familia monoparental y adopción

Historia de B.

Cuando hablábamos, unos días atrás, de la adopción de niños mayores, escribió varios mensajes B. que me hicieron darme cuenta de que la suya era una historia de la que podíamos aprender mucho. Le pedí que la escribiera y me permitiera publicarla aquí, y aquí está: una más de todas esas historias particulares que nos ayudan a componernos un mosaico de lo que es, más allá de los tópicos, la adopción internacional.

 

Cuando nos asignaron a nuestra hija, ya teníamos un bebé de dieciocho meses. Todavía estábamos lamiéndonos las heridas producidas por dos meses en el hospital y  muchas visitas a médicos, pues nuestra niña nació mucho antes de lo que le tocaba y con el peso de un paquete de arroz. Ya sabíamos que todo había salido bien y por eso la asignación nos pareció otro regalo del destino. Nuestro C.I. nos hacía “aptos” para adoptar a un niño de entre 0 a 3 años pero nos avisaron en la misma asignación q parecía q nuestra hija tenía cerca de cinco años. Ni lo pensamos, aquella era nuestra hija, no podíamos ser tan egoístas, qué importaba la edad.

Según el informe que nos dieron en ese momento nuestra niña llevaba cuatro meses en la casa de acogida de la Ecai en Addis y ocho meses en un orfanato de la región donde nació. Era la pequeña de 4 hermanos y su madre había tenido que dejarla en el orfanato al morir su marido. Eso nos extrañó y nos preocupó, la Ecai había hecho en los cursos preadoptivos una labor brutal de sensibilización, hablándonos siempre que podían de los pobres niños mayores que nadie adoptaba y que pasaban años en orfanatos por el egoísmo de los avariciosos padres adoptivos que solo querían bebés. Pero nuestra hija tenia madre y la había tenido que dejar por miseria y falta de ayudas. Uno de los días más felices de nuestra vida, el día del juicio, era el día más triste de otra persona.

Así llegamos a Addis, con mucha alegría y expectativas, con la pena de separarnos de nuestro bebé y con un amargo sabor en la boca. Lo que nos encontramos fue una niña muy nerviosa, que quizás tenía seis años aunque con una desnutrición importante y un peso de 13 kg excasos, una niña que rehuía el contacto físico, que lloraba y gritaba como un animal cada vez que se quedaba con nosotros a solas, que despreciaba nuestras cosas, y corría a abrazar a las otras mamás mientras que a mí ni tan siquiera me miraba a los ojos. Y yo cada día notaba como me alejaba más, como me hundía en un lodo inmenso. Yo que había querido a aquella niña con sólo ver su foto, ahora solo quería que alguien me abriese una puerta para echar a correr. Me culpabilizaba de algo de lo que nadie tenía la culpa y no entendí las reacciones normales de mi hija.

Cuando llegamos a casa lo único que yo tenía era miedo, pero una vez mas la vida me enseñó que no puedes anticipar nada. Nuestra hija pequeña hizo que nuestra hija mayor se tranquilizase, en cuanto la vió yo creo que pensó, “bueno, esto es lo que hay y no parece tan malo”. No tuvo pataletas y poco a poco fue admitiendo el contacto incluso reclamándolo insistentemente. No fue fácil, no es fácil. Tiene mucho rencor dentro, muchas preguntas sin contestar. En cuanto pudo nos explicó su verdadera historia, que eran cinco hermanos y dos más pequeños que ella y que solo llevaba unos meses en la casa de la Ecai. Nada de orfanatos, nada de hermana pequeña y, lo peor, nadie le había explicado nada. Sólo quería volver a su casa.

Me cuesta escribir todo esto, siento que no estuve a la altura y me ha costado dos años y casi un matrimonio hablar de nuestra historia. La vinculación con mi hija es un camino largo, hecho de pasos pequeños. Ella es buena, inteligente, cariñosa, receptiva, alegre, pero a veces yo no llego, a veces ella se me escapa. Actúa a veces como una adolescente y yo creo que todavía no estoy lista. Es tan nerviosa y a veces incluso agresiva, que agota mi paciencia. Hace poco descubrí en este blog que quizá nos falta vivir nuestro duelo, quizás no nos lo permitimos.

