que es todo. Se te muere el crío de muerte súbita, y a la pena de perderlo, ¿tienes que añadirle la culpa de pensar que no le has querido o achuchado demasiado? Como hija, me veo reflejada en muchas de las cosas que cuenta… pero como madre, me desmoraliza.

    • Como siempre demasiado categórica, esta mujer,a mi primo casi se le muere la hija por muerte súbita pero como resulta que en el momento que le ocurrió la tenía en brazos la abuela, llamaron a emergencias, le metieron dos descargas en el corazón y la niña revivió. Ya tiene 11 años y muchas revisiones y no tenía nada en el corazón ni en ningún otro organo, está como un roble, por eso le diagnosticaron muerte súbita. Está claro que si estuviese durmiendo o en la cuna pues se moriría, pero de ahí a hacer una afirmación categórica hay un mundo. Pobres personas que les ha pasado eso y hayan leido afirmaciones como esa.

  6. Gutman es con una sola t,madre de marte…pero vamos que esto no cambia nada eh?

  7. Me parece muy fuerte que se insinúe que la culpable de la muerte súbita de un bebé es su madre…por que no lo ha cogido en brazos lo suficiente o porque no lo abrazó bastante. Por Dios….
    Esto es como cuando se culpabilizaba a las mamás de los niños con autismo y se decía que las culpables de que los niños fueran autistas eran las madres, por no saber cuidarlos y no darles cariño.
    Vamos es que….me enfada ese comentario.
    Que el niño se muera en la cuna o en la cama, mientras duerme, no quiere decir que su madre o su padre, o toda su familia, no lo hayan abrazado, querido y mimado.
    Por Dios, basta ya de culpabilizarnos de todo, no?
    No conocía a esta señora y no había leído nada de ella pero, vamos, ni ganas.
    Respecto a lo de que no estamso diseñadas para criar hijos solas…..pues sí. entiendo que se refiere al dicho “para educar a un niño hace falta toda una tribu”. Es cierto, no?
    Mamás solas, os admiro, sois mis ídolos, pero….no os ofendais por esto. No va contra vovotras (creo), Se refiere a que se necesita el esfuerzo de todos: padres, abuelos, vecinos, amigos….

  8. Creo que se están sacando las cosas de quicio. Hay teorías, que no dejan de ser teorías, de que los bebés muy pequeños pueden morir súbitamente al despertar en la cuna solos por una especie de angustia o ansiedad. Ni esto está demostrado (aunque cada uno puede tener su opinión subjetiva, como puede tenerla de otras supuestas causas porque no hay ninguna causa médica constatada), ni se conoce la causa de la muerte súbita, ni nadie trata de culpabilizar a una madre por dejar a su hijo en la cuna, es absurdo…

    • Se cree que la muerte súbita del lactante esta relacionada con problemas en la capacidad del bebé para despertar y la incapacidad del cuerpo del bebé para detectar acumulación de dióxido de carbono en la sangre.
      Y curiosamente dormir en la cama con los padres aumenta el riesgo, así como dormir boca abajo ( desde que se aviso esto hay muchas menos muertes súbitas), fumadores, camas blandas etcetcetc.
      Laura Gutman lo dice bien claro :

      – “El nombre muerte súbita está mal elegido. Tendríamos que llamarla muerte en la cuna. Ningún bebé sano muere súbitamente en brazos de una persona maternal”.

      A mi me parece una reflexión muy poco afortunada. Las demás que hace me pueden parecer bien o mal pero esta es de muy mal gusto y si que saca las cosas de quicio…
      Y de ahí ha venido la discusión sobre el tema…discusión bastante lógica viendo lo que dice la Gutman.

  9. Me voy poniendo al día…tras las vacaciones…
    No me da tiempo a leeros a todas…Sí lo que dice esta mujer…
    Me provoca un desasosiego interno…sus ideas y sus tajantes conjeturas…como si, si no las siguieras, estuvieses cometiendo un gran pecado contra tí misma o la humanidad…Hay muchas de estas reflexiones con las que no estoy de acuerdo…aunque en ellas tb vea una parte de razón, pero no dramática…irrecuperable…trágica…
    Lo que sí noto es que me provoca desazón dentro…de mí…

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