Quiero que todo el mundo sepa que quiero a mis hijas por encima de todas las cosas, pero que el camino con mi hija mayor es infinitamente más difícil. Yo no estaba preparada (¿para una niña mayor? ¿para adoptar?) y es por eso que creo que los padres que adoptan a niños de una cierta edad deberían recibir una preparación específica e ir a la adopción sin ninguna expectativa, que no todo el mundo está preparado.

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Comentarios en: "Historia de B." (20)

  1. Creo que la preparación específica es clave, también un seguimiento y siempre un contros psicológico de niños y padres. Desde luego, no creo que podamos pedir esto ahora que están con los recortes (de hecho han dejado de pagar a las familias educadoras y hay hasta a quien le parece bien). En fin, ánimo que habáis sido muy fuertes y seguro que ella responde. Yo tenía un amigo que decía que eso de que los niños tienen edades más difíciles no puede ser, si cada vez los conoces mejor. Así que a partir de ahora debería de ser todo más fácil que lo que ya habéis pasado… (debería).

  2. Es un testimonio muy valiente. Estoy segura de que muchas otras familias han vivido algo similar y no pueden o quieren reconocerlo. Hay que ir preparado a la adopción,es cierto, sea de un bebé o de un niño “mayor”. Porque los bebés crecen y se enfrentarán a sus orígenes, pero los mayores además han vivido previamente experiencias traumáticas y pérdidas muy dolorosas que a veces son difíciles de reaparar o compensar. Con el amor no es suficiente, hacen falta más recursos. Yo creo, si me permites el comentario, que en el caso de esta niña pesa más la forma en que fue entregada, las explicaciones que no se le dieron, la separación tan traumática de su familia biológica, que la edad en sí. Me parece horrible la forma en que salen algunos niños en adopción,tratándolos como mercancía sin sentimientos, resulta aberrante que en la casa de acogida de la ecai nadie se molestara en explicar a esa niña su situación, se sentiría abandonada por todos, sin saber qué hacía allí o a donde iría a parar…¿cómo no sentirse rabiosa, enfadada, triste?

    • En el grupo de adopción de B. (mi B.) había dos niños exactamente en esa situación: pensaban que sus madres estaban vivas, que les habían dejado allí temporalmente mientras mejoraba su situación y claro, si se iban, cuando fueran a buscarles no les encontrarían… se volvieron locos, ambos.

      Afortunadamente, los dos pudieron hacer sus procesos de duelo pendientes al llegar, y ahora están bien. En un caso, consiguieron comprobar la historia (porque para el niño la madre estaba viva, pero según la ecai estaba muerta), y la versión “oficial” coincidía con la realidad; en el otro caso, no se pudo encontrar ningún dato ni en un sentido ni en otro.

  3. Gracias, madredemarte, por haber publicado la historia de B.
    Gracias, B., por haber accedido a ello y por tu sinceridad.
    Sin duda alguna, el proceso es mucho más complicado de lo que aparenta.
    No se trata sólo de encontrarse con un pequeño o pequeña y darle besos y abrazos y nada más.
    Los hijos, biológicos o no, son todo un reto. Más aún cuando hay una historia detrás que no conocemos, que puede haber hecho mella en ese niño/a. Aunque, por supuesto, nada es una regla fija. El mundo de la maternidad/paternidad es como terreno de arenas movedizas.
    Es importantísima la preparación previa, por supuesto.
    B., mucho ánimo. Quieres a tu hija (a tus hijas, claro, en plural) y te ha tocado recorrer un camino más complicado con la mayor. Si te sirve de consuelo, yo tengo un hijo biológico de cinco años que, sin ningún tipo de “mochilas”, como ellos la llaman, no me lo está poniendo nada fácil.
    Un abrazo para todas.

  4. Ánimo, Admiro tu fortaleza y tu valentía por contarlo.
    Has sido muy, muyy valiente.
    Seguro que has tenido días muy tristes, pero tus hijas te necesitan fuerte.
    Al leer tu historia (tremenda) me llama la atención el hecho de que, con un C.I. de hasta 3 años, tu ECAI te ofreciera una asignación de una niña de 6 años…y que la administración de tu CCAA la aceptara..
    Creo que a veces, las ECAIs juegan con los sentimientos de las familias que esperamos y que, aún sabiendo que iendo (la ECAI) que, en eso momentos, no pensamos, no actúa la cabeza, actúa el corazón y que…..tras años de espera, la asignación iba a ser aceptada…
    Luego, el dolor, el desconcierto, la sensación de estar pérdida, de sentirte mal….de no tener la hija que habías esperado, lo has tenido que pasar tú.
    Animo….al leerte se nota que eres fuerte y que tu hija mayor tiene todo tu amor y una gran madre.
    Suerte!
    Y mucho ánimo a tu hija, y que ese dolor que siente y esa pérdida terible que sufrió se mitiguen y crezca feliz.

  5. Impresionante historia. Es muy lógico que tus sentimientos fueran una montaña rusa. Tenias algo tranquilo con tu bebé y de repente tuviste que subir al Everest sin haberte preparado para la alta montaña. La gran culpa de todo es del sistema que en ningún momento penso en las personas. Si tu hija hubiera sido informada y preparada (con 6 años lo entienden todo perfectamente y más siendo la mediana y con más hermanos en casa) hubiera sido duro pasar su duelo, pero al menos ella no estaría con expectativas. Por eso considero muy importante cuando se abandona a un niño mayor que se despidan de él, que no sea el desconcierto que supone vivir dentro de un interrogante sin haber hecho nada para estar inmerso en él. Lo mismo que cuentan “Se fué a comprar tábaco y nunca más volvió” Si a una persona adulta nos desbarajusta imaginen a un niño. Mi hijo ahora tiene 5 y si de repente nos engulle la tierra y solo le explican mentiras e historias, pienso que mi hijo quedaría en estado de shock, rabia y muchas cosas más durante bastante tiempo. Por mucho amor que le den las nuevas personas cuidadoras, él querría permanecer y continuar viviendo con su familia. Otro tema es que sea victima de maltrato, abusos u otros motivos, pero de pobreza (el caso de mi hija también es ese) no tienen motivos para querer borrar o eliminar su pasado. Ese niño estara desubicado y descolocado durante mucho tiempo hasta que no sepa TODO.
    Un fuerte abrazo para B.

  6. Gracias a B. por su valentía al abrirnos su corazón y sus vivencias. Tus hijas tienen una gran madre que lucha por ellas. Me reitero en lo que he dicho en otras ocasiones, hasta que el convenio de la Haya cambie y la AI se gestione desde los paises de destino de los niños y no en los de origen (los paises tienen que dar un listado de sus niños necesitados de protección y las asignaciones y el proceso llevarse desde nuestros servicios sociales), nos vamos a encontrar con eso y vamos viviendo burbujas como las económicas: empieza un pais, hay un boom, la corrupción es alta, denuncias, lo empezan a controlar, se “ralentizan” las adopciones… Guatemala, Vietnam, Etiopía, Nepal….Triste.

    • Muy triste, sí señora.

      • Estoy totalmente de acuerdo contigo, Bone, el problema es que la AI en ciertos países se gestiona como una transacción de “mercancía”, así de claro. Y lo peor es que la administración española vuelve la cara hacia otro lado.
        Cuando empezamos nuestro proceso de adopción confiábamos totalmente que el proceso era limpio porque la Ecai era una entidad española que nos prometía y nos aseguraba claridad. Leíamos historias en los foros, las planteamos a la Ecai y ellos encontraron respuestas para todo. Nos las creímos y asumimos nuestra parte de culpa, pero puedo jurar que nunca actuamos de mala fé y que no queríamos una hija a cualquier precio.
        Ahora nos damos cuenta que nos engañaron, consciente y dolosamente. Buscaron niños adoptables para padres en espera, no buscaron familias para niños que la necesitaban. Los niños no les importan nada.
        Todos esos engaños quizás fueron lo que más influyeron en todo lo que nos pasó, y no la edad de nuestra hija.
        Lo peor es que algún día tendré que dar explicaciones a mi hija.

      • Hola, B . Gracias por contar tu historia.
        No se trata tanto de preparar la adopción de niños mayores como de preparar a la gente para una historia falsa, para una niña que ha perdido a su madre a la que a saber que rollo le contarían, ¿quien te prepara para eso?indudablemente no les interesa esa preparación porque seria reconocer que están en el meollo.
        Que asco tan grande.
        Los niños son solo mercancía.

  7. B., muchísimas gracias por compartir tu historia. Espero que tu consciencia de todo el proceso os esté ayudando a encontrar vuestro camino. Quizás no estabas preparada (quién lo está para una historia así!), pero ahora lo pareces. Mucho ánimo y mucha suerte.

    Espero que nuestra/os técnicos en adopción lean también este blog y otros foros también muy interesantes. Me ha sorprendido (y, a la vez, gustado por lo que implica sobre las capacidades de los niños) que tu otra hija de 18 meses os sirviese de nexo/puente?? No voy a entrar en valoraciones que ni me corresponden, ni tengo información para hacerlas. Si me gustaría comentar que si una familia está preparada, quizás la premisa de hijo menor que los ya existentes no se debería aplicar de manerar tan estricta como parece que se aplica (como mínimo en algunas comunidades autónomas).

  8. Muchas gracias a vosotros, por tomaros la molestia de leer nuestra historia, por vuestros ánimos y consejos. Ayudan mucho!

  9. Me ha impactado mucho. Creo que este tipo de historias deberían ser mucho más conocidas por parte de las familias que quieren adoptar.

  10. contestando a B. todos vamos a tener que dar explicaciones sobre esto a nuestros hijos, sea cual sea su historia, una vez que crezcan y entren en internet van a preguntarse como ha sido su proceso y vamos a tener que hablar de irregularidades en la AI, del funcionamiento del sistema y como fue nuestro proceso y ahí lo mismo que hablamos aquí se lo tenemos que contar a ellos y esperar que nos comprendan.

  11. Es la edad, realmente la barrera interpuesta entre tu hija y tú??? No sé…Yo creo que puede ser un elemento más para que las cosas sean más difíciles, aunque no la causa principal, el núcleo de vuestro difícil inicio…Tu historia me suena y se refleja en la mía, que creo que ya he contado o atisbado en ocasiones en este blog…
    Tu hija a parte de la edad, tenía miedos, rencores, enormes barreras, daños, fantasmas, y rabia…
    Yo sentí parecido con la llegada de mi hijo…La idea de salir corriendo cada día, era mi principal pensamiento…la ilusa idea de que todo volviera a ser “como antes”, era mi más fuerte deseo…
    Y eso que mi hijo era muy pequeño, un bebé…de 14 meses…pero con dificultades añadidas…
    Los niños bebés también sufren esas fuertes frustraciones…No lo imaginaba en esa magnitud, hasta que conocí a mi hijo…que hoy día, tantas veces, también, me saca de quicio, porque es también un niño muy huidizo, anárquico, nervioso y…ahora, con su familia, terco y caprichoso…Pero…los queremos, verdad? a pesar de las barreras que nos no dejaron fundirnos en los primeros momentos de nuestra convivencia…
    Yo también he pensado que no estaba preparada para una adopción especial como fue la de mi hijo Hong…
    Como tú, me he sentido tan, tan culpable…por no estar a la altura…Pero el tiempo, también, va suavizando nuestras autolesiones; y…mirando con detenimiento el pasado reciente, concluyo que “fue normal mi reacción, o, al menos, fue inevitable”…
    Ahora sólo miro adelante…y no muy lejos…y me empeño en verle sonreir al menos, 250 veces por hora…su sonrisa me tranquiliza y me sitúa en el buen camino…para los dos…para toda la familia…
    De mi hija sólo os digo que siempre me dió una gran lección de madurez y de amor incondicional con su hermano…desde que él llegó a nuestras vidas…cuando ella sólo tenía 4 años…
    La edad puede marcar, claro que sí…aunque yo también creo que lo que más marca es lo vivido en esa edad…

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